{"id":8244,"date":"2013-06-01T21:01:30","date_gmt":"2013-06-01T19:01:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=8244"},"modified":"2013-06-03T18:06:49","modified_gmt":"2013-06-03T16:06:49","slug":"la-batalla-del-doctor-jaume-ferran-i-clua-contra-el-colera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=8244","title":{"rendered":"La batalla del doctor Jaume Ferran i Clua contra el c\u00f3lera"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong>, edici\u00f3n de junio de 2013.<\/p>\n<blockquote><p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/8915441604\/\" title=\"Jaume Ferran i Clua por alpoma, en Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.staticflickr.com\/5458\/8915441604_01c14b18b2_m.jpg\" width=\"223\" height=\"240\" alt=\"Jaume Ferran i Clua\" class=\"dch\"\/><\/a><em>Y como parece ser ley fatal que todo grande invento ha de tropezar con una oposici\u00f3n proporcionada, moral y materialmente, a su grandeza, el suyo sufri\u00f3 suerte tan accidentada por los ataques de que lo hicieron v\u00edctima la rutina, las bajas pasiones, las envidias y los incalificables atropellos de pol\u00edticos torpes y mal aconsejados y de unas autoridades desdichadas, que lo llevaron al resultado de que durante treinta a\u00f1os, \u00a1treinta a\u00f1os en materias y problemas de tant\u00edsima importancia para la Humanidad, y en estos tiempos de vida febril en que los lustros parecen siglos, su doctrina y su invento hubieron de permanecer como bajo condenaci\u00f3n, retra\u00eddos, desacreditados, abandonados, esperando mejores tiempos, hasta que por fin la guerra europea, gracias a la disposici\u00f3n de otros gobiernos y al empleo de otros hombres que no fueran de Espa\u00f1a, ni los espa\u00f1oles, se pudo hacer nuevo ensayo de aquel invento, reproducir sus efectos, apreciarlos con tranquilidad y honradez y mostrar su valor, proclam\u00e1ndose la grandeza bienhechora de su poder abortivo contra las epidemias. Y se hubo de hacer m\u00e1s: que fue reconocer que su \u00fanico autor, as\u00ed en la preparaci\u00f3n como en su empleo, era un m\u00e9dico espa\u00f1ol. El doctor Jaime Ferr\u00e1n y Cl\u00faa. <\/em><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\">Fragmento de la obra <em>Vae Inventoribus Magnis. La odisea de un descubrimiento m\u00e9dico grandioso. El doctor Ferr\u00e1n y el c\u00f3lera morbo asi\u00e1tico en la guerra europea<\/em>,<br \/>\nde \u00c1ngel Pulido Fern\u00e1ndez, 1921.<\/p>\n<p><strong>El pozo de la muerte<\/strong><\/p>\n<p>Tiene gracia siniestra que a principios del siglo XX se considerara en la prensa nacional que dos genios de la medicina de la \u00e9poca ser\u00edan, sin duda, recordados para siempre. Uno de ellos, <strong>Ram\u00f3n y Cajal<\/strong>, ha resistido la prueba. El otro, <strong>Jaume Ferran i Clua<\/strong>, o simplemente Jaime Ferr\u00e1n como era nombrado, pr\u00e1cticamente ha desaparecido de la historia con may\u00fasculas. <strong>\u00bfQui\u00e9n era y por qu\u00e9 se le consideraba como un genio de la medicina?<\/strong> Bien, para hallar la respuesta hemos de viajar en el tiempo y, para comenzar, <strong>saltemos hacia el Londres de 1854<\/strong>.<\/p>\n<p>Fue en ese tiempo cuando la capital brit\u00e1nica sufri\u00f3 un<strong> brote de c\u00f3lera<\/strong> que seg\u00f3 la vida de cerca de siete centenares de ciudadanos en menos de una semana. Todo sucedi\u00f3 en una peque\u00f1a porci\u00f3n del Soho. \u00bfPor qu\u00e9 all\u00ed? Mientras iban cayendo bajo el designio de la tercera parca, uno tras otro, los pacientes del<strong> doctor John Snow<\/strong>, que ten\u00eda su consulta cerca del centro de la epidemia, se convert\u00edan en marcadores de posici\u00f3n en un plano callejero de Londres. Snow anotaba cada muerte por c\u00f3lera e iba creando laboriosamente <strong>un mapa de la epidemia<\/strong>. Era una idea origina y, aunque al principio no se le hizo caso, termin\u00f3 por demostrar que ten\u00eda raz\u00f3n. El mapa era muy claro: la mayor parte de las defunciones se concentraban en tono a Broad Street, donde se identific\u00f3 una bomba de agua contaminada con aguas fecales. El mapa de Snow convirti\u00f3 a su autor en toda una celebridad. <\/p>\n<p>Viajemos ahora a Italia, en ese mismo a\u00f1o de 1854. Mientras Snow creaba su mapa, que demostraba que el c\u00f3lera era una enfermedad infecciosa transmitida por alg\u00fan tipo de organismo microsc\u00f3pico desconocido, un m\u00e9dico llamado <strong>Filipo Pacini<\/strong> lograba aislar al causante de tanto padecimiento. En efecto, el c\u00f3lera es una enfermedad causada por una bacteria, la <em><strong>Vibrio cholerae<\/strong><\/em>, capaz de originar una muy desagradable infecci\u00f3n intestinal que, en muchas ocasiones, se convierte en mortal. La enfermedad posiblemente lleg\u00f3 a Europa desde la India y, a lo largo del siglo XIX, se manifest\u00f3 en una serie de epidemias que se extendieron por todo el continente cobr\u00e1ndose la vida de cientos de miles de personas. En ese ambiente y con el agente infeccioso identificado, quedaba encontrar un remedio efectivo y, para ello, hemos de hacer un \u00faltimo viaje, en esta ocasi\u00f3n a un pueblo de Tarragona.<\/p>\n<p><strong>Un laboratorio en casa<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>1 de febrero de 1851<\/strong>, aunque seg\u00fan otras fuentes se anota como fecha el 2 de febrero de 1852, naci\u00f3 en <strong>Corbera de Ebro<\/strong>, provincia de <strong>Tarragona<\/strong>, el m\u00e9dico que logr\u00f3 hallar la vacuna contra el c\u00f3lera, adem\u00e1s de muchas otras. Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 no se le recuerda como a otros grandes de la medicina de finales del siglo XIX? Bien pudiera ser por la propia forma de actuar de Jaume Ferran i Clua, aquel hijo del m\u00e9dico del pueblo que, dotado de una incansable curiosidad hasta el d\u00eda de su muerte, acaecida en 1929, no dej\u00f3 de picar ac\u00e1 y all\u00e1 en todo lo que le interesaba, sin llegar a profundizar realmente en un solo campo y sin mostrar mucho inter\u00e9s en cuidar su propia imagen. Mala idea, sobre todo cuando hab\u00eda tanta fama en juego. Sin embargo, Jaume fue finalmente reconocido, pero eso no le impidi\u00f3 tener que soportar una traves\u00eda del desierto realmente pat\u00e9tica.<\/p>\n<p>Jaume realiz\u00f3 sus primeros estudios en Mora de Ebro, Tarragona y Tortosa. En 1873, tras estudiar en la <strong>Facultad de Medicina de Barcelona<\/strong>, pas\u00f3 a ejercer como m\u00e9dico en Pal del Panad\u00e9s. Por entonces ya hab\u00eda explorado los campos de la fotograf\u00eda, la pintura y la electricidad. Algo hac\u00eda que siempre mirara m\u00e1s all\u00e1 de lo que sus colegas recomendaban, y ese <strong>esp\u00edritu inconformista<\/strong> con la medicina de su tiempo fue, a la vez, la osada llama de la que surgieron sus descubrimientos y la que aliment\u00f3 a sus enemigos. No tard\u00f3 en pasar a tener una consulta en Tortosa como m\u00e9dico general y como <strong>especialista en oftalmolog\u00eda y electroterap\u00e9utica<\/strong>. Ocup\u00f3 adem\u00e1s en ese tiempo los cargos de m\u00e9dico director de sanidad mar\u00edtima, director del Hospital Civil y de la Casa Provincial de Exp\u00f3sitos. <\/p>\n<p>Dado el prestigio que iba acumulando en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica, a pesar de su juventud, fue <strong>comisionado en 1884 por el Ayuntamiento de Barcelona para investigar un brote muy grave de c\u00f3lera en el sur de Francia<\/strong>. De lo que aprendi\u00f3 en el \u00e1rea de Marsella surgi\u00f3 toda una intenci\u00f3n, a saber, el intentar hallar una vacuna contra la terrible enfermedad. Y, as\u00ed, emple\u00f3 todo el dinero que pudo en crear un laboratorio casero lo mejor equipado posible. No recibi\u00f3 ayuda p\u00fablica de ning\u00fan tipo, pero eso no hizo que se rindiera. Los aparatos para cultivos bacterianos y los microscopios fueron pagados de su propio bolsillo, arriesgando a veces casi todo el sueldo. Aprendi\u00f3 por su cuenta las t\u00e9cnicas para desarrollar vacunas de Pasteur, estudi\u00f3 todo lo que la nueva ciencia biol\u00f3gica ofrec\u00eda y desarroll\u00f3 nuevas t\u00e9cnicas que mejoraban la microfotograf\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfUn loco solitario? S\u00ed, un m\u00e9dico de pueblo, nada m\u00e1s, pero genial a fin de cuentas porque a pesar de no recibir apoyo logr\u00f3 en su modesto laboratorio de Tortosa algo que se ven\u00eda buscando desde que el c\u00f3lera llamara a las puertas de Europa hac\u00eda ya varias d\u00e9cadas: una vacuna. Los ahorros y esfuerzos vieron la luz en forma de <strong>vacuna anticol\u00e9rica<\/strong> en el a\u00f1o 1885. Al principio los ensayos los realiz\u00f3 en su propio ser, e incluso cont\u00f3 con amigos y familiares. Con el c\u00f3lera amenazando a la pen\u00ednsula ib\u00e9rica en forma de otra gran epidemia, se permiti\u00f3 aplicar la vacuna de Ferran i Clua a gran escala. Sin embargo, al poco, comenz\u00f3 a ser criticado y perseguido. Su m\u00e9todo cay\u00f3 en el descr\u00e9dito y comenz\u00f3 toda una guerra entre sus partidarios, que eran m\u00e1s bien pocos, y un numeroso grupo de enemigos poderosos. La guerra parec\u00eda perdida.<\/p>\n<p><strong>El creador de vacunas<\/strong><\/p>\n<p>La vacuna contra el c\u00f3lera fue solo el principio, m\u00e1s tarde llegaron otras. En 1886 mejor\u00f3 los procedimientos de Pasteur para la<strong> aplicaci\u00f3n de la vacuna contra la rabia<\/strong>. En 1887 cre\u00f3 una primitiva vacuna contra el tifus y al poco trabaj\u00f3 sobre una para la difteria. Tambi\u00e9n cre\u00f3 una <strong>vacuna contra la tuberculosis<\/strong> pero, a pesar de tanto esfuerzo, su trabajo se manten\u00eda en su mayor\u00eda en la oscuridad y pr\u00e1cticamente no se le hac\u00eda caso lejos de su entorno. <\/p>\n<p>A pesar de que la fama de la vacuna contra el c\u00f3lera le llev\u00f3 a la fama en toda Europa, la alegr\u00eda dur\u00f3 muy poco. El procedimiento de <strong>Jaume fue puesto en duda<\/strong> y considerado peligroso, hasta tal punto que el gobierno le prohibi\u00f3 continuar con el mismo. Como bien coment\u00e9 al principio de este art\u00edculo, la cosa ten\u00eda su gracia siniestra, pues despu\u00e9s de muchos a\u00f1os sin ser reconocido y cuando muchas variantes de su t\u00e9cnica se estaban empleando en todo el continente, lleg\u00f3 un primer aplauso oficial en forma de premio otorgado por la Academia de Ciencias de Par\u00eds en 1907. Se deseaba reconocer as\u00ed el trabajo de Jaume como pionero indiscutible de la inmunizaci\u00f3n preventiva contra el c\u00f3lera. Nuevamente, tiene gracia que, pasados tantos a\u00f1os, el propio Ram\u00f3n y Cajal, al principio con opini\u00f3n negativa, reconociera con el cambio de siglo el trabajo de Jaume. \u00bfAcaso Ferran i Clua hubiera llegado m\u00e1s lejos de haber insistido en ahondar en su propio descubrimiento? Muy posiblemente, pues muchos trabajos de importancia aparecieron en ese tiempo en Europa y Am\u00e9rica bas\u00e1ndose en su trabajo seminal. Pero Jaume, disperso como siempre en abrir puertas y dejarlas de par en par, iba saltando entre ideas geniales sin profundizar mucho en ellas. <\/p>\n<p>Por otra parte, la <strong>medicina francesa<\/strong>, que era poco menos que le \u00e9lite indiscutible de su tiempo, no ve\u00eda con muy buenos ojos al m\u00e9dico de pueblo que era capaz de lograr proezas sin apenas medios en un laboratorio de segunda fila. Y, sobre todo, no ca\u00eda bien cuando Jaume presenta ante sus ojos su m\u00e9todo supraintensivo de vacunaci\u00f3n antirr\u00e1bica, m\u00e1s eficaz y sencillo que el ideado por Pasteur. La carrera entre el m\u00e9todo intensivo de Pasteur y el supraintensivo de Ferran i Clua era como una guerra contra gigantes. En ocasiones, algunas personas inmunizadas contra la rabia fallec\u00edan y ese hecho se convirti\u00f3 a la vez en motivo de ataque contra el m\u00e9todo y en acicate para mejorarlo. Se pretendi\u00f3 cerrar el Laboratorio Microbiol\u00f3gico Municipal de Barcelona, del que hab\u00eda llegado a ser director, para dejar as\u00ed a Jaume aislado por completo. Sin embargo, ninguna amenaza le fren\u00f3. Continu\u00f3 mejorando su vacuna antirr\u00e1bica, estudi\u00f3 los trabajos de Koch sobre la tuberculosis y logr\u00f3 hallar la <strong>vacuna anti-Alfa<\/strong> contra ese mal.<\/p>\n<p>Los ataques continuaban a pesar de todo y en 1905, dos a\u00f1os antes de que la Academia de Ciencias de Par\u00eds empezara a reconocer sus esfuerzos, Jaume fue apartado por completo del<strong> Laboratorio Bacteriol\u00f3gico Municipal de Barcelona<\/strong>. Ya s\u00f3lo le quedaba su humilde laboratorio casero y ninguna otra ayuda que la de sus amigos y disc\u00edpulos, que no eran muchos. Y, otra vez, tal y como sucedi\u00f3 con su vacuna contra el c\u00f3lera, sus m\u00e9todos para hallar vacunas contra la tuberculosis fueron estudiados por otros que los aplicaron con \u00e9xito. Llegaron entonces los <strong>premios, los reconocimientos y los aplausos<\/strong>, pero a Jaume segu\u00edan sin hacerle mucho caso, era algo as\u00ed como un viejo profesor querido y respetado, al fin. S\u00ed, se le o\u00eda, pero no se le escuchaba, como una vaca sagrada, public\u00f3 decenas de libros y art\u00edculos cient\u00edficos, quedando la mayor parte de ellos arrinconados en el m\u00e1s silencioso de los olvidos. A su muerte, los homenajes fueron muchos, pero su figura se fue apagando con rapidez y hoy d\u00eda apenas se recuerda el brillo que tuvo o, m\u00e1s bien, pudo llegar a tener si hubiera contado con apoyos y medios adecuados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja, edici\u00f3n de junio de 2013. 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