No por tener muchas alas volará mejor

Obsolescencia | 8 agosto 2008


Cuando la historia de la aviación daba sus primeros pasos, decenas de excéntricas ideas sobre cómo construir aviones vieron la luz. Entre tanta invención extraña destacan los multiplanos de Horatio Phillips que, no hay más que contamplarlos, no tuvieron éxito. Observar uno de estos aparatos despierta una mezcla de sorpresa y mofa, hay que tener imaginación y agallas para diseñar, construir y pilotar algo así de raro. Nacido en las cercanías de Londres allá por 1845, demostró desde muy pequeño un deseo de volar que no podía ser frenado. Pudo haber elegido surcar los cielos en globo, o en los primeros dirigibles que nacían por entonces, pero no, su obsesión se centró en ser el primer ser humano en volar a bordo de una máquina más pesada que el aire. No lo consiguió, pero no por ello deja de tener mérito su larga carrera de intentos e inventos, patentes y procedimientos que dejó a su paso. Desarrolló algunos de los primeros estudios serios sobre perfiles de las alas y túneles de viento, inspirando a futuros ingenieros a la hora de labrar el camino de los aviones actuales. Durante años, dedicó mucho tiempo a probar diversas teorías sobre el vuelo en sus modelos de túnel de viento, observando cómo se comportaba el vapor al pasar entre diversos tipos de ala. Finalmente, llegados ya a la última década del siglo XIX y primeros años de la nueva centuria, diseñó y construyó varios modelos de avión propulsados por máquinas de vapor. Se trataba de los multiplanos, extraños aparatos dotados de planos supernumerarios. Lo intentó, persistió, pero sólo pudo elevarse unos palmos del suelo, nada más. A persar de ello, no se recuerda su figura como la de un fracasado, sino que es tratado como un precursor, uno de los padres de la aerodinámica y del estudio científico del vuelo, gracias a sus minuciosos análisis sobre alas curvadas.

Modelo de multiplano 1904.
img

Multiplano de Phillips modelo de 1907.
img

Multiplano de 1911.
img