Por lo general, la plasmación en forma de representación cartográfica de datos en tres dimensiones suele ser complicada, no tanto por la dificultad del dibujo de los datos, como por lo complejo de lograr que sea lo suficientemente sencilla como para que se comprenda su contenido con rapidez. Un ejemplo clásico y efectivo de plasmación de la altitud, la «dimensión» vertical, son los mapas topográficos, que nos presentan esos datos a través de las curvas de nivel. Hoy día, con las nuevas tecnologías de captación y representación de datos, se pueden lograr resultados muy interesantes, como el ejemplo que quiero reseñar, el caso del CloudSat. Se trata de un sistema de cartografía vertical de nubes a escala planetaria a través de satélite, por medio de la realización de «cortes» de la atmósfera y la posterior conversión de esos datos en gráficos o modelos 3D. Sin duda, una interesante herramienta al servicion de la meteorología y los estudios climáticos.

Ejemplo de representación de datos verticales de nubosidad a través del CloudSat.
