Bichos de Tasmania

Geo | 19 junio 2006

TasmaniaViendo que la selección española va perdiendo por un gol ante Túnez -estamos en el descanso- voy a tranquilizarme un poco escribiendo un post. La cuestión que centra este artículo también surgió a causa del fútbol mundialista. Este fin de semana, viendo a los australianos jugando bastante bien, alguien habló de Tasmania y, se armó el lío. Mi pasión cartográfica, a veces, me hace pensar que el resto del planeta tiene en su cabeza una idea, aunque sea lejanamente aproximada, de cómo es el mundo, pero parece que de eso nada. Recuerdo que, a raíz de los partidos en los que ha jugado Trinidad y Tobago, se preguntó en algunos medios a las personas de la calle si sabían por dónde andaba ese interesante y pequeño país. Nada, casi nadie se acercó, la mayoría de los cuestionados pensaron que las pequeñas islas en las que se da una singular mezcla de rasgos humanos -diríase que en Trinidad son europeoafricanoamericanoindios– se localizan en Asia o África, es más, casi ninguno sabía que se trata de islas americanas próximas a Venezuela.

En fin, viendo a los australianos en el campo, parlando sobre ese país de tamaño continental, la gente a mi alrededor dudaba de la existencia de Tasmania. La principal referencia cultural que tenían acerca de esa isla australiana, si puede llamarse cultura a eso, es la de los dibujos animados, más concretamente todos se acordaban del “taz” de la Warner, el diablejo de tasmania que recorre velozmente los bosques arrasándolo todo, girando sobre sí mismo y gruñendo sin parar. Asombro general causó la noticia, sorprendente para ellos, de la existencia real tanto del diablo de Tasmania, como de la propia isla.

diablo de TasmaniaPues sí, a pesar de que mucha gente piensa que no existen, los diablos, o demonios, de Tasmania (Sarcophilus laniarius) son unos interesante marsupiales carnívoros de negro pelaje y de tamaño similar al de un zorrillo o pequeño perro que, cuando les da por gritar, lanzan al aire un alarido que pone los pelos de punta (Vídeo con sonido en este sitio). Este bichejo tasmano caza de todo, desde insectos a ovejas y, gracias a su prodigiosa dentadura, es capaz de romper cualquier hueso.

Antiguamente estos pequeños diablejos habitaron toda Australia, aunque actualmente sólo se les puede encontrar en Tasmania y, para colmo, están en peligro de extinción. Hasta los años cuarenta, los granjeros cazaban todo diablo que veían, porque lo primero era cuidar del ganado. Hoy están protegidos, pero aunque los humanos ya no los cazan por sistema, otros peligros acechan su vida, porque desde hace varios años una extraña enfermedad -un tipo de cáncer facial que provoca desagradables deformaciones en los pobres diablejos- está acabando con gran número de ellos.

tilacinosEn Tasmania, habitó otro animal interesante, el tilacino o tigre de Tasmania (Thylacinus cynocephalus). En el escudo oficial de la isla aparecen, flanqueando los emblemas del estado, dos orgullosos tilacinos. Tiene gracia, los humanos los colocan en el escudo de las tierras en la que habita, pero se dedican a exterminarlos hasta que desaparecen. Hay quien dice que todavía queda alguno, aunque lo cierto es que, desde 1936, es un animal oficialmente extinto. Aquellos carnívoros de gráciles formas, con características franjas claras en sus cuartos traseros -de ahí lo de “tigre”- eran capaces de abrir sus mandíbulas, provistas de cuarenta y seis dientes, casi hasta los límites articulares para consumir grandes porciones de carne. Se dice que era capaz de ladrar como si de un perro se tratara, aunque lamentablemente aquellos marsupiales desaparecieron antes de que la ciencia los estudiara en profundidad, así que poco se conoce acerca de su comportamiento.

El tilacino, al igual que el diablo de Tasmania, vivió en gran parte de Australia pero se extinguió de territorio continental cuando tuvo que enfrentarse con un invasor implacable, el dingo importado por los humanos hace más de tresmil años. Los dingos no llegaron a Tasmania, así que en la isla “santuario” lograron sobrevivir hasta que los europeos desembarcaron con otro enemigo mortal, las ovejas. No es que el lanudo mamífero fuera peligroso en sí, lo malo está en que era demasiado apetitoso y las escopetas de los granjeros sí eran letales. Total, que se cazó al tigre de tasmania hasta desaparecer. Un pobre ejemplar de tan singular animal fue el último en ser visto con vida, en el zoológico de Hobart, capital de Tasmania. Manda narices, el año en que murió este tilacino, 1936, el gobierno de la isla lo declaró como especie protegida. Lástima, ya no quedaba nada que proteger. En fin, Tasmania es una isla fascinante, que existe realmente por si todavía le quedaban dudas a alguien allá por el sur australiano.

Imágenes: Fotografía de satélite de Tasmania (NASA), diablo de Tasmania (foto de Wayne McLean) y tilacino (US National Zoological Park, Washington DC, principios del siglo XX).

Por cierto… mientras escribo estas letras, ¡la selección española ha ganando el partido! 😉