Adiós, doctor Hofmann

No repetiré de nuevo lo que ya he escrito hace tiempo, por lo que me limitaré simplemente a recordar cierto día de 1943

De repente me sentí extrañamente embriagado. El mundo externo cambió como en un sueño. Los objetos parecieron ganar relieve, adoptando dimensiones inusuales y los colores se volvieron más brillantes. Incluso la percepción de mí mismo y del tiempo se vieron alteradas. Con los ojos cerrados, vi imágenes de color que brillaban y desaparecían en un cambiante caleidoscopio. Después de unas horas, la no del todo desagradable embriaguez que había estado experimentando mientras permanecía totalmente consciente, desapareció. ¿Qué había originado este estado?

Esta descripción del primer viaje con LSD es obra de la persona que descubrió la existencia y estructura de esta molécula, una de las substancias psicoactivas más potentes que se conocen. Volver, de nuevo, a este pasaje, tiene una explicación. Ayer, a los 102 años de edad, dejó este mundo el doctor Albert Hofmann que, además de convertirse en héroe de toda una generación, también debe ser recordado como excelso químico, autor de cientos de artículos de investigación y ensayos. Es curioso, últimamente tengo la sensación de que toda una época está terminando para dar paso a vaya usted a saber qué. Llevo así desde la muerte de Arthur C. Clarke y, hoy, me reafirmo con el deceso de Hofmann. Cierto es que se trata de personas cuya longevidad elevada, con un envidiable nivel de actividad hasta casi sus últimos días, hace que, por ley natural, más temprano que tarde nos abandonen, pero aun así cierto vértigo de fin de época me recorre el espinazo. Definitivamente, el siglo XX murió, larga vida al siglo XXI y a sus protagonistas… sean quienes sean.

Sobre Hofmann, en TecOb:
Feliz cumpleaños Doctor Hofmann