El pasado sábado, 25 de julio, hicimos una rápida escapada desde Guardo a Santander (cosa de poco menos de dos horas en coche) para ir al concierto de Pet Shop Boys en la campa de la Magdalena. El caso es que de regreso, por la mañana, me dio por visitar un lugar que tenía notado desde hacía mucho tiempo y que pilla cerca de la autovía (mapa). Y, la verdad, el sitio merece pararse un rato, es de esos lugares tranquilos que conservan una magia especial. Lo malo es que, si se llena de visitantes, seguramente perderá mucha de esa gracia, pero no creo que por mencionarlo aquí vaya la gente a ir en masa.

Como digo, el lugar tiene un atractivo singular. Se trata del Partenón de las Fraguas o, también, Iglesia de San Jorge, uno de los edificios más sorprendentes de Cantabria. Es un templo neoclásico que parece más propio de la antigua Grecia, o de la Roma imperial, pero que está situado en pleno paisaje rural del valle del Besaya.

Se encuentra en la localidad de Las Fraguas, que pertenece al municipio de Arenas de Iguña, sobre un pequeño cerro a escasos metros del perímetro del Palacio de los Hornillos, que también mola un montón y del que comentaré alguna cosilla un poco más adelante.


Este templo está rodeado de prados, árboles y montes, en un ambiente que es de cuento de hadas. Una pena que parezca cerrado, o eso me pareció, porque seguramente el interior guarde alguna sorpresa interesante. Fue construido en 1890 por encargo de Mariano Fernández de Henestrosa, I Duque de Santo Mauro y, además, IV Conde de Estradas, jefe de la Casa Real de Alfonso XIII, ahí es nada. Se levantó sobre las ruinas de una ermita medieval con el objetivo de servir de capilla y panteón familiar para los duques, propietarios del colindante Palacio.
Poco después de aquello, fue donado al pueblo de Las Fraguas para que hiciera las veces de iglesia parroquial, dedicada a San Jorge. Se trata de uno de los pocos ejemplos de arquitectura neoclásica pura en Cantabria y, me parece, que de todo el norte peninsular. Y, si nos ponemos en modo «arqui», se puede mencionar que es un templo hexástilo períptero de orden corintio, con fachada principal de seis columnas, columnata alrededor de todo el perímetro y un total de 40 columnas corintias (de las que tienen capiteles de hojas de acanto al gusto de los antiguos romanos, más que griego, porque por ejemplo el Partenón es dórico). Se dice en la cartelería del lugar que vendría a ser una réplica a pequeña escala de la iglesia de la Madeleine de París que, a su vez, se inspira en templos grecorromanos.


Y, en la llanura cercana a la colina donde se localiza el templo, se encuentra el impresionante Palacio de los Hornillos, o Palacio de Las Fraguas, que fue construido entre 1897 y 1904 en estilo pintoresquista inglés (lo que viene a ser una especie de neogótico rústico) por el arquitecto británico Ralph Selden Wornum, por encargo del Duque de Santo Mauro. Fue residencia de verano de Alfonso XIII y se considera que influyó en el diseño del Palacio de la Magdalena de Santander. La finca ha servido de escenario para películas como Los Otros, de Amenábar, y otras producciones famosas. Por lo que he visto, el palacio se ofrece para eventos y cosas así, pero no para visitas «turísticas» convencionales.

Las fotos que acompañan a este artículo las tomé el 26 de julio de 2026, en el viaje de vuelta a Guardo. Por cierto, el concierto de Pet Shop Boys… genial, como siempre. Pude verlos en Gijón hace ya más de una década y es increíble cómo mantienen el aura de perfección pop de siempre.
