Diómedes, las islas del viaje en el tiempo

Si hay un lugar en el planeta donde se pueda realizar un viaje en el tiempo sin necesitar máquinas extrañas ni fantasía, es en estas gélidas islas perdidas entre la península rusa de Chukotka y Alaska, en los Estados Unidos. Al norte queda el mar de Chukotka, o de Chukchi, y al sur el mar de Bering. Se trata de las islas Diómedes (o Gvózdev), situadas en medio del estrecho de Bering.

El estrecho de Bering en imagen del satélite MISR (fuente: NASA). En el centro de la imagen las dos islas Diómedes. A la izquierda, la isla rusa, o Diómedes mayor (también llamada Imaqliq, Inaliq, Nunarbuk o isla de Ratmanov). A la derecha la isla estadounidense, Diómedes menor, Ignaluk o isla de Krusenstern. Entre ellas se encuentra la frontera entre Rusia y Estados Unidos, así como la Línea internacional de cambio de fecha.

Aunque en las dos islas la hora solar es la misma, no lo es la fecha en el calendario. Entre ellas discurre la Línea internacional de cambio de fecha, por lo que, cuando se mira desde una de las islas a la otra, se está oteando el “pasado”, o el “futuro”, dependiendo si se está en el lado occidental o en el oriental de la línea. Diómedes mayor está adelantada casi un día completo en el calendario con respecto a Diómedes menor (la diferencia, debido a que las zonas horarias se definen de forma local, es de 21 horas, por ello hay quien llama a Diómedes mayor como “isla del mañana” y a Diómedes menor como “isla del ayer”).

En primer término, Diómedes mayor, con Diómedes menor al fondo. Imagen de Ansgar Walk (CC-By-SA).

Naturalmente, aunque entre las dos islas pase la Línea internacional de cambio de fecha, también se dibuja entre ellas la frontera entre la Federación Rusa y los Estados Unidos, con una separación mínima entre islas de sólo 3,8 kilómetros (en época invernal este paso se suele helar, por lo que, al menos en teoría, alguien puede pasar de Asia a América caminando sobre el hielo).

Las islas reciben su nombre de un santo de la tradición ortodoxa rusa, siendo llamadas así por el explorador danés al servicio de la marina rusa Vitus Jonassen Bering, dado que llegó al lugar el 16 de agosto de 1728, día en el que los ortodoxos celebran la festividad de San Diómedes (ya en 1648 había estado por allí el explorador ruso Semyon Dezhnev).

Aunque cruzar la frontera sobre el hielo o nadando, en barco o en avioneta, está prohibido salvo que se tenga un permiso especial (no hay aduanas y la única población estable se localiza en un pequeño pueblo de pescadores esquimales en la isla estadounidense, pues la isla rusa fue evacuada tras la Segunda Guerra Mundial), el lugar fue testigo de la arriesgada aventura de la nadadora Lynne Cox en plena guerra fría, el 7 de agosto de 1987. Ese día, cruzó a nado las frías aguas que separan las dos islas, por entonces una frontera conocida como la “cortina de hielo”.

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