{"id":797,"date":"2007-12-12T01:42:02","date_gmt":"2007-12-11T23:42:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=797"},"modified":"2020-03-14T13:54:55","modified_gmt":"2020-03-14T11:54:55","slug":"breves-reflexiones-sobre-el-calentamiento-global","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=797","title":{"rendered":"Breves reflexiones sobre el calentamiento global"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\"><strong>AVISO<\/strong>: Este art\u00edculo fue publicado en 2007, por lo que ha quedado desfasado, por motivos obvios. Eso s\u00ed, las referencias bibliogr\u00e1ficas siguen teniendo inter\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Un toque de frustraci\u00f3n a modo de introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>12 de diciembre de 2007<\/strong> era la fecha que me marqu\u00e9 para publicar esa pesadilla que hace meses comenc\u00e9 a llamar como \u201cmegapost\u201d sobre el calentamiento global. Llegada esta fecha, he de reconocer que <strong>no puedo m\u00e1s que ofrecer una leve introducci\u00f3n al asunto<\/strong> y que el nivel de frustraci\u00f3n con respecto al mismo va creciendo en mi interior cada d\u00eda m\u00e1s. El motivo principal es el grado en el que la pol\u00edtica ha calado incluso en los aspectos puramente cient\u00edficos del problema, algo que \u00fanicamente sirve para distorsionarlo. <\/p>\n<p>Pas\u00e9 la tarde y parte de la noche del pasado domingo releyendo el <strong>\u00faltimo informe sobre los fundamentos cient\u00edficos del calentamiento global ofrecido por el IPCC<\/strong>. No me refiero a los famosos res\u00famenes para pol\u00edticos, sino al informe completo, al que<strong> tiene miga de verdad<\/strong>. Recomiendo vivamente su lectura cuidadosa porque de ah\u00ed es de donde se parte para, m\u00e1s adelante, elaborar los otros dos informes, sobre consecuencias y medidas a desarrollar. En la misma tarde del domingo, mientras redactaba alguna de las p\u00e1ginas del \u201cmegapost\u201d, en concreto la 26, <strong>decid\u00ed parar en seco<\/strong>. La cosa no iba nada bien, me faltaba tiempo y el material disponible para analizar era demasiado (son m\u00e1s de 3.000 referencias y s\u00f3lo he podido leer con detenimiento una peque\u00f1a parte). As\u00ed que me plante\u00e9 una soluci\u00f3n muy l\u00f3gica, a saber, <strong>publicar hoy una leve introducci\u00f3n con las impresiones que he tenido a lo largo de estos meses<\/strong> a la vista de los diferentes materiales acumulados y, sobre todo, una vez retomada la marcha normal de <em>TecOb<\/em>, ir desarrollando muchos de los puntos que describir\u00e9 m\u00e1s adelante en forma de <strong>art\u00edculos m\u00e1s detallados y cuidadosos<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Referencias de inter\u00e9s:<\/strong><br \/>\n<sup>(A lo largo del texto indicar\u00e9 varios recursos que, en mi opini\u00f3n, es muy importante repasar para comprender el alcance de cada uno de los puntos).<\/sup><\/p>\n<blockquote><p>La principal base documental para conocer la situaci\u00f3n actual sobre el calentamiento global, al menos desde el punto de vista de la ONU, son los informes completos de los diversos grupos de trabajo del IPCC, que pueden consultarse en las siguientes direcciones:<\/p>\n<p>&#8211;> <a href=\"http:\/\/www.ipcc.ch\/\">Web oficial del IPCC, Intergovernmental Panel on Climate Change<\/a><br \/>\n&#8211;> <a href=\"http:\/\/www.ipcc.ch\/ipccreports\/ar4-wg1.htm\">IPCC Working Group I Report \u00abThe Physical Science Basis\u00bb<\/a> (2007)<br \/>\n&#8211;> <a href=\"http:\/\/www.ipcc.ch\/ipccreports\/ar4-wg2.htm\">IPCC Working Group II Report \u00abImpacts, Adaptation and Vulnerability\u00bb<\/a> (2007)<br \/>\n&#8211;> <a href=\"http:\/\/www.ipcc.ch\/ipccreports\/ar4-wg3.htm\">IPCC Working Group III Report \u00abMitigation of Climate Change\u00bb<\/a> (2007)<\/p><\/blockquote>\n<p>Hay otro motivo por el que fren\u00e9 en seco. Aunque los grandes medios de comunicaci\u00f3n no se hagan eco de ello, tengo la impresi\u00f3n de que, al menos desde el punto de vista puramente cient\u00edfico, <strong>las cosas van a cambiar en un futuro cercano<\/strong>. El motivo que me ha hecho cambiar de rumbo es la lectura de diversas investigaciones recientes que, surgidas sin intenci\u00f3n de estudiar el proceso actual de calentamiento global, est\u00e1n haciendo cambiar la forma de pensar de muchos climat\u00f3logos. Las ciencias que estudian la din\u00e1mica atmosf\u00e9rica y clim\u00e1tica se encuentran en pleno crecimiento y, he aqu\u00ed la sorpresa, varias nuevas teor\u00edas desarrolladas en los \u00faltimos a\u00f1os est\u00e1n a punto de <strong>desafiar claramente los paradigmas hasta ahora establecidos en este campo<\/strong>. Por ello, hoy me limitar\u00e9 a citarlas y describirlas levemente. M\u00e1s adelante habr\u00e1 tiempo de, con cuidado, detallar cada una de ellas. <\/p>\n<p>El motivo principal que me llev\u00f3 originalmente a recopilar informaci\u00f3n especializada sobre el calentamiento global fue puramente personal. La cuesti\u00f3n principal fue la p\u00e9rdida de confianza en lo que, se supone, eran conclusiones de muy alto nivel emitidas por el IPCC. Hace a\u00f1os ni me hubiera planteado el problema, mi confianza en lo que prestigiosos organismos de la ONU emit\u00edan era, como le sucede a mucha gente, casi cercana a la veneraci\u00f3n. Pero cuando uno ve el problema desde dentro y se choca con crisis pr\u00e1cticamente en primera persona, comprobando que varios grupos de investigaci\u00f3n universitarios tienen que verse forzados a modificar o \u201cmaquillar\u201d algunas conclusiones de una larga investigaci\u00f3n, adapt\u00e1ndolos a lo que nos dice el IPCC porque, de otro modo, su financiaci\u00f3n peligrar\u00eda gravemente, uno termina por plantearse que <strong>algo no funciona <\/strong>en lo que, se supon\u00eda, era puramente ciencia. <\/p>\n<p>Aparentemente, para los medios de comunicaci\u00f3n y los pol\u00edticos, las cosas est\u00e1n muy claras. <strong>La impresi\u00f3n general es la de que existe pleno consenso cient\u00edfico<\/strong>, que la humanidad es una especie de <em>monstruo culpable<\/em> del advenimiento del <em>apocalipsis<\/em> clim\u00e1tico y que, marginalmente, existen una serie de <strong>negadores profesionales<\/strong>, cient\u00edficos renegados pagados por grandes multinacionales del petr\u00f3leo que intentan socavar los encomiables esfuerzos de los grandes organismos para limitar las emisiones de CO<sub>2<\/sub> y, as\u00ed, salvarnos de graves cat\u00e1strofes. He de reconocer que el panorama es hasta reconfortante, tiene mucho sentido, con ese toque de lucha de los d\u00e9biles contra mal\u00e9ficos diablos que tanto suele gustar en el cine. Lamentablemente las cosas no est\u00e1n, ni de lejos, tan claras. <strong>Con lo pol\u00edticamente correcto hemos topado<\/strong>, mal asunto.<\/p>\n<p>Como bien he comentado antes, el tema es tan amplio y complejo que el presente <em>articulillo<\/em> no deja de ser un mero esbozo que planea con ligereza sobre el mismo. Mi intenci\u00f3n \u00faltima es aclarar algunos conceptos y mostrar un panorama sencillo de la evoluci\u00f3n de la idea y de la situaci\u00f3n actual, con especial atenci\u00f3n a las <strong>nuevas teor\u00edas<\/strong> que actualmente est\u00e1n surgiendo y que demuestran, con claridad, que <strong>todav\u00eda queda mucho camino para que los mecanismos de la din\u00e1mica clim\u00e1tica sean conocidos con suficiente profundidad como para que se puedan crear modelos de evoluci\u00f3n en el tiempo m\u00ednimamente fiables<\/strong>. Hay algo especialmente importante que he intentado mantener a lo largo de la elaboraci\u00f3n de este material, a saber, no he utilizado ning\u00fan tipo de informaci\u00f3n procedente de lo que puede considerarse como medios de comunicaci\u00f3n en el sentido cl\u00e1sico. Por ello, todos los datos y gr\u00e1ficos proceden de publicaciones cient\u00edficas de reconocido prestigio. El motivo no puede ser m\u00e1s claro, es conocido el grado de ligereza con el que cualquier tema cient\u00edfico es tratado en los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales, algo que entorpece la labor de intentar mostrar el verdadero estado de cualquier asunto cient\u00edfico, sobre todo si est\u00e1 relacionado con cuestiones ambientales.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, me gustar\u00eda traer aqu\u00ed, brevemente, un <strong>titular period\u00edstico<\/strong>. Se repiti\u00f3, de forma similar, en muchos peri\u00f3dicos diferentes, aunque el que tengo ahora a mano vale por todos ellos. En la edici\u00f3n de <strong>El Mundo<\/strong> publicada en mi\u00e9rcoles 24 de Octubre de 2007, una p\u00e1gina completa se abre de esta forma:<\/p>\n<blockquote><p>\n<strong>El fracaso de los esc\u00e9pticos<\/strong>. Los informes cient\u00edficos han ido desmontando los argumentos de quienes niegan el calentamiento. Los `lobbies\u00b4 industriales han actuado durante a\u00f1os para sembrar dudas.<\/p><\/blockquote>\n<p>Reconfortante afirmaci\u00f3n, ahora todo est\u00e1 claro, la \u00faltima serie de informes del IPCC ha terminado por despejar dudas sobre el tema y ya nadie puede decir que el Sol tiene parte de \u201cculpa\u201d, que no hay consenso o que existen errores en los datos. Una maravilla que, cuando se ahonda un poco en sus entra\u00f1as, resulta muy <strong>sospechosa<\/strong>. No tratar\u00e9 aqu\u00ed sobre la incidencia de cierto tipo de pol\u00edtica en los resultados del IPCC, aunque es muy sencillo de rastrear, simplemente mostrar\u00e9 una serie de datos experimentales y modelos te\u00f3ricos nuevos que, y aqu\u00ed est\u00e1 su mayor virtud, en su mayor parte han surgido de investigaci\u00f3n pura sobre el clima sin vinculaci\u00f3n de ning\u00fan tipo con estudios del cambio clim\u00e1tico o calentamiento global aunque, curiosamente, se encuentran relacionados de lleno con el \u201cgran problema de la humanidad actual\u201d. En otros casos, har\u00e9 referencia a algunos art\u00edculos directamente redactados para intentar verificar algunas de las premisas defendidas por el IPCC, sobre todo porque se tratar\u00e1 de art\u00edculos en castellano y, por ello, ser\u00e1n m\u00e1s accesibles para el lector. <\/p>\n<p>Antes de iniciar el repaso propiamente dicho sobre el tema del calentamiento global, pienso que es necesario dejar claros algunos <strong>conceptos clave<\/strong> que suelen pasarse por alto. No hay mejor forma de abordar un tema sobre el clima que teniendo claro qu\u00e9 significa clima, tiempo y cambio clim\u00e1tico, adem\u00e1s de calentamiento global.<\/p>\n<p><strong>Clima<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>clima<\/strong> es aquello estudiado por la ciencia de la climatolog\u00eda. Esta definici\u00f3n, que no aclara nada, en realidad tiene m\u00e1s miga de lo que parece. Los <strong>climat\u00f3logos <\/strong>estudian la zonificaci\u00f3n de <strong>fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos <\/strong>y su evoluci\u00f3n a lo largo de <strong>amplios per\u00edodos de tiempo<\/strong>. El clima puede definirse como el <strong>conjunto de estados atmosf\u00e9ricos propios de una determinada regi\u00f3n geogr\u00e1fica y de una \u00e9poca concreta<\/strong>. Dado que <strong>el clima var\u00eda a lo largo de grandes periodos de tiempo<\/strong>, se toman como valores propios de un clima, los <strong>promedios registrados<\/strong> en ese per\u00edodo, adem\u00e1s de mantenerse especial atenci\u00f3n a los <strong>valores extremos<\/strong> registrados en el mismo. Por ello, no puede hablarse de que \u201cel clima est\u00e1 cambiando\u201d, al referirse simplemente a valores registrados actualmente o en una escala temporal peque\u00f1a. Al hablarse de clima ha de tomarse un <strong>marco de referencia temporal de suficiente amplitud<\/strong>, en el que se tienen en cuenta las variaciones peri\u00f3dicas y las irregulares que en el mismo se producen en el espacio geogr\u00e1fico estudiado, ya sea una regi\u00f3n o el planeta entero. <\/p>\n<p><strong>Tiempo meteorol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>tiempo meteorol\u00f3gico<\/strong>, para no confundirlo con el cronol\u00f3gico, es aquello de lo que se suele hablar cuando no se tiene nada que decir durante una conversaci\u00f3n, tema t\u00edpico de saludos y comentarios diarios, <strong>no puede confundirse con el clima<\/strong>. El tiempo, estudiado no por climat\u00f3logos sino por <strong>meteor\u00f3logos<\/strong>, es el<strong> estado presente de la atm\u00f3sfera en un espacio geogr\u00e1fico determinado<\/strong>. La meteorolog\u00eda aborda tambi\u00e9n un campo de suma utilidad como es la previsi\u00f3n del tiempo en un futuro cercano, aunque hoy d\u00eda estas previsiones son todav\u00eda muy inexactas y no pueden hacerse con fiabilidad m\u00e1s que con unos d\u00edas de margen, se trata de un \u00e1rea de investigaci\u00f3n que est\u00e1 evolucionando con rapidez. <\/p>\n<p>Por lo anteriormente expuesto se puede entender con facilidad que, al referirnos a la situaci\u00f3n atmosf\u00e9rica actual, estamos aludiendo al tiempo no al clima. Por ello, es err\u00f3neo decir, por ejemplo, que durante la celebraci\u00f3n de un evento cualquiera \u201cel clima es malo o desfavorable\u201d, cuando en realidad lo que se debiera decir ser\u00eda \u201chace mal tiempo\u201d. <\/p>\n<p><strong>Series climatol\u00f3gicas y cambios clim\u00e1ticos<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>clima<\/strong>, referido como <strong>sucesi\u00f3n media de los diversos estados de tiempo<\/strong>, necesita un <strong>per\u00edodo m\u00ednimo de referencia para su estudio<\/strong>, que servir\u00e1 para entender los <strong>cambios clim\u00e1ticos<\/strong>. De esta forma, un cambio clim\u00e1tico supone una <strong>variaci\u00f3n en los valores medios de un determinado fen\u00f3meno atmosf\u00e9rico, o meteoro, en un per\u00edodo de tiempo amplio en relaci\u00f3n con otros periodos similares anteriores en el tiempo<\/strong>. Por convenci\u00f3n, se toman <strong>series de datos de treinta a\u00f1os<\/strong> por medio de las conocidas como <strong>series climatol\u00f3gicas normales<\/strong>. As\u00ed, se tienen series de datos de tres d\u00e9cadas, como las de 1961 a 1990, o las series del per\u00edodo de estudio actual, que abarca desde 1991 hasta el 2020. Si se observan cambios significativos en la comparaci\u00f3n de medias referidas a varios meteoros entre diversas series, se podr\u00e1 empezar a establecer si existe un cambio clim\u00e1tico en un espacio geogr\u00e1fico. Lamentablemente, el conocido como \u201ccalentamiento global\u201d, no conoce una definici\u00f3n operativa pr\u00e1ctica, relacion\u00e1ndose de manera poco adecuada con el concepto de cambio clim\u00e1tico. En general, se considera que el <strong>calentamiento global <\/strong>supondr\u00eda un aumento de las temperaturas medias del planeta en un per\u00edodo de tiempo, pero no se ha definido claramente ni el per\u00edodo ni su relaci\u00f3n con otros par\u00e1metros medios, como los valores de precipitaci\u00f3n, puesto que para hablar de cambio clim\u00e1tico propiamente dicho, tendr\u00eda que constatarse una variaci\u00f3n en las medias de m\u00e1s de uno de los par\u00e1metros comparando varias series climatol\u00f3gicas treintenales. <\/p>\n<p>Como bien se har\u00e1 notar m\u00e1s adelante, <strong>el clima es muy variable si se estudian per\u00edodos de tiempo amplios<\/strong>, pero lograr determinar si la \u00abtendencia\u00bb actual de uno o varios par\u00e1metros llegar\u00e1 a confirmarse como \u201ccambio clim\u00e1tico\u201d cuando al t\u00e9rmino de la serie climatol\u00f3gica sea comparada con los valores de series anteriores, es muy complicado. Naturalmente, ah\u00ed est\u00e1n las <strong>simulaciones por ordenador<\/strong>, que intentan predecir los caminos por los que parecen ir las tendencias en un futuro m\u00e1s o menos cercano, pero teniendo en cuenta la inmensa variabilidad de los datos con los que se cuenta y el poco conocimiento que se tiene actualmente sobre diversos aspectos de la din\u00e1mica atmosf\u00e9rica, cualquier intento de simulaci\u00f3n de un sistema tan complejo es, cuando menos, muy arriesgado e incierto. <\/p>\n<p><strong>Registros clim\u00e1ticos<\/strong><\/p>\n<p>Otro aspecto muy importante que hay que tener en cuenta son las<strong> medidas de los par\u00e1metros clim\u00e1ticos<\/strong> propiamente dichas. Tan importante como referirse a espacios de tiempo amplios para poder determinar si de verdad existen cambios en las medias, comparando series de treinta a\u00f1os, remont\u00e1ndonos en el tiempo hasta donde sea posible dependiendo de la existencia de datos para el espacio geogr\u00e1fico estudiado, es determinar la <strong>fiabilidad de esos datos <\/strong>y las divergencias existentes en cuanto a las <strong>m\u00faltiples formas en que han sido registradas<\/strong>. Esto es algo vital, porque en realidad <strong>no existen series normalizadas de amplitud suficiente en el tiempo como para sacar conclusiones muy precisas<\/strong>. Actualmente nos encontramos en una \u00e9poca en la que se puede contar con <strong>datos globales detallados y fiables<\/strong>, sobre todo desde el comienzo del uso de<strong> sat\u00e9lites artificiales para el estudio de la Tierra<\/strong> a mediados de los a\u00f1os setenta. Esto significa que <strong>apenas contamos con treinta a\u00f1os de registros globales precisos<\/strong> y que, adem\u00e1s, la comparaci\u00f3n de estos datos con los procedentes de estaciones terrestres que llevan funcionando muchas d\u00e9cadas, es muy complicado y genera <strong>problemas de homogeneidad <\/strong>a la hora de extraer conclusiones sobre cambios en las medias a lo largo de varias series climatol\u00f3gicas. Para terminar de complicar el problema de las mediciones, las series de datos m\u00e1s antiguas se encuentran <strong>concentradas geograficamente<\/strong> en unas pocas estaciones de Europa y los Estados Unidos y no se remontan m\u00e1s all\u00e1 del siglo XVIII .<\/p>\n<p><strong>Referencias de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>La estaci\u00f3n de registro meteorol\u00f3gico que cuenta con series de datos m\u00e1s amplias en el tiempo es la de <strong><a href=\"http:\/\/www.wetterzentrale.de\/klima\/tberlintem.html\">Berl\u00edn Tempelhof<\/a><\/strong>, que <strong>comenz\u00f3 a funcionar en 1701<\/strong>, todo un hito, porque las estaciones que cuentan con datos superiores a dos siglos son muy escasas y, lamentablemente, se encuentran muy pr\u00f3ximas geogr\u00e1ficamente. Sobre el tema de los registros de datos v\u00e9ase: <\/p>\n<p>&#8211;> <strong>Tendencias hacia el calentamiento global<\/strong>. Philip D. Jones y Tom M. L. Wigley en <em>Investigaci\u00f3n y Ciencia<\/em>, n\u00famero 169 &#8211; Octubre de 1990.<br \/>\n&#8211;> <strong><a href=\"http:\/\/www.giub.unibe.ch\/klimet\/docs\/SOM_luterbacheretal_science.pdf\">European seasonal and annual temperature variability, trends, and extremes since 1500<\/a><\/strong>. (PDF). J\u00fcrg Luterbacher, Daniel Dietrich, Elena Xoplaki, Martin Grosjean, Heinz Wanner, en <em>Science<\/em>, 303, 1499-1503.<br \/>\n&#8211;> <a href=\"http:\/\/www.itia.ntua.gr\/e\/docinfo\/752\/\"><strong>A stochastic methodological framework for uncertainty assessment of hydroclimatic predictions<\/strong><\/a>. D. Koutsoyiannis, A. Efstratiadis y K. Georgakakos, en <em>Geophysical Research Abstracts,<\/em> Vol. 9, Viena, 06026, European Geosciences Union, 2007.<br \/>\n&#8211;> <strong><a href=\"http:\/\/www.climatescience.gov\/Library\/sap\/sap1-1\/finalreport\/default.htm\">Temperature Trends in the Lower Atmosphere: Steps for Understanding and Reconciling Differences<\/a><\/strong>. Thomas R. Karl, Susan J. Hassol, Christopher D. Miller, and William L. Murray, editores. Climate Change Science Program &#8211; Subcommittee on Global Change Research, Washington. 2006.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Finalmente, entre los muchos problemas que existen a la hora de uniformizar datos a nivel global, se encuentran los derivados de los <strong>cambios en la forma de realizar las medias diarias debidos a cuestiones puramente tecnol\u00f3gicas<\/strong>. Hasta los a\u00f1os noventa la pr\u00e1ctica com\u00fan ha sido la del registro de datos por medio de estaciones automatizadas que anotan datos de temperatura cada diez segundos, con lo que las medias diarias se realizan a partir de miles de lecturas y no con unas pocas al d\u00eda, como anteriormente se hac\u00eda, con lo que <strong>los registros de las estaciones autom\u00e1ticas no son comparables a los de d\u00e9cadas anteriores cre\u00e1ndose as\u00ed un problema serio a la hora de normalizar los conjuntos de registros<\/strong>. <\/p>\n<p><strong>Calentamiento global<\/strong><\/p>\n<p>Con respecto al asunto del <strong>calentamiento global<\/strong>, el tema central est\u00e1 en el <strong>aspecto antropog\u00e9nico<\/strong>, esto es, en dilucidar, si realmente estamos ante un cambio clim\u00e1tico de alg\u00fan tipo, qu\u00e9 papel han tenido y tienen las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano en el mismo. Esta es la cuesti\u00f3n fundamental que a partir de ahora tratar\u00e9 de desgranar de la forma m\u00e1s sencilla que me sea posible.<\/p>\n<p>El calentamiento global, como principal elemento de preocupaci\u00f3n dentro de lo que se ha dado en llamar \u201ccambio clim\u00e1tico\u201d, estar\u00eda causado, sobre todo, por un<strong> incremento artificial del efecto invernadero<\/strong>. Aunque a mucha gente el t\u00e9rmino efecto invernadero ya suene de manera negativa, como algo muy malo que habr\u00eda que erradicar, debido a tantas im\u00e1genes de chimeneas emitiendo negros humos a la atm\u00f3sfera que se pueden contemplar en televisi\u00f3n cada vez que se emplea el t\u00e9rmino o, curiosamente, recurriendo a grandes penachos de vapor de agua emitidos por las torres de refrigeraci\u00f3n de centrales el\u00e9ctricas que, en el fondo, no emiten gases \u201cnocivos\u201d de ning\u00fan tipo pero que son muy socorridas para \u201cinformar\u201d sobre el tema, en realidad, <strong>sin efecto invernadero no existir\u00eda la vida en este planeta<\/strong>, dado que gracias al mismo podemos gozar de temperaturas adecuadas para los procesos metab\u00f3licos que, de otro modo, ser\u00edan tan bajas que \u00e9stos no podr\u00edan llevarse a cabo. Naturalmente, todo con exceso es malo, he ah\u00ed <strong>nuestro vecino Venus<\/strong>, que sufre un infierno abrasador en superficie gracias a un efecto invernadero muy superior al terrestre y, adem\u00e1s, acentuado por su mayor cercan\u00eda al Sol.<\/p>\n<p>El principio sobre el que se funda el efecto invernadero es muy conocido. En nuestra atm\u00f3sfera existen diversos tipos de gases que, en concentraciones muy diferentes y con capacidades muy dispares, son capaces de reflejar o \u201catrapar\u201d el calor que nos llega del Sol. Se trata de compuestos muy conocidos. He ah\u00ed el vapor de agua, el di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), el metano (CH<sub>4<\/sub>), \u00f3xidos de nitr\u00f3geno y halocarburos. La l\u00f3gica nos dice que,<strong> si se aumenta la concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de estos compuestos<\/strong>, sobre todo de CO<sub>2<\/sub> porque \u00e9ste es el que en mayor cantidad es emitido a la atm\u00f3sfera por actividades humanas, <strong>la temperatura de la atm\u00f3sfera aumentar\u00e1<\/strong> tambi\u00e9n porque esto facilitar\u00e1 una mayor captaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n de calor procedente del Sol. Lamentablemente, el proceso completo es mucho m\u00e1s complejo, con lo que la relaci\u00f3n causa-efecto descrita no es tan sencilla. La pregunta clave es: <strong>\u00bfcu\u00e1nto afecta el incremento de concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera a la temperatura? <\/strong>En realidad, la respuesta no es nada sencilla y, asumiendo que cualquier incremento en esa concentraci\u00f3n traer\u00e1 como consecuencia un aumento de la temperatura, \u00e9ste puede ser muy diverso. Sobre este tema tratar\u00e9 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2001\/2102997055_fddd3a32d9_o.jpg\" alt=\"img\" \/><br \/>\n<strong>Balance energ\u00e9tico de la Tierra<\/strong>.<br \/>\n<strong>Fuente<\/strong>: <strong>Earth&#8217;s Annual Global Mean Energy Budget<\/strong>. Kiehl, J. T. y Trenberth, K. E.<em> Bull. Amer. Meteor. Soc<\/em>., 78, 197-208. 1997.<\/p>\n<p><strong><br \/>\nLa hip\u00f3tesis del calentamiento global<\/strong><\/p>\n<p>Actualmente, <strong>la hip\u00f3tesis del calentamiento global pretende mostrar que la variaci\u00f3n en el tiempo de los valores medios de par\u00e1metros como la temperatura o la precipitaci\u00f3n est\u00e1n cambiando de forma clara y no natural debido al efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por actividades humanas<\/strong>, lo que puede tener graves consecuencias para nuestra civilizaci\u00f3n en un futuro cercano. <strong>\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 esta cuesti\u00f3n? <\/strong><\/p>\n<p>La idea seg\u00fan la cual la acci\u00f3n humana podr\u00eda estar cambiando la composici\u00f3n de la atm\u00f3sfera y, de esa forma, alterar de alg\u00fan modo el clima terrestre no es, ni mucho menos, nueva. Desde mediados del siglo XIX se viene estudiando la posibilidad de cambios clim\u00e1ticos inducidos por la humanidad debidos a cambios en los gases que componen nuestra atm\u00f3sfera. Fue el cient\u00edfico sueco <strong><a href=\"http:\/\/nobelprize.org\/nobel_prizes\/chemistry\/laureates\/1903\/arrhenius-bio.html\">Svante A. Arrhenius<\/a><\/strong> quien puede ser considerado como \u201cpadre\u201d de la idea porque a finales del XIX realiz\u00f3 diversos c\u00e1lculos sobre c\u00f3mo afectar\u00eda una variaci\u00f3n en la concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de di\u00f3xido de carbono, CO<sub>2<\/sub>, en la temperatura de superficie. Sus c\u00e1lculos llegaron a la conclusi\u00f3n de que si se duplicaba la concentraci\u00f3n de CO2 atmosf\u00e9rico, la temperatura de la superficie terrestre se ver\u00eda aumentada entre cuatro y seis grados Celsius, estimaci\u00f3n que no se encuentra muy alejada de algunos c\u00e1lculos mucho m\u00e1s recientes. La cuesti\u00f3n no pas\u00f3 de ser una mera curiosidad cient\u00edfica, puesto que los estudios sobre el tema no lograron mucho eco. Sin embargo, el asunto comenz\u00f3 a conformarse como objeto de estudio serio desde que los experimentos iniciados para monitorizar diversos par\u00e1metros ambientales a escala global puestos en marcha a ra\u00edz del <strong><a href=\"http:\/\/www.esrl.noaa.gov\/gmd\/obop\/spo\/igy_history.html\">A\u00f1o Geof\u00edsico Internacional<\/a><\/strong>, que comenz\u00f3 en el verano de 1957, mostraron que <strong>la concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de di\u00f3xido de carbono estaba aumentando<\/strong>. Desde entonces, se viene monitorizando el CO<sub>2<\/sub> atmosf\u00e9rico a trav\u00e9s de estaciones de medici\u00f3n, como la presente en el observatorio meteorol\u00f3gico de <strong><a href=\"http:\/\/cdiac.ornl.gov\/trends\/co2\/sio-mlo.htm\">Mauna Loa<\/a><\/strong>, en Hawai, a m\u00e1s de 3.000 metros de altitud sobre el nivel del mar.<\/p>\n<p><strong>Referencias de inter\u00e9s<\/strong>: <\/p>\n<blockquote><p>Sobre la historia del desarrollo de las ideas sobre el calentamiento global:<br \/>\n&#8211;> <strong>El gran debate sobre el clima<\/strong>. Robert M. White.<em> Investigaci\u00f3n y Ciencia<\/em>, n\u00famero 168, Sept. 1990.<br \/>\n&#8211;> <strong><a href=\"http:\/\/www.aip.org\/history\/climate\/index.html\">The Discovery of Global Warming<\/a><\/strong>. <em>A hypertext history of how scientists came to (partly) understand what people are doing to cause climate change<\/em>. Magn\u00edfica recopilaci\u00f3n, accesible en Internet, sobre la evoluci\u00f3n de las investigaciones sobre el calentamiento global, obra de <a href=\"http:\/\/www.aip.org\/history\/climate\/author.htm\">Spencer Weart<\/a>.<\/p><\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2218\/2103053041_59e1088cb1_o.jpg\" alt=\"img\" \/><br \/>\nEn el gr\u00e1fico, se puede observar el aumento de la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub>en el tiempo. La presencia de fluctuaciones anuales se debe a las variaciones estacionales relacionadas con la mayor o menor absorci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono por la vegetaci\u00f3n en cada estaci\u00f3n.<br \/>\n<strong>Fuente<\/strong>: <a href=\"http:\/\/www.mlo.noaa.gov\/programs\/coop\/scripps\/co2\/co2.html\">NOAA, Mauna Loa Observatory<\/a>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2065\/2103140733_f81ed12efc_o.jpg\" alt=\"img\" \/><br \/>\nLa concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de CO<sub>2<\/sub> ha sido, a lo largo de la historia geol\u00f3gica, muy cambiante, siendo los niveles actuales muy bajos en comparaci\u00f3n con los de otras \u00e9pocas. <strong>Fuente<\/strong>: <strong>A 300-million-year record of atmospheric carbon dioxide from fossil plant cuticles<\/strong>. Gregory J. Retallack. <em>Nature<\/em> 411, 287-290. (17 Mayo 2001).<\/p>\n<p>Fue tambi\u00e9n en los a\u00f1os cincuenta cuando se produjo otro avance t\u00e9cnico que ha tenido implicaciones importantes a la hora de desarrollarse la hip\u00f3tesis del calentamiento global causado por el incremento de la concentraci\u00f3n de gases de invernadero antropog\u00e9nicos. En el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, un equipo dirigido por el c\u00e9lebre matem\u00e1tico <strong><a href=\"http:\/\/www-history.mcs.st-andrews.ac.uk\/Biographies\/Von_Neumann.html\">John von Neumann<\/a><\/strong>, comenz\u00f3 a desarrollar instrumentos matem\u00e1ticos capaces de ser utilizados en <strong>representaciones de la din\u00e1mica atmosf\u00e9rica con ayuda de ordenadores<\/strong>. Fue el comienzo de los estudios de simulaci\u00f3n y los <strong>modelos atmosf\u00e9ricos por ordenador<\/strong>. En el equipo de Neumann se encontraba uno de los padres de las predicciones matem\u00e1ticas del tiempo meteorol\u00f3gico, <strong><a href=\"http:\/\/www.agu.org\/inside\/awards\/charney.html\">Jule G. Charney<\/a><\/strong>. N\u00f3tese que aquellos primeros esfuerzos por aplicar ordenadores en la predicci\u00f3n del tiempo se realizaron con una vetusta <strong>ENIAC<\/strong> propiedad del Cuerpo de Transmisiones del Ej\u00e9rcito de los Estados Unidos, localizada en Nueva Jersey, centr\u00e1ndose en una predicci\u00f3n m\u00e1xima de veinticuatro horas. <\/p>\n<p>En vista del \u00e9xito inicial de la propuesta, el equipo de Neumann y Charney mejor\u00f3 la t\u00e9cnica. Hacia 1956 un miembro del equipo, <strong>Norman Phillips<\/strong>, ya hab\u00eda logrado construir un primer modelo de atm\u00f3sfera global. La ciencia de los modelos atmosf\u00e9ricos por ordenador caminaba sobre seguros pasos, hasta su pr\u00f3ximo hito, el establecimiento en 1963 por parte de la Administraci\u00f3n Nacional para el Oc\u00e9ano y la Atm\u00f3sfera de los Estados Unidos (NOAA), de un laboratorio completamente dedicado al asunto, recibiendo el nombre de <strong>Laboratorio de Din\u00e1mica de Fluidos Geof\u00edsicos<\/strong>. Con el paso de los a\u00f1os, los modelos fueron refin\u00e1ndose, siendo estudiado el efecto una duplicaci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> atmosf\u00e9rico sobre las temperaturas de la superficie terrestre. La conclusi\u00f3n, extra\u00edda a partir de aqu\u00e9llos modelos inform\u00e1ticos, realizados a <strong>mediados de los setenta<\/strong>, indicaba que la temperatura superficial aumentar\u00eda unos tres grados cent\u00edgrados, como media, en respuesta a la duplicaci\u00f3n de la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub>. Desde entonces, se han refinado las simulaciones y los ensayos en laboratorio, sin que se haya variado mucho aquella apreciaci\u00f3n. A partir de entonces el n\u00famero de estudios sobre el asunto creci\u00f3 de forma considerable, pero todav\u00eda no se hablaba de cambio clim\u00e1tico y, mucho menos, de calentamiento global. <strong>Hubo que esperar a 1979, cuando la Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial decidi\u00f3 convocar la primera Conferencia Mundial sobre el Clima, para que se empezara a difundir la idea del cambio global inducido por acciones humanas en ambientes pol\u00edtico y en los medios de comunicaci\u00f3n<\/strong>. Se comprob\u00f3 entonces que, aunque los datos clim\u00e1ticos no eran claros, s\u00ed se pod\u00eda comprobar sin ning\u00fan g\u00e9nero de duda que las concentraciones de gases de invernadero de origen humano, como di\u00f3xido de carbono, metano o los CFC, estaban aumentando.<\/p>\n<p><strong>Referencia de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Curiosamente, aunque en los a\u00f1os setenta ya se discut\u00eda la posibilidad de un incremento de las temperaturas globales a causa del crecimiento de la concentraci\u00f3n de gases de efecto invernadero en la atm\u00f3sfera, lo que de verdad preocupaba era la tendencia hacia el enfiramiento que se observaba en las temperaturas y que, seg\u00fan algunas teor\u00edas de la \u00e9poca, podr\u00edan encaminar a la Tierra hacia una nueva glaciaci\u00f3n. V\u00e9ase, por ejemplo: <strong>Atmospheric Carbon Dioxide and Aerosols:<\/strong> <strong>Effects of Large Increases on Global Climate<\/strong>. S. I. Rasool y S. H. Schneider. <em>Science<\/em>. 9 Julio, 1971. Vol. 173. no. 3992, pp. 138-141.<\/p><\/blockquote>\n<p>As\u00ed naci\u00f3 la \u00e9poca de los modelos, cada vez m\u00e1s perfeccionados, proporcionados por diversos organismos y laboratorios. La NASA se involucr\u00f3 en el asunto, as\u00ed como el Departamento de Energ\u00eda de los Estados Unidos y la Fundaci\u00f3n Nacional de Ciencia del mismo pa\u00eds. <strong>Se empez\u00f3 a hablar de cambio clim\u00e1tico inducido por emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano<\/strong>, se dedicaron congresos monogr\u00e1ficos al asunto y la pol\u00edtica comenz\u00f3 a interesarse seriamente por el tema. Los modelos inform\u00e1ticos ofrec\u00edan un panorama bastante uniforme. Aunque difer\u00edan bastante entre ellos a la hora de mostrar la extensi\u00f3n geogr\u00e1fica de los cambios y tampoco coincid\u00edan en la escala temporal, s\u00ed estaban de acuerdo en que el aumento de la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> y otros gases de efecto invernadero en la atm\u00f3sfera har\u00eda que la temperatura media global aumentara. <strong>El problema no era la conclusi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre el aumento de la concentraci\u00f3n del CO<sub>2<\/sub> y el aumento de temperatura, lo complicado estaba en que cada modelo indicaba un nivel de aumento de temperatura muy diferente<\/strong>. En algunos modelos la duplicaci\u00f3n de la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> llevaba a aumentos que apenas si llegaban al grado cent\u00edgrado, mientras que en otros se sobrepasaban incluso los cinco grados. Ante esta situaci\u00f3n, con efectos predichos tan diferentes, no debe extra\u00f1ar que los modelos atmosf\u00e9ricos por ordenador fueran puestos en duda. <\/p>\n<p><strong>El problema de las simulaciones no est\u00e1 en el desarrollo matem\u00e1tico de las mismas, sino en nuestro conocimiento real del comportamiento de la atm\u00f3sfera, que dista mucho de ser preciso<\/strong>. Ante este problema, existe el consenso de que cualquier simulaci\u00f3n o modelo, s\u00f3lo pude ser algo aproximativo, puesto que al intentar analizar un sistema tan complejo como la atm\u00f3sfera, es imposible evaluar todos los par\u00e1metros de importancia, dado que muchos de ellos son todav\u00eda mal conocidos. Llegados a este punto, con modelos de ordenador que por unanimidad afirmaban, y afirman, que un aumento en la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> atmosf\u00e9rico har\u00eda aumentar sin remedio la temperatura superficial terrestre, aunque sin ponerse de acuerdo en la cuant\u00eda, llegaba la hora de estimar repercusiones y, sobre todo, intentar ir m\u00e1s all\u00e1 de la simulaci\u00f3n y poder probar sin g\u00e9nero de dudas que la relaci\u00f3n entre los dos par\u00e1metros era real. <\/p>\n<p>Puede pensarse que la soluci\u00f3n al problema podr\u00eda ser muy sencilla. Ya que la concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de CO<sub>2<\/sub> lleva aumentando notablemente desde que se realizan registros instrumentales de la misma, no habr\u00eda m\u00e1s que acudir a los archivos climatol\u00f3gicos de temperaturas para comprobar el aumento de las mismas en la cuant\u00eda prevista por alguna de las simulaciones. Muy sencillo de expresar, pero muy complicado de llevar a la pr\u00e1ctica. Los problemas para lograr tal objetivo son muchos. Para empezar el clima no es \u201cestable\u201d, fluct\u00faa de forma natural a lo largo de amplios per\u00edodos de tiempo y es muy complicado establecer qu\u00e9 parte de tales fluctuaciones es de origen natural y en qu\u00e9 medida son de origen humano. Por otra parte, como ya he expresado en la introducci\u00f3n, <strong>los registros de temperatura presentan graves problemas<\/strong>. S\u00f3lo hace unos treinta a\u00f1os que se puede considerar, a ra\u00edz del comienzo de las mediciones por sat\u00e9lite, que los registros de temperatura globales nos son de utilidad. Los datos anteriores, aunque son muy numerosos, est\u00e1n generalmente concentrados geogr\u00e1ficamente y la metodolog\u00eda en cuanto a la toma de los mismos fue muy diferente, con lo que homogeneizar largas series de datos tomadas en diversas estaciones de medici\u00f3n es una tarea poco menos que imposible. Por si esto fuera poco, si no podemos contar con series detalladas y precisas tomadas durante muchas d\u00e9cadas o, mejor, siglos, es muy complicado establecer si una tendencia observada en las temperaturas en d\u00e9cadas recientes supone alg\u00fan cambio especial con respecto a un per\u00edodo mucho m\u00e1s amplio .<\/p>\n<p>En general, los estudios que han analizado series de datos plantean que <strong>parece haberse registrado en el \u00faltimo siglo un aumento de la temperatura media global de entre 0,3 y 0,8 grados cent\u00edgrados<\/strong> . Ahora bien, se trata de una conclusi\u00f3n que, en realidad, no aportan gran cosa, porque en grandes \u00e1reas geogr\u00e1ficas en las que se ha contado con gran cantidad de registros minuciosos en el \u00faltimo siglo, como Norteam\u00e9rica, la tendencia hacia ese aumento es pr\u00e1cticamente imperceptible. As\u00ed pues, si se toma como v\u00e1lido el aumento durante el siglo XX de la temperatura global en la cuant\u00eda descrita, cabe preguntarse <strong>\u00bfhasta qu\u00e9 punto se trata de una variaci\u00f3n natural o inducida por el aumento en la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub>?<\/strong> Los partidarios de la veracidad de los modelos de ordenador plantean que esa variaci\u00f3n se encuentra en concordancia con los modelos que ofrecen valores de variaci\u00f3n de temperatura m\u00e1s moderados y que, por ello, los modelos deben ser tomados como herramientas de suma utilidad para valorar el cambio clim\u00e1tico inducido por acci\u00f3n humana. <\/p>\n<p><strong>Referencia de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Ciertamente, la homogeneizaci\u00f3n de los datos y la eliminaci\u00f3n de posibles interferencias indeseadas en el proceso de registro es algo sumamente complicado que dista mucho de haber sido resuelto. A los problemas ya citados, cabr\u00eda a\u00f1adir la <strong>importancia de la transformaci\u00f3n del paisaje que podr\u00eda haber falseado muchos de los registros<\/strong>. La idea parte del concepto de <strong>\u201cisla de calor\u201d<\/strong>. Las estaciones meteorol\u00f3gicas que llevan m\u00e1s tiempo funcionando nacieron, por lo general, en las afueras de ciudades de tama\u00f1o peque\u00f1o o medio. Con el paso de los a\u00f1os esas ciudades fueron creciendo, creando islas t\u00e9rmicas urbanas que modificaron las lecturas de las estaciones, ya no tan \u201caisladas\u201d como en el momento en que fueron construidas, lo que en muchas ocasiones ha hecho necesario el cambio de localizaci\u00f3n de la estaci\u00f3n, con la introducci\u00f3n de una consiguiente distorsi\u00f3n entre los datos tomados anteriormente y los de la nueva posici\u00f3n, generalmente localizada en un aeropuerto alejado de n\u00facleos urbanos. Lo mismo puede afirmarse de los datos tomados en el oc\u00e9ano, puesto que con el paso de los a\u00f1os se ha modificado enormemente tanto la tecnolog\u00eda de medici\u00f3n como las \u00e1reas sondeadas.<\/p>\n<p>Con el fin de comprobar si la tendencia hacia el aumento de temperaturas es la correcta, la mejor forma de actuar es comprobar si tal tendencia se puede poner de manifiesto en grandes \u00e1reas geogr\u00e1ficas alejadas de \u00abislas de calor\u00bb. Como ejemplo exclarecedor a este respecto, <strong>recomiendo vivamente la siguiente lectura<\/strong>:<\/p>\n<p>&#8211;> <strong><a href=\"http:\/\/www.ucm.es\/info\/iuca\/2007%201%20PEREZ%20GARCIA.pdf\">Evoluci\u00f3n de la temperatura en el Pac\u00edfico a lo largo del per\u00edodo instrumental<\/a><\/strong>. (PDF). Mar\u00eda Pilar Garc\u00eda Rodr\u00edguez, Mar\u00eda Eugenia P\u00e9rez Gonz\u00e1lez. M+A, revista electr\u00f3nica de medioambiente, ISSN 1886-3329, N\u00ba. 3, 2007.<\/p>\n<p><strong>Resumen del art\u00edculo<\/strong>:<br \/>\n\u00abEl trabajo tiene como objetivo analizar la temperatura del aire en numerosas islas del oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Se tratar\u00e1n los datos ofrecidos por las estaciones termom\u00e9tricas de 27 islas, durante el per\u00edodo instrumental, \u00e9poca que oscila de 32 a 122 a\u00f1os. La evoluci\u00f3n de la temperatura media anual y de la anomal\u00eda t\u00e9rmica respecto a la media de la treinta 1961-90 en todas las islas muestra una gran disparidad de tendencias lineales. Existe casi un 50 % de series de temperatura en las que las tendencias son claramente positivas, con incrementos entre 0,7\u00ba y 2,3\u00ba C\/siglo, y un porcentaje similar con tendencias estables o negativas. Debido a la falta de unanimidad o mayor\u00eda en las tendencias las temperaturas del Pac\u00edfico no pueden apoyar la hip\u00f3tesis del \u201cCambio Clim\u00e1tico\u201d.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>Retomando el hilo de la historia, pasando los a\u00f1os ochenta y su desarrollo de modelos inform\u00e1ticos cada vez m\u00e1s refinados, tomaron el relevo los pol\u00edticos y, sobre todo, los ecologistas que comenzaron a plantear una disminuci\u00f3n en las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los problemas asociados a lo que, ya por entonces, se empez\u00f3 a llamar calentamiento global. Empez\u00f3 a hablarse por entonces de las consecuencias del calentamiento y <strong>se impuso una visi\u00f3n un tanto apocal\u00edptica sobre el futuro cercano<\/strong>, aunque algunos cient\u00edficos incidieron en los posibles aspectos beneficiosos del aumento de la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> en nuestra atm\u00f3sfera, a saber, <strong>un clima m\u00e1s estable y un <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.mapjourney.com\/sahel\/conc\/conc_002_.htm\">incremento en la actividad fotosint\u00e9tica<\/a><\/strong> de las plantas que mejorar\u00eda la productividad agr\u00edcola y har\u00eda disminuir la exigencia h\u00eddrica de las plantas.<\/p>\n<p><strong>Fue a finales de los a\u00f1os ochenta y principios de los noventa cuando la pol\u00edtica comenz\u00f3 a interesarse seriamente sobre el tema<\/strong>. A pesar de gran n\u00famero de recomendaciones realizadas en \u00e1mbitos cient\u00edficos sobre la necesidad de llevar a cabo investigaciones a gran escala para dilucidad la realidad del problema, <strong>la acci\u00f3n pol\u00edtica se encamin\u00f3 m\u00e1s hacia la creaci\u00f3n de agencias especializadas y el desarrollo de conferencias mundiales de dudoso \u00e9xito<\/strong>. Mientras tanto, la situaci\u00f3n cient\u00edfica no ha cambiado mucho y <strong>la gran pregunta sigue sin respuesta clara<\/strong>. Por otra parte, las cr\u00edticas sobre los modelos inform\u00e1ticos han crecido y en muchos \u00e1mbitos ni siquiera son considerados como una herramienta de utilidad a la hora de intentar realizar previsiones a largo plazo dado el gran n\u00famero de variables con valores no conocidos que intervienen en el modelado de sistemas tan complejos. En los informes del IPCC, as\u00ed como en muchas otras publicaciones, la expresi\u00f3n <strong>\u201ccalentamiento global\u201d<\/strong>, muy utilizada hace pocos a\u00f1os, ha disminuido su presencia, dejando paso en numerosas ocasiones a la expresi\u00f3n \u201ccambio clim\u00e1tico\u201d o \u00abcambio global\u00bb. Dado que la gran cuesti\u00f3n es dilucidar si existe un cambio clim\u00e1tico actual debido a calentamiento global de origen antr\u00f3pico y qu\u00e9 consecuencias tendr\u00eda sobre la poblaci\u00f3n y actividades humanas, he mantenido en el t\u00edtulo de este art\u00edculo y a lo largo del mismo la expresi\u00f3n \u201ccalentamiento global\u201d.<\/p>\n<p><strong>Las conclusiones del IPCC<\/strong><\/p>\n<p>El <strong><a href=\"http:\/\/www.ipcc.ch\/\">Panel intergubernamental sobre el Cambio Clim\u00e1tico<\/a><\/strong>, o IPCC (Intergovernamental Panel on Climate Change), fue creado en 1988 por la <strong>Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial<\/strong> y el <strong>Programa Ambiental de las Naciones Unidas<\/strong>, con el objetivo de <strong>evaluar si el proceso actual de calentamiento global supone un riesgo para la poblaci\u00f3n y actividades humanas<\/strong>. Aqu\u00ed, no tratar\u00e9 de la composici\u00f3n del Panel ni de las pol\u00e9micas surgidas en torno a algunos de sus miembros, los conflictos pol\u00edticos internos y los problemas metodol\u00f3gicos con los que se ha enfrentado el IPCC a lo largo de su existencia, dado que no tiene nada que ver con el objetivo de este art\u00edculo. Me limitar\u00e9, por tanto, a mostrar brevemente las conclusiones a las que el IPCC ha llegado en sus \u00faltimos informes, sobre todo porque son \u00e9stos los documentos b\u00e1sicos que son utilizados como base general por medios de comunicaci\u00f3n y pol\u00edticos a la hora de abordar el problema del cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>La idea inicial sobre la que se cre\u00f3 el IPCC era la de lograr conocer los riesgos del calentamiento global y llegar a un consenso cient\u00edfico sobre ello. Su metodolog\u00eda ha recibido numerosas cr\u00edticas, sobre todo por la implicaci\u00f3n pol\u00edtica de los diversos gobiernos y la amplia presencia de economistas y polit\u00f3logos en los grupos de trabajo. <strong>El IPCC no desarrolla investigaciones propias o realiza monitorizaci\u00f3n clim\u00e1tica alguna, su m\u00e9todo de trabajo se basa en evaluar la informaci\u00f3n cient\u00edfica disponible sobre el calentamiento global por medio de un sistema que, <em>a priori<\/em>, debiera otorgar a su trabajo una credibilidad muy alta<\/strong>.<\/p>\n<p>Los informes del IPCC se pueden consultar libremente y son ciertamente interesantes. <strong>Estos informes, publicados en 1990, 1995, 2001 y 2007, han evolucionado a lo largo del tiempo, mostrando cambios de gran amplitud tanto en su metodolog\u00eda como en las conclusiones de los mismos<\/strong>. Los informes, son desarrollados por grupos de trabajo divididos en tres grandes grupos. Por una parte, se analizan los fundamentos cient\u00edficos del proceso de calentamiento global. Por otro, se encuentran los grupos que analizan los efectos del proceso sobre la naturaleza y la humanidad y, finalmente, est\u00e1 el dedicado a la propuesta de m\u00e9todos para mitigar el problema.<\/p>\n<p>Utilizando el \u00faltimo informe del IPCC, tratar\u00e9 de resumir las conclusiones a las que se ha llegado en relaci\u00f3n a los fundamentos cient\u00edficos sobre el calentamiento global. El IPCC afirma que se ha mejorado mucho el conocimiento del clima gracias al empleo de modelos climatol\u00f3gicos muy avanzados y la depuraci\u00f3n de los registros climatol\u00f3gicos, lleg\u00e1ndose al <strong>convencimiento de que las actividades humanas est\u00e1n alterando el clima de manera muy clara<\/strong>. Este cuarto informe es inflexible en cuanto a este asunto, para el IPCC existe una certidumbre plena de que nos hallamos inmersos en un proceso de calentamiento global originado, en su mayor parte, por el aumento de la concentraci\u00f3n de gases de efecto invernadero de origen antr\u00f3pico en la atm\u00f3sfera terrestre. <\/p>\n<p>Igualmente, el \u00faltimo informe del IPCC considera que es inevitable que las actividades humanas modifiquen nuestro clima, cre\u00e1ndose as\u00ed problemas de diversa gravedad para la poblaci\u00f3n y sus actividades, pero que todav\u00eda<strong> se est\u00e1 a tiempo de aplicar las pol\u00edticas necesarias para, al menos, mitigar parcialmente muchos de estos problemas a largo plazo<\/strong>. El punto cr\u00edtico, por supuesto, est\u00e1 en el volumen de las emisiones de gases de efecto invernadero. El an\u00e1lisis sobre los fundamentos cient\u00edficos del calentamiento global del IPCC se centra en cuatro aspectos: sus causas, los cambios observados en el clima, el problema de la relaci\u00f3n causa-efecto y los modelos de previsi\u00f3n. <\/p>\n<p>Originados por actividades humanas, industriales, energ\u00e9ticas o agrarias, las emisiones de gases capaces de acentuar el efecto invernadero natural terrestre, esto es, di\u00f3xido de carbono, metano, \u00f3xidos de nitr\u00f3geno o halocarburos, han aumentado la concentraci\u00f3n de los mismos en nuestra atm\u00f3sfera. El ejemplo m\u00e1s claro es el del metano, que ha mostrado una nueva cara en recientes investigaciones, como bien referir\u00e9 m\u00e1s adelante. <strong>Dado que la concentraci\u00f3n de estos gases ha crecido en nuestra atm\u00f3sfera desde que se vienen realizando registros, el IPCC concluye que \u00e9sta es la causa del calentamiento global que parece estar observ\u00e1ndose en los registros de temperatura de los \u00faltimos a\u00f1os<\/strong>. Se afirma igualmente que las concentraciones atmosf\u00e9ricas de estos gases, salvo la de halocarburos que son de origen exclusivamente humano, se han mantenido m\u00e1s o menos constantes en los \u00faltimos 10.000 a\u00f1os y que, s\u00f3lo en los \u00faltimos dos siglos, se han observado incrementos espectaculares de tal concentraci\u00f3n, aumentos que en la \u00faltima d\u00e9cada han sido mayores que en cualquier \u00e9poca anterior desde que se realizan registros.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis geogr\u00e1fico de la concentraci\u00f3n de estos gases, salvo el CO<sub>2<\/sub> que se distribuye uniformemente por todo el planeta, indica que su presencia es mucho mayor en el hemisferio norte, el m\u00e1s poblado y que, por tanto, concentra la mayor parte de la actividad industrial, energ\u00e9tica y agraria, concluy\u00e9ndose que su presencia se debe a estas actividades y no a cualquier otro fen\u00f3meno de origen natural. <strong>Adem\u00e1s, los an\u00e1lisis isot\u00f3picos han permitido determinar que el uso de combustibles f\u00f3siles se encuentra detr\u00e1s del aumento de gran parte de la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera<\/strong>. En cuanto al metano y los \u00f3xidos de nitr\u00f3geno, se asegura que el aumento de su concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica es debido pr\u00e1cticas agr\u00edcolas y a la utilizaci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles. <\/p>\n<p>Llegados a este punto, entra en acci\u00f3n el <strong>principal mecanismo aludido por el IPCC para demostrar que el aumento en la concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de estos gases conlleva un proceso grave de calentamiento global<\/strong>. Este mecanismo, llamado<strong> <a href=\"http:\/\/www.nap.edu\/openbook.php?isbn=0309095069\">forzamiento radiativo<\/a><\/strong>, consiste en evaluar el cambio causado por la presencia de estos gases en el equilibrio energ\u00e9tico de nuestro planeta comparado con la \u00e9poca preindustrial, medido en vatios por metro cuadrado. Si el forzamiento radiativo es positivo, se tiene como consecuencia un calentamiento inducido. Por el contrario, si el forzamiento es negativo, tendremos un enfriamiento. En teor\u00eda, como se conocen las concentraciones de los gases a estudiar y su distribuci\u00f3n a escala planetaria, adem\u00e1s de las bases f\u00edsicas que gobiernan su reacci\u00f3n al interaccionar con la radiaci\u00f3n solar, tendr\u00eda que ser relativamente sencillo calcular el aumento de temperatura que sufrir\u00eda la Tierra considerando diversos escenarios de concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de tales gases. <strong>He aqu\u00ed el principal problema de la conclusi\u00f3n realizada por el IPCC, porque el asunto dista mucho de estar resuelto dado que muchas de las variables siguen sin ser bien conocidas<\/strong>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2054\/2104086464_ed1e4da466_o.jpg\" alt=\"img\" \/><br \/>\nCuadro de forzamientos publicado por el IPCC en su \u00faltimo informe. N\u00f3tese la columna bajo el nombre \u00abLOSU\u00bb, que indica el grado de conocimiento cient\u00edfico que se tiene actualmente sobre los diversos factores de forzamiento. Es curioso comprobar la presencia de muchos casos en los que el conocimiento es bajo y, sin embargo, se afirma que los valores que se atribuye a los mismos se aproximan mucho a la realidad. Esta contradicci\u00f3n, ha levantado gran n\u00famero de cr\u00edticas. <strong>Fuente<\/strong>: IPCC.<\/p>\n<p><strong>En la din\u00e1mica clim\u00e1tica terrestre no est\u00e1n implicados s\u00f3lo los gases de efecto invernadero, existen muchos otros factores que influyen en el conjunto y, lamentablemente, la mayor\u00eda no son conocidos con el detalle deseable<\/strong>. Entre estos factores, se puede aludir a la din\u00e1mica de la actividad solar o las <strong>erupciones volc\u00e1nicas<\/strong>, como dos de las principales \u201cvariables\u201d que contribuyen a complicar el desarrollo de simulaciones clim\u00e1ticas. El informe del IPCC incluye muchos de estos factores adicionales en sus c\u00e1lculos de forzamiento radiativo, ya sean positivos o negativos. Lo malo es que <strong>en su cuantificaci\u00f3n se juega con gran incertidumbre<\/strong>. Los jugadores en la partida clim\u00e1tica del forzamiento radiativo son muchos, ya he citado a los gases de efecto invernadero y la actividad solar o la presencia de grandes erupciones volc\u00e1nicas, pero hay muchos otros, algunos muy mal conocidos. Presencia de part\u00edculas en suspensi\u00f3n, aerosoles, ozono estratosf\u00e9rico y troposf\u00e9rico, alteraciones en el <strong><a href=\"http:\/\/www.cricyt.edu.ar\/enciclopedia\/terminos\/Albedo.htm\">albedo<\/a><\/strong> por nubosidad, estelas de aviones, el papel del vapor de agua \u2026 <strong>El informe del IPCC es categ\u00f3rico a este respecto, afirma que ahora ya se puede cuantificar de forma clara la importancia del efecto humano en el clima dado que se ha podido valorar la incertidumbre que presenta cada uno de estos factores a la hora de estudiar el forzamiento radiativo, concluyendo que, con gran probabilidad, la actividad humana es diez veces superior al forzamiento radiativo natural originado por variaciones de la actividad solar<\/strong>. Todo ello a pesar de la contradicci\u00f3n que supone el admitir un conocimiento escaso de mucho de los factores implicados.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2289\/2103351021_68e39da021_o.gif\" alt=\"img\" \/><\/p>\n<p>Ejemplo de forzamiento negativo originado por aerosoles atmosf\u00e9ricos de origen volc\u00e1nico. Media mensual global de las temperaturas en el per\u00edodo 1980-1999. Aqu\u00ed, se puede observar el efecto de la erupci\u00f3n del Pinatubo en el a\u00f1o 1991. <strong>Fuente<\/strong>: <em>The Causes of Climatic Change<\/em>. Mick Kelly, <strong><a href=\"http:\/\/www.cru.uea.ac.uk\/\">CRU<\/a><\/strong>. <\/p>\n<p><strong>Referencia recomendada<\/strong>: <\/p>\n<blockquote><p>Ya he tratado anteriormente el tema de las variaciones clim\u00e1ticas relacionadas con erupciones volc\u00e1nicas. V\u00e9ase, por ejemplo: <a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=540\">El a\u00f1o sin verano<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>La conclusi\u00f3n del IPCC sobre la implicaci\u00f3n de actividades humanas en su c\u00e1lculo del forzamiento radiativo, fruto del an\u00e1lisis de datos experimentales y modelos inform\u00e1ticos, ha servido para que se describan <strong>diversos escenarios futuros sobre el calentamiento global<\/strong>. Las simulaciones del IPCC estiman que se seguir\u00e1 creciendo la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero, lo que aumentar\u00e1 su concentraci\u00f3n en la atm\u00f3sfera. Es m\u00e1s, aunque ahora mismo se frenara tal emisi\u00f3n, los efectos del calentamiento global se seguir\u00edan percibiendo por \u201cinercia\u201d clim\u00e1tica debida a la capacidad t\u00e9rmica de los oc\u00e9anos y la gran cantidad de tiempo necesaria para que se vuelva a alcanzar un equilibrio t\u00e9rmico (\u00bf?). Como consecuencias del \u00abgrave calentamiento global\u00bb ya en desarrollo, el IPCC, a trav\u00e9s de su <strong>segundo grupo de trabajo<\/strong>, ha determinado una serie de efectos que afectar\u00e1n a la poblaci\u00f3n humana en un futuro cercano. Entre las consecuencias que se pueden derivar del proceso de calentamiento global, nos encontramos con <strong>aumentos severos del nivel del mar que podr\u00edan inundar \u00e1reas muy pobladas en todo el planeta, la extensi\u00f3n del \u00e1rea de influencia de enfermedades como la malaria o graves crisis provocadas por sequ\u00edas, severas inundaciones y tormentas<\/strong>.<br \/>\n<strong><br \/>\nEste breve repaso al informe del IPCC no puede ser m\u00e1s pesimista<\/strong>. La cuesti\u00f3n parece muy clara: existe un grave calentamiento global de consecuencias tr\u00e1gicas que est\u00e1 siendo provocado por acci\u00f3n humana y ser\u00e1 muy dif\u00edcil mitigarlo. <strong>Lo curioso de todo el informe es que, aunque se afirma que sus conclusiones son claras y ajustadas a la realidad, su texto est\u00e1 plagado de expresiones como \u201ces muy probable que\u201d, o \u201cposiblemente\u201d, que ofrecen, a quien lo lee, una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de incertidumbre acerca de lo que, se supone, son afirmaciones inequ\u00edvocas<\/strong>. <\/p>\n<p>Como he referido anteriormente, no entrar\u00e9 en el actual asunto acerca de las cr\u00edticas existente hacia la metodolog\u00eda del IPCC o sobre lo dudoso de algunas de sus conclusiones, puesto que el tema se encuentra tan contaminado desde el punto de vista medi\u00e1tico y pol\u00edtico que es desalentador entrar en ese camino. Por mi parte, mi \u00fanica intenci\u00f3n a partir de ahora ser\u00e1 mostrar una <strong>serie de datos experimentales<\/strong>, despu\u00e9s de introducir algunas pinceladas de paleoclimatolog\u00eda, sin opinar sobre los mismos, pues <strong>he de suponer que el lector inteligente ser\u00e1 capaz de sacar sus propias conclusiones a partir de ellos<\/strong>. Tales datos parten de una premisa que surge como irremediable consecuencia de haber le\u00eddo los informes del IPCC, a saber: <strong>\u00bflos registros clim\u00e1ticos confirman plenamente las conclusiones del IPCC?<\/strong><\/p>\n<p>La lectura de los sucesivos informes sobre los fundamentos f\u00edsicos que est\u00e1n detr\u00e1s del calentamiento global nos hace ver c\u00f3mo ha evolucionado la postura del IPCC a lo largo de los a\u00f1os, siendo sorprendente c\u00f3mo <strong>se ha dejado parcialmente de lado una de sus primeras y m\u00e1s recurrentes bases, la famos\u00edsima gr\u00e1fica del <em><a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Hockey_stick_controversy\">palo de hockey<\/a><\/em>, tantas veces acusada de manipulaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>Uno de los aspectos m\u00e1s interesantes de la lectura de los informes del IPCC, sobre todo de los dedicados a las bases f\u00edsicas porque los que se encaminan a describir los efectos del calentamiento global y los que proponen medidas paliativas son m\u00e1s farragosos, imprecisos y hasta contradictorios, es c\u00f3mo se responde con rotundidad a algunas de las cl\u00e1sicas afirmaciones de los cr\u00edticos hacia el IPCC. As\u00ed, por ejemplo, se afirma con rotundidad que cualquier proceso de retroalimentaci\u00f3n que se mencione como posible \u201camortiguador\u201d del calentamiento global, como la <strong>hip\u00f3tesis del efecto iris <\/strong>de <strong><a href=\"http:\/\/www.gencat.net\/mediamb\/revista\/rev32-cast.htm#richard\">Richard Lindzen<\/a><\/strong>, no tiene ninguna base porque se han introducido ya en los c\u00e1lculos los efectos de tales variables, relacionadas con la capa nubosa tropical. Criticar a Lindzen es bastante sencillo porque se trata de alguien muy vehemente y hasta excesivamente radical en sus presentaciones. No por ello se puede \u201cdespachar\u201d el problema de la cubierta nubosa como se est\u00e1 haciendo porque se desconoce en gran medida c\u00f3mo puede alterar la \u201cecuaci\u00f3n\u201d clim\u00e1tica. <\/p>\n<p>Con respecto al \u201cenfriamiento global\u201d que se registra al revisar las series de datos de mediados del siglo XX, entre los a\u00f1os cuarenta y los setenta, tambi\u00e9n se elude la b\u00fasqueda de una soluci\u00f3n culpando a un proceso fascinante conocido como <strong><a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Global_dimming\">oscurecimiento global<\/a><\/strong>.<\/p>\n<p>En cuanto a la <strong>variabilidad solar<\/strong>, el IPCC est\u00e1 de acuerdo en que el cambio en la radiaci\u00f3n solar que llega a la Tierra posiblemente tuvo algo que ver con la Peque\u00f1a Edad del Hielo, pero que actualmente el comportamiento solar es b\u00e1sicamente predecible e inapreciable su influencia, siendo s\u00f3lo culpable de una cuarta parte del calentamiento observado. El resto ser\u00eda debido al incremento en la concentraci\u00f3n de gases de efecto invernadero.<br \/>\n<strong><br \/>\nSe afirma, igualmente, que el calentamiento global, como su propio nombre indica, es ubicuo, pero que sus efectos todav\u00eda no son perceptibles a gran escala porque el aumento de poco m\u00e1s de medio grado cent\u00edgrado en las medias del siglo pasado no ha sido suficiente como para ello<\/strong>. Claro est\u00e1, la futura tendencia hacia un aumento de esa media durante el pr\u00f3ximo siglo de entre uno y tres o cuatro grados s\u00ed ser\u00e1 responsable de problemas muy graves. Como el calentamiento global durante el siglo XX no ha sido muy espectacular y pudiera haber sido debido a una reacci\u00f3n natural de calentamiento propia de haber salido de la Peque\u00f1a Edad de Hielo, sobre todo en Europa, se alude a que ese efecto de calentamiento natural ya ha sido superado y que, curiosamente, si no fuera por el aporte humano de gases de efecto invernadero que calientan el planeta, <strong>posiblemente hace tiempo que la tendencia natural se hubiera inclinado<\/strong>, <strong>de nuevo, hacia un enfriamiento global<\/strong>. La verdad, esta conclusi\u00f3n es de lo m\u00e1s intrigante y, hasta cierto punto, sorprendente viniendo del IPCC. <\/p>\n<p>Para quienes afirman que gran cantidad de datos experimentales contienen errores que los invalidar\u00eda a la hora ser tomados en cuenta, sobre todo por culpa de la<strong> influencia del fen\u00f3meno de las islas de calor urbanas en las estaciones meteorol\u00f3gicas<\/strong>, el IPCC se afirma, categ\u00f3ricamente, que el incremento de entre medio y un grado cent\u00edgrado en las temperaturas medias de muchas \u00e1reas geogr\u00e1ficas en el siglo pasado ha sido registrado fielmente porque, en su mayor\u00eda, proceden de estaciones mar\u00edtimas o de lugares muy alejados de ciudades, desde Alaska a lejanas islas del Pac\u00edfico.<strong> (Comp\u00e1rese esta afirmaci\u00f3n tan rotunda con el art\u00edculo recomendado anteriormente sobre evoluci\u00f3n de temperaturas en el Pac\u00edfico, que es muy esclarecedor a este respecto).<\/strong><\/p>\n<p>Antes de pasar a otro asunto, quisiera recomendar otras lecturas esclarecedores y, sobre todo, la revisi\u00f3n de un gr\u00e1fico. Lo que m\u00e1s preocupa a la gente y a los responsables pol\u00edticos a la hora de tratar con el calentamiento global es la <strong>posibilidad de que el proceso haga que el n\u00famero de eventos clim\u00e1ticos extremos, desde grandes tormentas a sequ\u00edas persistentes, aumente de forma catastr\u00f3fica<\/strong>. Bien, a este respecto, cabe simplemente apuntar dos cosas. En primer lugar, se tiene constancia, a trav\u00e9s del estudio paleoclim\u00e1tico, de que <strong>mayores concentraciones de CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera constituyen un factor importante de estabilidad y de regularizaci\u00f3n del clima ante fluctuaciones bruscas<\/strong>, <strong>adem\u00e1s de incentivar el crecimiento vegetal<\/strong>. Por otro lado, y esto es m\u00e1s importante, <strong>se han realizado diversos estudios a la hora de dilucidar si en las \u00faltimas d\u00e9cadas tales eventos extremos han crecido en n\u00famero o intensidad por culpa del calentamiento global. Aunque un gran n\u00famero de pel\u00edculas y discursos en los medios de comunicaci\u00f3n hagan creer lo contrario, no existe prueba alguna sobre ello. <\/p>\n<p><\/strong><strong>Referencias de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>\n<strong>Para entender mejor el asunto, no puedo hacer nada mejor que recomendar los siguientes art\u00edculos<\/strong>, muy clarificadores, realizadas por <strong><a href=\"http:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/extaut?codigo=7426\">Juan Jos\u00e9 Sanz Donaire<\/a><\/strong>, miembro del Departamento de An\u00e1lisis Geogr\u00e1fico Regional y Geograf\u00eda F\u00edsica, UCM, junto con otros autores:<\/p>\n<p>&#8211;> <strong><a href=\"http:\/\/www.ucm.es\/BUCM\/revistas\/ghi\/02119803\/articulos\/AGUC0000110309A.PDF\">Los totales anuales de precipitaciones en Egipto y el \u00abcambio clim\u00e1tico\u00bb<\/a><\/strong>. (PDF)Juan Jos\u00e9 Sanz Donaire. <em>Anales de geograf\u00eda de la Universidad Complutense<\/em>, ISSN 0211-9803, N\u00ba 20, 2000, pags. 309-330. <strong>Resumen<\/strong>: \u00abEn el presente art\u00edculo se emplean diversas pruebas y tests para medir la aleatoriedad de las secuencias de datos de precipitaci\u00f3n anual en Egipto. Los resultados se presentan en tablas y se cartograf\u00edan, poniendo ambos m\u00e9todos de manifiesto la ausencia de pautas que expliquen el comportamiento plurianual de las precipitaciones. De aqu\u00ed se colige la falta de tendencias y se extrae en conclusi\u00f3n que no existe el llamado \u00abcambio clim\u00e1tico\u00bb, al menos para los valores ombrom\u00e9tricos\u00bb.<\/p>\n<p>Puede extra\u00f1ar la elecci\u00f3n de Egipto como \u00e1rea de estudio. El motivo es la b\u00fasqueda de un \u00e1rea en el que no se produjeran \u00abinterferencias\u00bb del relieve que pudieran introducir cambios significativos en las estad\u00edsticas a analizar. Dada la escasez de relieves contrastados en Egipto, se conforma como el lugar ideal para este tipo de an\u00e1lisis. <\/p>\n<p>&#8211;> <strong><a href=\"http:\/\/www.ucm.es\/info\/iuca\/2006%201%20SANZ%20MANUEL.pdf\">Aleatoriedad Geogr\u00e1fica en los Cambios de Precipitaci\u00f3n de las series m\u00e1s largas de Espa\u00f1a<\/a><\/strong>. (PDF) Juan Jos\u00e9 Sanz Donaire, Conrado Miguel Manuel Garc\u00eda. M+A, <em>revista electr\u00f3nica de medioambiente<\/em>, ISSN 1886-3329, N\u00ba. 1, 2006. <strong>Resumen<\/strong>: \u00abEn el presente art\u00edculo se realizan una serie de pruebas estad\u00edsticas para determinar si los valores positivos (mayores que la media expresados en desviaci\u00f3n respecto de la misma) de precipitaci\u00f3n anual para unas 50 estaciones espa\u00f1olas, se distribuyen aleatoriamente. Los agrupamientos realizados van desde considerar un \u00fanico grupo, hasta la total desagregaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se ha realizado grupos atendiendo a mallas geogr\u00e1ficas (latitud-longitud) de diverso espaciado, y por regiones clim\u00e1ticas. El resultado en todos los casos ha sido la aleatoriedad\u00bb.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2206\/2103514137_239bc040d4_o.jpg\" alt=\"img\" \/><br \/>\nSerie de precipitaciones anuales medias en Espa\u00f1a (1940\/41-1995\/96). <strong>Fuente<\/strong>: <a href=\"http:\/\/hispagua.cedex.es\/documentacion\/especiales\/sequia\/planes_emergencia.htm\">CEDEX<\/a>:<br \/>\n\u00ab<em>la variabilidad temporal la serie de precipitaciones medias en Espa\u00f1a muestra una elevada variabilidad. Las rachas de a\u00f1os secos son m\u00e1s largas que las h\u00famedas. Desde 1940 se observan 3 periodos distintos: Seco 1940 -1957, H\u00famedo 1958 -1978, Seco desde 1979-1995<\/em>.\u00bb Como puede verse, no existe tendencia reconocible de ning\u00fan tipo.<\/p>\n<p>&#8211;> <strong><a href=\"http:\/\/www.ucm.es\/BUCM\/revistas\/cca\/11391987\/articulos\/OBMD0505110153A.PDF\">\u00bfSe acent\u00faan ahora las cat\u00e1strofes clim\u00e1ticas en Espa\u00f1a?<\/a><\/strong> (PDF) Mar\u00eda Rosario Ojeda Mart\u00edn, Juan Jos\u00e9 Sanz Donaire. <em>Observatorio medioambiental<\/em>, ISSN 1139-1987, N\u00ba 8, 2005, pags. 153-172.<br \/>\n&#8211;> Como lectura indispensable a la hora de conocer el tema de los <strong>riesgos naturales<\/strong> y, sobre todo, tener conocimiento de la gran cantidad de mitos que existen al respecto, nada mejor que el siguiente manual: <strong><a href=\"http:\/\/www.ariel.es\/obras.asp?CODIGO=938120\">Riesgos naturales<\/a><\/strong>. Jorge Olcina Cantos, Francisco Javier Ayala-Carcedo. Ariel, 2002.<\/p><\/blockquote>\n<p>Por otro lado, un ejercicio que recomendar\u00eda, ser\u00eda el de localizar datos sobre algo de lo que se ha hablado much\u00edsimo, como es el <em>peligros\u00edsimo aumento en el n\u00famero e intensidad de los huracanes<\/em>, sobre todo en el Atl\u00e1ntico Norte. Existen, desde hace d\u00e9cadas, <strong>estad\u00edsticas detalladas sobre estos fen\u00f3menos<\/strong>. La realidad, simplemente, se puede comprender observando un gr\u00e1fico en el que se distribuyan a lo largo del tiempo y el espacio tales eventos clim\u00e1ticos. Pienso que el siguiente gr\u00e1fico no merece ning\u00fan comentario adicional, aclara las cosas por s\u00ed mismo. Como puede verse, no existe tendencia de ning\u00fan tipo:<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2388\/2103550031_a690e5ddb7_o.jpg\" alt=\"img\" \/><br \/>\n<strong>Fuente<\/strong>: <a href=\"http:\/\/www.coaps.fsu.edu\/~maue\/tropical\/\">Ryan N. Maue<\/a>. Florida State University.<\/p>\n<p>Entonces, <strong>\u00bfpor qu\u00e9 existe la sensaci\u00f3n general de que ahora hay m\u00e1s cat\u00e1strofes clim\u00e1ticas que nunca?<\/strong> La respuesta est\u00e1, como no pod\u00eda ser de otro modo, en la presencia de los medios de comunicaci\u00f3n y en varios <strong>conceptos clave<\/strong> que los estudiosos en riesgos naturales conocen como \u201cexposici\u00f3n\u201d y \u201cvulnerabilidad\u201d. A este respecto, me gustar\u00eda rescatar un art\u00edculo que publiqu\u00e9 en <em>La Cartoteca<\/em> hace a\u00f1os y que explica estos conceptos: <strong><a href=\"http:\/\/alpoma.net\/carto\/?p=38\">Los efectos espaciales de los riesgos naturales<\/a><\/strong>. De \u00e9se art\u00edculo, adem\u00e1s, rescato aqu\u00ed una tabla que se explica por s\u00ed misma:<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/alpoma.net\/carto\/wp-content\/cuadro_geo_111.jpg\" alt=\"img\" \/><\/p>\n<p><strong>Paleoclimas<\/strong><\/p>\n<p>La <strong>paleoclimatolog\u00eda<\/strong> estudia los climas del pasado. Tal obviedad no hace justicia a una ciencia que tiene mucho camino por delante pero que ya ha dado frutos sobresalientes. Al no poder contar con registros clim\u00e1ticos precisos m\u00e1s all\u00e1 de unos escasos cien o doscientos a\u00f1os, la reconstrucci\u00f3n de los climas del pasado y su evoluci\u00f3n utiliza muchas t\u00e9cnicas auxiliares que han permitido reconstruir con un grado de precisi\u00f3n asombroso la historia de los climas de la Tierra.<\/p>\n<p>Aunque los \u00fanicos registros detallados y fiables s\u00f3lo tienen unas cuantas d\u00e9cadas, es posible reconstruir las condiciones clim\u00e1ticas de un pasado m\u00e1s lejano acudiendo a<strong> indicadores sustitutivos <\/strong>como los proporcionados por la <strong><a href=\"http:\/\/www.dendrocronologia.com\/\">dendrocronolog\u00eda<\/a><\/strong>, los <strong><a href=\"http:\/\/wdc.cricyt.edu.ar\/paleo\/icecore\/greenland\/summit\/index.html\">registros isot\u00f3picos en testigos de hielo<\/a><\/strong>, el <strong>estudio de polen procedente de sedimentos de \u00e1reas pantanosas y lagos<\/strong>, o de los <strong>foramin\u00edferos presentes en sedimentos marinos<\/strong>. Como bien refer\u00ed en la introducci\u00f3n, la Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial toma espacios de tiempo de tres d\u00e9cadas como base para la elaboraci\u00f3n de estad\u00edsticas clim\u00e1ticas y, as\u00ed, poder comparar per\u00edodos de tiempo iguales en los que poder comprobar la existencia de cambios clim\u00e1ticos. Ahora bien, cuando miramos hacia atr\u00e1s, las escalas de tiempo suelen ampliarse mucho porque treinta a\u00f1os se quedan bastante escasos, por lo que se acude al empleo de per\u00edodos de estudio mayores. Los estudios dendrocronol\u00f3gicos pueden ofrecer datos estacionales, como sucede tambi\u00e9n con los testigos de hielo. Sin embargo, en el caso sedimentos de las turberas la \u201cresoluci\u00f3n\u201d temporal disminuye considerablemente, pudi\u00e9ndose en estos casos registrar datos en escalas de un siglo o, incluso, un milenio. Para trazar un registro de los climas del pasado en un \u00e1rea determinada lo m\u00e1s aconsejable es acudir a cuantos registros sea posible, obteniendo datos estad\u00edsticos y medias con diferente resoluci\u00f3n temporal que ser\u00e1 necesario unificar para contemplar el cuadro completo. <\/p>\n<p>En cada sistema clim\u00e1tico, a lo largo del tiempo, los valores medios se encuentran en equilibro que depende de los diversos forzamientos a los que se vean sometidos. Tradicionalmente se han considerado <strong>forzamientos externos <\/strong>al sistema aquellos de car\u00e1cter astron\u00f3mico, como la variabilidad solar o cambios orbitales. Otros, tambi\u00e9n importantes, proceden de procesos tect\u00f3nicos o erupciones volc\u00e1nicas. A\u00f1\u00e1dase a estos ingredientes, los<strong> forzamientos radiativos internos<\/strong>, desde la composici\u00f3n atmosf\u00e9rica a los efectos de la cubierta nubosa. Finalmente, tenemos un factor m\u00e1s, la <strong>acci\u00f3n antr\u00f3pica<\/strong>, ya sea por medio de inducci\u00f3n en cambios de la composici\u00f3n atmosf\u00e9rica, como en la incidencia de las modificaciones en la superficie terrestre de origen humano. Por otra parte, adem\u00e1s de los forzamientos, no hay que olvidar los <strong>procesos de retroalimentaci\u00f3n<\/strong> provocados por el vapor de agua y la nubosidad. <strong>La complejidad de las interacciones de todos estos factores es tal que, para comprender la din\u00e1mica del sistema clim\u00e1tico terrestre habr\u00eda que tener un conocimiento de las mismas muy superior al actual, siendo este uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los modelos atmosf\u00e9ricos por ordenador. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Referencia de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Personalmente, el manual de climatolog\u00eda m\u00e1s interesante que conozco en castellano, aunque contiene algunos errores en la traducci\u00f3n, es: <strong><a href=\"http:\/\/www.agapea.com\/ATMoSFERA-TIEMPO-Y-CLIMA-n129901i.htm\">Atm\u00f3sfera, tiempo y clima<\/a><\/strong>. Obra de Roger G. Barry y Richard J. Chorley. Omega, 1999.<\/p><\/blockquote>\n<p>Uno de los factores de forzamiento externo m\u00e1s importantes se encuentra en la <strong><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=782\">variabilidad solar<\/a><\/strong>. Nuestra estrella es, aunque no lo parezca, variable. Se sabe que hace tres mil millones de a\u00f1os la radiaci\u00f3n solar era cerca de un 80% de la actual. Sin embargo, este fen\u00f3meno, que es conocido como la \u201cparadoja del Sol d\u00e9bil\u201d se encontraba compensado en la Tierra por la presencia de una concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de CO<sub>2<\/sub> m\u00e1s de un centenar de veces superior al actual y, probablemente, tambi\u00e9n por un mayor efecto de reflexi\u00f3n de los oc\u00e9anos, pues \u00e9stos ocupaban la mayor\u00eda de la superficie del planeta. Desde aquellas lejanas \u00e9pocas de la Tierra joven, el Sol ha pasado por diversas etapas. Actualmente es bien conocido el ciclo solar, o <strong>ciclo de manchas solares<\/strong>, con una duraci\u00f3n aproximada de 11 a\u00f1os y el <strong>ciclo del campo magn\u00e9tico solar<\/strong>, de 22 a\u00f1os. La energ\u00eda que es recibida en la porci\u00f3n superior de nuestra atm\u00f3sfera en una superficie perpendicular a un rayo de luz solar se denomina como <strong><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Constante_solar\">constante solar<\/a><\/strong>. Se conoce, a trav\u00e9s de mediciones de sat\u00e9lite, que el valor de la constante solar es actualmente de 1368 Wm<sup>-2<\/sup>. El valor de esta constante var\u00eda de forma peri\u00f3dica alrededor de un 0,1% en relaci\u00f3n con la actividad de manchas solares, \u00e1reas oscuras, esto es, m\u00e1s fr\u00edas, que aparecen en la superficie solar cambiando en cuanto a n\u00famero y posici\u00f3n siguiendo un patr\u00f3n regular denominado ciclo de manchas solares. La duraci\u00f3n promedio de estos ciclos es de unos 11 a\u00f1os, como he comentado anteriormente, pero su duraci\u00f3n puede variar entre los 8 y los 13 a\u00f1os. Este ciclo se encuentra relacionado con el de Hale, o ciclo magn\u00e9tico del Sol, ya citado. A estos ciclos habr\u00eda que sumar otros mucho menos conocidos, como la<strong> oscilaci\u00f3n lunisola<\/strong>r de 18,6 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Se guardan registros detallados de la variaci\u00f3n en la actividad de manchas en la superficie solar desde 1610. Se sabe que entre los siglos XIII y XVIII la actividad de manchas solares fue inusualmente baja, excepto en breves periodos como el de 1350 a 1400 y de 1600 a 1645<\/strong>. La importancia de los ciclos de manchas solares puede comprenderse si se tiene en cuenta que en ellos existe <strong>variaci\u00f3n de la cantidad de radiaci\u00f3n solar que llega a la Tierra<\/strong>. Estas variaciones hacen que se haya considerado su importancia a la hora de influir en las temperaturas terrestres. Por ejemplo, en periodos prolongados en los que la actividad de manchas solares fue menor, como en el conocido como <strong>M\u00ednimo de Maunder<\/strong> entre 1645 y 1705, o en los m\u00e1ximos solares de 1895 a 1940 o posteriores a 1970,<strong> se han registrado respectivamente periodos de tiempo con enfriamiento y calentamiento globales importantes<\/strong>. En definitiva, los ciclos solares provocan una fluctuaci\u00f3n de hasta 1 Wm<sup>-2<\/sup> en la irradiaci\u00f3n solar, sobre todo en cuanto a radiaci\u00f3n ultravioleta se refiere. Concretamente, <strong>se estima que el efecto de la reducida actividad solar durante el m\u00ednimo de Maunder pudo haber generado efectos acumulativos capaces de hacer descender la temperatura global hasta 1 \u00baC<\/strong>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2011\/2103606973_737c547165_o.jpg\" alt=\"img\" \/><br \/>\nCiclo de manchas solares y M\u00ednimo de Maunder. <strong>Fuente<\/strong>: NASA. <\/p>\n<p>Si nos fijamos en escalas de tiempo de varios millones de a\u00f1os, esto es, a escalas de tiempo geol\u00f3gico, podremos comprobar que gran parte de la variabilidad clim\u00e1tica ha sido debida a procesos tect\u00f3nicos, como el cambio de localizaci\u00f3n y tama\u00f1o de los continentes por procesos derivados de la tect\u00f3nica de placas, que han modificado los procesos de circulaci\u00f3n global atmosf\u00e9rica y oce\u00e1nica a lo largo del tiempo. Igualmente, las <strong>variaciones a largo plazo en la \u00f3rbita terrestre<\/strong> han originado cambios clim\u00e1ticos. Las variaciones de este tipo guardan <strong><a href=\"http:\/\/muller.lbl.gov\/pages\/IceAgeBook\/IceAgeTheories.html\">ciclos muy amplios<\/a><\/strong>, desde los propios de la variaci\u00f3n en la excentricidad orbital con periodos de 95.000 a\u00f1os y 410.000 a\u00f1os, a los de la inclinaci\u00f3n del eje terrestre, con un per\u00edodo de unos 41.000 a\u00f1os, o los cambios en la oscilaci\u00f3n del eje de rotaci\u00f3n, conocidos bajo el nombre de <strong><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=593\">precesi\u00f3n<\/a><\/strong>, con per\u00edodos aproximados de 21.000 a\u00f1os. Naturalmente, estos grandes ciclos no guardan relaci\u00f3n con el actual proceso de calentamiento global y s\u00f3lo se pueden observar en registros realizados a escala geol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Continuando con el repaso de factores que contribuyen a un forzamiento externo, nos encontramos con las <strong>erupciones volc\u00e1nicas<\/strong>. Una gran erupci\u00f3n volc\u00e1nica es capaz de enviar la estratosfera grandes cantidades de aerosoles de di\u00f3xido de azufre, adem\u00e1s de polvo, que pueden mantenerse en suspensi\u00f3n en la atm\u00f3sfera durante a\u00f1os y llegar a rodear el planeta . Los testigos de hielo de Groenlandia y la Ant\u00e1rtica han conservado capas en las que se depositaron cenizas volc\u00e1nicas procedentes de grandes erupciones a lo largo de los siglos. Actualmente se piensa que \u00e9ste es uno de los grandes factores que ha modificado, al menos de una manera temporal, el clima terrestre en gran cantidad de ocasiones. Se ha calculado que una erupci\u00f3n de gran tama\u00f1o es capaz de generar un enfriamiento hemisf\u00e9rico o global de entre medio y un grado cent\u00edgrado con respecto a la media de las temperaturas del a\u00f1o anterior a la erupci\u00f3n. <\/p>\n<p>Con respecto a los componentes que contribuyen a <strong>procesos de retroalimentaci\u00f3n y forzado radiativo interno<\/strong> a corto plazo, las cosas no est\u00e1n muy claras. Tanto los cambios en la composici\u00f3n atmosf\u00e9rica, la presencia de aerosoles, la importancia del albedo superficial y, sobre todo, el papel que juega la cubierta de nubes, son factores de sumo inter\u00e9s pero que no son conocidos en detalle. Es, precisamente, la relaci\u00f3n entre interacciones debidas a los agentes de forzado radiativo externo e interno la que parecen originar cambios clim\u00e1ticos en escalas de tiempo relativamente cortas jugando con mecanismos de retroalimentaci\u00f3n positivos o negativos de gran complejidad. Por ejemplo, la importancia de la cubierta de nubes es un tema pol\u00e9mico porque todav\u00eda no se ha logrado cuantificar su importancia en los procesos de retroalimentaci\u00f3n, sobre todo porque es capaz de promover efectos tanto positivos como negativos. <\/p>\n<p>Tomemos ahora una perspectiva temporal lejana y veamos qu\u00e9 ha sucedido con el clima terrestre a escala de tiempo geol\u00f3gico. Peri\u00f3dicamente nuestro planeta ha vivido<strong> grandes oscilaciones entre espacios de tiempo c\u00e1lidos, libres de hielos y otros fr\u00edos, caracterizados por la presencia de grandes capas continentales de hielo<\/strong>. Actualmente se conocen<strong> siete grandes per\u00edodos glaciares <\/strong>a lo largo de las diferentes eras geol\u00f3gicas, sucediendo el primero de ellos hace unos 2.500 millones de a\u00f1os. No se conoce mucho acerca de las condiciones existentes en nuestro planeta anteriormente a esa \u201cfecha\u201d. Actualmente se supone que  en el prec\u00e1mbrico la temperatura media global era m\u00e1s de diez grados cent\u00edgrados superior a la actual, manteni\u00e9ndose elevadas temperaturas medias en la \u00e9poca en que aparecieron las primeras formas de vida en los oc\u00e9anos, hace unos 3.500 millones de a\u00f1os. Posteriormente, entre unos 2.700 y 1.800 millones de a\u00f1os en el pasado, <strong>la Tierra se hel\u00f3<\/strong>, literalmente, grandes capas de hielo cubrieron la mayor parte del planeta. Durante los ochocientos millones de a\u00f1os posteriores se pas\u00f3 por un tiempo m\u00e1s c\u00e1lido y una ausencia casi total de hielo en el planeta. En el prec\u00e1mbrico tard\u00edo, iniciado hace unos 1.000 millones de a\u00f1os, se vivieron tres episodios de glaciaci\u00f3n, aunque los detalles conocidos sobre tales per\u00edodos fr\u00edos son pocos. Otra vez, avanzando el tiempo, <strong>el planeta pas\u00f3 por un espacio de tiempo c\u00e1lido que se mantuvo m\u00e1s o menos estable durante trescientos millones de a\u00f1os<\/strong>. As\u00ed, durante la mayor parte del paleozoico, entre 570 y 245 millones a\u00f1os en el pasado, s\u00f3lo parece haber quedado registrada un per\u00edodo glacial, hace unos 450 millones de a\u00f1os, mientras que el resto de ese tiempo fue muy c\u00e1lido, hasta que al final de la misma, durante el comienzo del carbon\u00edfero, se inici\u00f3 la <strong>gran \u00e9poca de la glaciaci\u00f3n permocarbon\u00edfera<\/strong>, que sucedi\u00f3 entre 330 y 245 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, cuando todas las tierras emergidas se hallaban unidas formando el <strong>supercontinente de Pangea<\/strong>. Terminado aquel per\u00edodo especialmente fr\u00edo, una gran era c\u00e1lida, en la que las temperaturas medias eran bastante mas elevadas que las actuales y la diferencia entre la temperatura de regiones polares y tr\u00f3picos no era muy contrastada, dur\u00f3 entre hace 245 y 65 millones de a\u00f1os. Se trat\u00f3 del mesozoico, un tiempo \u201cfamoso\u201d por haber dado cobijo a sus habitantes m\u00e1s conocidos, los dinosaurios. Finalmente, los \u00faltimos 65 millones de a\u00f1os de vida de la Tierra son mejor conocidos, naturalmente, por ser m\u00e1s cercanos al presente. La tendencia a lo largo de este \u00faltimo per\u00edodo, conocido como cenozoico, ha sido las de un <strong>progresivo enfriamiento<\/strong>, no gradual, en el que entre espacios de tiempo relativamente grandes de estabilidad, han aparecido <strong>intensos episodios de glaciaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2366\/2104442656_26e84c9fbe_o.png\" alt=\"img\" \/><br \/>\nConcentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> (verde), temperatura (azul) y polvo (rojo), en los \u00faltimos 400 millones de a\u00f1os. <a href=\"http:\/\/www.ncdc.noaa.gov\/paleo\/icecore\/antarctica\/vostok\/vostok_data.html\">Datos procedentes del an\u00e1lisis de testigos de hielo de Vostok en la Ant\u00e1rtida<\/a>: Petit J.R., Jouzel J., Raynaud D., Barkov N.I.,Barnola J.M., Basile I., Bender M., Chappellaz J., Davis J., Delaygue G., Delmotte M., Kotlyakov V.M., Legrand M., Lipenkov V., Lorius C., P\u00e9pin L., Ritz C., Saltzman E., Stievenard M. (1999). <strong>Climate and Atmospheric History of the Past 420,000 years from the Vostok Ice Core, Antarctica<\/strong>, <em>Nature<\/em>, 399: 429-436.<\/p>\n<p>Llegados al <strong>cuaternario<\/strong>, hace unos 1,6 millones de a\u00f1os aproximadamente, podemos ya contar con un registro muy detallado de las diversas fases por las que ha trascurrido el clima terrestre. <strong>Durante el pleistoceno se conocieron al menos siete grandes glaciaciones<\/strong> que llegaron a cubrir de hielos m\u00e1s del 30% de la superficie terrestre. Estos per\u00edodos glaciares, sucedidos en los \u00faltimos 100.000 a\u00f1os, <strong>se vieron salpicados por espacios de tiempo interglaciar c\u00e1lidos m\u00e1s breves que las glaciaciones<\/strong>. Hace unos 18.000 a\u00f1os tuvo su punto de m\u00e1xima expansi\u00f3n la \u00faltima glaciaci\u00f3n, cuando gran parte del continente europeo y norteamericano se hallaba bajo hielos que llegaron a alcanzar varios kil\u00f3metros de espesor. En el hemisferio sur tampoco se libraron del helado manto, puesto que gran parte de la Patagonia, Nueva Zelanda, Australia o Sud\u00e1frica tambi\u00e9n se cubrieron de hielos. <strong>Hace unos 12.000 a\u00f1os el clima comenz\u00f3 a calentarse de forma acusada, los hielos se retiraron y el nivel del mar inici\u00f3 un ascenso que todav\u00eda se puede constatar hoy d\u00eda<\/strong>. Hace unos 7.000 a\u00f1os las costas terrestres ya mostraban un aspecto cercano al actual, pues los hielos se hab\u00edan retirado en su mayor parte, dejando tras de s\u00ed muestras de su pesado paso sobre el terreno, en forma de espacios erosionados caracter\u00edsticos y de glaciares de monta\u00f1a. Hoy, en lo que se conoce como <strong>holoceno<\/strong>, nos hallamos en un per\u00edodo de tiempo interglaciar que, probablemente, dar\u00e1 paso a otra glaciaci\u00f3n en un futuro ignoto. <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2007\/2104470056_f72c5274ac_o.png\" alt=\"img\" \/><br \/>\nReconstrucci\u00f3n de variaciones de temperatura durante el Holoceno.<br \/>\n<strong>Fuente y metodolog\u00eda<\/strong>: <a href=\"http:\/\/www.globalwarmingart.com\/wiki\/Image:Holocene_Temperature_Variations_Rev_png\">Robert A. Rohde<\/a><\/p>\n<p><strong>La llegada de este espacio de tiempo relativamente c\u00e1lido, tras haberse retirado la \u00faltima glaciaci\u00f3n, ha facilitado el florecimiento de la civilizaci\u00f3n humana<\/strong>. Durante el m\u00e1ximo del holoceno, en torno a los 6.000 a\u00f1os en el pasado, las temperaturas medias superaban las actuales en m\u00e1s de dos grados cent\u00edgrados, siendo el volumen de precipitaciones tambi\u00e9n superior. Alrededor de aquel m\u00e1ximo se desarroll\u00f3 la agricultura y se vio el nacimiento de las primeras culturas avanzadas, como las de Mesopotamia o Egipto. M\u00e1s tarde, c\u00e1lidas condiciones clim\u00e1ticas parece que favorecieron el florecimiento de civilizaciones mediterr\u00e1neas como la griega y el desarrollo del Imperio Romano, cuya ca\u00edda coincide, curiosamente, con una crisis clim\u00e1tica cuando las temperaturas medias cayeron considerablemente, arruinando los campos. M\u00e1s adelante, durante la Edad Media, entre los siglos X y XIII se volvi\u00f3 a una situaci\u00f3n c\u00e1lida conocida como el <strong>\u00f3ptimo clim\u00e1tico medieval<\/strong>. <\/p>\n<p><strong>Es interesante resaltar que durante el per\u00edodo c\u00e1lido del \u00f3ptimo clim\u00e1tico medieval las benignas condiciones de vida en Islandia y el sur de Groenlandia hicieron que estas tierras fueran colonizadas por los vikingos<\/strong>. Sin embargo, a comienzos del siglo XIV las cosas cambiaron radicalmente, los veranos fueron tan fr\u00edos y h\u00famedos que las condiciones de habitabilidad de las regiones colonizadas del norte hicieron que muchos establecimientos fueran abandonados. La crisis clim\u00e1tica lleg\u00f3 a Europa en una \u00e9poca en la que se considera que comienza un episodio que ha dado en llamarse la <strong>Peque\u00f1a Edad de Hielo<\/strong>, un espacio de tiempo especialmente fr\u00edo que vio c\u00f3mo <strong>los glaciares volv\u00edan a crecer<\/strong>, cuando <strong>anteriormente se encontraban en retirada continua desde finales de la \u00faltima glaciaci\u00f3n<\/strong>. Entre 1450 y 1850 se vivieron las condiciones m\u00e1s duras de este episodio, caracterizado por la existencia de inviernos de una crudeza muy acentuada y veranos fr\u00edos y h\u00famedos. Un ejemplo cl\u00e1sico sobre aquellos inviernos es el de las peri\u00f3dicas ferias de hielo celebradas en Londres, sobre el r\u00edo T\u00e1mesis completamente helado. Naturalmente, la Peque\u00f1a Era Glaciar o Peque\u00f1a Edad de Hielo no fue homog\u00e9nea, en ella de han estudiado diversos per\u00edodos un poco m\u00e1s c\u00e1lidos entre grandes episodios fr\u00edos de unas tres d\u00e9cadas de duraci\u00f3n cada uno.<\/p>\n<p><strong>Desde el final de la Peque\u00f1a Edad de Hielo, a mediados del siglo XIX, las temperaturas globales comenzaron a subir y los glaciares alpinos volvieron a perder masa<\/strong>. Sin embargo, el aumento de temperaturas no ha sido uniforme en el tiempo, siendo posible definirse diversas fases de suma importancia para el conocimiento del actual proceso de calentamiento global. <strong>Ha de tenerse en cuenta que el aumento en la concentraci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono antropog\u00e9nico ha sido continuo desde los tiempos de la Revoluci\u00f3n IndustriaL, vi\u00e9ndose acentuado este crecimiento desde finales del siglo XIX y, posteriormente, aceler\u00e1ndose m\u00e1s el ritmo de aumento despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, pero curiosamente, el aumento de las temperaturas globales que ha caracterizado el clima desde el final de la Peque\u00f1a Edad de Hielo no ha sido, ni mucho menos, uniforme<\/strong>. Entre 1861 y 1920 se produjo una oscilaci\u00f3n media anual dentro de unos valores extremos de 0,4 \u00baC, pero la tendencia no era clara. Desde 1920, hasta mediada la d\u00e9cada de los 40 del siglo XX, se produjo un calentamiento digno de menci\u00f3n de 0,4 \u00baC como media. Desde mediados los 40 hasta el comienzo de la d\u00e9cada de los 70, se produjeron oscilaciones entre l\u00edmites extremos menores de 0,4 \u00baC, registr\u00e1ndose incluso un peque\u00f1o enfriamiento medio en el hemisferio norte y una tendencia a mantener temperaturas constantes en el sur. En algunas \u00e1reas, como en diversas zonas del \u00c1rtico ruso, canadiense y Alaska, se registraron descensos acusados en la medias invernales de hasta 2 y 3 \u00baC en algunos inviernos, mientras que otras \u00e1reas de Estados Unidos, el este europeo y Jap\u00f3n se vieron sometidas a un ligero calentamiento. Desde principios de los 70 hasta 1989, se produjo un ligero calentamiento global de 0,2 \u00baC, salvo en algunas \u00e1reas restringidas, como la Ant\u00e1rtica o Europa. Finalmente, durante los a\u00f1os noventa y los primeros a\u00f1os del siglo XXI, se ha observado una tendencia hacia un calentamiento m\u00e1s o menos continuo. <\/p>\n<p><strong>En conjunto, el calentamiento global registrado durante el siglo XX fue de en torno al medio grado cent\u00edgrado, lo que ha hecho pensar que se sobrepas\u00f3 la tendencia de calentamiento natural tras la Peque\u00f1a Edad de Hielo, estimada en unos 0,3 \u00baC por siglo a partir de modelos estad\u00edsticos. La peque\u00f1a diferencia de 0,2 \u00baC restante posiblemente haya sido debida al aumento de la concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de gases de efecto invernadero. Sin embargo, esta relaci\u00f3n causal no ha podido ser determinada claramente de forma experimental<\/strong>. En cuanto a los registros de precipitaciones, las tendencias, si existen, no han podido ser identificadas de forma clara. En la segunda mitad del siglo XX se han producido descensos en las precipitaciones en gran parte de las zonas tropicales y subtropicales, pero muchos de los per\u00edodos secos se encuentran en relaci\u00f3n con el fen\u00f3meno secular del <strong><a href=\"http:\/\/www.pmel.noaa.gov\/tao\/elnino\/nino-home-low.html\">El Ni\u00f1o<\/a><\/strong>. Por otra parte, la distribuci\u00f3n de las sequ\u00edas no parece haber seguido patr\u00f3n definido alguno, mostr\u00e1ndose tan esquivo como el de las precipitaciones. <strong>Lo \u00fanico que ha quedado demostrado de forma clara a trav\u00e9s de los registros realizados desde el final de la Peque\u00f1a Edad de Hielo es que se han dado cambios de considerable amplitud en cuanto a las temperaturas sin que estos efectos hayan tenido un origen claramente antr\u00f3pico. Es m\u00e1s, la opini\u00f3n general de los climat\u00f3logos es la de que los cambios en las temperaturas del \u00faltimo siglo deben enmarcarse en un fen\u00f3meno global de calentamiento propio del fin de la Peque\u00f1a Era del Hielo, con lo que se esperan variaciones naturales de las temperaturas medias de hasta varias d\u00e9cimas de grado cent\u00edgrado en pocos a\u00f1os en diversas \u00e1reas geogr\u00e1ficas sin que por ello se aparten estas tendencias de un comportamiento natural<\/strong>. <\/p>\n<p><strong>Glaciares, polos y subida de los mares<\/strong><\/p>\n<p>El tema de la retirada de los glaciares ha sido uno de los m\u00e1s utilizados al hablarse de calentamiento global. Se trata de un asunto de gran complejidad que puede, sin embargo, esclarecerse por medio de unas breces pinceladas. Aunque lo tratar\u00e9 m\u00e1s adelante, en otros art\u00edculos, baste decir que<strong> la mayor parte de los glaciares se encontraba en franco retroceso durante el periodo del \u00f3ptimo medieval y que, en la Peque\u00f1a Edad del Hielo, crecieron claramente<\/strong>. Como no pod\u00eda ser de otro modo, tras aquel tiempo especialmente fr\u00edo, volvieron a retroceder, como actualmente. De hecho, es algo muy conocido e intrigante comprobar como bajo los hielos de glaciares alpinos, hoy en retroceso, aparecen de vez en cuando materiales de otras \u00e9pocas \u201crecientes\u201d, como bosques, que fueron \u201cengullidos\u201d por las lenguas de hielo en su crecimiento durante de Peque\u00f1a Edad de Hielo o, m\u00e1s curioso todav\u00eda, comprobarse c\u00f3mo aparecen restos de calzadas romanas bajo hielos glaciares, prueba que confirma claramente que los mismos ten\u00edan hace unos dos mil a\u00f1os un tama\u00f1o menor que el actual. <\/p>\n<p><strong>Referencia de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Sobre el tema de la evoluci\u00f3n de la criosfera, el recurso de referencia es <strong><a href=\"http:\/\/arctic.atmos.uiuc.edu\/cryosphere\/\">The cryosphere today<\/a><\/strong>, que cuenta con gr\u00e1ficos y datos de gran inter\u00e9s.<\/p><\/blockquote>\n<p>La majestuosa presencia de un glaciar y las im\u00e1genes de grandes masas de hielo derrumb\u00e1ndose sobre el oc\u00e9ano o la comparaci\u00f3n entre fotograf\u00edas tomadas con varias d\u00e9cadas de diferencia que demuestran la p\u00e9rdida de masa de hielo en un buen n\u00famero de glaciares, suponen algunas de las muestras gr\u00e1ficas m\u00e1s utilizadas en todo tipo de presentaciones sobre el cambio clim\u00e1tico. Ahora bien, aunque tales im\u00e1genes sean espectaculares, el proceso de disminuci\u00f3n del tama\u00f1o de los glaciares no es, ni mucho menos, algo tan simple y, en algunos casos que suelen tomarse como ejemplos clave en algunos medios, ni siquiera guarda mucha relaci\u00f3n con el calentamiento clim\u00e1tico. He ah\u00ed el caso del los glaciares y casquete de hielo del macizo del Kilimanjaro, en \u00c1frica, citado algunas veces como claro ejemplo de hasta d\u00f3nde llegan actualmente los efectos del cambio clim\u00e1tico. <strong>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, muchos glaciares de todo el planeta han retrocedido. En el caso de glaciares localizados en latitudes medias, el proceso de calentamiento global ha sido el que, mayoritariamente, parece haber causado tal retroceso. Sin embargo, en el caso de los glaciares tropicales no ha sido hallada una relaci\u00f3n directa entre calentamiento global y retroceso glacial. <\/strong><\/p>\n<p>Los glaciares no son estables, siempre se encuentran jugando con equilibrio inestables muy variables. En un glaciar el balance de masas entre el hielo a\u00f1adido y el que desaparece determinar\u00e1 si \u00e9ste se encuentra en crecimiento, en \u201cequilibrio\u201d o se est\u00e1 retirando. Desde luego, son de todo menos estables, en diversas \u00e9pocas de la vida de un glaciar pueden encontrarse creciendo o retir\u00e1ndose, dependiendo de muchos factores, sobre todo clim\u00e1ticos . <\/p>\n<p>El comportamiento de los glaciares tropicales es extra\u00f1o y apasionante, pero no puede ponerse como ejemplo para ilustrar cambios actuales debidos al calentamiento global porque su din\u00e1mica es muy compleja. El ejemplo cl\u00e1sico de<strong> glaciar tropical es el del Kilimanjaro<\/strong>, que ha mantenido en el tiempo una interesante evoluci\u00f3n en la que ha ganado y perdido hielo dependiendo de diversos factores en compleja interacci\u00f3n entre s\u00ed. Una pregunta que, seguramente, asaltar\u00e1 a muchos es:<strong> \u00bfc\u00f3mo pueden existir glaciares en \u00e1reas tropicales?<\/strong> La respuesta, claro est\u00e1, la tenemos en la altitud. Al ascender, sobre el nivel del mar, la temperatura atmosf\u00e9rica va disminuyendo. As\u00ed, aunque nos encontremos en un \u00e1rea tropical, en monta\u00f1as con altitudes de 5.000 metros, por ejemplo, la temperatura presente es tan baja que se halla por debajo del punto de congelaci\u00f3n del agua. En monta\u00f1as tan altas, las diferencias de temperatura estacional no son suficientes para evitar la acumulaci\u00f3n de nieve que, con el tiempo, dar\u00e1 lugar a diversas capas de hielo. As\u00ed, nacen los glaciares de los Andes, que suman la mayor parte de los glaciares tropicales. De igual forma sucede con otros menos numerosos, como los del Kilimanjaro o el monte Kenia en \u00c1frica. El r\u00e9gimen glacial del Kilimanjaro es \u00fanico y, por ello, no sirve de \u201cmodelo\u201d para otros glaciares tropicales pues cada uno de ellos es peculiar. Se sabe ahora que las temperaturas medias mensuales en la cima del Kilimanjaro llevan m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os fluctuando entre los -4 y los -7 grados Celsius, con lo que no existe tendencia alguna hacia el calentamiento . Siendo esto as\u00ed, <strong>\u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1 retrocediendo el hielo en los glaciares del Kilimanjaro? <\/strong>La respuesta parece estar en varios procesos que son independientes de la temperatura y, por lo tanto, no tienen nada que ver con el calentamiento global. Se trata aqu\u00ed de una variaci\u00f3n en el balance de masas, tendiendo m\u00e1s hacia la ablaci\u00f3n del hielo que a la acumulaci\u00f3n, con la consiguiente p\u00e9rdida de masa de hielo que se viene registrando desde el siglo XIX, originada por un aumento en la sequedad del aire del macizo del Kilimanjaro que ha hecho que disminuya la acumulaci\u00f3n, junto con una aumento de la energ\u00eda proporcionada por la radiaci\u00f3n solar que termina por inclinar el fr\u00e1gil equilibrio hacia la sublimaci\u00f3n del hielo. Bien, como puede comprobarse, estamos ante un caso que t\u00edpicamente se ha mostrado como cl\u00e1sico \u201cejemplo\u201d de efecto del calentamiento global y que, en realidad, nada tiene que ver con el mismo. El proceso de retroceso de muchos glaciares presentes en latitudes medias y altas indica que pueden ser sensibles al proceso de calentamiento pero, claro est\u00e1, con esto tambi\u00e9n se debe tener cuidado, puesto que, en realidad y sin tener en cuenta las muchas fluctuaciones que \u00e9stos glaciares han sufrido en el tiempo , llevan perdiendo masa desde la \u00faltima glaciaci\u00f3n. <\/p>\n<p><strong>Referencia de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><strong>Glaciares del Kilimanjaro<\/strong>. Mote, Philip W. y Kaser, Georg en <em>Investigaci\u00f3n y Ciencia<\/em>, octubre de 2007. Prensa Cient\u00edfica SA.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Lo cierto es que, aunque parece l\u00f3gico pensar que el calentamiento global debiera ser la principal causa de la retirada de los glaciares, los glaci\u00f3logos no lo tienen tan claro porque el equilibrio de masas de un glacial no depende s\u00f3lo de la temperatura<\/strong>. Es m\u00e1s, se supone que, en algunas \u00e1reas, un aumento de temperatura traer\u00eda como consecuencia un crecimiento en las precipitaciones en forma de nieve, con lo que el equilibrio de masas debiera tender as\u00ed hacia la acumulaci\u00f3n de material que se convertir\u00e1 en hielo y, en conjunto, en un aumento de la masa del glaciar. Para terminar de complicar la cuesti\u00f3n, se encuentran diversos factores geogr\u00e1ficos, de circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica y la propia estructura f\u00edsica del glaciar, que tiene mucho que ver con los procesos de equilibrio de la masa de hielo en el tiempo y, sobre todo, el hecho de que glaciares \u201ccercanos\u201d geogr\u00e1ficamente, muestran din\u00e1micas completamente diferentes. <\/p>\n<p>Con respecto al <strong>famoso tema del aumento en el nivel del mar<\/strong>, ser\u00e1 algo que tratar\u00e9 con detalle en otros art\u00edculos. Sirva, sin embargo, a modo de introducci\u00f3n, este peque\u00f1o p\u00e1rrafo. Medir el nivel del mar es algo de una gran complejidad, sobre todo si se pretende  hacer a escala global. La gran cantidad de mecanismos que act\u00faan sobre este aumento hacen que no sea posible, a d\u00eda de hoy, establecer con claridad la importancia de un mecanismo sobre otro. En concreto, el fen\u00f3meno conocido como <strong>\u201crebote posglacial\u201d<\/strong>, esto es, la lenta recuperaci\u00f3n del terreno continental de la deformaci\u00f3n procedente del gran peso del hielo de la \u00faltima glaciaci\u00f3n, logra explicar algunos de los movimientos verticales de tierras en muchas \u00e1reas del planeta, con lo que ah\u00ed, por lo general, el nivel del mar tiende a bajar. Esto complica la obtenci\u00f3n de medidas medias globales porque, adem\u00e1s de el proceso de rebote, hay otros mecanismos implicados. Entre ellos, los m\u00e1s destacables son los cambios en la masa de agua del oc\u00e9ano, debidos a intercambios de agua con glaciares o a cambios en la interacci\u00f3n con la atm\u00f3sfera. Tambi\u00e9n es importante contar con la variaci\u00f3n del volumen del agua del oc\u00e9ano, debido a procesos de expansi\u00f3n-contracci\u00f3n t\u00e9rmica, cambios en la salinidad y en la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica.<\/p>\n<p><strong>En conjunto, en el \u00faltimo siglo, se ha registrado un aumento del nivel global del mar comprendido entre los diez y los veinticinco cent\u00edmetros<\/strong>, lo que no ha supuesto pr\u00e1cticamente ning\u00fan problema para las actividades humanas, que se han adaptado a la nueva situaci\u00f3n y, en muchos lugares, no se ha registrado ninguna variaci\u00f3n perceptible. Para complicar m\u00e1s el asunto, aunque desde el final de la Peque\u00f1a Edad de Hielo el casquete polar del \u00c1rtico se encuentra en retroceso, regresando quiz\u00e1 a una situaci\u00f3n similar a la que tuvo durante la \u00e9poca de calentamiento medieval o incluso m\u00e1s reducido, los hielos ant\u00e1rticos parecen estar aumentando de tama\u00f1o, a trav\u00e9s de procesos poco conocidos. <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2351\/2104521694_18594b96ba_o.png\" alt=\"img\" \/><br \/>\nRebote posglacial. <strong>Fuente y metodolog\u00eda<\/strong>: <a href=\"http:\/\/www.globalwarmingart.com\/wiki\/Image:Post-Glacial_Sea_Level_png\">Robert A. Rohde <\/a><\/p>\n<p><strong>Nuevas teor\u00edas clim\u00e1ticas<\/strong><\/p>\n<p>Bien, tenemos claro qu\u00e9 nos dice el IPCC sobre el clima actual y su futuro. Resumiendo de manera r\u00e1pida y sencilla: como la concentraci\u00f3n de gases de invernadero de origen humano no deja de crecer en nuestra atm\u00f3sfera, \u00e9sta se calentar\u00e1 y, como consecuencia de ello, la humanidad tendr\u00e1 que adaptarse a un cambio clim\u00e1tico grave y r\u00e1pido, caracterizado por un aumento en la intensidad y n\u00famero de eventos clim\u00e1ticos extremos, la subida del nivel de los mares o la extensi\u00f3n de muchas enfermedades m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites geogr\u00e1ficos a los que actualmente se encuentran limitadas. Pero, <strong>las cosas parecen ser mucho m\u00e1s complicadas de lo que la sencilla \u201cecuaci\u00f3n\u201d de causa-efecto entre aumento de gases de invernadero y grave calentamiento consecuente nos dice. A partir de aqu\u00ed, rese\u00f1ar\u00e9 muy brevemente las teor\u00edas clim\u00e1ticas m\u00e1s actuales que me han llamado la atenci\u00f3n, que espero desarrollar adecuadamente en art\u00edculos posteriores<\/strong>:<\/p>\n<p>1.- <strong>Con la termodin\u00e1mica hemos topado<\/strong>. Recordemos que ya Arrhenius encontr\u00f3 una clara relaci\u00f3n entre aumento de concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de CO<sub>2<\/sub> y aumento de temperaturas. Por desgracia, la complejidad del sistema atmosf\u00e9rico terrestre y la falta de un conocimiento preciso de muchas de las variables que en \u00e9l intervienen hace que el c\u00e1lculo correcto, cuya respuesta ser\u00eda una de las claves del problema, todav\u00eda no pueda realizarse. Por ello, se acudi\u00f3 a los modelos inform\u00e1ticos de circulaci\u00f3n oce\u00e1nica y atmosf\u00e9rica como \u201csubstitutivos\u201d. Pero algunos modelos recientes, cuyo material todav\u00eda estoy repasando, parecen indicar que <strong>la importancia real de incrementar la concentraci\u00f3n ce CO<sub>2<\/sub> por encima de ciertos l\u00edmites no implica un aumento proporcionado de la temperatura <\/strong>y, adem\u00e1s, si a esto se a\u00f1aden los \u00faltimos estudios sobre din\u00e1mica solar, tenemos en las proyecciones una ligera tendencia hacia un enfriamiento global en cuesti\u00f3n de pocas d\u00e9cadas. Se trata de algo de sumo inter\u00e9s que merece ser desarrollado cuidadosamente en pr\u00f3ximos art\u00edculos. A todo esto, intentar\u00e9 no olvidar en un futuro cercano, desgranar la <strong>importancia que pueden tener los rayos c\u00f3smicos<\/strong> en todo el \u201cjuego\u201d clim\u00e1tico.<\/p>\n<p><strong>Referencia de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><strong>&#8211;> <a href=\"http:\/\/www.amath.washington.edu\/research\/articles\/Tung\/journals\/solar-jgr.pdf\">Solar-Cycle Warming at the Earth\u2019s Surface and an Observational Determination of Climate Sensitivity<\/a><\/strong>. (PDF). Ka-Kit Tung y Charles D. Camp. Department of Applied Mathematics, University of Washington, Seattle Washington.<\/p><\/blockquote>\n<p>2.- De gran importancia son las<strong> teor\u00edas de cambios clim\u00e1ticos bruscos<\/strong>, hasta ahora poco consideradas. Tambi\u00e9n ser\u00e1n desgranadas m\u00e1s adelante en otros art\u00edculos. Aunque la mayor parte de las investigaciones sobre cambios clim\u00e1ticos se han centrado en variaciones del clima \u201clentas\u201d, <strong>multitud de pruebas indican que a lo largo de la historia clim\u00e1tica se han producido cambios r\u00e1pidos, incluso oscilaciones bruscas que, probablemente, podr\u00edan repetirse en un futuro, con resultados poco agradables<\/strong>. Curiosamente, un incremento de la concentraci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera podr\u00eda servir de elemento estabilizador, o preventivo, ante alguno de esos cambios r\u00e1pidos. Por desgracia, este mismo aumento podr\u00eda inducir otros. Aqu\u00ed es donde entra la famosa <strong><a href=\"http:\/\/ram.meteored.com\/numero37\/bbc.asp\">teor\u00eda de la cinta transportadora<\/a><\/strong>, algo vital, muy utilizado al hablarse del calentamiento global. <\/p>\n<p>Por lo general, las teor\u00edas sobre cambios r\u00e1pidos inciden en que el calentamiento global actual puede modificar mecanismos clim\u00e1ticos clave, de tal forma que, superado un umbral cr\u00edtico, se desencadenar\u00edan procesos de variaci\u00f3n clim\u00e1tica muy r\u00e1pidos, esto es, cambios muy bruscos de diversos par\u00e1metros clim\u00e1ticos en cuesti\u00f3n de a\u00f1os o escasas d\u00e9cadas. El caso m\u00e1s estudiado y citado suele ser el de las <strong>corrientes oce\u00e1nicas del Atl\u00e1ntico Norte<\/strong>, que transportar\u00edan calor hacia desde los tr\u00f3picos hacia el norte y, as\u00ed, contribuir\u00edan a suavizar los inviernos en Europa Occidental. Una vez que, por ejemplo, se derritiera gran cantidad de hielo de Groenlandia, la introducci\u00f3n de tal cantidad de agua dulce en el oc\u00e9ano ser\u00eda suficiente como para detener, o frenar, las corrientes que sirven como \u201ccinta transportadora\u201d del calor tropical hacia Europa. Ante tal escenario de cambio brusco, los inviernos en Europa y parte de Norteam\u00e9rica se har\u00edan mucho m\u00e1s crudos.<\/p>\n<p>El ejemplo cl\u00e1sico de cambio brusco del clima, entre muchos otros, lo tenemos en un evento registrado en los testigos de hielo de Groenlandia, entre otras fuentes de datos paleoclim\u00e1ticos. Me refiero a las bruscas oscilaciones de temperatura que pusieron fin en varias ocasiones de manera muy r\u00e1pida al calentamiento global sucedido despu\u00e9s de la \u00faltima glaciaci\u00f3n. En concreto, se trata del conocido como episodio <strong><a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Younger_Dryas\">Joven Dryas<\/a><\/strong>, que supuso una extra\u00f1a y radical pausa de enfriamiento global en medio del calentamiento posglacial. Sobre las causas del Joven Dryas se sigue debatiendo mucho, trat\u00e1ndose de algo que merece un art\u00edculo detallado.<br \/>\n<strong><br \/>\nLo m\u00e1s sorprendente de los cambios r\u00e1pidos y, sobre todo, la te\u00f3rica crisis de ralentizaci\u00f3n o paro de la \u201ccinta transportadora\u201d atl\u00e1ntica, capaz de originar seg\u00fan algunos autores un aut\u00e9ntico drama clim\u00e1tico en Europa, es que parece basarse en premisas muy dudodas<\/strong>. A pesar de que ha recibido mucha atenci\u00f3n medi\u00e1tica, interesantes documentales incluidos, existen suficientes datos como para poder afirmar que la importancia que se ha dado a la <strong>corriente del Golfo<\/strong>, esto es, a la \u201ccinta transportadora\u201d, han sido muy exageradas. Es m\u00e1s, se empieza ya a hablar, incluso, del \u201cmito\u201d de la corriente del Golfo. El tema es de gran importancia porque muchas simulaciones por ordenador y muchos modelos se basan en la teor\u00eda de la \u201ccinta transportadora\u201d. El tema lo tratar\u00e9 con gran detalle m\u00e1s adelante, pero sirva ahora como simple introducci\u00f3n, la siguiente recomendaci\u00f3n para una lectura sobre el tema:<\/p>\n<p><strong>Referencias de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>&#8211;> <strong>Cambio clim\u00e1tico brusco<\/strong>. Richard B. Alley en Investigaci\u00f3n y Ciencia. Enero 2005.<br \/>\n&#8211;> <strong><a href=\"http:\/\/www.ldeo.columbia.edu\/res\/div\/ocp\/gs\/\">Climate mythology: The Gulf Stream, European climate and Abrupt Change<\/a><\/strong>. Richard Seager, Lamont-Doherty Earth Observatory of Columbia University.<\/p><\/blockquote>\n<p>3.- Otro de los asuntos que merecer\u00e1 atenci\u00f3n es el de la <strong>teor\u00eda del calentamiento antropog\u00e9nico preindustrial<\/strong>. Junto con el \u00abmito\u00bb de la corriente del Golfo, el posible impacto del calentamiento de origen humano antes de la era industria, dar\u00e1 para varios art\u00edculos, pues es de gran inter\u00e9s y modifica muchas de las premisas o ideas utilizadas hasta ahora en los modelos clim\u00e1ticos. <strong>Esta teor\u00eda supone que hace bastante tiempo que la Tierra tendr\u00eda que haber entrado, de manera natural, en otra fase de glaciaci\u00f3n. Sin embargo, la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero por acci\u00f3n humana parece haber alterado esa situaci\u00f3n, no ya desde la Revoluci\u00f3n Industrial, sino mucho antes<\/strong>. La inundaci\u00f3n de campos de cultivo y la propia agricultura, habr\u00edan aportado a la atm\u00f3sfera la suficiente cantidad de gases de efecto invernadero desde hace varios miles de a\u00f1os, lo que explicar\u00eda la extra\u00f1a variaci\u00f3n de la climatolog\u00eda terrestre que pas\u00f3, por entonces, a ser mucho m\u00e1s \u201cestable\u201d y, probablemente, abortara el inicio de la nueva glaciaci\u00f3n. <\/p>\n<p><strong>Referencia de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><strong>Calentamiento antropog\u00e9nico preindustrial<\/strong>. William F. Ruddiman, en Investigaci\u00f3n y Ciencia. Mayo de 2005.<\/p><\/blockquote>\n<p>4.- Finalmente, pero no por ello menos importante, habr\u00e1 que analizar, cuando llegue el momento, algo que ha \u201cdescolocado\u201d a muchos. La importancia del metano, CH<sub>4<\/sub>, como gas de efecto invernadero no ha recibido la atenci\u00f3n que merece en comparaci\u00f3n con el CO<sub>2<\/sub>, sobre todo porque las emisiones antropog\u00e9nicas de \u00e9ste \u00faltimo son mucho mayores. Sin embargo, el metano, que tiene una vida en la atm\u00f3sfera mucho menor que la del CO<sub>2<\/sub>, se concentra en \u00e1reas de la atm\u00f3sfera \u201ccercanas\u201d a donde fue emitido y, adem\u00e1s, tiene un potencial de calentamiento por mol\u00e9cula mucho mayor que el CO<sub>2<\/sub>, distribuy\u00e9ndose \u00e9ste \u00faltimo uniformemente por todo el planeta. <strong>Lo curioso es que, hasta ahora, el metano que se supon\u00eda era originado solamente por bacterias que proliferan en ausencia de ox\u00edgeno o por escapes de gas natural, tambi\u00e9n es producido por todos los vegetales. La pol\u00e9mica est\u00e1 siendo muy grande, pero la experimentaci\u00f3n parece no dejar lugar a dudas: todos los vegetales emiten metano a la atm\u00f3sfera<\/strong>. De esta forma se pueden explicar las fluctuaciones estacionales que se pueden observar en muchos gr\u00e1ficos de distribuci\u00f3n temporal del metano. Esto no signifique que la emisi\u00f3n de metano por vegetales sea causante de calentamiento global pero, y he aqu\u00ed lo importante, el dato es tan importante que har\u00e1 modificarse muchos de los modelos actuales sobre el clima y, sobre todo, muestra hasta que punto muchas de las variables manejadas en esos modelos son todav\u00eda demasiado poco conocidas hoy d\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Referencia de inter\u00e9s<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><strong>Methane emissions from terrestrial plants under aerobic conditions<\/strong>. Frank Keppler, John T. G. Hamilton, Marc Bras zlig y Thomas R\u00f6ckmann. Nature 439, 187-191 (12 Enero 2006). <\/p><\/blockquote>\n<p><strong>A modo de conclusi\u00f3n\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Pues no, de conclusi\u00f3n nada. No puede haberla, dado que todo lo anterior no es m\u00e1s que un esbozo muy sencillo que recopila una peque\u00f1a parte del material acumulado en meses. <strong>Mi intenci\u00f3n es desarrollar los puntos m\u00e1s sobresalientes en pr\u00f3ximos art\u00edculos mucho m\u00e1s detallados y cuidados<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>AVISO: Este art\u00edculo fue publicado en 2007, por lo que ha quedado desfasado, por motivos obvios. Eso s\u00ed, las referencias bibliogr\u00e1ficas siguen teniendo inter\u00e9s. Un toque de frustraci\u00f3n a modo <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=797\" title=\"Breves reflexiones sobre el calentamiento global\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":10603,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,5,2],"tags":[],"class_list":["post-797","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-clima","category-geo","category-personal"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2007\/12\/2102997055_fddd3a32d9_o.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-cR","jetpack-related-posts":[{"id":1772,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1772","url_meta":{"origin":797,"position":0},"title":"Breves reflexiones sobre el calentamiento global (Ap\u00e9ndice)","author":"alpoma","date":"10 diciembre 2009","format":false,"excerpt":"Van a cumplirse dos a\u00f1os desde que publiqu\u00e9 en TecOb el art\u00edculo m\u00e1s largo de los vistos hasta ahora por aqu\u00ed. 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