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Tecnología Obsoleta

El coche de von Ardenne (1961): Seguro, panorámico y ¡raro de narices!

18 noviembre 2017

Antes de entrar en la miga del asunto, cómo no, convendrá recordar muy brevemente quién fue Manfred von Ardenne, el inventor del extraño bicho sobre ruedas que nos visita hoy (próximamente publicaré una reseña biográfica sobre su figura, pero vayan por adelantado estas letras para ir descubriendo al personaje). Manfred dejó este mundo en 1997, cuando había cumplido nueve décadas de vida. Científico genial donde los haya, hoy es apenas recordado porque, por decirlo suavemente, estuvo trabajando del lado de los malos de la película. Por una parte, parte de su trabajo se desarrolló bajo el régimen nazi, con todo lo que ello conlleva y, posteriormente, estuvo bajo la esfera de influencia de la Unión Soviética (trabajó en su programa nuclear). Todo un antihéroe, si se quiere ver así. Pero eso no le resta genialidad (además, siempre afirmó mantenerse alejando de la política y no se afilió a ningún partido, pero eso no quita que terminara salpicado. De haber trabajado en el programa nuclear norteamericano, y no soviético, la cosa sería muy diferente… ya se sabe cómo son estas cosas). Manfred von Ardenne, físico, inventor y empresario alemán, no estuvo quieto ni un solo día. No es raro que, así, lograra cerca de 600 patentes y que fuera pionero de la tecnología nuclear, uno de los padres de la televisión, de las telecomunicaciones, de nuevas tecnologías médicas, la microscopía electrónica, el estudio del plasma… Además de su actividad científica convencional, y en cierto modo de la misma forma en la que trabajaba otro genio como fue Buckminster Fuller, también dedicó mucho tiempo a soñar con el futuro. Por eso, he traído aquí hoy una de sus más “locas” invenciones, que se adelantó a su tiempo en lo que se refiere a la seguridad en la circulación.

El automóvil seguro de von Ardenne. Fuente: Radio Electronics 1961.

Allá por 1961 Manfred von Ardenne presentó su coche seguro para el futuro. Se trataba de un coche muy extraño y que llamó la atención de su época, pero poco más, porque nunca se construyó en serie y no pasó de algunos estudios técnicos. Pero era audaz, sin ninguna duda. Veamos, el automóvil de Manfred hubiera dispuesto de:

  • Estructura reforzada con polímeros y espumas, recordando lejanamente a los airbag (nuestro protagonista había patentado ya diversos tipos de elementos de seguridad para automoción, como un tipo de cinturón de seguridad mejorado).
  • Para mejorar la seguridad todavía más, llevaría un “retén” de polímero, como un gran bloque en su parte delantera. Eso obligaba a que los pasajeros estuvieran sentados mirando al contrario del sentido de la marcha. Sí, ibas sentado al revés. Y, para conducirlo, uno debía servirse de grandes pantallas panorámicas alimentadas por cámaras y sensores, todo ello auxiliado por radares contra colisiones.
  • El inventor quería así asegurar la seguridad completa en caso de impacto frontal. La parte delantera del coche podría aguantar sin problemas los impactos gracias al gran bloque de polímero.
  • Si las cámaras, que llevarían incluso filtros infrarrojos para conducción bajo condiciones de niebla, llegaban a fallar, el coche disponía de un periscopio de emergencia para detener el vehículo.
  • Tal y como el propio Manfred explicaba en 1961 en las páginas de la revista Radio-Electronics magazine, el lograr una solución como esa era cosa de ingenieros electrónicos, como él, que llevaba décadas trabajando en el desarrollo de la televisión. ¿Qué mejor que blindar el frontal de los coches y circular disfrutando de una pantalla panorámica?

Ciertamente, era un diseño extravagante que no tenía recorrido, pero no por ello deja de llamar la atención, precisamente ahora cuando los vehículos nuevos llegan cargados de elementos de seguridad con todo tipo de sensores, cámaras y medios contra colisión, que tanto hubieran encantado al inventor alemán.