{"id":8952,"date":"2014-04-04T16:57:11","date_gmt":"2014-04-04T14:57:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=8952"},"modified":"2014-04-04T17:24:41","modified_gmt":"2014-04-04T15:24:41","slug":"cuando-espana-volaba-en-dirigible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=8952","title":{"rendered":"Cuando Espa\u00f1a volaba en dirigible"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Fragmentos del art\u00edculo sobre Torres Quevedo que publiqu\u00e9 en la revista <em><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/em> en su edici\u00f3n del mes de abril de 2014.<\/p>\n<p><strong>La edad de oro de los dirigibles<\/strong><\/p>\n<p>A principios del siglo XX no eran los aviones, apenas reci\u00e9n nacidos, los aparatos voladores que parec\u00edan tener un futuro m\u00e1s brillante. Nada de eso, en realidad se trataba de los <strong>dirigibles<\/strong> hacia donde se volv\u00edan las miradas de todos los que<strong> so\u00f1aban con viajes por los cielos<\/strong>. Durante d\u00e9cadas los dirigibles fueron los <strong>aut\u00e9nticos se\u00f1ores del aire<\/strong> y, si no hubiera sido por el tr\u00e1fico final del m\u00e1s emblem\u00e1tico de sus miembros, puede que todav\u00eda fueran hoy d\u00eda sin\u00f3nimo de <strong>vuelo placentero y de lujo intercontinental<\/strong>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.com\/images_tecob\/dtr_1.jpg\" width=\"620px\" class=\"otros\"\/><br \/>\n<em>El \u201cTorres Quevedo N\u00ba1\u201d en 1907. Hemeroteca de la Biblioteca Nacional.<\/em><\/p>\n<p>Los dirigibles, que todav\u00eda se utilizan de forma marginal en campos como el publicitario o en la vigilancia, pero que puede que tengan un nuevo renacimiento en un futuro como veh\u00edculos de transporte pesado, <strong>comenzaron a extenderse desde que en 1900 comenzara a volar el LZ1, el primer Zeppelin<\/strong>. Cualquier modelo de dirigible anterior qued\u00f3 eclipsado por los sucesivos modelos de Zeppelin. Se inici\u00f3 entonces la carrera por conseguir una nave cada vez m\u00e1s r\u00e1pida, veloz y segura. Los dirigibles, \u201cglobos\u201d con propulsi\u00f3n propia y gran capacidad de maniobra sol\u00edan contar para su sustentaci\u00f3n con grandes dep\u00f3sitos de <strong>hidr\u00f3geno<\/strong> o, menos com\u00fanmente, de <strong>helio<\/strong>.<!--more--><\/p>\n<p>Durante la <strong>Primera Guerra Mundial<\/strong> se emplearon tanto como<strong> plataformas de observaci\u00f3n<\/strong> como para servir para <strong>bombardear<\/strong>. Al finalizar la contienda, se empezaron a utilizar para el<strong> transporte de pasajeros<\/strong> incluso a grandes distancias, con <strong>vuelos entre Europa y Am\u00e9rica<\/strong>. Nada parec\u00eda poder parar su auge, incluso cuando los aviones ya empezaban a ser mucho m\u00e1s r\u00e1pidos. Pero todo cambi\u00f3 en un solo instante. El <strong>6 de mayo de 1937<\/strong>, despu\u00e9s de haber recorrido el Atl\u00e1ntico norte, el majestuoso dirigible alem\u00e1n <strong><em>Hindenburg<\/em><\/strong>, se aproximaba a su estaci\u00f3n de amarre en Nueva Jersey. Tuvo que esperar bastante tiempo para efectuar la maniobra debido al mal tiempo, pero finalmente ejecut\u00f3 la aproximaci\u00f3n para ser amarrado. Por desgracia, una chispa de est\u00e1tica sorprendi\u00f3 a todos los que en tierra observaban la operaci\u00f3n. A la chispa le sigui\u00f3 un incendio feroz, que destruy\u00f3 la nave en apenas segundos. Una <strong>inmensa bola de fuego<\/strong> se precipit\u00f3 al suelo desde quince metros de altura. Un minuto despu\u00e9s, lo que hab\u00eda sido la joya de la flota de dirigibles alemanes yac\u00eda en el suelo convertido en una informe masa de metal retorcido. Del casi centenar de personas que viajaban a bordo, fallecieron treinta y cinco. El desastre fue radiado en directo, pues en el lugar se encontraban periodistas y emisoras que estaban esperando la llegada del gran heraldo flotante desde el otro lado del Atl\u00e1ntico. Precisamente, fue el gran impacto que los medios alimentaron sobre la tragedia lo que precipit\u00f3 <strong>el final de los dirigibles<\/strong>. Naci\u00f3 entonces un sentimiento de desconfianza hacia ellos, ya nadie quer\u00eda volar en dirigible. <\/p>\n<p><strong>El espect\u00e1culo del Graf Zeppelin sobre Madrid<\/strong><\/p>\n<p>La flota de dirigibles alemana fue entonces desmantelada. El a\u00f1ejo <strong>LZ-127 <em>Graf Zeppelin<\/em><\/strong>, buque insignia de toda un \u00e9poca, fue <strong>enviado al desguace<\/strong>. Curiosamente, una de las naves a\u00e9reas que m\u00e1s expectaci\u00f3n levant\u00f3 en la Espa\u00f1a de la primera mitad del siglo XX fue el <em>Graf Zeppelin<\/em>, <strong>el mayor dirigible de su tiempo<\/strong>, s\u00f3lo superado posteriormente por el malogrado <em>Hindenburg<\/em>. <strong>Con sus m\u00e1s de 230 metros de longitud, era capaz de transportar cargas de hasta 60 toneladas<\/strong>. Verlo surcar los cielos debi\u00f3 ser un espect\u00e1culo asombroso pues, para imaginarnos c\u00f3mo era su tama\u00f1o, cabe decir que era <strong>tres veces m\u00e1s grande que un avi\u00f3n <em>Jumbo<\/em> actual<\/strong>.<\/p>\n<p>El <em>Graf Zeppelin<\/em> recorri\u00f3 todo el mundo desde 1928 en rutas que iban desde Europa hasta Am\u00e9rica, incluso <strong>sobre el Polo Norte<\/strong>. En esas rutas, dio la vuelta al mundo en varias ocasiones y sobrevol\u00f3 Espa\u00f1a, lo que se convert\u00eda en momento muy especial para quienes contemplaban la llegada del gigante a\u00e9reo. Quedan para el recuerdo diversas <strong>fotograf\u00edas del paso de este dirigible<\/strong>, por ejemplo <strong>sobre Madrid<\/strong>, que se han convertido en aut\u00e9nticos iconos de la \u00e9poca. Como muestra del asombro que provocaba el paso de la gran nave a\u00e9rea alemana sobre Espa\u00f1a valgan estas palabras que aparecieron publicadas en <em>El Heraldo de Madrid<\/em> el 21 de septiembre de 1932:<\/p>\n<p><em>\u2026hacia las ocho de la ma\u00f1ana las personas que transitaban por las calles de Madrid se vieron sorprendidas por el paso de un enorme aerostato, cuyos motores produc\u00edan un ruido ensordecedor. Prontamente se dieron cuenta de que se trataba del gran dirigible alem\u00e1n Graf Zeppelin, cuyo nombre pudieron leer claramente en uno de los costados de la aeronave. La curiosidad despertada por el dirigible fue extraordinaria, especialmente en los barrios populares, cuyas calles se llenaron de gente para presenciar su paso, produciendo una enorme algarab\u00eda los chiquillos. Balcones y ventanas de las casas se cuajaron de gente para presenciar el vuelo del Zeppelin. El aparato gigante, despu\u00e9s de volar muy bajo sobre Madrid, tom\u00f3 direcci\u00f3n hacia Cuatro Vientos y poco despu\u00e9s volvi\u00f3 a volar sobre la poblaci\u00f3n, pero esta vez acompa\u00f1ado de varios aeroplanos espa\u00f1oles que le escoltaban\u2026<\/em><\/p>\n<p>Tal y como menciona la prensa de la \u00e9poca, el espect\u00e1culo deb\u00eda de ser impresionante pero, por mucho que el dirigible alem\u00e1n dejara asombrados a quienes lo contemplaban desde tierra, <strong>no era ni mucho menos el primer gigante a\u00e9reo que cruzaba nuestros cielos<\/strong>. Mucho tiempo antes una nave igualmente singular, aunque con no muy buena suerte, se gan\u00f3 el privilegio de despertar la admiraci\u00f3n de los madrile\u00f1os. <strong>Se trataba del dirigible <em>Espa\u00f1a<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Los dirigibles de Torres Quevedo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Leonardo Torres Quevedo<\/strong> debe ser recordado como un de los m\u00e1s grandes genios que ha dado la ciencia y la t\u00e9cnica espa\u00f1olas. <strong>No s\u00f3lo fue un excelente matem\u00e1tico, sino que alumbr\u00f3 tecnolog\u00edas que se adelantaron d\u00e9cadas a su tiempo, desde m\u00e1quinas controladas a distancia por ondas de radio hasta remedos de robots capaces de jugar al ajedrez de forma \u00abinteligente\u00bb<\/strong>. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n fue un <strong>excepcional ingeniero<\/strong> en los campos del transporte, he ah\u00ed sus c\u00e9lebres <strong>transbordadores como el del Ni\u00e1gara<\/strong> y, c\u00f3mo no, tambi\u00e9n elev\u00f3 la vista a los cielos. Fruto de su querencia por las alturas fueron diversos dirigibles de \u00e9xito internacional que pusieron a Espa\u00f1a <strong>a la vanguardia de ese campo de la aeron\u00e1utica<\/strong>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.com\/images_tecob\/dtr_2.jpg\" width=\"620px\" class=\"otros\"\/><br \/>\n<em>El rey Alfonso XIII con el general Marina y el capit\u00e1n Kindel\u00e1n en la barquilla del dirigible Espa\u00f1a. Fuente: Mundo gr\u00e1fico, 12 de febrero de 1913.<\/em><\/p>\n<p>A principios del siglo XX present\u00f3 Torres Quevedo ante las academias de ciencias de Madrid y de Par\u00eds diversos <strong>proyectos de dirigible<\/strong>. Las novedades de sus propuestas se centraban en haber hallado una soluci\u00f3n al problema de la suspensi\u00f3n de la barquilla gracias a una estructura que reforzaba el globo por medio de una especie de <strong>esqueleto de cables<\/strong>. As\u00ed, el globo ganaba en rigidez y en estabilidad, lo que a su vez hac\u00eda ganar en seguridad al conjunto de la nave. Hasta ese momento la fragilidad de los globos empleados en dirigibles hac\u00edan que los vuelos con estas naves fueran muy peligrosos y que las barquillas constituyeran puntos d\u00e9biles muy a tener en cuenta. <\/p>\n<p>De la asociaci\u00f3n de Torres Quevedo con el capit\u00e1n del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol <strong>Alfredo Kindel\u00e1n<\/strong> surgi\u00f3 hacia 1905 el proyecto de construcci\u00f3n del primer dirigible de Espa\u00f1a en el <strong>Servicio de Aerostaci\u00f3n Militar de Guadalajara<\/strong>. El mundo dirigi\u00f3 su vista hacia las patentes que sobre dirigibles estaba presentando Torres Quevedo. Fue la compa\u00f1\u00eda francesa <strong>Astra<\/strong> la que logr\u00f3 hacerse con los derechos de los ingenios a\u00e9reos del espa\u00f1ol y, as\u00ed, comenz\u00f3 la carrera mundial de los <strong>dirigibles Astra-Torres<\/strong> que fueron empleados incluso en la Gran Guerra. Sin embargo, el gran proyecto a\u00e9reo de Torres Quevedo, desarrollado hacia 1919 junto con el tambi\u00e9n genial <strong>Emilio Herrera Linares<\/strong> no lleg\u00f3 a ver la luz. Hubiera sido un digno competidor de los dirigibles transatl\u00e1nticos alemanes, pues el proyecto del <em><strong>Hispania<\/strong><\/em>, tal y como fue llamado, era toda una proeza de su tiempo, una gran nave capaz de viajar desde Europa a Am\u00e9rica de forma segura.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.com\/images_tecob\/dtr_5.jpg\" width=\"620px\" class=\"otros\"\/><br \/>\n<em>El dirigible Espa\u00f1a en Cuatro Vientos.<\/em><\/p>\n<p>Mientras tanto, <strong>la sociedad Astra iba desplegando a lo largo del mundo sus aparatos, algunos de los cuales pod\u00edan rivalizar en volumen con los c\u00e9lebres Zeppelin<\/strong>. Esos dirigibles fueron adquiridos m\u00e1s all\u00e1 de tierras francesas por los ingleses, que los emplearon en diversas tareas militares, adem\u00e1s de contar con gran inter\u00e9s por parte del ej\u00e9rcito de los Estados Unidos y llegar incluso uno de ellos a ser adquirido por la Armada Imperial del Jap\u00f3n. <\/p>\n<p>Mucho hab\u00eda evolucionado la tecnolog\u00eda de Torres Quevedo desde su primera patente relacionada con dirigibles, presentada en Francia en 1902, pero su principal preocupaci\u00f3n segu\u00eda siendo la misma: <strong>la estabilidad de las naves<\/strong>. Su ingenioso <strong>sistema de armadura interior<\/strong> fue toda una revoluci\u00f3n, tanto es as\u00ed que sus <strong>dirigibles parcialmente r\u00edgidos<\/strong> fueron imitados por doquier. Toda aquella inventiva encontr\u00f3 buena acogida por parte del gobierno espa\u00f1ol. En 1904 se hab\u00eda creado el <strong>Centro de Ensayos de Aeron\u00e1utica<\/strong>, dependiente de la Direcci\u00f3n General de Obras P\u00fablicas, a medida de lo solicitado por el propio Torres Quevedo. Ah\u00ed nacieron sus <strong>patentes sobre globos dotados de tirantes a modo de esqueletos que ofrecieran rigidez a los contenedores de gas<\/strong>. El primer ensayo de una nave de este tipo se llev\u00f3 a cabo el 12 de septiembre de 1907 con gran \u00e9xito. Se trataba del <em><strong>Torres Quevedo N\u00ba1<\/strong><\/em>, dirigible de tres l\u00f3bulos dotados con dos motores que realiz\u00f3 sus primeras pruebas sobre Guadalajara y que es <strong>considerado como el primer dirigible espa\u00f1ol<\/strong>. A este modelo se sigui\u00f3 un segundo aparato, el <em>Torres Quevedo N\u00ba2<\/em>, que vino a servir como m\u00e1quina de demostraci\u00f3n de diversas innovaciones que sobre la marcha y con la pr\u00e1ctica iban a\u00f1adiendo Torres Quevedo y Kindel\u00e1n. Sin embargo, la colaboraci\u00f3n entre ambos termin\u00f3 de mala manera en 1908, tras varios choques personales, rompi\u00e9ndose la buena relaci\u00f3n que hab\u00edan mantenido hasta entonces.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.com\/images_tecob\/dtr_6.jpg\" width=\"620px\" class=\"otros\"\/><br \/>\n<em>El coronel Vives y el capit\u00e1n Kindel\u00e1n durante unas pruebas con el dirigible Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p>No s\u00f3lo se centr\u00f3 Torres Quevedo en el dise\u00f1o de dirigibles seguros y estables, sino que tambi\u00e9n alumbr\u00f3 <strong>nuevos sistemas de amarre y almacenaje de los aparatos<\/strong>. Todas las innovaciones fueron cedidas a la casa Astra bajo licencia, por lo que en Francia comenz\u00f3 la producci\u00f3n de dirigibles r\u00e1pidos, veloces y maniobrables que llamaron la atenci\u00f3n en todo el mundo. Mientras tanto, la cabeza de Torres Quevedo continuaba dando forma a nuevas patentes, como la que presentaba el sorprendente <strong>buque porta-dirigibles que ide\u00f3 en 1913<\/strong>. <\/p>\n<p>Los dirigibles Astra-Torres eran todo un \u00e9xito en Francia y Gran Breta\u00f1a pero, \u00bfqu\u00e9 suced\u00eda en Espa\u00f1a? Las cosas quedaron pr\u00e1cticamente paradas, es m\u00e1s, para el primer buque portaaeronaves espa\u00f1ol, el primigenio <em>D\u00e9dalo<\/em>, se opt\u00f3 por usar como complemento a los aeroplanos <strong>dirigibles de origen italiano<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>El gran l\u00edo del dirigible <em>Espa\u00f1a<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A pesar del \u00e9xito de Torres Quevedo fuera de nuestras tierras, <strong>no prosper\u00f3 una industria nacional de dirigibles<\/strong>. Sin embargo, s\u00ed se cont\u00f3 con un dirigible que lleg\u00f3 a alcanzar cierta fama en su tiempo, se trat\u00f3 del <em>Espa\u00f1a<\/em>. Fue un prototipo de dirigible que combinaba las ventajas de los globos flexibles con las de las naves r\u00edgidas. Al igual de el Zeppelin muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde,<strong> el <em>Espa\u00f1a<\/em> llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n de las gentes que lo vieron volar sobre Madrid<\/strong>.<\/p>\n<p><em><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.com\/images_tecob\/dtr_4.jpg\" width=\"620px\" class=\"otros\"\/><br \/>\nEl dirigible Espa\u00f1a sobre el Palacio de Oriente, Madrid. Fuente: La Ilustracio\u0301n Militar 15 de mayo de 1910. Hemeroteca de la Biblioteca Nacional.<\/em><\/p>\n<p>Tras el <strong>desencuentro entre Torres Quevedo y Kindel\u00e1n<\/strong>, qued\u00f3 claro que sus caminos tomar\u00edan destino diverso. El primero abandon\u00f3 el Centro de Ensayos de Aeron\u00e1utica del Parque Aerost\u00e1tico de Guadalajara, camino de su aventura Francesa. Por su parte, Alfredo Kindel\u00e1n continu\u00f3 insistiendo al Ministerio de Guerra para que la investigaci\u00f3n sobre dirigibles no se detuviera. Fue as\u00ed como Kindel\u00e1n, con el apoyo de Pedro Vives y Emilio Herrera logr\u00f3 que en 1909 se destinaran los fondos adecuados para la <strong>compra de un gran dirigible<\/strong> destinado al Parque Aerost\u00e1tico de Guadalajara. Despu\u00e9s de estudiar diversos modelos de nave en toda Europa, <strong>se decidi\u00f3 adquirir un modelo Astra franc\u00e9s<\/strong>. La nueva nave sufri\u00f3 un accidente en el aer\u00f3dromo de Pau el 1 de marzo de 1909. No empezaba bien la cosa, pero no por ello se dej\u00f3 la idea aparcada. Al finalizar 1909 se pudo contemplar <strong>una estampa ciertamente triste<\/strong>. Por una parte, Torres Quevedo trabajaba en un hangar de la compa\u00f1\u00eda Astra en Par\u00eds poniendo a punto sus propuestas que terminar\u00edan por dar vida a sus exitosos modelos de dirigible. Por otro lado, y de forma simult\u00e1nea, Kindel\u00e1n y otros militares espa\u00f1oles se encontraban en otra instalaci\u00f3n de Par\u00eds, tambi\u00e9n propiedad de Astra, para comprar un nuevo dirigible, llamado del mismo modo que el malogrado en Pau: <em>Espa\u00f1a<\/em>. <\/p>\n<p>Nuevamente, un desgarro en el globo casi termina en tragedia el 11 de octubre de 1909 a las afueras de Par\u00eds, cuando el equipo de Kindel\u00e1n realizaba un vuelo de prueba. Las siguientes pruebas fueron, sin embargo, un \u00e9xito. Claro que, como no hay dos sin tres, en la prueba del 5 de noviembre el Espa\u00f1a volvi\u00f3 a accidentarse. <strong>\u00bfAcaso deb\u00eda abandonarse aquella aventura?<\/strong> Nuevas pruebas y fracasos terminaron con el segundo <em>Espa\u00f1a<\/em>. A fin de cuentas, <strong>se trataba de un modelo que la propia Astra trataba de vender porque lo consideraba obsoleto<\/strong>, \u00a1porque el futuro eran los modelos de Torres Quevedo!<\/p>\n<p>El empe\u00f1o de la comisi\u00f3n encargada de dar vida a aquel dirigible no abandon\u00f3, sin embargo, su empe\u00f1o. As\u00ed, el <em>Espa\u00f1a<\/em> fue reconstruido en Guadalajara, volando sobre Madrid finalmente en 1910, momento inmortalizado en una c\u00e9lebre fotograf\u00eda en la que se puede ver al dirigible sobre el Palacio de Oriente. Tras diversas mejoras y pruebas, el flamante dirigible, siempre acompa\u00f1ado de pol\u00e9mica entre favorables a Torres Quevedo y los militares, realiz\u00f3 m\u00e1s vuelos de prueba. Como si de una maldici\u00f3n se tratara, <strong>la nave continuaba dando problemas<\/strong> y pas\u00f3 muchos meses desmontada hasta encontrar en 1911 un nuevo hogar, ya no en Guadalajara sino en un hangar del aer\u00f3dromo de Cuatro Vientos. Mientras los fracasos continuaban, <strong>Leonardo triunfaba en Francia con su primer Astra-Torres<\/strong>.<\/p>\n<p>La <strong>gran contradicci\u00f3n<\/strong> se encontrara en que <strong>un dirigible dise\u00f1ado por un espa\u00f1ol triunfaba en Francia, mientras que un a\u00f1ejo modelo franc\u00e9s no era capaz de levantar el vuelo en nuestra tierra<\/strong>, por mucho que se llamara <em>Espa\u00f1a<\/em>. Finalmente, el ej\u00e9rcito solicit\u00f3 ayuda a Astra en 1912 para ver qu\u00e9 se podr\u00eda hacer con el problem\u00e1tico dirigible. <strong>Se hab\u00eda gastado mucho dinero en una nave obsoleta<\/strong>, se pens\u00f3 en una nueva del tipo ideado por Torres Quevedo para Astra pero finalmente se opt\u00f3 por la peor soluci\u00f3n. Se mejor\u00f3 el viejo <em>Espa\u00f1a<\/em> y comenzaron las nuevas pruebas ya en 1913. La maniobra publicitaria para relanzar aquel dirigible tuvo un golpe maestro el 7 de febrero de 1913 cuando el Rey Alfonso XIII vol\u00f3 en su barquilla junto con Vives y Kindel\u00e1n. Prensa, c\u00e1maras, cine, todo el mundo estaba en tierra contemplando c\u00f3mo el <em>Espa\u00f1a<\/em> volaba por los cielos. Bueno, es un decir, porque la cosa apenas dur\u00f3 unos minutos pero el espect\u00e1culo logr\u00f3 su objetivo: todo el mundo habl\u00f3 de aquello durante d\u00edas, incluso fuera de nuestro pa\u00eds. \u00bfSirvi\u00f3 todo aquello para algo m\u00e1s que para hacerse unas cuantas fotos? Realmente no, <strong>el dirigible que tantos esfuerzos y dineros hab\u00eda costado fue dado de baja muy pronto<\/strong> y finalmente, la situaci\u00f3n termin\u00f3 de la peor manera, sin una industria nacional de dirigibles y olvidando a prop\u00f3sito las naves de Torres Quevedo, que tantos \u00e9xitos estaban cosechando, simplemente por no querer reconocer una mala apuesta.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.com\/images_tecob\/dtr_3.jpg\" width=\"620px\" class=\"otros\"\/><br \/>\n<em>La reina Victoria y la princesa Beatriz en el aer\u00f3dromo de Cuatro Vientos viendo elevarse el dirigible Espa\u00f1a en el que viajaba Alfonso XIII. Fuente: Mundo gr\u00e1fico, 12 de febrero de 1913.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Fragmentos del art\u00edculo sobre Torres Quevedo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja en su edici\u00f3n del mes de abril de 2014. 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