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Tecnología Obsoleta

¿Quién era H. M. Paine?

17 marzo 2008

En el número de febrero de este año de Investigación y Ciencia, en la página 3, aparece el siguiente texto, de 1858, que me llamó bastante la atención:

El Espía, de Worcester (Massachussetts), describe otra de esas brillantes invenciones con las que H. M. Paine acostumbra a deslumbrar al mundo, tal como eclipsar el Sol con su “luz de agua y gas” eléctrica. Esta vez, el invento es nada menos que un motor de de vapor frío. Paine genera vapor sin servirse de una caldera, a partir de un agua que nunca hierve, en un depósito que nunca se calienta y que sustituye a la enorme y mortífera caldera de vapor. Se ha mostrado un modelo del motor a algunos de sus admiradores de Worcester; afirma El Espía que “el resultado es increíble (no lo dudamos) para cualquiera que no lo haya presenciado”.

Dentro del texto, la frase “…otra de esas brillantes invenciones con las que H. M. Paine acostumbra a deslumbrar al mundo…” me dejó extrañado. Se supone, leyendo tal fragmento, que el tal Paine era famoso y que ya había inventado artilugios llamativos, pero nunca había oído hablar de este personaje y en mis fichas de inventores americanos del siglo XIX no aparecía. Dado el entusiasmo que ponían los cronistas de la época, supuse que habría alguna biografía e incluso ensayos sobre H. M. Paine. Pues no, o soy muy zoquete, o aquí pasa algo raro1. Casi no he encontrado nada, aunque he de reconocer que, por falta de tiempo, no he acudido a las fuentes primarias como hago habitualmente, en este caso serían los periódicos de la época, así que lo dejo anotado para un futuro cercano.

Entre lo poco que he encontrado está este recorte de The New York Times, del 20 de junio de 1869, donde no se habla precisamente muy bien de los ingenios de Paine…

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Probablemente se refiera el texto a cierto Henry Munro Paine, del que sí pueden encontrarse gran número de patentes fechadas a mediados del siglo XIX, algunas bastante interesantes. En fin, acudí como último recurso al inefable John Lienhard y su monumental The Engines of Our Ingenuity, pero tampoco cita al dichoso Paine. Queda anotado, por tanto, para futura pesquisa en fuentes primarias.

Por cierto, se me olvidaba añadir otro recorte de The New York Times, ahora del 10 de septiembre de 1858, que parece estar emparentado con lo que nos contaba la vieja edición de Scientific American referida por Investigación y Ciencia. Aquí está2

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1 No soy el único extrañado, véase por ejemplo esta conversación.
2 Posiblemente se refiere el texto a la siguiente patente: #22219, fechada el 30 de noviembre de 1858.

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