El Puente de Rama

El Puente de Rama, o de Adán tal y como a veces es llamado, es una curiosa cadena de bancos de arena y rocas, alineados de manera curvilínea que, a poca profundidad bajo el Océano Índico, recorren veintinueve kilómetros entre la India y Sri Lanka, la antigua Ceilán. Durante mucho tiempo se sospechó su existencia y, dado lo complicado que resultaba navegar por la zona algunas veces, se tenía confirmación indirecta de su existencia, ahora bien, con la llegada de las fotografías por satélite, se confirmó la sospecha. En estas tomas desde el espacio, o también desde las fotografías tomadas desde aviones, se puede ver claramente una especie de fino cordón de material sólido submarino que une ambas orillas.

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Área de conexión entre la India y Sri Lanka. Fuente: GoogleMaps.

¿Tiene algo de especial todo esto? Bien, eso depende del punto de vista de cada uno. Veamos, porque la cosa se lía un poco a causa de las creeencias de varios grupos religiosos y otros que, por decirlo suavemente, rayan lo pseudocientífico. Cuenta la epopeya india Ramayana que el puente de tierra fue construido para servir a Rama, héroe legendario hindú, de medio por el que poder cruzar las aguas hasta llegar a la gran isla y rescatar a su mujer de las garras del rey demonio Ravanna. ¿A que es incluso romántico? Por esto, sectas hindúes de todo pelaje han proclamado el origen divino del puente.

NASAA poco más de un metro de profundidad en muchos de sus puntos, el fino hilo de materiales rocosos calizos ofrece una visión inolvidable desde el espacio. ¿A que a primera vista parece como si fuera un puente artificial? Viejas crónicas cuentan que, tras grandes tormentas, podía cruzarse en gran parte caminando, aunque se trata de relatos que muy bien pudieran estar exagerando parciales períodos en los que parte del puente emergiera a causa de combinaciones de marea baja y grandes tempestades. Sea como fuere, el Puente de Rama ha atraído la atención de muchos arqueólogos, un tanto fantasiosos, que afirman tener pruebas acerca de que se trata de una construcción artificial. Algunos investigadores han forzado la hipótesis para así hacer que concuerde con el relato del Ramayana, otros piensan que se construyó para facilitar el tránsito de personas y mercancías en la época en que el nivel del mar era más bajo, allá por la última glaciación. Cuando hace unos diezmil años los hielos glaciares retrocedieron, el nivel del mar ascendió y, con ello, el puente quedó, en teoría, bajo las aguas. Se trata de ideas fantásticas que están a la espera de pruebas reales. ¿De verdad pudo haber hace más de diez milenios una civilización en el subcontinente indico tan avanzada como para construir algo semejante? Ante la falta de pruebas actual, lo mejor es pensar en soluciones más sencillas al problema, puesto que a buen seguro estaríamos ante una estructura de origen geomorfológico natural y no artificial.

Otros estudios arqueológicos han planteado que no sería necesario remontarnos tan allá en el tiempo para reclamar una autoría humana al gran puente. Se ha dicho, por parte de investigadores de la Universidad india de Bharathidasan que la edad de los materiales no supera los 3.500 años y que, entre hace 6.000 y 3.000 años el nivel del mar en esa área era más bajo que el actual. Todo ello conjeturas que esperan una confirmación o desmentido rotundos. Para colmo, los que opinan que la Biblia es un texto que hay que tomar al pie de la letra, consideran que se trata del puente hundido bajo las aguas por mandato divino tras la expulsión de Adán y Eva del paraíso, que se situaría en Ceilán, de ahí su otro nombre, Puente de Adán.

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Antigua representación de la mitología hindú sobre la legendaria construcción del puente hacia Sri Lanka.

Lejos de tales divagaciones, lo más interesante del Puente de Rama son los grandes proyectos que se están presentando por parte de grandes empresas constructoras y en las que el gobierno de la India está muy interesado. Lo curioso de ese estrecho entre Sri Lanka y la India es que, siguiendo la línea del puente, podría construirse una especie de canal, transitable, para facilitar el tráfico marítimo por tan difíciles aguas, además de un puente de verdad para el tráfico rodado e incluso un ferrocarril y, además, podría servir de base a una gigantesca central mareomotriz que, aprovechando las fuerzas de la marea, generaría ingentes cantidades de energía eléctrica, algo que ya se le ocurrió hace mucho a Arthur C. Clarke que, curiosamente, vive en Sri Lanka.

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