Cicloramas

Obsolescencia | 12 octubre 2008


La palabra ciclorama ha sido empleada para describir diversas tecnologías relacionadas con el mundo de la imagen. Hoy me centraré en un uso casi olvidado que, cosas del progreso, ha renacido en forma digital gracias a las panorámicas flash con hotspots y similares. Un ejemplo magistral del empleo de panorámicas para mostrar un lugar o escena en Internet lo podemos encontrar en Panoramic Sweden, donde Stefan Geens nos embarca en un fascinante viaje por el país nórdico gracias a panorámicas interactivas de alta resolución. Miremos ahora hacia atrás, más de cien años en el pasado. Sin tecnología flash, ni ordenadores, pero con buenos artistas de la pintura y el auxilio de la iluminación, proliferaron por Europa y América los cicloramas. Los cicloramas clásicos decimonónicos eran gigantescos murales con forma cilíndrica que, generalmente, proporcionaban al visitante la sensación de inmersión en la escena representada gracias a que abarcaban 360º de visión. Así, por ejemplo, se representaron batallas o sucesos históricos.

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Imagen: Esquema del ciclorama de Buffalo.

En el interior de un edificio cilíndrico, con los espectadores en el centro del mismo, rodeados por la pintura panorámica debidamente iluminada y junto a las explicaciones de un animador y algo de música, puede uno imaginarse lo impactados que pudieron sentirse aquellas gentes que, a falta de cine, tuvieron en los cicloramas lo más cercano a una representación viva de un lugar o hecho. Algunos eran fijos, ocupando edificios públicos o alas de museos. Otros fueron móviles o intercambiables, viajaban de ciudad en ciudad, como si de un espectáculo se tratara, para enseñar a las gentes de acá o allá el suceso conmemorado, de forma similar a como se hace hoy día con las exposiciones itinerantes interactivas. Lo más importante para que un ciclorama tuviera éxito era el realismo. Para lograrlo, además de contar con un buen narrador y un espacio en el que crear la atmósfera adecuada, la calidad de la pintura era vital, por lo que se solían contratar a pintores de altura a la hora de dar vida a las panorámicas. En algunos ejemplos contaban con porciones móviles que podían crear una mayor sensación de realismo. Pocos han llegado a nuestros días, siendo especialmente famoso el que representa la Batalla de Gettysburg.

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Imagen: Innsbruck’s Giant Panoramic Painting “The Battle of Bergisel 1809”

Cuando el cine estaba naciendo, todavía los cicloramas levantaban pasiones. He ahí, por ejemplo, una evolución del concepto, presentado en la Expo de París de 1900. Se trataba del cinéorama, un gigantesco cubículo esférico en el que el público se colocaba en una especie de cesta de globo aerostático que simulaba estar suspendida del techo, mientras que, ocupando todo el campo visual de los espectadores, se proyectaban en las paredes imágenes desde varios proyectores sincronizados. El resultado era una especie de simulación de viaje en globo que debía ser asombroso. Podemos considerar a tal invento, de efímera vida pues sólo estuvo activo unos días, como un lejano antepasado del cine IMAX actual.

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Imagen: El cinéorama de París.

Más información: Adventures in CyberSound – Cyclorama, Cineorama, Mareorama, Myrioama