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Tecnología Obsoleta

Un lector portátil de libros de 1920

14 septiembre 2018

Buscando cierta información sobre la Primera Guerra Mundial en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, me estrellé de lleno con este personaje en una serie de fotografías que datan de 1920…

Fiske lector de libros
Library of Congress

Lo más gracioso es que era precisamente a él a quien buscaba, solo que en una ocupación anterior. Se trata de Bradley Allen Fiske (1854-1942), Contraalmirante de la US Navy. En concreto, me interesaba comprobar una serie de detalles acerca de sus obras de principios del siglo XX en las que preconizaba la futura importancia de la aviación naval y, de paso, describía el uso de hidroaviones para el lanzamiento de torpedos controlados por radio. Sabía que había patentado muchas invenciones, muchas de ellas relacionadas con la marina, los instrumentos de precisión para navegación y la aviación naval, cómo no, pero esta serie de imágenes me hizo buscar sus patentes sobre aparatos de lectura portátiles, que desarrolló estando ya jubilado (ver las patentes de Fiske, de entre las que hay varias dedicadas a aparatos de lectura de libros miniaturizados).

Fiske lector de libros
Library of Congress

Como puede verse en las fotografías y en las patentes, se trataba de un artilugio con el que se podían leer libros especialmente creados por medio de una tecnología de miniaturización (algo similar al microfilmado). Estos libros, reducidos al mínimo posible en cuanto a tamaño, tomaban forma de fichas alargadas que podían guardarse en un accesorio al modo de biblioteca portátil, de tal forma que se podían llevar de viaje cientos de libros sin ocupar apenas espacio. Ahora bien, la “reproducción” del contenido, esto es, la visualización a través de un sistema de lentes como si se tratara de un microscopio, no parece que fuera muy cómodo.

Fiske lector de libros
Library of Congress

Tal y como refería la revista La Unión Ilustrada, edición de 23 de julio de 1922:

El vicealmirante Bradley A. Fiske acaba de patentar un aparato curiosísimo, que puede llegar a producir una verdadera revolución en el arte de la imprenta. El aparato se llama «Fiske Reading Machine» o sea «Máquina de lectura de Fiske» y tiene por objeto reducir extraordinariamente el volumen y el peso de los libros, haciendo fácil su transporte en el bolsillo aunque contenga muchos millares de libros. En efecto, en cada página de los libros aue han de ser leídos con el auxilio de la nueva máquina hay 10.000 palabras aproximadamente y hay que notar que cada una de estas páginas no es mucho más larga que la de un libro ordinario, siendo, en cambio, mucho más estrecha. Naturalmente no se trata de una impresión usual sino de una reducción fotográfica en la cual las letras no se distinguirían sin el auxilio de una lente con diez diámetros de aumento. Esta lente, colocada en una armadura movible, se encuentra en un bastidor especial donde está sujeta la página que se va a leer, de tal modo aue la lente, mediante un juego de tornillos, puede recorrer la totalidad de la página. (…) Según cálculos del inventor, el papel invertido en cada ejemplar de una obra preparada para la nueva máquina de leer es la decimosexta parte del que se emplea en un libro impreso por los procedimientos ordinarios.

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