Acta de nacimiento de un volcán

No es algo que suceda todos los días, es más, no se trata de un suceso que pueda considerarse frecuente en la escala temporal de una vida humana. El 20 de febrero de 1943 ocurrió algo excepcional en el estado mexicano de Michoacán. Como cada tarde, Dionisio Pulido se encontraba trabajando, con su ganado, en las cercanías del pueblo de Paricutín. Nada hacía pensar que el día fuera a diferenciarse en nada al resto de monótonas jornadas de trabajo en el campo, pero repentinamente algo cambió en el terreno. Al principio fue un sordo temblor, muy superior a los que se venían registrando en días anteriores, al poco la tierra bajo los pies de Dionisio comenzó a abrirse para dejar escapar bocas de ardiente respiración gaseosa y el cielo estalló en un mar de rocas cayendo a tierra:

A las 4 de la tarde, dejé a mi esposa al fuego de la leña cuando noté que una grieta, que se encontraba en uno de los corrales de mi granja, se había abierto y vi que era una clase de grieta que tenía una profundidad solamente de la mitad de un metro. Me fijé alrededor para encender las brasas otra vez cuando sentí un trueno, los árboles temblaban y di vuelta para hablar a Paula; y fue entonces que vi cómo en el agujero, la tierra se hinchó y se levantó 2 o 2,5 metros de alto y una clase de humo o del polvo fino –gris, como las cenizas– comenzó a levantarse para arriba en una porción de la grieta que no había visto previamente. Más humo comenzó inmediatamente a levantarse con un chiflido ruidosamente y continuó y había un olor de azufre….

No habrá que pensar mucho para saber qué iba a hacer a continuación el campesino, echó a correr como alma que lleva el diablo. Avisado el pueblo, fue evacuado con rapidez, lo que salvó la vida de sus moradores pues lo que allí sucedía era algo extraordinario y mortal. Estaba naciendo un volcán, un suceso sin igual que se tragó en un mar de lava y rocas al pueblo de Paricutín y, también, a la localidad de Parangaricutiro, lugar del que únicamente logró sobrevivir del desastre la torre de la iglesia.

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Durante más de nueve años el recién nacido volcán Paricutín mantuvo su infernal actividad, arrasando una gran extensión de tierra a varios kilómetros alrededor del cráter. El suceso fue recordado a través de la única acta de nacimiento de un volcán que se conoce, realizada por las autoridades municipales del Ayuntamiento de Parangaricutiro:

…[Dionisio Pulido] salió de su poblado (Parícutin) a cuidar sus borregas en compañía de su esposa Paula Rangel de Pulido y a visitar sus propiedades (…); que por la tarde, a hora temprana tuvo que alejarse del lugar, recomendando a su esposa cuidara de las borregas hasta que él regresara; que como a las 16 dieciséis horas volvió al lugar precipitado y recomendó a Demetrio Torres, que trabajaba en los terrenos, desunciera los bueyes y los llevara a beber agua; en seguida llegó hasta donde estaba su mujer a quien también recomendó volver al pueblo, encaminándose después de revisar los trabajos efectuados en sus terrenos, hasta llegar a la falda del cerro oriental circunvecino; que allí como a las 17 horas, sintió un fuerte temblor y estruendos en la tierra a lo que no hizo mucho caso ya que con frecuencia se estaban efectuando sismos desde hacía más de ocho días, pero siguió escuchando fuertes ruidos subterráneos acompañados de temblores y que entonces todo aterrado volvió la vista al Poniente o sea a su pueblo, observando con sorpresa que allá abajo en la Joyita se levantaban largas lenguas de fuego, con fuertes humaredas y estruendos nunca oídos, por lo que presa del pánico más terrible, huyó rumbo a Parícutin, a donde llegó jadeante dando inmediatamente cuenta al C. Agustín Sánchez Jefe de la Tenencia de lo ocurrido. Que el señor Sánchez al convencerse de la veracidad de lo denunciado por Pulido, se trasladó juntamente con él a la Presidencia Municipal de Parangaricutiro, donde todos alarmados dieron parte de los hechos al C. Felipe Cuara Amezcua, quien con la premura que el caso ameritaba pasó en compañía de los denunciantes al lugar donde había aparecido el fenómeno que posteriormente se dieron cuenta era un Volcán…

Imagen: Erupción del Paricutín en 1943. Wikimedia Commons/R.E. Wilcox, U.S. Geological Survey.

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