{"id":7147,"date":"2012-09-01T10:24:53","date_gmt":"2012-09-01T08:24:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=7147"},"modified":"2012-09-01T10:24:53","modified_gmt":"2012-09-01T08:24:53","slug":"agustin-de-betancourt-y-la-maquina-secreta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=7147","title":{"rendered":"Agust\u00edn de Betancourt y la m\u00e1quina secreta"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong> en su edici\u00f3n correspondiente al mes de septiembre de 2012.<\/p>\n<blockquote><p><em>Don Agust\u00edn de Betancourt, deseando hacer un modelo de la m\u00e1quina de vapor, se determin\u00f3 a pasar a Inglaterra, a fin de indagar todos los descubrimientos \u00fatiles que se hubiesen hecho \u00faltimamente sobre esas m\u00e1quinas. En Birmingham le fue imposible ver ninguna de ellas, y en Londres, apenas pudo dar una ojeada a na de las que estaban destinadas a mover los molinos que se constru\u00edan cerca del Puente de Blackfriars, y ni a\u00fan pudo conseguir que le explicasen el uso de la menor de las varias piezas que la compon\u00edan, ni que le diesen el m\u00ednimo indicio de las muchas que estaban ocultas. Luego que D. Agust\u00edn de Betancourt volvi\u00f3 a Francia, acord\u00e1ndose exactamente de todas las piezas de la m\u00e1quina que hab\u00eda podido ver, procur\u00f3 adivinar su uso, y a\u00f1adir las que supon\u00eda que deb\u00edan existir, ha conseguido hacer un modelo de una m\u00e1quina de doble efecto, que est\u00e1 ejecutando con la mayor exactitud, y que podemos deducir es casi de su invenci\u00f3n, aunque tal vez no difiera de la de Mr. Watts.<\/em><\/p>\n<p><em>Mercurio de Espa\u00f1a<\/em>, marzo de 1790. Imprenta Real de Madrid. <\/p><\/blockquote>\n<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/7904645158\/\" title=\"watt_boulton, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm9.staticflickr.com\/8302\/7904645158_2720b5fb51_n.jpg\" width=\"284\" height=\"320\" alt=\"watt_boulton\" class=\"dch\"\/><\/a>Si hubiera que nombrar al m\u00e1s excelso de los ingenieros, y por qu\u00e9 no, tambi\u00e9n de los inventores espa\u00f1oles de todos los tiempos, estoy seguro de que <strong>Agust\u00edn de Betancourt<\/strong> ser\u00eda uno de los que m\u00e1s posibilidades tendr\u00eda de ocupar ese puesto. El inquieto Agust\u00edn, <strong>naci\u00f3 el 1 de febrero de 1758 en el Puerto de la Orotava<\/strong>, lo que hoy d\u00eda es Puerto de la Cruz, en la isla de Tenerife. La isla, por entonces lugar muy lejano visto desde Europa, no le retuvo mucho tiempo, es m\u00e1s, ninguna frontera pudo jam\u00e1s poner freno a su genio. Repasemos pues de forma breve la vida y andanzas del genial ingeniero Agust\u00edn de Betancourt.<\/p>\n<p>De su familia, acomodada e ilustrada, bebi\u00f3 saberes y artes. Su madre le ense\u00f1\u00f3 a hablar franc\u00e9s y su padre le introdujo en el mundo de las ciencias. La <strong>pasi\u00f3n por el descubrimiento de los secretos del mundo<\/strong> estaba enraizada en su familia, tanto es as\u00ed que con alguno de sus numerosos hermanos lleg\u00f3 a desarrollar conjuntamente diversas investigaciones de forma autodidacta y muy original. De hecho, sus hermanos Jos\u00e9 y Mar\u00eda fueron muy conocidos en Canarias gracias a sus muchos estudios sobre m\u00e1quinas e industrias presentados a la Real Sociedad Econ\u00f3mica de Tenerife. <!--more--><\/p>\n<p>De su m\u00e1s temprana juventud fue tambi\u00e9n su pasi\u00f3n militar, ingresando en la milicia y ascendiendo a teniente de Infanter\u00eda. Ahora bien, a pesar de esta inclinaci\u00f3n, y de que el ambiente que vivir\u00eda al poco tiempo toda Europa no le dej\u00f3 de ofrecer oportunidades, <strong>nunca particip\u00f3 en batalla alguna pues lo suyo era otra guerra<\/strong>, precisamente la que se libraba en su propia mente para alumbrar nuevas y sorprendentes m\u00e1quinas. Estudi\u00f3 con los Dominicos en su tierra natal y, con veinte a\u00f1os de edad, march\u00f3 a Madrid con un mont\u00f3n de cartas de recomendaci\u00f3n, mucha ilusi\u00f3n e ideas novedosas para su tiempo. Iba para estudiar, pero jam\u00e1s regres\u00f3 a su querida isla atl\u00e1ntica.<\/p>\n<p><strong>De Madrid a Par\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>En el Madrid de Carlos III encontr\u00f3 el futuro ingeniero el ambiente adecuado para cultivar sus inclinaciones hacia la tecnolog\u00eda. Comenz\u00f3 a estudiar matem\u00e1ticas y ciencias en 1779 en el Colegio de San Isidro pero, adem\u00e1s, estudiaba por las noches en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Racional de d\u00eda, pasional de noche. Dos caras de una misma moneda, pues <strong>Agust\u00edn se ve\u00eda tanto cient\u00edfico como artista<\/strong>. Dibujando era muy bueno, tanto que su arte lleg\u00f3 a ser admirado en peque\u00f1os c\u00edrculos, pero los que m\u00e1s le atra\u00eda era la f\u00edsica y, sobre todo, la fabricaci\u00f3n de nov\u00edsimos instrumentos de laboratorio. Por otra parte, seg\u00fan se descubre en las diversas biograf\u00edas y en los papeles de la \u00e9poca, el genial Betancourt destacaba por su forma de ser, pues <strong>jam\u00e1s escond\u00eda opiniones ni pareceres<\/strong>, siempre iba al grano de los asuntos sin rodeos. Y, precisamente por eso, junto con su s\u00f3lida formaci\u00f3n t\u00e9cnica, hizo que desde temprano se le encomendaran tareas de importancia. Comenz\u00f3 inspeccionando el <strong>Canal Imperial de Arag\u00f3n<\/strong> para, m\u00e1s tarde, pasar a ser el encargado de la inspecci\u00f3n de las importantes <strong>minas de mercurio de Almad\u00e9n<\/strong>. Las diversas mejoras que plante\u00f3 el nuevo ingeniero civil en 1783 fueron de tal importancia que impresionaron al gobierno. Por supuesto, todas fueron puestas en pr\u00e1ctica con gran \u00e9xito. Y fue, justo en noviembre de ese mismo a\u00f1o, cuando intent\u00f3 emular a los hermanos Montgolfier y su <strong>globo aerost\u00e1tico<\/strong>, que hab\u00eda sido noticia en toda Europa pocos meses antes. El globo de Betancourt fue, por tanto, fue el primero en realizar una ascensi\u00f3n de ese tipo en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Toda una estrella en alza, sin duda, ah\u00ed ten\u00edamos al bueno de Agust\u00edn en plena gloria. Pero su ascenso no hab\u00eda hecho sino comenzar. Al a\u00f1o siguiente de que su globo asombrara a las gentes, <strong>march\u00f3 a Par\u00eds<\/strong> para perfeccionar sus estudios sobre tecnolog\u00eda minera. All\u00ed conoci\u00f3 a lo m\u00e1s granado de la ingenier\u00eda francesa y hasta al creador de la geometr\u00eda descriptiva, Gaspard Monge. El ingeniero espa\u00f1ol estaba feliz, se encontraba en la capital mundial de las ciencias de su \u00e9poca y, adem\u00e1s, era considerado como un igual entre sus colegas. Pero, he aqu\u00ed que en medio del ambiente revolucionario franc\u00e9s las cosas se pusieron muy negras, tanto que a pesar de aguantar hasta 1791, decidi\u00f3 regresar abandonar la ciudad viendo que peligraba incluso su vida. En el tiempo que pas\u00f3 en Par\u00eds, y ayudado por su hermano Jos\u00e9 que hab\u00eda llegado all\u00ed en 1785 y tambi\u00e9n con el auxilio de los pensionados que ten\u00eda a su cargo, Betancourt aprovech\u00f3 muy bien el tiempo pues adem\u00e1s de perfeccionar sus estudios<strong> se dedic\u00f3 a recorrer lo m\u00e1s importante de la industria francesa<\/strong> recopilando todo tipo de datos sobre m\u00e1quinas. <\/p>\n<p><strong>La m\u00e1quina secreta<\/strong><\/p>\n<p>Como bien he comentado, la estancia de Betancourt en Par\u00eds dur\u00f3 hasta 1791, pero antes de abandonar Francia definitivamente, el ingeniero no par\u00f3 quieto ni un momento. A las visitas de inspecci\u00f3n de f\u00e1bricas y haciendas, adem\u00e1s de alguna escapada a Madrid en la que apoy\u00f3 la creaci\u00f3n de una escuela nacional de ingenier\u00eda civil al estilo franc\u00e9s, \u00e9poca en la que posiblemente colabor\u00f3 con el gran <strong>Louis Proust<\/strong> que se encontraba en Espa\u00f1a, se unen diversas memorias t\u00e9cnicas sobre nuevas tecnolog\u00edas que fueron muy aplaudidas, como la que describ\u00eda <strong>nuevos modos de fabricar carb\u00f3n de cok<\/strong>. Hacia 1786 empieza a dedicar todos sus esfuerzos a la hidr\u00e1ulica y a la fabricaci\u00f3n de m\u00e1quinas, campo en el que, ayudado de varios disc\u00edpulos, comenz\u00f3 a despuntar y a ser muy conocido en Europa. De por entonces data su amistad con otro genio de las m\u00e1quinas, <strong>el c\u00e9lebre relojero Breguet<\/strong>, una amistad que lleg\u00f3 muy lejos pues ambos decidieron emprender una empresa para la venta de relojes que fue muy exitosa. Adem\u00e1s, nuestro ingeniero fue nombrado director del nov\u00edsimo <strong>Real Gabinete de M\u00e1quinas<\/strong>, algo as\u00ed como el primer museo de tecnolog\u00eda que hubo en Espa\u00f1a y que se nutri\u00f3 con m\u00e1quinas descubiertas por el propio Betancourt en sus inspecciones de industrias en Francia, as\u00ed como por infinidad de nuevas m\u00e1quinas inventadas por \u00e9l. <\/p>\n<p>Lo m\u00e1s intrigante de esta etapa de su vida fue su <strong>relaci\u00f3n con el conde de Floridablanca<\/strong>, para quien trabaj\u00f3 poco menos que de esp\u00eda. Su misi\u00f3n consist\u00eda en averiguar todo lo posible sobre la tecnolog\u00eda francesa y, a ser posible, inglesa, para ver si se pod\u00eda aplicar en Espa\u00f1a. De ah\u00ed gran parte de su insistencia por conseguir planos y lograr visitar centros industriales. Lo m\u00e1s curioso era que, aunque en muchas partes le ense\u00f1aban las m\u00e1quinas, los encargados pensaban que poco pod\u00eda hacer aquel espa\u00f1ol sin la informaci\u00f3n de los c\u00e1lculos y los planos detallados, guardados bajo llave. Poco sab\u00edan ellos que <strong>Agust\u00edn era capaz de replicar una m\u00e1quina con solo haberla visto<\/strong>, tal y como se puso de manifiesto en su viaje m\u00e1s curioso. A finales de 1788 viaj\u00f3 a Inglaterra buscando la mayor joya de la tecnolog\u00eda de su \u00e9poca, la <strong>m\u00e1quina de vapor<\/strong>. Estaba fascinado con el vapor y sus aplicaciones industriales, tanto que lleg\u00f3 a convertirse en una obsesi\u00f3n personal. <\/p>\n<p>El gran <strong>James Watt<\/strong> y su socio <strong>Matthew Boulton<\/strong> le calentaron la cabeza con mil historias pero le negaron el acceso a las m\u00e1quinas. Era frustrante, ten\u00eda m\u00e1quinas de vapor funcionado a plena potencia muy cerca, pero no pod\u00eda acercarse a ellas. Quiso el destino que de vuelta de su visita a Watt en Birmingham, estando en Londres, pudiera acercarse a una m\u00e1quina de vapor que funcionaba en el <strong>puente de Blackfriars<\/strong>. Fue toda una experiencia, Betancourt observ\u00f3 a trav\u00e9s de la carcasa que ocultaba parcialmente la m\u00e1quina todo lo que pudo. De nuevo en Francia, las im\u00e1genes de la gran m\u00e1quina de Londres no se le iban de la cabeza. En el continente nadie hab\u00eda construido una m\u00e1quina de vapor de doble efecto realmente eficiente, eso era un secreto ingl\u00e9s que se guardaba con cuidado. Entonces, sucedi\u00f3 lo que nadie hubiera imaginado en tierras inglesas. El genial Agust\u00edn comenz\u00f3 a dise\u00f1ar y construir su propia m\u00e1quina de vapor de doble efecto, \u00a1y funcion\u00f3! Las piezas que no hab\u00eda logrado ver en Londres, sencillamente las volvi\u00f3 a inventar. <strong>Desde ese momento los ingleses dejaron de tener el monopolio de la tecnolog\u00eda de vapor. <\/strong><\/p>\n<p>Su fama fue imparable a partir de entonces. Invent\u00f3 y desarroll\u00f3 todo tipo de m\u00e1quinas desde entonces, desde telares mec\u00e1nicos a instrumentos de precisi\u00f3n para laboratorio, todo mientras preparaba toda una revoluci\u00f3n en la Europa continental para crear industrias movidas con vapor, para pasmo de los ingleses. Pero llegados a ese a\u00f1o mencionado de 1791, la situaci\u00f3n en Francia es tan desastrosa que decide llevarse consigo toda su tecnolog\u00eda a Madrid, a su querido Gabinete de M\u00e1quinas y, finalmente, decide apoyar el viejo proyecto para crear la tanto tiempo esperada <strong>escuela  de ingenieros de caminos y puertos<\/strong>. Sin embargo, con el Gabinete en marcha y mil proyectos industriales en Espa\u00f1a en su cabeza, hay algo que a lo que segu\u00eda dando vueltas, quer\u00eda regresar a Inglaterra, la patria de las grandes m\u00e1quinas. <\/p>\n<p>Nos encontramos en 1793, fecha a partir de la que pasar\u00e1 Betancourt varios a\u00f1os, con su familia, en <strong>Londres<\/strong>, recorriendo campos e industrias, aprendiendo todo lo posible de la tecnolog\u00eda de aquellas tierras. Algunas de las m\u00e1quinas inventadas por el ingeniero espa\u00f1ol fueron incluso galardonadas en Inglaterra pero, por desgracia, tuvo Agust\u00edn que abandonar su querida Londres en el verano de 1796 al romperse las relaciones diplom\u00e1ticas entre Espa\u00f1a e Inglaterra. <\/p>\n<p><strong>Hora de partir a Rusia<\/strong><\/p>\n<p>Era como si el destino se empe\u00f1ara en arruinar cualquier intento de Betancourt por establecerse en un lugar en el que poder desarrollar todo su potencial como ingeniero. Tras dejar Londres pas\u00f3 un tiempo en Par\u00eds, donde <strong>investiga sobre telegraf\u00eda \u00f3ptica <\/strong>y donde tuvo sus l\u00edos sobre la primac\u00eda en la invenci\u00f3n de ese tipo de comunicaci\u00f3n con el franc\u00e9s Claude Chappe. Pero el ambiente en Francia segu\u00eda sin ser bueno, por lo que muy a su pesar decide regresar a Madrid, donde las cosas tampoco eran muy prometedoras. Surge entonces la oportunidad de participar en una expedici\u00f3n a Cuba, con tan mala fortuna de que, nada m\u00e1s partir de La Coru\u00f1a, son abordados por un barco ingl\u00e9s que incauta toda la carga del barco, incluyendo toda la biblioteca de Betancourt y sus instrumentos cient\u00edficos. <strong>\u00bfAcaso no podr\u00eda estar tranquilo en ninguna parte?<\/strong> Tuvo que marchar de nuevo a Par\u00eds para reponer su colecci\u00f3n de instrumentos y, ya de paso, seguir con su pol\u00e9mica sobre el tel\u00e9grafo \u00f3ptico con Chappe. Aunque en Francia no tuvo \u00e9xito con esta tecnolog\u00eda, s\u00ed pudo ver c\u00f3mo su tel\u00e9grafo \u00f3ptico ganaba inter\u00e9s en Espa\u00f1a. Hacia 1799 se empe\u00f1\u00f3 en publicar una serie de cuadernillos sobre tecnolog\u00eda y sus m\u00e1quinas del Gabinete. Mala idea, result\u00f3 que en Espa\u00f1a aquello no le interes\u00f3 a casi nadie, por lo que se vio obligado a dejar aquella idea, muy a su pesar.<\/p>\n<p>Entre diversos proyectos de construcci\u00f3n de canales, su tel\u00e9grafo \u00f3ptico extendido por Espa\u00f1a y sus labores en la nueva escuela de ingenieros, va pasando el tiempo. Las cosas, sin embargo, iban de mal en peor. Su <strong>enemistad con Godoy<\/strong> y sus problemas con los negocios le llevan a tomar la decisi\u00f3n de abandonar su pa\u00eds para siempre. Marcha de nuevo a Francia en mayo de 1807. El lector que a estas letras se asome ya habr\u00e1 ca\u00eddo en la cuenta que el bueno de Betancourt no iba precisamente a encontrar mucha tranquilidad pues el hurac\u00e1n napole\u00f3nico estaba arrasando Europa. Volver a Espa\u00f1a tampoco parec\u00eda una soluci\u00f3n, la previsible llegada al poder de Fernando VII tampoco presagiaba nada bueno. \u00bfQuedaba alg\u00fan rinc\u00f3n al que acudir para poder seguir con la inventiva y su labor de ingeniero en paz? En octubre de 1807 nuestro ingeniero viaja por primera vez a San Petersburgo, donde es recibido y <strong>ayudado por el zar Alejandro I<\/strong>, quien le facilita todo lo que necesita para conocer el estado de la industria y las infraestructuras rusas. <\/p>\n<p>La visita es todo un \u00e9xito, pero Agust\u00edn se lo pens\u00f3 mucho. Regres\u00f3 a Par\u00eds para meditar sobre su previsible traslado a Rusia. \u00bfEncontrar\u00eda por all\u00ed la tranquilidad buscada? En 1808 la abdicaci\u00f3n de Carlos IV en su hijo Fernando VII y la llegada al poder de Jos\u00e9 I hace que, finalmente, quede claro que ni en la Francia de Napole\u00f3n ni en la Espa\u00f1a levantada en guerra contra los franceses las cosas iban a mejorar en mucho tiempo. La decisi\u00f3n estaba tomada, <strong>dej\u00f3 sus negocios franceses en manos del relojero Breguet y march\u00f3 finalmente con su mujer e hijos a Rusia<\/strong>. <\/p>\n<p>Y, he aqu\u00ed el <strong>broche dorado<\/strong> que cierra esta historia y esta vida porque, cuando todo parec\u00eda perdido, el genial ingeniero que hab\u00eda recorrido media Europa a la caza de las mejores m\u00e1quinas, encontr\u00f3 en Rusia no s\u00f3lo un hogar, sino tambi\u00e9n cari\u00f1o y prestigio. Entre 1808 y 1824, a\u00f1o de su muerte, el gran Agust\u00edn de Betancourt desarroll\u00f3 una carrera impresionante en tierras rusas. Apenas llega, es nombrado para un encargo muy especial, el evaluar y proponer nuevas infraestructuras viarias en el pa\u00eds. Mientras, en Espa\u00f1a, el Gabinete de m\u00e1quinas languidece y es da\u00f1ado por las tropas francesas. <\/p>\n<p>Con rapidez fue gan\u00e1ndose la admiraci\u00f3n y respeto de los militares y del gobierno rusos. En sus manos se dej\u00f3 la modernizaci\u00f3n de la industria, las carreteras, puertos y hasta la formaci\u00f3n de nuevos ingenieros. Todav\u00eda tuvo que soportar penalidades, como la llegada de las tropas napole\u00f3nicas en 1812 y la <strong>quema de Mosc\u00fa<\/strong>. Pero, pasado aquel terrible episodio, alguien ten\u00eda que hacerse cargo de reconstruir Rusia. La familia imperial deposit\u00f3 toda su confianza en Betancourt quien, acompa\u00f1ado con el paso de los a\u00f1os por diversos colegas y amigos franceses y espa\u00f1oles, fueron quienes levantaron nuevas ciudades, puertos, industrias y carreteras. <\/p>\n<p>Llegados a 1821 ciertas tensiones pol\u00edticas con el zar empezaron a hacer que su prestigio decayera. Betancourt fue apartado de sus diversos cargos. Sin embargo, m\u00e1s tarde el propio zar le otorg\u00f3 una pensi\u00f3n y, cuando <strong>el ingeniero falleci\u00f3 el 26 de julio de 1824 a los 66 a\u00f1os de edad<\/strong>, se le homenaje\u00f3 con un funeral digno de un gran personaje. En sus \u00faltimos a\u00f1os, seg\u00fan se desprende de su correspondencia personal, hubo algo que le persigui\u00f3 como un fantasma evanescente. So\u00f1aba con sus tierras canarias, su juventud en Tenerife, donde no hab\u00eda vuelto y jam\u00e1s regresar\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja en su edici\u00f3n correspondiente al mes de septiembre de 2012. 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