{"id":8570,"date":"2013-10-16T11:48:40","date_gmt":"2013-10-16T09:48:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=8570"},"modified":"2013-10-17T23:22:47","modified_gmt":"2013-10-17T21:22:47","slug":"el-vuelo-al-planeta-venus-de-robert-condit-1928","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=8570","title":{"rendered":"El vuelo al planeta Venus de Robert Condit (1928)"},"content":{"rendered":"<p>Cuando los viajes al espacio no eran sino algo que s\u00f3lo se pod\u00eda contemplar en coloridas revistas de ciencia ficci\u00f3n y en los c\u00e1lculos de algunos apasionados visionarios, surgieron algunos <strong>aventureros<\/strong>, con m\u00e1s ilusi\u00f3n que cerebro, que quisieron saltar por encima de las dificultades y salir pitando hacia nuestros planetas vecinos. Hubo varios de estos <em>locuelos <\/em><strong>all\u00e1 por los a\u00f1os veinte del siglo pasado<\/strong> pero, por lo general, no pasaban de decir un mont\u00f3n de bobadas y no iban m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>El caso de<strong> Robert Condit<\/strong> es especial porque, contra todo pron\u00f3stico, tuvo las narices y la inconsciencia de <strong>construir un cohete y probarlo \u00e9l mismo<\/strong>. En <strong>1928<\/strong>, apenas un a\u00f1o despu\u00e9s de que <strong>Charles Lindbergh<\/strong> cruzara el Atl\u00e1ntico en solitario, muchos aventureros intentaron gestas que superaran tal haza\u00f1a. Pod\u00eda intentarse un vuelo de larga distancia, una traves\u00eda por el Pac\u00edfico, es m\u00e1s, incluso algunos imaginaban volar hacia la Luna pero, mirando m\u00e1s all\u00e1 incluso, un chaval de <strong>Baltimore<\/strong> (seg\u00fan otras fuentes, de Ohio) no hac\u00eda m\u00e1s que <strong>so\u00f1ar con el planeta Venus<\/strong>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/condit.jpg\" alt=\"condit\" width=\"620\" height=\"466\" class=\"otros\" \/><br \/>\n<small>Robert Condit en su nave espacial venusina. <em>La Esfera<\/em>, Madrid, 28 de abril de 1928. Biblioteca Nacional.<\/small><\/p>\n<p>No dudo que alguno de sus parientes o vecinos le intentaran disuadir de aquella locura, pero no parece que hiciera mucho caso. La idea era muy sencilla, a saber, nada como montar un sencillo cohete y volar a Venus para, luego, regresar tranquilamente. Los <strong>c\u00e1lculos <\/strong>de Condit no resistir\u00edan ni el escrutinio de un p\u00e1rvulo pero eso no le importaba al futuro h\u00e9roe de la astron\u00e1utica, aunque sus conocidos dec\u00edan que era un \u00abgenio de las matem\u00e1ticas\u00bb.<\/p>\n<p>Tras construir su nave espacial, llega el gran d\u00eda. <strong>Agosto de 1928<\/strong>, Baltimore, costa oriental de los Estados Unidos (en <a href=\"http:\/\/trove.nla.gov.au\/ndp\/del\/article\/121266493?searchTerm=robert%20condit&#038;searchLimits=\">algunos peri\u00f3dicos<\/a> se afirma que todo sucedi\u00f3 en Miami, Florida). Robert Condit se acomoda en la estrecha cabina que corona una especie de <strong>gran bala-cohete <\/strong>de poco m\u00e1s de siete metros de altura en cuyos dep\u00f3sitos de combustible se hallaban nada menos que cerca de doscientos litros de gasolina. Todo esto, como si se tratara de una escena propia de un sue\u00f1o, o de una pesadilla, ocurr\u00eda <strong>en una acera p\u00fablica al lado de la casa de Condit en la avenida Morling<\/strong>. Varios amigos y familiares ayudaron a Condit en esta aventura. La nave espacial iba a dirigirse a Venus, como si fuera un destino que estuviera a la vuelta de la esquina. Estaba dotada de un escudo de placas de hierro y tela. En la base, <strong>ocho prominentes tubos de aceero<\/strong> estaban listos para que unas <strong>buj\u00edas <\/strong>prendieran la mezcla de gasolina y aire que saldr\u00eda a presi\u00f3n gracias a una peque\u00f1a bomba.<\/p>\n<p>Vale, llega el momento de una peque\u00f1a pausa. Como puede imaginarse, la cosa no ten\u00eda ni pies ni cabeza, pero lo m\u00e1s problem\u00e1tico era que los protagonistas no eran ni\u00f1os, ni mucho menos. Es m\u00e1s, no eran tontos ni indiv\u00edduos marginales. Rondaban la treintena y viv\u00edan en un barrio de clase media, contaban con empleos, familia y responsabilidades. Pero<strong> la fiebre Lindbergh<\/strong> les hizo so\u00f1ar m\u00e1s all\u00e1 de lo que un m\u00ednimo de raz\u00f3n aconsejaba. Durante meses, el equipo de desarrollo del cohete a Venus invirti\u00f3 cientos de d\u00f3lares de sus ahorros personales en hacer c\u00e1lculos, comprar materiales y montarlo todo en un taller. La <strong>decisi\u00f3n de volar a Venus <\/strong>se tom\u00f3 por \u00abl\u00f3gica\u00bb. Veamos, el planeta Marte era su destino original, pero estaba demasiado lejos. La Luna era m\u00e1s sencilla de alcanzar, pero no ten\u00eda inter\u00e9s para ellos. Quer\u00edan viajar a un planeta como la Tierra, y Venus era lo m\u00e1s parecido que pod\u00edan encontrar. <\/p>\n<p>Cre\u00edan que no hab\u00eda ya ning\u00fan detalle por cerrar. La nave se hab\u00eda dotado de una capa de pintura que lo hac\u00eda herm\u00e9tico, tambi\u00e9n contaba con <strong>dep\u00f3sito de ox\u00edgeno<\/strong> para que Condit pudiera respirar en el espacio, <strong>comida comprimida en forma de tabletas<\/strong>, peque\u00f1os tanques de agua y un fuerte aislante t\u00e9rmico en la cabina, adem\u00e1s de algunas linternas y un kit de primeros auxilios. El vuelo ser\u00eda <strong>bal\u00edstico<\/strong>, los c\u00e1lculos les permitir\u00edan disparar el cohete y olvidarse de navegaci\u00f3n y guiado, todo parec\u00eda perfecto. <\/p>\n<p>Retomemos la cuenta atr\u00e1s. La bomba de gasolina comienza a funcionar, <strong>el piloto est\u00e1 acomodado en la nave<\/strong>, la gasolina se mezcla con el aire y sale a presi\u00f3n pulverizada a trav\u00e9s de los tubos de acero posteriores. Las buj\u00edas prenden la mezcla y&#8230;  <\/p>\n<p>Nueva pausa. Cabe decir que la escena no se desarroll\u00f3 en solitario. A una distancia prudencial, <strong>un gran n\u00famero de personas de todo Baltimore estaban contemplando el <em>momento hist\u00f3rico<\/em><\/strong>. La prensa se hab\u00eda hecho eco de ello y la atenci\u00f3n era muy alta pero, \u00a1sorpresa! casi nadie hab\u00eda intentado disuadir a aquellos suicidas. Bien, tras <strong>ocho meses de construcci\u00f3n <\/strong>y con todo previsto, salt\u00f3 la chispa de las buj\u00edas. <strong>El cohete explot\u00f3, una gigantesca bola de fuego se alz\u00f3 por las alturas mientras fragmentos de la nave venusina ca\u00edan por doquier haciendo que la gente huyera<\/strong>. Milagrosamente, <strong>Robert Condit sobrevivi\u00f3<\/strong>. Al parecer, no tuvo intenci\u00f3n de volver a probar suerte con otra nave. Hoy, no muy lejos del lugar en el que se desarroll\u00f3 la aventura, un restaurante llamado <strong><a href=\"http:\/\/www.rockettovenus.com\/index.cfm\">Rocket to Venus<\/a><\/strong>, ha tomado ese nombre en recuerdo de aquellos so\u00f1adores del espacio.<\/p>\n<p><strong>Daniel, en un comentario a este post, indica que la versi\u00f3n que se da en la web del restaurante es algo diferente en su final. Es una de las diversas versiones que existen acerca de c\u00f3mo acab\u00f3 el \u00abvuelo\u00bb de Condit<\/strong>:<\/p>\n<p><em>El final de la historia lo cuentan un poco distinto en la p\u00e1gina del restaurante. Seg\u00fan el autor, uno de los protagonistas (Harry B. Uhler) la intenci\u00f3n era hacer una prueba; subir un cuarto de milla nada m\u00e1s. El problema fue que por mucho gas que dio Condit, mucho fuego pero nada de elevaci\u00f3n, as\u00ed hasta que se qued\u00f3 sin gasolina (ninguna explosi\u00f3n). Tras esta prueba el equipo calcul\u00f3 que necesitar\u00edan 10.000$ para mejorar el cohete y que funcionara, as\u00ed que lo dejaron. Pasados unos d\u00edas, Condit apareci\u00f3 con un cami\u00f3n, recogi\u00f3 el cohete y se fue a Florida.<\/em><\/p>\n<p><strong>ACTUALIZACI\u00d3N<\/strong><br \/>\nEstoy tras la pista de algunos peri\u00f3dicos de Florida en los que aparece fugazmente la figura de Robert Condit. Al parecer, algunos meses antes de su aventura en Baltimore, afirm\u00f3 haber intentado un vuelo a Marte. Genio y figura&#8230; \ud83d\ude09<\/p>\n<p>________________<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s informaci\u00f3n<\/strong>:<\/p>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/io9.com\/the-great-baltimore-space-program-of-1928-453865828\">The Great Baltimore Space Program of 1928<\/a>.<\/li>\n<li><a href=\"http:\/\/blog.modernmechanix.com\/skyrocketing-to-mars\/\">Modern Mechanix<\/a>.<\/li>\n<li><a href=\"http:\/\/www.rockettovenus.com\/index.cfm?page=story\">Rocket to Venus<\/a>.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Cuando los viajes al espacio no eran sino algo que s\u00f3lo se pod\u00eda contemplar en coloridas revistas de ciencia ficci\u00f3n y en los c\u00e1lculos de algunos apasionados visionarios, surgieron algunos <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=8570\" title=\"El vuelo al planeta Venus de Robert Condit (1928)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":8574,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-8570","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obsolescencia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/condit.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-2ee","jetpack-related-posts":[{"id":7455,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=7455","url_meta":{"origin":8570,"position":0},"title":"Los sue\u00f1os a\u00e9reos de Mr. Cooley","author":"alpoma","date":"4 noviembre 2012","format":false,"excerpt":"Desde que a finales de 1903 los hermanos Wright saltaran a la fama con su c\u00e9lebre vuelo en Kitty Hawk, la fiebre por la aviaci\u00f3n no dej\u00f3 de aumentar. 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