Acumulación, saturación, poco tiempo para revisar feeds y gran cantidad de noticias que se van filtrando, y olvidando, por mi incapacidad para limitar la entrada de información y por falta de tiempo, hace que muchas cosas interesantes queden olvidadas. Acabo de enterarme del fallecimiento de Michael Crichton, dudo si dedicar un artículo a este fabricante de best-sellers, aclamado a veces como «padre» del techno-thriller , por el que tengo bastante simpatía, pero habrá que dejarlo un tiempo, no estoy ahora para repasar las sensaciones que dejaron en mi cabeza la lectura de algunos de sus libros, sentimientos contradictorios por lo general. Recuerdo, por ejemplo, haber leído Parque Jurásico meses antes de que apareciera la película y, como me suele suceder en estos casos, había imaginado con la lectura algo completamente diferente a lo que la gran pantalla terminó mostrando.
Bien, tiempo habrá más adelante para diseccionar la obra de Crichton, tanto desde el punto de vista emocional como del puramente técnico. Lo que deseaba reseñar hoy, con maneras tan apresuradas, es la sensación que percibo últimamente cuando se acumulan noticias relacionadas con ciertos temas poco explorados. Sea por casualidad, o porque realmente va a eclosionar de una vez por todas, en las últimas semanas, cuando casi no he tenido un rato libre para repasar decentemente los feeds que tengo anotados en mi lector, diversas fuentes han ido publicando noticias, novedades y comentarios, sobre tecnología de impresión tridimensional. Es algo que se veía venir, pero no terminaba de explotar, me parece que en breve esta tecnología se expandirá por doquier.
Como sencillas muestras de todo esto, y sin referirme a carísimas máquinas de prototipado ni cosas así, sino bajando a la tierra, al mundo de la gente con poco dinero y muchas ideas, he aquí dos sencillas pero apasionantes propuestas. Por un lado, hay artistas que están empleando ya la tecnología de impresión 3D y técnicas similares para crear obras de arte realmente asombrosas. A modo de ejemplo, tomemos la obra de Bathsheba Grossman, que explora por medio de la escultura todo tipo de conceptos matemáticos y científicos con resultados sorprendentes. He aquí una muestra sencilla de su trabajo, una escultura titulada quintrino.

No sólo produce esculturas metálicas tridimensionales, también ha creado modelos tridimensionales en cristal basados en estructuras moleculares o, también, mapas astronómicos. Véase su mapa estelar tridimesional que reproduce la vecindad solar.
Hasta hace poco la tecnología de impresión tridimensional se basaba en máquinas caras y muy complejas. Ahora, las cosas están cambiando, aparecen modelos de impresoras tridimensionales cada pocas semanas y con precios cayendo sin parar. Como los ejemplos de este tipo de tecnología son muchos y variados, nada mejor que seguir su pista a través de esta otra propuesta, un blog dedicado en exclusiva a este tema:
Fabbaloo tracks developments in Fabbing, 3D Printing and Desktop Manufacturing. We believe in a future where everyone can easily make any 3D objects by using inexpensive desktop equipment, much like we use inkjet printers today for two-dimensional paper objects. It’s also known as Desktop Manufacturing, Rapid Prototyping or Digital Manufacturing. We call it Fabbing.
