Westinghouse Atom Smasher, un acelerador de partículas abandonado

Obsolescencia | 5 enero 2014


Me gustan los lugares abandonados, pero si además se trata de un espacio relacionado con la historia de la tecnología… me quedo sin palabras. Lo del abandono y el estado decadente de ciertos lugares tiene su gracia, pero en este caso creo que es una pena que no se haya acondicionado para visitas. Veamos, todo empezó esta mañana gracias a la siguiente fotografía.

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Imagen vía Reddit.

Impresionantes, ¿verdad? Y, ¿de qué se trata? Nos hallamos ante las entrañas de una bestia que atendía al nombre de Westinghouse Atom Smasher. La primera parte del nombre viene del constructor y propietario, claro está. La segunda parte tampoco tiene misterio, se trata de un acelerador de partículas, primitivo, pero eficiente a fin de cuentas. Antes de explicar un poco a qué se dedicaba semejante máquina, creo que vendrá bien contemplar algunas imágenes de su situación actual, a las afueras de Pittsburgh.

Esta gran máquina era un generador Van de Graaff de más de cinco millones de voltios que formó parte de las primeras experiencias que sobre física nuclear a escala industrial se llevaron a cabo en los Estados Unidos. Activado en 1937, permitía estudiar reacciones nucleares por medio del bombardeo de un blanco con hace de partículas de alta energía. Los millones de voltios que se generaban en la máquina eran la fuente de energía ideal para acelerar partículas en un tubo de vacío. La gran máquina tuvo mucho que ver en las experiencias que, durante los años cuarenta, llevaron a la comprensión y control de las reacciones de fisión nuclear y, por tanto, se puede decir que es una parte fundamental de los primeros tiempos de la energía nuclear.

Bien, pero hay algo curioso en toda su historia. La compañía Westinghouse financió y construyó el gran generador en 1936 cuando todavía no se sabía que podría ser de utilidad para estudiar la fisión. Tiene gracia, esta máquina que durante muchos años, hasta su desactivación en 1958, fue empleada para investigar lo que, luego, se convirtieron en reactores nucleares comercales, no tenía un fin claro cuando fue construida. La empresa tenía grandes conocimientos acerca de los generadores Van de Graaff, pero la apuesta por crear uno tan grande era como un disparo a ciegas. ¿Para qué podía servir? Al poco, surgió un campo de juego adecuado: la fisión, descubierta en Alemania en 1938. Un sorprendente caso de herramienta adelantada a su tiempo.