{"id":992,"date":"2008-09-11T23:47:15","date_gmt":"2008-09-11T21:47:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=992"},"modified":"2008-10-15T10:30:49","modified_gmt":"2008-10-15T08:30:49","slug":"suicidas-del-niagara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=992","title":{"rendered":"Suicidas del Ni\u00e1gara"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\"><strong>ACTUALIZACI\u00d3N<\/strong>: Acabo de descubrir que <em>Fogonazos<\/em> ya trat\u00f3 este tema, y mucho mejor que yo, as\u00ed que recomiendo una visita a: <strong><a href=\"http:\/\/fogonazos.blogspot.com\/2007\/06\/los-locos-del-nigara.html\" class=\"enlaces\">Los locos del Ni\u00e1gara<\/a><\/strong>. Por otra parte este blog y La Cartoteca siguen con problemas en GoogleReader. Simplemente, o no llegan a ese lector las entradas o lo hacen muy tarde, incluso con d\u00edas de retrado, cuando hasta hace poco aparec\u00edan al poco rato de ser publicadas. He revisado configuraciones y comprobado que todo funciona bien con otros lectores de feeds, as\u00ed que desconozco el origen del problema. <\/p>\n<p>Algo tendr\u00e1n de atractivo los <strong>precipicios <\/strong>cuando, en todas las \u00e9pocas, han servido para que osados aventureros, dir\u00edase que inconscientes suicidas<sup>1<\/sup>, mostraran circenses habilidades que muchas veces han terminado en funerales adelantados. Como si de pret\u00e9ritos \u00e9mulos de Homer Simpson se tratara, saltando con un patinete cierto precipicio con resultados desastrosos, <strong>algunos lugares han atra\u00eddo especialmente la atenci\u00f3n de tales amantes del riesgo<\/strong> . No conoc\u00edan a Homer, claro est\u00e1, pero muchas veces el resultado de la apuesta fue igualmente triste, aunque en el mundo real no sucede como en los dibujos animados, el que se estrella no suele volver a levantarse nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>Un lugar de este tipo son las <strong>cataratas del Ni\u00e1gara<\/strong>. Lo que hoy es un lugar tur\u00edstico con fama mundial, ha enamorado durante d\u00e9cadas a intr\u00e9pidos buscavidas de todo pelaje que, enfrentados con la muerte, decidieron saltar, cruzar o mantener el equilibrio de cualquier forma imaginable ante un p\u00fablico asombrado y excitado, esperando el momento del triunfo o la hora del testarazo final. <strong>Las cr\u00f3nicas recogen decenas de aventuras de este tipo<\/strong>, la mayor\u00eda con un final apote\u00f3sico, otras fueron luctuosas. Ilusionistas y acr\u00f3batas lucharon contra los remolinos y las alturas del Ni\u00e1gara para lograr fama y ovaci\u00f3n, sobre todo durante el siglo XIX, \u00e9poca en la que este tipo de acontecimientos estaban muy de moda. Uno puede decidir saltar la distancia entre orillas, intentando no caerse, de muchas formas, siempre usando cables, guardando el equilibrio sobre un veloc\u00edpedo, boca abajo o como se imagine, la forma poco importa porque el peligro es lo que da sabor al reto. Claro que, si lo de guardar equilibrio sobre una cuerda en tensi\u00f3n, caminando sobre ella, no es bastante asombroso, en el Ni\u00e1gara se desarroll\u00f3 toda una especialidad aparte, sin cables ni sustos ante posibles ca\u00eddas. Siendo m\u00e1s brutos, construyamos un <strong>tonel de madera<\/strong> y saltemos al remolino sorteando el gigantesco desnivel de las cataratas a bordo de tan rudimentario artilugio.<\/p>\n<p>En 1827 se realiz\u00f3 uno de los primeros intentos de lanzar al vac\u00edo un peque\u00f1o armatoste, a modo de barquito, para ver si pod\u00eda resistir la ca\u00edda y los remolinos y r\u00e1pidos de las cascadas. <strong>En las pel\u00edculas hemos visto algo similar tantas veces que ya ni llama la atenci\u00f3n, pero el mundo real no es tan complaciente<\/strong>. En ese a\u00f1o se intent\u00f3 sin humanos a bordo. Los pobres animalejos que tripulaban el barquito no terminaron muy bien, cuentan que dos osos lograron saltar a tiempo y que, al final de la traves\u00eda, s\u00f3lo sobrevivi\u00f3 un pobre ganso que se convirti\u00f3 en h\u00e9roe por un d\u00eda. Muchos otros animales que fueron atados en aquella especie de Arca de No\u00e9 macabra no vivieron para contarlo. La tr\u00e1gica traves\u00eda de los r\u00e1pidos del Ni\u00e1gara protagonizada por animales no sirvi\u00f3 para desanimar a los suicidas circenses. Ahora ya no se trataba de animales, hab\u00eda que aumentar la apuesta arriesgando la vida de personas.<\/p>\n<p>El primero en intentarlo, al menos el primero que consta en las cr\u00f3nicas, fue un tal <strong>Sam Patch<\/strong>, quien en octubre de 1829 se zambull\u00f3 en varias ocasiones en los r\u00e1pidos, sorteando desniveles y sobreviviento a la aventura. Este \u00e9xito le llev\u00f3 a intentar la haza\u00f1a otra vez, en esta ocasi\u00f3n en el R\u00edo Genesee. Quien fue el primer hombre en ganar airosamente de la apuesta del Ni\u00e1gara, no sali\u00f3 en esta ocasi\u00f3n vivo del espect\u00e1culo, muriendo ahogado.<\/p>\n<p>Siguiendo a Sam, decenas de \u00ablocos\u00bb lo intentaron de mil y una formas. El m\u00e1s famoso, un equilibrista muy conocido en su tiempo que atend\u00eda al nombre de<strong> El Gran Blondin<\/strong>, estaba <strong>obsesionado con cruzar el Ni\u00e1gara guardando equilibrio sobre una cuerda en tensi\u00f3n<\/strong>. Logr\u00f3 su objetivo en 1859, ayudado de una gran p\u00e9rtiga para mantenerse equilibrado y, no contento con eso, repiti\u00f3 su haza\u00f1a varias veces, llegando incluso a desafiar a la muerte cruzando el cable cargando a sus espaldas con su propio representante, un tal Harry Colcord.<\/p>\n<p>La lista de suicidas del Ni\u00e1gara es interminable, todos ellos cuentan con historias asombrosas. He ah\u00ed, por ejemplo, al <strong>Gran Farini<\/strong>, que cruz\u00f3 tambi\u00e9n empleando un cable en diversas ocasiones de las m\u00e1s estrafalarias maneras, como boca abajo, guardando el equilibrio gracias a un curioso juego de poleas y contrapesos. Igualmente famoso lleg\u00f3 a ser <strong>el \u00abprofesor\u00bb Jenkins<\/strong>, que en 1869 cruz\u00f3 el abismo del Ni\u00e1gara sobre un cable. Como lo de guardar el equilibrio caminando ya estaba muy visto, el se\u00f1or Jenkins decidi\u00f3 aportar una novedad. En este caso se trataba de pedalear <strong>sobre un veloc\u00edpedo<\/strong>. Juego \u00e9ste muy peligroso, pero bien pensado, porque la m\u00e1quina estaba muy bien equilibrada por medio de contrapesos y, adem\u00e1s, las ruedas eran acanaladas, encajando a la perfecci\u00f3n su surco en la cuerda. <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm4.static.flickr.com\/3275\/2848654095_943431de2f_o.jpg\" alt=\"img\" \/><\/p>\n<p>Aunque la mayor parte de los aventureros que lo intentaron lograron su objetivo y tuvieron su rato de fama asegurado, otros no lo contaron. Ah\u00ed qued\u00f3, a modo de ejemplo, la vida de <strong>Stephen Peer<\/strong>, quien en junio de 1887 apareci\u00f3 muerto en las aguas del Ni\u00e1gara, tras haber ca\u00eddo desde la cuerda sobre la que pretend\u00eda cruzar el abismo. Cuentan que, antes de esperar a estar bien preparado, decidi\u00f3 desafiar a la suerte cruzando la cuerda de noche y, adem\u00e1s, borracho. Tambi\u00e9n lo intentaron, con \u00e9xito, mujeres como <strong>Mar\u00eda Sperterini<\/strong>, en 1876, la \u00fanica f\u00e9mina en emplear la t\u00e9cnica del cable suspendido. En 1901 <strong>Annie Edson Taylor <\/strong>se meti\u00f3 en un tonel y fue lanzada a la aventura. Aunque parezca sorprendente, sobrevivi\u00f3, siguiendo la estela marcada por <strong>Carlisle D. Graham<\/strong>, el primer humano, que se sepa, en sobrevivir al Ni\u00e1gara surcando las indomables aguas y saltos a bordo de un tonel en 1886.<\/p>\n<p>Sobre un carretillo, marcha atr\u00e1s, en toneles de todo tipo, sobre cuerdas diversas y con cacharros imaginativos, <strong>\u00bfacaso quedaba alguna forma de superar el abismo que fuera original?<\/strong> Pues s\u00ed, porque en 1911 <strong>Lincoln Beachy<\/strong> cruz\u00f3 las aguas y vol\u00f3 bajo uno de los puentes a bordo de un avi\u00f3n. Vale, hoy no parece gran cosa, pero hay que tener mucho valor para hacer algo as\u00ed a los mandos de un primitivo biplano Curtiss.<\/p>\n<p><strong>No por llegar el siglo XX se olvid\u00f3 la man\u00eda de desafiar al Ni\u00e1gara<\/strong>. En esta pasada centuria han sido decenas los aventureros que lo han intentado, cierto es que no han sido ya muy originales, porque los pioneros acabaron pr\u00e1cticamente con todas las formas posibles de cruzar, pero el peligro est\u00e1 ah\u00ed, cobr\u00e1ndose incluso hoy d\u00eda las vidas de muchos que intentan tal aventura. <\/p>\n<p><strong>En la imagen<\/strong>: Annie Taylor y su tonel.<br \/>\n<strong>M\u00e1s informaci\u00f3n<\/strong>: <a href=\"http:\/\/www.iaw.com\/~falls\/devil_frame.html\" class=\"enlaces\">Niagara Falls Daredevils: a history<\/a><br \/>\n_________<br \/>\n<sup>1<\/sup> N\u00f3tese que, al emplear el t\u00e9rmino suicidas, me refiero a esta acepci\u00f3n de la palabra seg\u00fan la RAE: \u00abDicho de un acto o de una conducta: Que puede da\u00f1ar o destruir al propio agente.\u00bb Un suicida, como persona que desea morir y ponen en pr\u00e1ctica lo necesario para lograr tal fin, tambi\u00e9n puede elegir por \u00abtradici\u00f3n\u00bb saltar un precipicio, aunque en ese caso no quiera llegar al otro lado sino terminar sus d\u00edas estampado contra el suelo. Ir\u00f3nicamente, algunos aventureros terminaron siendo verdaderos suicidas, mientras que en otras ocasiones, el que salta deseando fenecer, no logra su objetivo y sobrevive muy a su pesar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>ACTUALIZACI\u00d3N: Acabo de descubrir que Fogonazos ya trat\u00f3 este tema, y mucho mejor que yo, as\u00ed que recomiendo una visita a: Los locos del Ni\u00e1gara. 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