Sse-Nan

Leyendo el magnífico libro de José Luis Bardasano y José Ignacio Elorrieta, Bioelectromagnetismo, ciencia y salud, me he reencontrado con un interesante fragmento de la gran obra de Alexander von Humboldt, Kosmos, acerca de las primeras aplicaciones de los imanes como brújulas terrestres…

Entre los chinos, el empleo de la propiedad directriz que poseen las agujas imanadas cuando se las hace flotar sobre una superficie de agua data de una época remotísima, anterior quizá al tiempo en que Europa vio la migración dórica y la vuelta de los heráclidas al Peloponeso. Merece destacarse, sin embargo, el hecho significativo de que no fue en la navegación, sino en los viajes terrestres, donde se inició el uso de tales agujas que servían a las gentes de Asia oriental para señalar la dirección del mediodía.

En la parte delantera de ciertos vehículos, los carros magnéticos, se hallaba instalado un dispositivo que consistía en una aguja flotante, y accionada por ella una figurilla cuya mano extendida señalaba al sur. Uno de esos aparatos, llamados Sse-Nan, fue regalado bajo la dinastía de los Cheu, unos mil quinientos años antes de nuestra era, a una misión de embajadores de Tonkín y Conchinchina, para facilitar su regreso a través de las inmensas llanuras.