{"id":7818,"date":"2013-02-17T19:44:38","date_gmt":"2013-02-17T17:44:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=7818"},"modified":"2013-02-17T19:45:09","modified_gmt":"2013-02-17T17:45:09","slug":"el-abuelo-darwin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=7818","title":{"rendered":"El abuelo Darwin"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/8481930615\/\" title=\"erasmus_darwin by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm9.staticflickr.com\/8366\/8481930615_72eab4b323_o.jpg\" width=\"280\" height=\"306\" alt=\"erasmus_darwin\" class=\"dch\"\/><\/a><strong>Charles Darwin<\/strong> falleci\u00f3 a los veinte a\u00f1os de edad el 15 de mayo de 1778. El chaval era un prometedor <strong>estudiante de medicina<\/strong> en la Universidad de Edimburgo. Tanta pasi\u00f3n depositaba en el aprendizaje de las artes m\u00e9dicas que termin\u00f3 por costarle la vida. A finales de abril de aquel a\u00f1o se encontraba practicando la autopsia de un ni\u00f1o hidrocef\u00e1lico al que hab\u00eda atendido en vida. Mientras diseccionaba atentamente el cerebro del ni\u00f1o, concentrado en observar todos los detalles que pudiera, se cort\u00f3 con una de las afiladas herramientas. Parec\u00eda poca cosa, pero aquello le llev\u00f3 a la tumba, muy probablemente aquejado de meningitis.<\/p>\n<p>Ah\u00ed finaliz\u00f3 la prometedora carrera de Charles Darwin. Su hermano, <strong>Erasmus Darwin<\/strong>, tampoco termin\u00f3 muy bien. Era <strong>abogado<\/strong>, muy dado al desorden y a olvidarse de pagar las cuentas. Las <strong>deudas<\/strong> que contra\u00eda sol\u00edan ser abonadas por su padre que, al cabo de un tiempo, termin\u00f3 cansado de soltar dineros por culpa del despiste cr\u00f3nico de su hijo. A ra\u00edz de una discusi\u00f3n entre padre e hijo, Erasmus cay\u00f3 sumido en <strong>un ataque de desesperaci\u00f3n que le llev\u00f3 a tirarse desde lo alto de un puente<\/strong>. Muri\u00f3 ahogado en un r\u00edo. <\/p>\n<p>Ese fue el triste final de Erasmus y Charles Darwin. Lo curioso del caso es que tanto Erasmus como Charles han pasado a la historia de la ciencia, sobre todo el segundo, por su brillo sin igual. Pero, claro, no se trat\u00f3 de los infortunados hermanos, sino de <strong>un abuelo y un nieto<\/strong>. El padre del futuro m\u00e9dico a quien una autopsia le cost\u00f3 la vida y del <em>picapleitos<\/em> metido en mil l\u00edos era el gran <strong><a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Erasmus_Darwin\">Erasmus Darwin<\/a><\/strong>. Su nieto, <strong>Charles Darwin<\/strong>, es ese a quien todos conocemos por ser una las mentes m\u00e1s brillantes de la historia de la humanidad. El abuelo Erasmus se cas\u00f3 con<strong> Mary Howard<\/strong> a finales de 1757. Ella era una jovencita de 18 a\u00f1os de edad que tuvo como fruto de su matrimonio cinco hijos. Por desgracia, o puede que por fortuna, no lleg\u00f3 a ver c\u00f3mo dos de ellos terminaban tan mal, pues falleci\u00f3 con apenas 30 a\u00f1os. De los cinco v\u00e1stagos, s\u00f3lo <strong>Robert Waring<\/strong>, padre a su vez del gran Charles Darwin, lleg\u00f3 a tener una vida larga y pr\u00f3spera. El resto de los hermanos que me faltan por citar, Elizabeth y William, Alvey apenas vivieron unas semanas. Robert Waring bautiz\u00f3 a dos de sus dos hijos con el nombre de sus hermanos fallecidos, Charles y Erasmus, de ah\u00ed, otra vez, el l\u00edo. <!--more--><\/p>\n<p>El <strong>abuelo de Charles Darwin<\/strong>, Erasmus Darwin, fue un hombre de excesos en todos los sentidos de la palabra, adem\u00e1s de brillante y cautivador. Nacido en <strong>1731<\/strong>, fue el hijo menor de un matrimonio acomodado. Su padre era un abogado de \u00e9xito y durante su infancia vivi\u00f3 tranquilo en la propiedad familiar, Elston Hall, junto con sus hermanos. Pero, a pesar de vivir en el campo, en un <strong>ambiente rural<\/strong>, a Erasmus lo que le llamaba la atenci\u00f3n desde que era un infante era meterse donde no le llamaban. Y, no, nada que ver con ser un cotilla, lo que deseaba era <strong>saber c\u00f3mo funcionan las cosas<\/strong>. Por ello no resultar\u00e1 extra\u00f1o que siempre estuviera <strong>ideando m\u00e1quinas<\/strong> de todo tipo. Su sed de conocimiento era tan grande como su <strong>apetito por los buenos dulces<\/strong>. No le hac\u00eda ninguna gracia cualquier tipo de actividad que conllevara esfuerzo f\u00edsico. Acampar, pasear por el bosque, ir de pesca y todo ese tipo de cosas tan t\u00edpicas de la vida campestre, eran para \u00e9l sin\u00f3nimo de aburrimiento y hu\u00eda de ellas todo lo que pod\u00eda. Creci\u00f3 <strong>rodeado de libros y dulces<\/strong>, por lo que <strong>no tard\u00f3 en tener figura oronda<\/strong>. No paraba de comer, ya fueran carnes de todo tipo, dulces, panes&#8230; lo que fuera. En <strong>cuaresma<\/strong> tambi\u00e9n com\u00eda carne. Ante las cr\u00edticas de sus compa\u00f1eros y familia sol\u00eda afirmar que, a fin de cuentas, la carne tambi\u00e9n era vegetal pues tal cosa hab\u00edan comido los corderos y los pollos. As\u00ed se destap\u00f3 Erasmus como infinito degustador de comidas y cr\u00edtico con las normas religiosas, a las que no dej\u00f3 de ridiculizar. Su car\u00e1cter, siempre dado a la cr\u00edtica alegre y el sarcasmo, <strong>creci\u00f3 en ingenio tanto como lo hizo su barriga<\/strong>. Una panza que se acomodaba en un hueco especial de su mesa, dise\u00f1ada precisamente para poder comer a gusto. <\/p>\n<p>Erasmus <strong>estudi\u00f3 medicina en Edimburgo<\/strong>, donde aprendi\u00f3 que siempre hab\u00eda que tratar a cada paciente de forma muy personal, incluso cobrando seg\u00fan la capacidad econ\u00f3mica de cada cual. Era <strong>buen m\u00e9dico<\/strong>, sin duda, <strong>amable y siempre atento, sobre todo con las mujeres, otra de sus grandes pasiones<\/strong>. Tras pasar por Nottingham sin pena ni gloria, acab\u00f3 como m\u00e9dico en Linchfield. La fortuna le acogi\u00f3 desde el primer momento pues pudo salvar de la muerte a un joven al que todos hab\u00edan desahuciado. El paciente pertenec\u00eda a cierta familia con gran influencia y eso le abri\u00f3 las puertas de las grandes casas. <\/p>\n<p>Como ya he comentado, la pobre Mary, su esposa, falleci\u00f3 muy pronto. Ese hecho hizo que Erasmus, ya siendo <strong>m\u00e9dico de gran \u00e9xito<\/strong>, se dedicara a desarrollar su pasi\u00f3n por las m\u00e1quinas, la ciencia y&#8230; las mujeres. Lo del comer hubo de moderarlo un poco por motivos de salud, pero tampoco es que se convirtiera en alquien frugal, ni mucho menos. Cuando me documentaba para mi novela <em>El viaje de Argos<\/em>, sobre todo para el cap\u00edtulo en el que aparecen mencionados los miembros de la <strong>Sociedad Lunar de  Birmingham<\/strong>, esa especie de club social en el que se gest\u00f3 la Revoluci\u00f3n Industrial, me llam\u00f3 especialmente la atenci\u00f3n la figura de Erasmus. Como buen \u00ablun\u00e1tico\u00bb, comparti\u00f3 conocimientos y tertulias con otros grandes de su \u00e9poca como James Watt, William Murdock, Josiah Wedgwood, Samuel Galton o Joseph Priestley, entre muchos otros. Claro que, adem\u00e1s de hablar, comer y beber, dise\u00f1ar m\u00e1quinas y so\u00f1ar con un futuro distante, aquellos encuentros sirvieron para crear lazos de familia. Por ejemplo, <strong>una hija de Wedgwood se cas\u00f3 con Robert<\/strong>, el hijo de Erasmus, siendo padres del gran Charles Darwin.<\/p>\n<p>La muerte de Mary le llev\u00f3 a explorar otros mundos femeninos. Tuvo <strong>dos hijas ileg\u00edtimas<\/strong> con una de sus amantes, unas ni\u00f1as a las que, lejos de repudiar, acogi\u00f3 y educ\u00f3 en su casa. Es m\u00e1s, las \u00abamigas\u00bb de Erasmus pasaban por all\u00ed y el ambiente era de lo m\u00e1s distendido, por decirlo de alguna manera. S\u00ed, Erasmus era un tipo orondo y de figura m\u00e1s bien desagradable a la vista, pero <strong>era tan genial, divertido y cari\u00f1oso que ten\u00eda un \u00e9xito incre\u00edble con las mujeres<\/strong>. Llegados a 1780 Erasmus se cas\u00f3 con <strong>Elizabeth Poole<\/strong>, su amante durante varios a\u00f1os, una relaci\u00f3n mantenida a escondidas pues ella estaba casada. La muerte de su marido facilit\u00f3 el nuevo casamiento, con Erasmus, cosa que llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n. Imaginemos, el grueso y divertido Erasmus, tambi\u00e9n famoso por su <strong>sinceridad brutal y descarnada<\/strong> que tanto molestaba a los \u00abse\u00f1ores\u00bb, estaba llevando al altar a una chica que hoy d\u00eda no dudar\u00edamos en considerar como una preciosa modelo. Aquello sorprendi\u00f3 mucho. Ella gozaba de buena posici\u00f3n y pretendientes no le faltaban pero prefiri\u00f3 a su amigo Erasmus. <strong>\u00c9l ten\u00eda algo que el resto no pod\u00eda darle: ingenio y buena conversaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>Erasmus y Elizabeth cambiaron de aires y fueron a vivir a una casa de campo, alejados del ruido de la ciudad y, claro est\u00e1, de nuevas tentaciones carnales para el abuelo de Charles Darwin. El matrimonio tuvo por fruto cuatro hijos y tres hijas. Con familia numerosa, pues tambi\u00e9n conviv\u00edan con ellos sus otras dos hijas ileg\u00edtimas, <strong>decidieron finalmente acomodarse en una gran casa en Derby<\/strong>, donde Erasmus daba forma escrita a sus pensamientos y, a la vez, ejerc\u00eda como m\u00e9dico ya muy famoso. El resto de su vida, hasta su fallecimiento en 1802, fue muy floreciente. Erasmus no estaba quieto, en el sentido intelectual de la palabra, claro est\u00e1. Hizo <strong>contribuciones a la bot\u00e1nica<\/strong>, era un <strong>poeta reconocido<\/strong>, sus m\u00e1quinas sorprend\u00edan a todos, como <strong>cierto artilugio que imitaba la voz humana<\/strong>. Le apasionaban los <strong>f\u00f3siles<\/strong> y las curiosidades de gabinete, so\u00f1aba con m\u00e1quinas capaces de alumbrar un futuro prometedor para humanidad. <\/p>\n<p>Entre tantas ideas, a Erasmus se le ocurri\u00f3 algo genial. <strong>La v\u00edda evoluciona, cambia, muta con las edades y eso le llev\u00f3 a ser el primer \u00ablamarkista\u00bb, incluso antes de que Jean Baptiste de Lamarck formulara sus ideas sobre la herencia de los caracteres adquiridos<\/strong>. S\u00ed, el abuelo de Charles Darwin fue el primero que puso en negro sobre blanco una serie de ideas que ven\u00edan a ser algo as\u00ed como una primera teor\u00eda de la evoluci\u00f3n \u00ablamarkiana\u00bb. Erasmus, adem\u00e1s, pensaba que la evoluci\u00f3n era el motor de toda la vida, una especie de mecanismo dejado ah\u00ed por el creador. El orondo doctor pensaba que Dios hab\u00eda creado las leyes naturales, pero no interven\u00eda desde aquel primer instante, dejando todo a partir de entonces a merced de la mec\u00e1nica de la naturaleza. Y, <strong>la evoluci\u00f3n, era la madre de todos los seres vivos, incluyendo a los humanos<\/strong>, cosa que le llev\u00f3 a chocar con los cl\u00e9rigos de su entorno, a los que criticaba sin piedad. Si bien Erasmus Darwin <strong>fue el primero en intentar dar una imagen sistem\u00e1tica y cient\u00edfica de la idea de evoluci\u00f3n<\/strong>, tampoco fue mucho m\u00e1s all\u00e1. Puede que no le hicieran mucho caso porque, adem\u00e1s de ser la evoluci\u00f3n una idea extra\u00f1a por entonces, resulta que <strong>el medio elegido para ser transmitida no era el m\u00e1s adecuado para llegar muy lejos<\/strong>. Erasmus estaba <strong>empe\u00f1ado en difundir sus ideas en forma de poes\u00eda \u00e9pica<\/strong>, \u00bfse puede ser m\u00e1s original (o exc\u00e9ntrico)? Sus poemas alcanzaron gran predicamento y hasta <strong>Jorge III<\/strong>, a quien trat\u00f3 como m\u00e9dico, estuvo a punto de otorgarle una distinci\u00f3n por ellos, hasta que alguien le coment\u00f3 que al poeta no le hac\u00edan gracia ni los reyes ni las monarqu\u00edas.<\/p>\n<p>En su tiempo <strong>Erasmus lleg\u00f3 a ser considerado como uno de los mayores sabios de Europa<\/strong>. Le llegaban mensajes de muchos lugares lejanos pidiendo consejo, se acercaban a su casa grandes personajes buscando ideas y conversaci\u00f3n. Llama la atenci\u00f3n que, a pesar de haber podido ir a Londres para medrar en pol\u00edtica, siempre rechaz\u00f3 tal cosa prefiriendo vivir en provincias, lejos de los centros de poder. La estampa del abuelo de Darwin era realmente singular, <strong>su feo aspecto f\u00edsico no le impidi\u00f3 ser la estrella de reuniones y fiestas<\/strong>, era tartamudo, pero a pesar de ello cautivaba al hablar, <strong>odiaba el alcohol<\/strong> y adem\u00e1s era muy bueno ideando m\u00e1quinas. \u00bfExtra\u00f1a acaso que tuviera tanto \u00e9xito con las mujeres? Como <strong>m\u00e9dico rural<\/strong> aprendi\u00f3 a observar donde otros no lo hac\u00edan, y de ah\u00ed surgi\u00f3 su fascinaci\u00f3n por todo lo que le rodeaba. No s\u00f3lo observaba, sino que escuchaba con atenci\u00f3n, cualidad poco com\u00fan. Nunca dejaba una idea sin ser sometida a un estudio profundo.<\/p>\n<p>Erasmus <strong>dise\u00f1\u00f3 un p\u00e1jaro mec\u00e1nico movido por aire comprimido<\/strong>, una <strong>m\u00e1quina para copiar documentos<\/strong> y diversos tipos de molinos de viento, generadores el\u00e9ctricos y otros aparatos, muchos de los cuales fueron patentados por otras personas pues \u00e9l mismo no ten\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s en explotar esas ideas comercialmente. Sus libros comenzaron a difundirse sin medida. Aunque escritos como poemas, mucha gente lo que buscaba en ellos eran las numerosas notas al pie, en las que Erasmus describ\u00eda todo tipo de nuevas ideas sobre bot\u00e1nica e Historia Natural. Es curioso, <strong>lleg\u00f3 a convertirse en el poeta m\u00e1s famoso de Inglaterra gracias a una obra como <em>The Botanic Garden<\/em><\/strong>. Su segundo libro, <em><strong>Zoonomia<\/strong><\/em>, era un tratado m\u00e9dico singular en el que hablaba sobre el origen de las enfermedades y en el que aparecen sus ideas sobre la evoluci\u00f3n. Para Erasmus, <strong>la materia viva tiende hacia la complejidad y la perfecci\u00f3n<\/strong>, por ello las especies cambiam a lo largo de los tiempos en una <strong>eterna lucha por la supervivencia<\/strong>. De hecho, se atrev\u00edo a postular que la morfolog\u00eda de cada especia viene dada por su historia, una trayectoria en la que cada individuo ha debido luchar por satisfacer sus apetitos, ya fueran \u00e9stos de comida, refugio o el deseo sexual. Estos apetitos pod\u00edan modificar la forma del individuo y, si ese cambio era favorable para la supervivencia, se transmitir\u00eda a su descendencia. Ah pero, <strong>escribir sobre aquello era problem\u00e1tico<\/strong>, m\u00e1s que nada porque la convicci\u00f3n religiosa de su tiempo conven\u00eda en que las especias siempre hab\u00edan sido las mismas y no cab\u00eda evoluci\u00f3n posible. Para evitar problemas, Erasmus truf\u00f3 sus poemas con alusiones aqu\u00ed y all\u00e1 a un Dios creador, ese mismo al que \u00e9l consideraba como el que puso en marcha el \u00abreloj\u00bb del universo para luego abandonarlo a su suerte. <strong>Charles Darwin no lleg\u00f3 a conocer a su abuelo Eramus y, sin embargo, algo de \u00e9l debi\u00f3 de servirle, sin duda, de inspiraci\u00f3n pues su influencia en la familia siempre estuvo presente<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Charles Darwin falleci\u00f3 a los veinte a\u00f1os de edad el 15 de mayo de 1778. El chaval era un prometedor estudiante de medicina en la Universidad de Edimburgo. 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