El cielo sobre el puerto…

Dicen que, en el mundo de las novelas, un buen principio lo es todo o, al menos, sirve para que el lector no desee emigrar hacia otras aventuras tras unas escasas palabras aburridas. Principios hay muchos, pero el que más me ha gustado siempre ha sido el de Neuromante, de William Gibson, con esta frase de partida:

El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.

Luego el libro se volvía algo confuso o, al menos, eso me pareció cuando lo leí la primera vez. Habrá que visitar de nuevo las calles de la futura Chiba City. Ha sido, precisamente, un recorrido fotográfico por diversas ciudades de oriente lo que me hizo recordar de nuevo los paisajes decadentes de Neuromante. Me pregunté: ¿en qué ciudad de la actualidad podría localizarse un ambiente similar al narrado en ciertos pasajes de la novela? Gibson colocó a sus personajes, por ejemplo, en la japonesa Chiba City. Muy bien podría valer, con sus intrincadas redes de ferrocarril, cables, cielos plomizos…

Chiba
Fotografía de Camera Freak. Kita Kogane station, Chiba.

Sin embargo, si hoy día se escribiera una historia similar, pienso que el mejor lugar para ambientarlo sería en la meca de la fabricación de circuitos electrónicos de China, en Shenzhen

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Fotografía de phitar. Shenzhen night.

De todas formas, si hubiera que buscar un lugar ideal -es un decir- para ambientar una novela apocalíptica, oscura y con ambientes abigarrados y opresivos, aunque no muy tecnológico, creo que pocos lugares como el gigante caótico de Lagos, en Nigeria…

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Lagos, Nigeria. Fuente: Motherland Nigeria.

El presente alcanzará pronto al futuro imaginado.