El fin de la biblioteca flotante

Obsolescencia | 13 enero 2010


Un sueño más que llega a su fin. Hace más de un año recordé en TecOb la historia del Doulos, el barco biblioteca. Rescatemos algunos fragmentos de lo que escribí por entonces:

imgSobrevive hoy en activo un barco que nació poco después de la desaparición del famoso transatlántico [Titanic]. (…) En 1914 se hizo a la mar un barco como otro cualquiera, un simple transporte que, a simple vista, parecía como todos sus hermanos cargueros. Dentro de poco también cumplirá un siglo, pero a diferencia del Titanic y de todos los demás barcos que nacieron en su época, al borde de la Primera Guerra Mundial, éste sobrevive en activo actualmente. Ha recorrido todos los mares imaginables, ha cambiado de bandera y nacionalidad, fue empleado como vulgar carguero, transporte militar o crucero y ha sido bautizado con muchos nombres. Hoy, renombrado como MV Doulos, el que una vez fuera conocido como SS Medina o SS Roma sigue surcando los mares como si la centuria que carga a la espalda no fuera nada. El Doulos ha visto mucho a lo largo de los años. Su sala de máquinas ha sido testigo de varios cambios en sus entrañas y el puente ya no se parece mucho al original, porque ahora cuenta con ordenadores y sistemas de control avanzados. Pero, en esencia, el mismo casco que saboreó por primera vez la salada agua marina en 1914 sigue ahí, navegando y plenamente activo. La nave, que durante la Segunda Guerra Mundial participó como carguero en la Batalla del Atlántico, sorteando con éxito a las manadas de lobos submarinos nazis, sobreviviendo a los torpedos en medio de los amenazados convoys aliados, se dedica ahora a algo muy alejado de las guerras. Desde hace tres décadas ya no transporta armas ni suministros, tampoco viajeros en cruceros, ahora pertenece a una especie de ONG cristiana alemana muy curiosa, Gute Bücher für Alle, o Buenos Libros para Todos, convertido en una gran biblioteca flotante que recorre cientos de puertos de todo el planeta, en manos de voluntarios, promoviendo la lectura y llevando material educativo de todo tipo. El que es considerado como el más antiguo barco oceánico en activo, viaja sin parar portando miles de libros para promover la colaboración intercultural de las naciones. No es un mal destino para un viejo marinero de metal que ha sufrido en sus remaches las desgracias de varias guerras el verse convertido en biblioteca.

Bien, pues tras este recuerdo, la mala noticia: acabo de enterarme de que el barco dejará de surcar los mares, y todo porque las nuevas leyes internacionales sobre buques prohíben que se haga a la mar un navío como éste, realizado con materiales combustibles, pues en gran parte está armado con madera.