Corazón nuclear

Obsolescencia | 25 agosto 2013


Los marcapasos, que hoy día han alcanzado un nivel de refinamiento asombroso, constituyen una de las tecnologías médicas más sobresalientes. No descubro nada si comento que la función de los marcapasos consiste en velar por que la actividad eléctrica que controla el corazón sea lo más adecuada posible. Ahora bien, lo que ya no es tan conocido es que, al margen de baterías de todo tipo y sistemas de recarga a distancia y similares, hubo un tiempo en el que se pensó seriamente que los marcapasos alimentados por energía nuclear serían lo común en el futuro. No fue así pero, sin embargo, sí llegó a desplegarse una cantidad nada desdeñable de marcapasos de ese tipo.

coratomic
Esquema de marcapasos nuclear de la casa Coratomic según la patente española ES 432.173.

Naturalmente, un marcapasos alimentado por plutonio es algo “eterno”, al menos desde el punto de vista de quien lo lleva en su interior, porque la vida útil de esos aparatos nucleares se mide en décadas. ¿Plutonio en el pecho? Sí, la idea parece hoy una locura, pero a mediados y finales de los años setenta, cuando se desplegaron los marcapasos nucleares, era algo considerado innovador, más que nada porque las baterías de la época eran bastante problemáticas. Los marcapasos nucleares todavía están animando el corazón de algunas personas en el mundo, gentes que los llevan en su interior desde hace décadas. Esos marcapasos están blindados, de tal forma que su peligroso contenido radiactivo está protegido contra accidentes e incluso contra cremación o disparos y, claro está, deben ser retirados y almacenados de forma adecuada tras la muerte del portador.

En los marcapasos nucleares, a los circuitos convencionales generadores de los impulsos eléctricos propios de los marcapasos tradicionales, se une una fuente de energía en forma de pila termoeléctrica conteniendo una minúscula cantidad de plutonio-238. El calor generado de forma continua por el plutonio radiactivo es el que se aprovecha para alimentar al circuito. La pila termoeléctrica de plutonio está blindada con titanio. Los diseñadores estimaron que la radiación recibida por el usuario era despreciable, es más, quien conviviera estrechamente con el portador del marcapasos recibiría más radiación que él, aunque también sería muy baja.

Las primeras baterías de litio empleadas en marcapasos comenzaron a generalizarse en la segunda mitad de la década de los setenta. Esto hizo que, a comienzos de los ochenta, los marcapasos nucleares dejaran de fabricarse y, por lo tanto, de implantarse.

El primer ejemplo de marcapasos nuclear data de finales de los años sesenta y fue fabricado por Medtronic junto con Alcatel. Esa primera experiencia con este tipo de tecnología culminó con éxito en 1970 cuando se implantó en París el primer marcapasos nuclear. Lo que sigue es un texto que he seleccionado del contenido de la patente española de uno de aquellos marcapasos nucleares. En concreto, se trata de la patente ES 432.173, del año 1974, solicitada por la compañía Coratomic Inc. En la patente se deja muy claro que el sistema termoeléctrico minuaturizado estaba pensado para marcapasos, pero no se descartaba ver pronto todo tipo de pequeños aparatos alimentados con el mismo tipo de energía. Muy optimistas eran, sin duda, aunque, visto desde nuestros días, nos hemos librado de tener que pensar qué hacer con una plaga de aparatitos nucleares para reciclar. He aquí un pequeño extracto de esa patente:

El marcapasos nuclear incluye una fuente primaria de material radiactivo, un convertidor termoeléctrico que convierta el calor de la fuente en electricidad, y un circuito eléctrico alimentado por el convertidor, que convierte en impulsos la salida del convertidor termoeléctrico y controla la circulación de los impulsos al corazón. La fuente primaria está compuesta típicamente de plutonio-238, que emite partículas alfa. Estas partículas son de corto alcance, pero al pasar a través del material, las partículas alfa emiten rayos X, que tienen un alcance largo. También se producen neutrones. […] La cantidad de plutonio se encuentra comprendida entre un tercio de gramo y medio gramo. Es deseable que se minimice esta cantidad de material radiactivo, tanto para reducir a un mínimo los rayos X de gran penetración y los neutrones, como también porque el coste del plutonio es muy elevado. […] Este marcapasos incluye una unidad termoeléctrica de estado sólido que está empotrada o embebida en un medio capaz de aplicar un esfuerzo hidrostático. El medio es comprimido hidrostáticamente, sometiendo a la unidad termoeléctrica a una precompresión hidrostática. Cuando el marcapasos es sometido a un choque físico, la precompresión contrarresta el esfuerzo comunicado por el choque y la unidad termoeléctrica no sufre daños.