Ideas a la luz de la luna

kary-mullisEs curiosa la forma en que surgen algunas ideas geniales, aparentemente en ambientes poco propicios para la creatividad. En estos últimos años, en que tanto se habla del Proyecto Genoma y derivados, ha cobrado gran relevancia en muchos laboratorios una nueva tecnología que nació de forma inesperada, se trata de la RCP o Reacción en Cadena de la Polimerasa (conocido en inglés como PCR). Hay que reconocer que se trata de una maravilla que ha abierto al conocimiento humano el apasionante mundo de la genética. Hasta la llegada de las máquinas RCP, lograr las cantidades necesarias de muestras de ADN para cualquier estudio era ciertamente problemático. Ahora, partiendo de ínfimas cantidades de ADN, una máquina RCP puede poner a disposición del investigador millones de copias de ese material en cuestión de horas.

A partir de una muestra de ADN, que ni siquiera tiene que ser pura, ni mucho menos, se expone ese material a un enzima, la polimerasa, de tal forma que se inicia una reacción de copia de esa muestra de ADN empleando reactivos asequibles. La reacción hace que el número de copias de ese ADN aumente exponencialmente, de tal forma que, partiendo de un solo fragmento de ADN, pueden obtenerse en una máquina RCP y en pocas horas, cientos de millones de copias. De esta forma, se puede contar con material en cantidad suficiente como para realizar todo tipo de análisis e investigaciones genéticas. Esta idea es muy simple, muchos andaban detrás de ella, pero la solución al problema llegó de manera inesperada.

A mediados de los años ochenta, los métodos desarrollados para conseguir grandes cantidades de secuencias de ADN determinadas eran caros y engorrosos, como el sistema de clonación molecular Cohen-Boyer. La revolución de la RCP llegó de la mano de un tipo de lo más extraño. Kary Mullis, excéntrico bioquímico que cuenta con patentes de lo más curioso, como plásticos que cambian de color al ser expuestos a luz ultravioleta, trabajaba en el año 1983 en los laboratorios de Cetus Corporation. El genial invento de la RCP, de extremada sencillez, supuso toda una revolución en genética y bioquímica, además de en tecnología forense, siendo además motivo de que a Mullis le fuera concedido el Premio Nobel de Química del 93. La, hoy día robotizada, reacción de RCP surgió, en palabras del propio Mullis, de esta forma:

A veces, las buenas ideas surgen por casualidad. En mi caso ocurrió así: gracias a una rara combinación de coincidencias, ingenuidad y felices errores, me vino la inspiración un viernes de abril de 1983 mientras, al volante del coche, serpenteaba a la luz de la luna por una carretera de montaña del norte de California que atraviesa un bosque de secuoyas. Me di de bruces con un proceso que permite fabricar un número ilimitado de copias de cualquier gen (…) la reacción inmediata de los biólogos moleculares e ingenieros genéticos ante la RCP fue: ¿Por qué no se me habría ocurrido? Y nadie sabe la razón. Yo tampoco. Simplemente, me encontré con ella una noche rezumada con la fragancia de los castaños en flor1.

Hay que reconocer que Mullis, a pesar de su Nobel y su genial invento, levanta ampollas allá por donde camina, sobre todo porque tiene ideas de lo más raro que no duda en divulgar a los cuatro vientos, como su «disidencia» acerca de las teorías actuales sobre el origen del SIDA.

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1 Kary B. Mullis, «The Unusual Origin of the Polymerase Chain Reaction», Scientific American 262. Abril de 1990. Páginas 56 a 65. Edición en castellano: Investigación y Ciencia, Junio de 1990.