{"id":8178,"date":"2013-05-01T19:01:40","date_gmt":"2013-05-01T17:01:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=8178"},"modified":"2013-05-01T19:01:40","modified_gmt":"2013-05-01T17:01:40","slug":"antonio-longoria-y-el-rayo-de-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=8178","title":{"rendered":"Antonio Longoria y el rayo de la muerte"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong> en su edici\u00f3n del mes de mayo de 2013.<\/p>\n<p>El punto de partida de esta aventura hay que ponerlo en cierto art\u00edculo con el que me he cruzado hace poco. He de reconocer que hasta ahora no hab\u00eda indagado con atenci\u00f3n en la vida de <strong>Antonio Longoria<\/strong>, y queda casi todo por hacer, pero espero que estas letras sirvan al menos para traer al presente la memoria de este curioso personaje del que apenas si ha llegado alg\u00fan recuerdo a nuestros d\u00edas. <\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/antonio_longoria.jpg\" alt=\"antonio_longoria\" width=\"620\" height=\"454\" class=\"otros\"\/><br \/>\nAntonio Longoria, tal y como aparec\u00eda en febrero de 1940 en la revista <em>Popular Science<\/em>.<\/p>\n<p>El art\u00edculo que menciono fue publicado en el n\u00famero del mes de <strong>febrero de 1940<\/strong> de la conocida revista de ciencia, tecnolog\u00eda e inventos <em><strong>Popular Science<\/strong><\/em>, concretamente en la p\u00e1gina 117. All\u00ed, se mencionaba lo siguiente, que traduzco libremente del original:<\/p>\n<blockquote><p><em>Palomas al vuelo caen muertas al instante por la acci\u00f3n de una m\u00e1quina situada a una distancia de cuatro millas. Este es el logro que supuestamente ha conseguido el doctor Antonio Longoria, de Cleveland, Ohio, quien recientemente ha declarado haber destruido su letal m\u00e1quina por el bien de la humanidad. El inventor de Cleveland ha afirmado que tropez\u00f3 por casualidad con su rayo mortal mientras investigaba sobre el tratamiento del c\u00e1ncer con radiaciones de alta frecuencia.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de estos rayos mortales, seg\u00fan sus afirmaciones, es indolora y est\u00e1 basada en cierto mecanismo que convierte la sangre en una substancia sin utilidad, tal y como la luz transforma sales de plata durante el proceso fotogr\u00e1fico. Anteriormente un grupo de cient\u00edficos, seg\u00fan apareci\u00f3 en prensa, hab\u00eda demostrado que estas radiaciones eran capaces de matar ratas, ratones y conejos, incluso cuando los animales estaban resguardados en el interior de c\u00e1maras con gruesas paredes met\u00e1licas. Estos rayos, seg\u00fan la opini\u00f3n del doctor Longoria, podr\u00edan matar a seres humanos con la misma facilidad.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Inquietante, sin duda, ahora bien, \u00bfqu\u00e9 puede haber de cierto en tan asombrosas afirmaciones? Para entender un poco el concepto de \u201crayo de la muerte\u201d, creo necesario poner el asunto en el adecuado contexto hist\u00f3rico.<!--more--><\/p>\n<p><strong>La edad de oro de los rayos de la muerte<\/strong><\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas el concepto de <strong>rayo de la muerte<\/strong> ni siquiera nos sorprende. Hemos crecido rodeados de referencias en el cine y la televisi\u00f3n sobre rayos de todo tipo en pel\u00edculas de<strong> ciencia ficci\u00f3n<\/strong>. No hay nave espacial imaginaria que se precie de ser poderosa que no tenga su propia bater\u00eda de rayos l\u00e1ser, torpedos fot\u00f3nicos o cualquier otro arma futurista que, en realidad, no lo son tanto habida cuenta de la existencia en los arsenales del mundo real de armas sobrecogedoramente potentes y mortales.<\/p>\n<p>Pero en la <strong>primera mitad del siglo XX<\/strong>, coincidiendo con los a\u00f1os dorados de las publicaciones de ciencia ficci\u00f3n, sobre todo en los Estados Unidos, el concepto de rayo de la muerte era novedoso. En 1934 <em>Flash Gordon<\/em> llev\u00f3 esa tecnolog\u00eda fant\u00e1stica a otro nivel, haciendo que los ni\u00f1os de medio mundo desearan tener su propia pistola de rayos. Pero no todo qued\u00f3 en el papel impreso de las a\u00f1ejas revistas de ciencia ficci\u00f3n y fantas\u00eda. La<strong> Gran Guerra<\/strong> hab\u00eda cambiado para siempre la forma de pensar de la humanidad. El conflicto mundial hab\u00eda sido tan espantoso que se alzaban voces por doquier para que nunca m\u00e1s algo como aquello pudiera repetirse. Poco imaginaban que no mucho despu\u00e9s la Segunda Guerra Mundial acabar\u00eda por superar todas las marcas de dolor y destrucci\u00f3n y que la edad de las armas at\u00f3micas estaba a la vuelta de la esquina. Sin embargo, entre las dos guerras mundiales surgieron toda una serie de visionarios que quisieron llevar a la vida eso que no era m\u00e1s que fantas\u00eda de ciencia ficci\u00f3n. <\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 la fiebre de los rayos de la muerte despert\u00f3 precisamente despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial?<\/strong> El pacifismo naciente puede que tuviera mucho que ver, junto con la incipiente ciencia ficci\u00f3n, por supuesto. Por mucho que se hablase de paz, se intu\u00eda que las guerras del futuro iban a ser m\u00e1s terribles todav\u00eda que lo ya visto. Por eso, hubo quien pens\u00f3 en crear armas tan terribles que el s\u00f3lo hecho de imaginar su utilizaci\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s que suficiente como para impedir una nueva guerra. En su <strong>ingenuidad<\/strong> no pod\u00edan imaginar que, precisamente ese razonamiento, fue lo que mantuvo a la humanidad con la respiraci\u00f3n contenida durante la guerra fr\u00eda, cuando el equilibro entre bloques at\u00f3micos amenazaba d\u00eda tras d\u00eda con la aniquilaci\u00f3n mutua, \u00fanica \u201cgarant\u00eda\u201d para que una nueva guerra mundial estallara. Eso no impidi\u00f3, por supuesto, que decenas de conflictos globales asolaran infinidad de rincones del mundo a lo largo de lo que quedaba del siglo XX, sin necesidad de usar ninguna nueva arma nuclear desde las dos que fueron empleadas en Jap\u00f3n en el verano de 1945.<\/p>\n<p>Bien, ah\u00ed estaba el concepto: un arma tan terrible que su sola menci\u00f3n hiciera que la guerra fuera olvidada como opci\u00f3n posible en la resoluci\u00f3n de conflictos de todo tipo. <strong>\u00bfSer\u00eda posible construir algo as\u00ed? <\/strong>Antes de las armas at\u00f3micas lo m\u00e1s parecido en cuanto a concepto de arma de destrucci\u00f3n masiva, adem\u00e1s de las armas qu\u00edmicas o bacteriol\u00f3gicas eran los \u201crayos de la muerte\u201d. Consist\u00edan en terribles armas de radiaci\u00f3n electromagn\u00e9tica o part\u00edculas capaces crear una inmensa destrucci\u00f3n. Nadie vio nunca una funcionar, por fortuna, pero no faltaron quienes afirmaron poseer su secreto. En los a\u00f1os veinte apareci\u00f3 posiblemente el m\u00e1s c\u00e9lebre padre de rayos mortales de la historia. Se trataba del pionero brit\u00e1nico de la radio <strong><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=7965\">Harry Grindell Matthews<\/a><\/strong>. Su incapacidad para realizar una demostraci\u00f3n viable de su supuesto rayo mortal se convirti\u00f3 en un patr\u00f3n a seguir por todos los dem\u00e1s inventores de armas similares. Al igual que Grindell Matthews, muchos otros afirmaron haber llegado a construir un rayo mortal, pero nadie pudo ofrecer una demostraci\u00f3n p\u00fablica real, por fortuna. <\/p>\n<p>El concepto de rayo de la muerte obsesion\u00f3 en sus \u00faltimos a\u00f1os de vida al gran <strong>Nikola Tesla<\/strong>. El padre de la electrificaci\u00f3n por medio de la corriente alterna, a quien debemos gran parte de nuestra sociedad tecnol\u00f3gica actual, afirm\u00f3 en m\u00faltiples oscasiones haber creado un terrible rayo de la muerte. Nuevamente, nunca lo demostr\u00f3. Y, as\u00ed, llegamos al misterioso Antonio Longoria, el espa\u00f1ol que fue conocido como creador de una terrible m\u00e1quina de rayos mortales. Veamos algunos datos sobre tan enigm\u00e1tico personaje.<\/p>\n<p><strong>Un ej\u00e9rcito destruido al instante<\/strong><\/p>\n<p><strong>Antonio Longoria<\/strong> aparece en escena durante los <strong>a\u00f1os treinta<\/strong> del pasado siglo. Las apariciones en prensa de su rayo de la muerte fueron tomadas muy en serio, aunque hasta donde he podido averiguar no realiz\u00f3 pruebas p\u00fablicas de su invenci\u00f3n. <\/p>\n<p>V\u00e9ase, por ejemplo, este fragmento traducido libremente de un alarmante art\u00edculo publicado en el <em>Reading Eagle<\/em>, de Pensilvania, en su edici\u00f3n correspondiente al <strong>31 de julio de 1934<\/strong>, muy similar en su contenido a lo que fue publicado en muchos otros peri\u00f3dicos de los Estados Unidos por aquellas fechas:<\/p>\n<blockquote><p><em><strong>Nuevo rayo de la muerte tan poderoso como para masacrar a un ej\u00e9rcito<\/strong><br \/>\n\u00a1Estados Unidos salvado de una invasi\u00f3n por un rayo de la muerte! (&#8230;) Un rayo tan potente que puede matar en unos segundos desde una distancia s\u00f3lo limitada por la curvatura de la Tierra. (&#8230;) El rayo torna la sangre en una substancia del color y la consistencia de la glicerina, destruyendo todos los gl\u00f3bulos rojos y es una invenci\u00f3n del cient\u00edfico espa\u00f1ol Antonio Longoria, de Cleveland. Todos los gobiernos del mundo posiblemente desear\u00e1n hacerse con el secreto del doctor Longoria, pero \u00e9ste no est\u00e1 en venta porque, extra\u00f1amente, el inventor del arma de guerra m\u00e1s terrible concebida por la mente humana es un pacifista. (&#8230;)<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>La prensa de la \u00e9poca repet\u00eda por doquier las mismas frases e ideas, a saber, que Longoria hab\u00eda encontrado el rayo de la muerte sin propon\u00e9rselo y que nunca descubrir\u00eda su secreto salvo si los Estados Unidos eran invadidos por alguna potencia extranjera. Otro de los ingredientes del misterio se encuentra en los testigos, porque se afirm\u00f3 que varios grupos de cient\u00edficos hab\u00edan podido observar los terribles efectos del rayo de la muerte de Longoria, pero claro, una cosa es lo que mencionara la prensa y otra muy diferente lo que sucedira en realidad. No tengo datos precisos sobre esas supuestas experiencias, por lo que habr\u00e1 que dejar el asunto, al menos de momento, entre interrogaciones y una gran duda. Un ejemplo de ese tipo de demostraciones aparece descrito en el n\u00famero de <strong>septiembre de 1934<\/strong> la revista <em>Modern Mechanix<\/em>:<\/p>\n<blockquote><p><em>(&#8230;) Un descripci\u00f3n parcial de los aparatos, su construcci\u00f3n y de sus principios operativos fue ofrecida recientemente en una sesi\u00f3n del Congreso Nacional de Inventores en Omaha, Nebraska. Observadores privilegiados de una demostraci\u00f3n pr\u00e1ctica de la m\u00e1quina declaran que el experimento fue todo un \u00e9xito, llegando a ser terror\u00edfico. Perros, gatos y conejos murieron al instante, su sangre se convirti\u00f3 en agua en cuanto el rayo actu\u00f3 sobre ellos.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Longoria, en sus declaraciones a la prensa, se declaraba <strong>admirador del presidente Roosevelt<\/strong> pero a pesar de ello no ced\u00eda a las peticiones del Departamento de Guerra para mostrar su rayo de la muerte porque \u201cno se sabe qui\u00e9n podr\u00eda ser el presidente que ocupe la Casa Blanca cuando Roosevelt  ya no est\u00e9\u201d. Como pacifista declarado, Longoria aborrec\u00eda las armas y dec\u00eda estar atormentado por la posibilidad de que una tecnolog\u00eda como la de los rayos de la muerte pudiera dar comienzo a un nuevo conflicto mundial. Nuevamente el espectro de la Gran Guerra, as\u00ed como el miedo a que se repitiera de nuevo algo similar, estaba presente en cada declaraci\u00f3n. <\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n era Antonio Longoria?<\/strong><\/p>\n<p>Los escasos datos que he podido recopilar pintan un cuadro vital tan atractivo como para dar vida a una novela y no dudo de que en un futuro aparecer\u00e1 mucho m\u00e1s. Veamos, pues, algunos indicios que nos puedan mostrar qui\u00e9n era Antonio Longoria. <\/p>\n<p>En el Palm Cemetery de Winter Park, en el condado de Orange, Florida, aparece una l\u00e1pida que corresponde al Doctor Antonio Longoria. \u00bfEs \u00e9ste nuestro Antonio Longoria? Las fechas de nacimiento y defunci\u00f3n parecen las correctas, pero no podr\u00eda asegurarlo. Longoria <strong>naci\u00f3 en 1890 y falleci\u00f3 en 1970<\/strong>. En la l\u00e1pida, adem\u00e1s, aparece un epitafio de lo m\u00e1s enigm\u00e1tico: <em><strong>They said it couldn&#8217;t be done! He did it<\/strong>.<\/em> (\u00a1Dijeron que no se pod\u00eda hacer! \u00c9l lo hizo.)<\/p>\n<p>Uniendo la senda de puntos que dejaron sus apariciones en prensa, incluyendo varios art\u00edculos en la revista <em>Time<\/em> entre 1936 y 1939, aparece el siguiente escenario. <strong>Antonio Longoria naci\u00f3 en Madrid en el verano de 1890<\/strong>. Parece que a principios del siglo XX viaj\u00f3 a Estados Unidos, v\u00eda Cuba. En el nuevo continente estudi\u00f3 ingenier\u00eda y medicina. Durante parte de su vida vivi\u00f3 en Lakewood, cerca de Cleveland as\u00ed como en otras localidades pr\u00f3ximas a esa ciudad. Estuvo casado y tuvo tres hijos. Tuvo importantes puestos en la industria el\u00e9ctrica y lleg\u00f3 a vender algunas de sus patentes por importantes cantidades. Falleci\u00f3 el \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o 1970 en Winter Park, Florida. Hasta aqu\u00ed los datos biogr\u00e1ficos que deben tomarse con mucha precauci\u00f3n, pero tambi\u00e9n hay otros datos que son incontestables. Por ejemplo, ah\u00ed est\u00e1n <a href=\"https:\/\/www.google.com\/?tbm=pts#tbm=pts&#038;tbm=pts&#038;q=ininventor:%22ANTONIO+LONGORIA%22&#038;psj=1&#038;bav=on.2,or.r_qf.&#038;bvm=bv.45921128,d.d2k&#038;fp=cbe9d889a8f6306a&#038;biw=1362&#038;bih=636\"><strong>sus<\/strong> <strong>patentes<\/strong><\/a>. He podido revisar nueve de ellas, por lo general relacionadas con el uso de radiaci\u00f3n de alta frecuencia para soldar diversos materiales y, en algunos casos, licenciadas para la <em>Sterling Electrical Company<\/em>, empresa de la que Longoria lleg\u00f3 a ser presidente. <\/p>\n<p>Y, precisamente ah\u00ed, en esas patentes, parece estar el origen del supuesto rayo de la muerte de Longoria. Las primeras noticias sobre el mismo surgieron de los comentarios inoportunos de algunos testigos de cierta experiencia a la que ni el propio Longoria deseaba dar publicidad. Y, a partir de ah\u00ed, se arm\u00f3 el l\u00edo. Ya fuera <strong>investigando sobre radiaci\u00f3n de alta frecuencia en electroterap\u00e9utica<\/strong>, como se coment\u00f3 en ocasiones, o a trav\u00e9s de sus experimentos sobre soldadura, que dieron origen a sus patentes de m\u00e1quinas para soldar, result\u00f3 que Longoria se hizo c\u00e9lebre precisamente por un efecto que no buscaba. Desconozco si realmente encontr\u00f3 algo terror\u00edfico, porque como en el caso de Grindell Matthews no hay detalles de c\u00f3mo podr\u00eda funcionar su rayo mortal, lo que nos quedan son las palabras del propio Longoria:<\/p>\n<p>El rayo mortal es una forma de radiaci\u00f3n que tiene una frecuencia precisa <strong>capaz de romper a distancia los gl\u00f3bulos rojos de la sangre<\/strong>. El poder de penetraci\u00f3n del rayo depende de la potencia del mismo. Para obtener buenos resultados es necesario emplear voltajes muy altos, partiendo de unos 80.000 voltios. <\/p>\n<p>Longoria no daba detalles de su \u201csecreto\u201d y, en caso de que supuestamente hubiera encontrado algo terriblemente mortal, me alegro de que se lo llevara a la tumba. Pero, sea como fuere, siempre insist\u00eda en que sus investigaciones, que dieron buenos frutos en el campo de la metal\u00fargica, siempre se encaminaban a la soluci\u00f3n de problemas industriales o m\u00e9dicos, <strong>nunca pretendi\u00f3 encontrar el arma definitiva<\/strong>. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja en su edici\u00f3n del mes de mayo de 2013. El punto de partida de esta aventura hay <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=8178\" title=\"Antonio Longoria y el rayo de la muerte\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":8179,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-8178","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-made_in_spain"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/antonio_longoria.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-27U","jetpack-related-posts":[{"id":5167,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=5167","url_meta":{"origin":8178,"position":0},"title":"Jorge Juan, Antonio de Ulloa y la medici\u00f3n del mundo (II)","author":"alpoma","date":"1 agosto 2011","format":false,"excerpt":"Este art\u00edculo corresponde a una versi\u00f3n abreviada del que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja, en su edici\u00f3n n\u00famero 74 del mes de agosto de 2011. 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