{"id":8667,"date":"2013-12-03T20:23:18","date_gmt":"2013-12-03T18:23:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=8667"},"modified":"2013-12-03T20:23:18","modified_gmt":"2013-12-03T18:23:18","slug":"el-bolido-de-madrid-10-de-febrero-de-1896","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=8667","title":{"rendered":"El b\u00f3lido de Madrid (10 de febrero de 1896)"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><em>El fen\u00f3meno celeste que esta ma\u00f1ana asombr\u00f3 al pueblo de Madrid, ha sido objeto de todas las conversaciones durante el d\u00eda. En las clases altas como en las bajas, entre los hombres de ciencia como entre los indoctos, en los c\u00edrculos y en los caf\u00e9s, en los sitios m\u00e1s aristocr\u00e1ticos y en los m\u00e1s modestos, no se o\u00edan esta tarde m\u00e1s que juicios de toda especie para explicar el origen, el desenvolvimiento y la explosi\u00f3n del b\u00f3lido famoso. (&#8230;) Hasta tal punto fue esta preocupaci\u00f3n de las gentes, que apenas si ha habido espacio para ocuparse de los asuntos de actualidad.<\/em><\/p>\n<p><em>La \u00c9poca<\/em> (Madrid) 10 de febrero de 1896.<\/p><\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.com\/images_tecob\/bolido_2.jpg\" class=\"otros\"\/><\/p>\n<p><strong>Un juego de billar c\u00f3smico: de Villalbeto a Tunguska<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro planeta juega a diario <strong>una partida muy peligrosa en el tablero de juego que es nuestro Sistema Solar<\/strong>. En el camino orbital de la Tierra se cruzan de vez en cuando invitados no deseados que pueden causar mucha destrucci\u00f3n. Ya fueren asteroides, o bien cometas, por fortuna la mayor parte de esos intrusos celestes se queman a grandes velocidades en nuestra atm\u00f3sfera y desaparecen sin mayor peligro formando eso que se conoce como \u201cestrellas fugaces\u201d. En otras ocasiones, cuando el tama\u00f1o del objeto es de mayor entidad, pueden explotar en la atm\u00f3sfera causando gran sobresalto. En caso de que, finalmente, el objeto tenga un tama\u00f1o realmente grande, de cientos de metros por ejemplo, <strong>bien podr\u00eda su impacto barrer por completo toda una ciudad<\/strong>.<\/p>\n<p>En pocas semanas se cumplir\u00e1n diez a\u00f1os desde que, el d\u00eda <strong>4 de enero de 2004<\/strong>, uno de esos intrusos explotara con gran violencia <strong><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=299\">en la vertical del pueblo palentino de Villalbeto<\/a><\/strong>. Fue uno de los m\u00e1s recientes y espectaculares casos de b\u00f3lido, y posterior meteorito, de entre todos los registrados en la historia de Espa\u00f1a. Por fortuna, yo me encontraba en Guardo ese d\u00eda, muy cerca de Villalbeto, y pude comprobar en vivo que el juego de billar c\u00f3smico va en serio. La tierra, las monta\u00f1as, los edificios, temblaron terriblemente despu\u00e9s de que un cegador fogonazo diera paso a una gran exploci\u00f3n en los cielos. Una extra\u00f1a nube qued\u00f3 en lo alto a modo de cicatriz, mientras fragmentos del b\u00f3lido se desperdibaban por la Monta\u00f1a Palentina. Un<strong> espect\u00e1culo inolvidable<\/strong> que, de haberse producido escasos segundos antes, o despu\u00e9s, con una ligera variaci\u00f3n en el \u00e1ngulo de entrada del peque\u00f1o asteroide que origin\u00f3 la explosi\u00f3n, bien pudo haberse convertido en algo tr\u00e1gico, destruyendo varios pueblos. El objeto explot\u00f3 en la alta atm\u00f3sfera y, gracias a ello, quienes nos encontr\u00e1bamos justo en su camino, con los pies en la tierra, pudimos continuar con nuestras vidas aunque, eso s\u00ed, con un recuerdo \u00fanico en nuestras mentes.<\/p>\n<p><strong>Casos as\u00ed no son raros<\/strong>. Cada a\u00f1o se registran varias entradas de peque\u00f1os asteroides o fragmentos de cometas de forma violenta en la atm\u00f3sfera de nuestro mundo. Afortunadamente son sucesos que suelen ocurrir sobre los oc\u00e9anos o sobre \u00e1reas escasamente pobladas. He ah\u00ed, por ejemplo, el caso m\u00e1s estudiado y m\u00e1s c\u00e9lebre de todos los de este tipo: <strong>el objeto de Tunguska<\/strong>. El 30 de junio de 1908, sobre una lejana y casi despoblada \u00e1rea de la cuenca del r\u00edo Tunguska, en Siberia, explot\u00f3 un b\u00f3lido celeste que, se estima, contaba con unos ochenta metros de di\u00e1metro. Esa explosi\u00f3n fue registrada por aparatos meteorol\u00f3gicos de todo el planeta debido a las perturbaciones que introdujo en la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica. Este evento afect\u00f3 severamente a \u00e1reas de hasta unos cuatrocientos kil\u00f3metros de distancia desde el punto del suelo situado justo en la vertical de la explosi\u00f3n. Con <strong>potencia similar a la producida por un arma nuclear<\/strong>, la explosi\u00f3n de lo que posiblemente fue un fragmento de comenta entrando en nuestra atm\u00f3sfera a muy alta velocidad, fue tan potente que, de haber sucedido sobre Londres, Par\u00eds o Nueva York, esas ciudades hubieran sido incineradas al instante. Ahora bien, <strong>pocos a\u00f1os antes sucedi\u00f3 algo parecido sobre Madrid solo que, nuevamente con mucha fortuna, en esa ocasi\u00f3n el b\u00f3lido era m\u00e1s peque\u00f1o y la energ\u00eda liberada no hizo m\u00e1s que dar un gran susto a media Espa\u00f1a<\/strong>. Una ligera variaci\u00f3n en los par\u00e1metros orbitales del objeto que explot\u00f3, hubiera cambiado nuestra historia para siempre, afectando seriamente a la capital espa\u00f1ola. Veamos c\u00f3mo se tomaron los madrile\u00f1os tan sorprendente suceso. <!--more--><\/p>\n<p><strong>El cielo se abri\u00f3 sobre Madrid<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.com\/images_tecob\/bolido_1.jpg\" class=\"dch\"\/>Las <strong>minuciosas descripciones de la \u00e9poca <\/strong>me recuerdan tanto a lo que pude vivir personalmente en 2004 que no puedo menos que emocionarme. Eran las <strong>nueve y media de la ma\u00f1ana del d\u00eda 10 de febrero de 1896<\/strong> cuando, desde el sur, comenz\u00f3 a llegar un lejano rumor sordo a o\u00eddos de los madrile\u00f1os. Desde el horizonte y avanzando a terrible velocidad en los cielos apareci\u00f3 un brillante objeto rojizo de forma esf\u00e9rica que dejaba una estela rectil\u00ednea. El luminoso rastro se convirti\u00f3 en <strong>un impresionante fogonazo <\/strong>que deslumbr\u00f3 a todos quienes hab\u00edan levantado la vista a las alturas para contemplar el extra\u00f1o fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>El objeto explot\u00f3 con gran violencia sobre Madrid, oy\u00e9ndose una impresionante detonaci\u00f3n que ahog\u00f3 cualquier otro sonido durante largos segundos. Luego, siguieron otras tres explosiones m\u00e1s peque\u00f1as mientras el fulgor celeste desaparec\u00eda para convertirse en <strong>densas y negruzcas nubes<\/strong> que lo cubrieron todo. Aquellas densas nubes parec\u00edan como las que creaban las bater\u00edas de ca\u00f1ones a decir de los testigos. En pocos minutos el cielo qued\u00f3 manchado por densos nubarrones, ya blancos, no muy diferentes a las nubes convencionales. <\/p>\n<p>Se recogieron posteriormente <strong>varios fragmentos de meteorito<\/strong>, incrustados en caminos y jardines. Tal y como aparece en las cr\u00f3nicas, se trataba de peque\u00f1as pero pesadas rocas de aspecto pulimentado por uno de sus lados, con color anaranjado negruzco y reflejos met\u00e1licos. <\/p>\n<p>El b\u00f3lido no s\u00f3lo asust\u00f3 a los madrile\u00f1os sino que <strong>caus\u00f3 bastantes problemas graves<\/strong>. La explosi\u00f3n fue tan potente que <strong>gran parte de las ventanas de la ciudad quedaron da\u00f1adas<\/strong> y los cristaleros hicieron su agosto a la hora de reparar los da\u00f1os pues, adem\u00e1s, en pleno invierno \u00a1qui\u00e9n se queda sin cristales en las ventanas dejando pasar el fr\u00edo! Se cuenta que la onda expansiva fue tan potente que muchas gentes que paseaban por las calles de la ciudad quedaron temporalmente paralizados de terror, algunos incluso cayeron al suelo. Las puertas se abrieron solas e incluso algunas de las incipientes l\u00edneas el\u00e9ctricas madrile\u00f1as se activaron repentinamente cuando los interruptores se abrieron ante la fuerza de la explosi\u00f3n a\u00e9rea. <\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed todo fueron preguntas. Las calles se llenaron de gentes asustadas que preguntaban qu\u00e9 hab\u00eda sucedido. La actividad normal se paraliz\u00f3 y todo el mundo miraba con respeto los nubarrones que cubr\u00edan un cielo que, antes de la llegada del meteoro, hab\u00eda estado en calma y completamente despejado. En muchos talleres, obras y f\u00e1bricas se detuvo la actividad durante horas. Las plazas se llenaron de personas desorientadas y, en otros lugares, <strong>se vivieron escenas tr\u00e1gicas<\/strong>, como en el Hospital Militar, en el que muchos enfermos salieron apresuradamente del viejo edificio por miedo a que se desplomara sobre ellos. <\/p>\n<p>Bien, ya pas\u00f3 el susto, llega la hora de los rumores. Cierto es que, desde los primeros instantes, <strong>las autoridades ya mencionaron acertadamente que se trataba de un aerolito<\/strong>, tal y como trataron de difundir, pero el tema del b\u00f3lido hab\u00eda impactado tanto a los madrile\u00f1os que no fueron pocas las voces que surgieron gritando por doquier que se trataba del fin del mundo, o que la f\u00e1brica de gas hab\u00eda explotado o que, como algunas l\u00edneas el\u00e9ctricas hab\u00edan saltado, se trababa de una gran corriente mort\u00edfera lanzada por los \u201camericanos\u201d, llegando a culpar incluso a Edison, personaje de moda por entonces. Locuras similares comenzaron a ser comentadas en caf\u00e9s, plazas y paseos. La pol\u00edtica y la econom\u00eda, de repente, dejaron de importar. S\u00f3lo se comentaba el gran suceso de la ma\u00f1ana, cuando el cielo se abri\u00f3 sobre Madrid pareciendo querer tragarse la ciudad. <\/p>\n<p>En el<strong> Observatorio de Madrid <\/strong>se tom\u00f3 buena nota de todo lo sucedido, incluyendo los datos de sism\u00f3grafos que atendieron al fen\u00f3meno como si se tratara de un terremoto. Curiosamente, los aparatos meteorol\u00f3gicos, salvo el bar\u00f3metro, no detectaron gran cosa, pero el susto s\u00ed que fue de los memorables. La hora exacta a la que apareci\u00f3 el b\u00f3lido en el horizonte, visto desde Madrid, se estableci\u00f3 a las 9 horas, 29 minutos y 30 segundos. A las 9 horas y 31 minutos se produjo la gran explosi\u00f3n y, al poco, toda la ciudad tembl\u00f3. En el <strong>Palacio Real<\/strong> se cuenta que los relojes, timbres y campanillas comenzaron a sonar con fuerza y al mismo tiempo. En la <strong>F\u00e1brica de Tabacos<\/strong> a punto estuvo de suceder una desgracia pues se pens\u00f3 que la gran caldera de vapor de la factor\u00eda hab\u00eda explotado. Eso hizo que las operarias huyeran por los pasillos hacia la calle en atropellada y veloz procesi\u00f3n para intentar abandonar el edificio antes de que todo saltara por los aires. Hubo bastantes heridos y graves escenas de terror. <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.com\/images_tecob\/bolido_3.jpg\" class=\"otros\"\/><br \/>\n<em>Dibujo de la nube que apareci\u00f3 sobre Madrid al poco del estallido. Dibujo de D. A. de Caula aparecido en la obra \u201cEl b\u00f3lido de Madrid\u201d, 1896.<\/em><\/p>\n<p>Todo Madrid qued\u00f3 impresionado ante el suceso. Era igual que las gentes se encontraran en la calle, viendo c\u00f3mo una flam\u00edgera esfera anaranjada avanzaba por los cielos, o que se encontraran todav\u00eda en la cama en el interior de las casas. El fogonazo fue tan intenso que <strong>incluso dentro de las habitaciones parec\u00eda como si una gran llama de color blanco azulado lo hubiera prendido todo<\/strong>. Lo que hab\u00eda sido un amanecer con sol brillante y cielos puros torn\u00f3 en tinieblas que tardaron bastante rato en desaparecer. No extra\u00f1ar\u00e1, por tanto, que muchos corrieran por las calles presas del p\u00e1nico y mencionando el final de los tiempos. El Observatorio de Madrid calcul\u00f3 que el sonido de la gran explosi\u00f3n a\u00e9rea, y de las otras peque\u00f1as detonaciones posteriores, tuvo una duraci\u00f3n extraordinaria, \u00a1casi dos minutos! Todo tembl\u00f3, no hubo nada en Madrid que no se estremeciera ante aquello. Naturalmente, la energ\u00eda liberada en la atm\u00f3sfera aquel d\u00eda fue tan imponente, que el fogonazo fue percibido a cientos de kil\u00f3metros de distancia. Se cuenta tambi\u00e9n que el estruendo de la explosi\u00f3n lleg\u00f3 a ser escuchado en Guadalajara, Toledo e incluso en Valladolid y Zaragoza. <\/p>\n<p>Aunque el Observatorio de Madrid recopil\u00f3 acertados datos acerca del suceso, el efecto  que tuvo el visitante de los cielos en la poblaci\u00f3n de media Espa\u00f1a se dej\u00f3 sentir durante meses, levantando miedos y dudas. En los peri\u00f3dicos aparecieron comentarios de todo tipo, algunos incluso con toque pol\u00edtico, lanz\u00e1ndose presuntas culpas por falta de preparaci\u00f3n o previsi\u00f3n unos a otros. Sin embargo, desde el mismo d\u00eda del suceso todo hab\u00eda sido magistralmente bien descrito y explicado por meteor\u00f3logos y cient\u00edficos. Ese inter\u00e9s llev\u00f3 incluso a la publicaci\u00f3n poco despu\u00e9s de <strong>una monograf\u00eda sobre el tema por parte del catedr\u00e1tico de la Universidad Central de Madrid, Jos\u00e9 de Castro Pulido, bajo el t\u00edtulo de \u201cEl b\u00f3lido de Madrid\u201d<\/strong>, incluyendo ciertas rectificaciones del c\u00e9lebre <strong>Jos\u00e9 de Echegaray<\/strong> junto con r\u00e9plicas a \u00e9ste por parte del autor. Todo un debate cient\u00edfico en toda regla que levant\u00f3 pasiones, acerca de la naturaleza del b\u00f3lido, su trayectoria y velocidad, los an\u00e1lisis de las muestras y los c\u00e1lculos acerca de todo lo sucedido aquella inolvidable ma\u00f1ana de febrero sobre Madrid.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>El fen\u00f3meno celeste que esta ma\u00f1ana asombr\u00f3 al pueblo de Madrid, ha sido objeto de todas las conversaciones durante el d\u00eda. 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