Medir el tiempo con precisión puede no ser una tarea sencilla si estamos en Marte, por lo que acabo de ver en este artículo de SciAm:
Un texto que, por otra parte, tiene su raíz en este otro, también reciente, publicado en The Astronomical Journal:
A Comparative Study of Time on Mars with Lunar and Terrestrial Clocks
La cuestión es mucho más complicada de lo que pueda parecer, porque la medición del tiempo en Marte, influenciado por efectos relativistas derivados de la gravedad y la mecánica orbital, se puede convertir en una tarea difícil. La gravedad marciana, aproximadamente un tercio de la terrestre, hace que los relojes en Marte avancen más rápido que en la Tierra debido a un tirón gravitacional más débil. A ver, lo de «más rápido» es para mediciones muy precisas, claro, no vaya a esperarse algo diferente. Para calibrar bien un reloj marciano, se debe definir una superficie promedio del planeta, considerando variaciones en elevación, densidad subterránea, rotación global y órbitas de sus lunas, que afectan la gravedad y, claro está, el tiempo. Ahora, habrá que tomar aire, porque con tantas y tantas variables, las matemáticas del asunto se complican bastante.
La mayor distancia de Marte al Sol reduce los efectos gravitacionales solares, acelerando aún más los relojes (repito, a nivel muy preciso, no es que vaya a diferir en cosa de minutos), mientras que su órbita elíptica introduce otras variaciones. Una mayor proximidad al Sol acelera la órbita y ralentiza los relojes, y viceversa. Un día marciano, que es conocido como «sol», dura 24 horas, 39 minutos y 35 segundos, basado en la rotación axial del planeta, lo que requeriría de ajustes en horarios para actividades comunes en colonias marcianas o similares, salvo que se quiera huir de la esclavitud de los horarios de la Tierra.
Por otra parte, el período orbital de Marte (vamos, su «año») es de unos 687 días terrestres, complicando la alineación de calendarios con la Tierra. Los cálculos relativistas indican que, como promedio, un reloj en Marte avanza unos 477,6 microsegundos más rápido por día que uno en la Tierra, con variaciones de ±113 microsegundos a lo largo de un año marciano, oscilando entre 364 y 590 microsegundos. Esas pequeñas diferencias, menores que la duración de un parpadeo humano típico (que viene a ser de unos 165 milisegundos), se explican por la relatividad especial de Einstein (que afecta objetos en movimiento) y la relatividad general (donde la gravedad ralentiza el tiempo), similar a los ajustes que se llevan a cabo en sistemas GPS terrestres. Históricamente, las teorías de Einstein sientan las bases para comprender la dilatación temporal entre mundos. En la práctica, relojes precisos en Marte serán esenciales para futuros exploradores humanos, permitiendo sincronizar horarios, conexiones a internet y sistemas de GPS marcianos, evitando errores acumulativos en navegación o comunicación que podrían ser significativos si no se corrigen. Nos puede parecer una bobada, pero este tipo de detalles tienen mucho peso cuando se quiere habitar otro mundo.
