Un aeropuerto fantasma en tierra de volcanes

Fruto de conversaciones e intercambios fotográficos es esta pequeña nota de hoy acerca de la provincia española de Ciudad Real. Todo comenzó con varias imágenes del famoso aeropuerto de Ciudad Real, ese aeropuerto gigantesco olvidado en medio de la nada y que se llevó muchos dineros, tanto públicos como privados, para estar cerrado y sin tráfico. Claro que, en sus buenos tiempos, o lo que es igual, cuando funcionaba, tampoco es que tuviera que soportar muchos vuelos.

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Fotografía: Hasdiel.

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El aeropuerto de Ciudad Real en una de sus épocas de mayor tráfico (2009). Fotografía: Hasdiel.

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Panel informativo del aeropuerto en la época (2009) en que mantenía dos vuelos regulares, uno a Barcelona y otro a Palma de Mallorca. No hubo más líneas regulares abiertas. Fotografía: Hasdiel.

Hoy día este aeropuerto privado internacional, pero que como digo también se llevó dineros públicos, sólo opera algunos vuelos privados. Su estampa es fantasmal, con una gran torre de control de color oscuro recortada entre la silueta tranquila de los campos y una gran pista de cuatro kilómetros de longitud, considerada como la más larga de Europa, olvidada y muda. Se estimó que podría dar servicio hasta a unos dos millones de viajeros anuales e incluso se iniciaron las obras, ahora paradas, de un apeadero anexo del AVE.

Pero no es esa patética estampa la que deseaba mencionar hoy, sino lo que hay debajo del aeropuerto o, más bien, lo que forma el terreno de gran parte de la provincia de Ciudad Real. Cuando se habla de volcanes en España siempre se suele acudir a mencionar las Islas Canarias, cosa de lo más natural. Lo que ya no es tan conocido es que en nuestro país existen otras áreas en las que la actividad volcánica ha dejado su huella.

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Campo de Calatrava.

Por ejemplo, he ahí ciertas áreas de la provincia de Girona o el Cabo de Gata en Almería. Y, en la conocida como «región volcánica del Campo de Calatrava», que abarca gran parte de la provincia de Ciudad Real, hallaremos toda una rica variedad de paisajes moldeados por los volcanes. Vale, que nadie espere encontrar un «Teide» en medio de los campos de cereales, pero sin embargo este espacio volcánico tiene mucho interés, además de ser el terreno que acoge el gran aeropuerto fantasma.

La última erupción en el Campo de Calatrava fue hace no mucho, pues sucedió hacia el 3.600 a.C., cosa que en tiempo geológico es una minucia. La mayor parte de la actividad volcánica tuvo lugar entre hace unos 9 millones de años y menos de 2 millones de años. Quedan muchos volcanes y estructuras volcánicas ahí, como recuerdo de esa violenta época.

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Centro de interpretación de la región volcánica del Campo de Calatrava, construido a la vera del aeropuerto y hoy día testigo olvidado en un paisaje silencioso.

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Al fondo, a la izquierda, la torre de control del aeropuerto fantasma, en medio del paisaje de origen volcánico del Campo de Calatrava.

Uno de los más curiosos recuerdos de la época volcánica en esta región geológica es la conocida como Fuente Agria, situada en el centro de Puertollano. Probar sus aguas es toda una experiencia, pues su sabor a hierro es muy fuerte. Esta fuente, antiguamente manantial con varias lagunas, aparece citada ya en el siglo XVI. Se trata de una fuente termal asociada a la época volcánica del lugar, que es célebre por sus aguas de sabor ferruginoso. Si pasas por Puertollano, no dudes en recoger, y probar, algo de agua de la Fuente Agria, es toda una experiencia.

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La Fuente Agria de Puertollano.

Más información sobre el Campo de Calatrava: Los Volcanes del Campo de Calatrava. Elena González Cárdenas. Universidad de Castilla-La Mancha.