{"id":929,"date":"2008-07-10T19:47:03","date_gmt":"2008-07-10T17:47:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=929"},"modified":"2009-07-06T17:40:02","modified_gmt":"2009-07-06T15:40:02","slug":"einstein-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=929","title":{"rendered":"Einstein en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\"><sub>Versi\u00f3n web del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en<em> Historia de Iberia Vieja<\/em>, edici\u00f3n de Abril 2008.<\/sub><\/p>\n<blockquote><p>Einstein, el sabio alem\u00e1n universalmente admirado, se halla entre nosotros. Reciba el insigne hombre de ciencia que nos honra con su visita nuestro m\u00e1s cordial y respetuoso homenaje, al que seguramente se asocia Espa\u00f1a entera.<\/p>\n<p>Nuevo Mundo, 2 de Marzo de 1923.<\/p><\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm4.static.flickr.com\/3159\/2656312752_ac3b0afdc1_m.jpg\" alt=\"img\" class=\"dch\"\/>Con tan sonoras palabras recibi\u00f3 la prensa espa\u00f1ola de la \u00e9poca al c\u00e9lebre huesped que recorri\u00f3 nuestro pa\u00eds a comienzos de 1923. <strong>Alberto Einstein<\/strong>, tal y como se castellaniz\u00f3 su nombre, <strong>visit\u00f3 Espa\u00f1a como si se tratara de una estrella del rock de nuestro d\u00edas<\/strong>, rodeado de todo tipo de personajes que deseaban hacerse una fotograf\u00eda con el genio o, simplemente, quer\u00edan estar donde la prensa centraba sus focos, a pesar de que casi nada conoc\u00edan acerca del hombre que revolucion\u00f3 la ciencia del siglo XX. <\/p>\n<p><strong>Hay viajes que marcan una \u00e9poca<\/strong>. Si famoso es el de Nixon a China, no menos famoso es el de Einstein a Espa\u00f1a, eso s\u00ed, s\u00f3lo en los peque\u00f1os \u00e1mbitos de la historia de la ciencia nacional, porque marc\u00f3 toda una \u00e9poca. Por lo dem\u00e1s, para la Historia con may\u00fasculas, no dej\u00f3 de ser una simple an\u00e9cdota. A principios de los a\u00f1os veinte la ciencia en Espa\u00f1a se encontraba en pleno auge y desarrollo, contando con importantes figuras de nivel internacional en varias ramas del conocimiento cient\u00edfico, sobre todo en campos m\u00e9dicos. La visita de Einstein fue considerada como una especie de broche dorado al impulso cient\u00edfico nacional, algo as\u00ed como una forma adecuada de estar en el mundo, de igualarse con potencias cient\u00edficas anta\u00f1o inalcanzables. El sue\u00f1o dur\u00f3 poco pues, no muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, la Guerra Civil har\u00eda entrar otra vez en hibernaci\u00f3n el desarrollo de una verdadera infraestructura y pol\u00edtica cient\u00edfica.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n era Alberto?<\/strong><\/p>\n<p><strong>La prensa de la \u00e9poca mostr\u00f3 la visita con entusiasmo<\/strong>. Suele afirmarse que los medios fueron muy generosos con las descripciones de tal hecho singular pero, si se fija uno bien en la letra impresa de peri\u00f3dicos y revistas de aqu\u00e9llos d\u00edas, la cuesti\u00f3n no pas\u00f3 de mero artificio, aunque en algunos casos se publicaron profundos art\u00edculos que inclu\u00edan hasta f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas. Se daba la bienvenida a un genio universal, a todo un personajes capaz de atraer hacia su persona a la alta sociedad y gente famosa de toda clase, pero poco se coment\u00f3 sobre la ciencia, los organizadores o acerca de qu\u00e9 hab\u00eda hecho el tal Alberto para ser considerado como el mayor genio de la historia humana. Las grandiosas palabras no pasaron de ah\u00ed, junto a fotograf\u00edas y alguna que otra caricatura, el genio lleg\u00f3, pas\u00f3 por aqu\u00ed y se march\u00f3, nada m\u00e1s. Los ecos de la visita se olvidaron muy pronto, a pesar de que algunos medios intentaron cultivar eso que hoy nombramos como divulgaci\u00f3n cient\u00edfica, los loables y trabajados esfuerzos, en forma de excepcionales art\u00edculos period\u00edsticos, no tuvieron continuaci\u00f3n ni crearon tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>El tal Alberto, como le llamaban, era ni m\u00e1s ni menos que uno de los cient\u00edficos m\u00e1s importantes de la historia, en eso ten\u00edan raz\u00f3n pero, claro est\u00e1, como pocos, entre la gente com\u00fan, comprend\u00edan en qu\u00e9 consist\u00eda su aportaci\u00f3n al conocimiento, se prefiri\u00f3 en muchas ocasiones un acercamiento a lo pintoresco de su figura, m\u00e1s que a intentar comprender por qu\u00e9 <strong>el personaje que ten\u00edan ante s\u00ed estaba cambiando el mundo para siempre<\/strong>.<\/p>\n<p>Albert Einstein, nacido en Alemania, voluntario ap\u00e1trida e inquieto so\u00f1ador, hab\u00eda conseguido dar la vuelta al conocimiento cient\u00edfico en pocos a\u00f1os. Cuando visit\u00f3 Espa\u00f1a ya hab\u00eda realizado las que ser\u00edan sus mayores aportaciones a la f\u00edsica y, en general, a toda la ciencia pues su huella es perceptible hoy d\u00eda en la mayor parte de las ramas del conocimiento cient\u00edfico. Cuando, a finales del siglo XIX, los f\u00edsicos se mostraron confiados en que se alcanzar\u00eda pronto un conocimiento de los mecanismos b\u00e1sicos del universos que pudiera considerarse completo, bas\u00e1ndose en lo que ahora conocemos como f\u00edsica cl\u00e1sica, poco pod\u00edan sospechar que un hombrecillo de aspecto inocente cambiar\u00eda tal esperanza de forma radical. En 1905 public\u00f3 una serie de art\u00edculos cient\u00edficos que convirtieron su persona en motivo central de toda una revoluci\u00f3n del conocimiento. A partir de ah\u00ed, el mundo no volvi\u00f3 a ser el mismo. Si bien el cambio no fue instantaneo, en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos puede verse como algo muy r\u00e1pido, pues la relatividad einsteniana modific\u00f3 el edificio de la f\u00edsica newtoniana que hab\u00eda llevado siglos levantar. Desde entonces, el tiempo y el espacio permanecieron entrelazados, se abrieron las puertas a la energ\u00eda nuclear y a todo tipo de tecnolog\u00edas actuales que deben todo, o gran parte de su existencia, a la obra de Alberto, el insigne visitante.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2341\/2656312908_b5695d725b_o.jpg\" alt=\"img\" class=\"otros\"\/><\/p>\n<p><strong>Gira de \u00e9xito<\/strong><\/p>\n<p>Durante los <strong>veinte d\u00edas que Einstein pas\u00f3 en Espa\u00f1a<\/strong>, la prensa no se despeg\u00f3 de su persona ni un momento. A diario, aparec\u00edan en los peri\u00f3dicos comentarios, fotograf\u00edas y art\u00edculos sobre el genio, adem\u00e1s de algunos intentos de explicar qu\u00e9 era aquello de la relatividad en un lenguaje comprensible para el p\u00fablico. Si tuviera que comparar el viaje de Einstein a Espa\u00f1a con algo cercano, no dudar\u00eda de acudir a las im\u00e1genes que todos conocemos sobre estrellas de rock o del cine, cuando llegan entre destellos de las c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas a un estreno o a un concierto. <\/p>\n<p>Einstein<strong> visit\u00f3 Barcelona, Madrid y Zaragoza<\/strong> entre finales de febrero y comienzos de marzo de 1923. En pleno ambiente de renovaci\u00f3n cultural y cient\u00edfica, la oportunidad fue vista por los organizadores como algo \u00fanico. As\u00ed, el <em>Institut d\u00b4Estudis Catalans<\/em>, la <em>Junta para Ampliaci\u00f3n de Estudios e Investigaciones Cient\u00edficas<\/em> y la <em>Universidad de Zaragoza<\/em>, organizaron todo tipo de actos que, con seguridad, no dejaron un momento de descanso para Alberto. <\/p>\n<p>El padre de la relatividad llegaba a nuestro pa\u00eds tras haber visitado tierras palestinas, desembarcando en Barcelona el 23 de febrero. El d\u00eda 1 de marzo lleg\u00f3 a Madrid, donde permaneci\u00f3 hasta el d\u00eda 12, cuando puso rumbo a Zaragoza, donde finaliz\u00f3 su visita, habiendo rechazado la oferta de quedarse un tiempo m\u00e1s en Bilbao, donde la Junta Vasca de Cultura hab\u00eda decidido invitarlo para que pronunciara una serie de conferencias, tras haber rechazado tambi\u00e9n otras ofertas similares como la realizada por el Ateneo Cient\u00edfico de Valencia. No es dif\u00edcil imaginar que Einstein, entre tanto ir y venir, terminara por cansarse. <\/p>\n<p>Imaginemos los escenarios, que no por desarrollarse en ciudades diversas fueron, en esencia, diferentes. Einstein, acompa\u00f1ado de su esposa, llegaba rodeado de la gente de la prensa, ofrec\u00eda conferencias y, entre los diversos actos programados, realizaba visitas guiadas por lugares hist\u00f3ricos, como Toledo. Aunque Einstein dictaba sus conferencias en alem\u00e1n, auxilado por el empleo de dibujos y anotaciones en pizarras, con lo que puede comprenderse que poca gente entender\u00eda mucho de lo que explicaba dado el nivel matem\u00e1tico empleado y la barrera del idioma, todos los actos programados lograron reunir a multitudes sorprendentes, que guardaban silencio observando los movimientos del genio alem\u00e1n, mostrando sus rostros una curiosa mezcla de veneraci\u00f3n y asombro. En palabras del propio protagonista, recogidas en sus impresiones escritas sobre su visita, le sorprendi\u00f3 la atenci\u00f3n que el p\u00fablico prestaba, incluso a pesar de que \u201cseguramente no han comprendido casi nada\u201d. La reverencia hacia Einstein fue general, incluso por parte del Rey y la aristocracia,<strong> todos quer\u00edan estar cerca del personaje del momento<\/strong>. Entre los acad\u00e9micos no fue menor el deseo de inmortalizar la visita. Se cuenta, por ejemplo, que el rector de la Universidad de Zaragoza pidi\u00f3 a Einstein que no borrara la pizarra al finalizar su conferencia en la Facultad de Ciencias, pues deseaba que se convirtira en un recuerdo perenne de tan especial visita. <\/p>\n<p class=\"otros3\"><strong>\u00bfCatedr\u00e1tico en Madrid?<\/strong> Pasados unos a\u00f1os de la visita de Einstein a Espa\u00f1a, el panorama pol\u00edtico europeo no pod\u00eda ponerse m\u00e1s negro. Hitler lleg\u00f3 al poder en Alemania y, como jud\u00edo y pacifista, la situaci\u00f3n del genio no parec\u00eda ser muy buena en un futuro cercano. Como tantos otros cient\u00edficos, artistas y, en general, personas perseguidas por raz\u00f3n de sus creencias o su raza, Einstein tuvo que abandonar Alemania. Al suceder esto, medio mundo ofreci\u00f3 un puesto a quien hab\u00eda llevado la ciencia a una nueva revoluci\u00f3n. No se trataba de un gesto puramente humanitario, pues contar con el gran Albert en una universidad har\u00eda que su prestigio creciera hasta el cielo de forma repentina. Lo intentaron los franceses e ingleses, tambi\u00e9n los estadounidenses que, finalmente, lograron su prop\u00f3sito. En Espa\u00f1a, tambi\u00e9n se intent\u00f3. All\u00e1 por 1933 desde el gobierno se grit\u00f3 a los cuatro vientos que<strong> Einstein se quedar\u00edan en Espa\u00f1a<\/strong>, m\u00e1s concretamente <strong>como catedr\u00e1tico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid<\/strong>, en un instituto de investigaci\u00f3n que llevar\u00eda el nombre del sabio alem\u00e1n. Sin embargo, aunque inicialmente Einstein pens\u00f3 realizar estancias temporales en varias universidades del mundo, incluyendo Madrid en sus planes, decidi\u00f3 fijar su residencia en Princeton.<\/p>\n<p>_______<br \/>\n<em>Imagen superior:<\/em> Caricatura de Albert Einstein, seg\u00fan el dibujante \u201cSirio\u201d, publicada en \u201cNuevo Mundo\u201d, el 16 de Marzo de 1923. <em>Imagen inferior:<\/em> Einstein y Alfonso XIII.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<li><strong><a href=\"http:\/\/www.residencia.csic.es\/pub\/frame031.htm\">Einstein en Espa\u00f1a<\/a><\/strong>. Art\u00edculos de Jos\u00e9 Manuel Sanchez Ron, Antonio Moreno Gonz\u00e1lez, Antoni Roca Rosell, Ana Romero de Pablos, Pedro Garc\u00eda Barreno y Luis Joaqu\u00edn Boya.  ISBN 84-95078-34-1.<\/li>\n<li><strong><a href=\"http:\/\/arbor.revistas.csic.es\/index.php\/arbor\/article\/view\/152\/152\">La cobertura medi\u00e1tica de la visita de Einstein a Espa\u00f1a como modelo de excelencia period\u00edstica. An\u00e1lisis del contenido y de su posible influencia en la f\u00edsica espa\u00f1ola<\/a><\/strong>. (PDF). Carlos El\u00edas. Arbor. Ciencia, pensamiento y cultura, ISSN 0210-1963, N\u00ba 728, 2007 (Ejemplar dedicado a: Einstein, la JAE y el nacimiento de la F\u00edsica moderna en Espa\u00f1a).<\/li>\n<li><strong><a href=\"http:\/\/www.cliorevista.orange.es\/clio\/reportajes\/759_1.html\">Cuando Einstein pudo haber sido espa\u00f1ol<\/a>. <\/strong>(HTML). Isidro Gonz\u00e1lez. Cl\u00edo: Revista de historia, ISSN 1579-3532, N\u00ba. 28, 2004.<\/li>\n<li><strong><a href=\"http:\/\/www.unizar.es\/acz\/05Publicaciones\/Monografias\/MonografiasPublicadas\/Monografia27\/4-Turrion.pdf\">Einstein en Espa\u00f1a<\/a><\/strong>.  (PDF). Javier Turri\u00f3n Berges. Monograf\u00edas de la Real Academia de Ciencias Exactas, F\u00edsicas, Qu\u00edmicas y Naturales de Zaragoza, ISSN 1132-6360, N\u00ba. 27, 2005.<\/li>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n web del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en Historia de Iberia Vieja, edici\u00f3n de Abril 2008. Einstein, el sabio alem\u00e1n universalmente admirado, se halla entre nosotros. 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