{"id":712,"date":"2007-04-23T21:47:13","date_gmt":"2007-04-23T19:47:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=712"},"modified":"2007-05-11T22:29:32","modified_gmt":"2007-05-11T20:29:32","slug":"cargo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=712","title":{"rendered":"Cargo"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm1.static.flickr.com\/228\/470284806_10b77a53ba_o.jpg\" alt=\"culto cargo\" class=\"dch\"\/>Viajemos al pasado y a un remoto lugar. A\u00f1os cuarenta, en medio de la nada, por todas partes lo \u00fanico que puede verse es agua, el <strong>Oc\u00e9ano Pac\u00edfico<\/strong> arropa a las peque\u00f1as islas que lo salpican. Los habitantes de una de esas min\u00fasculas porciones de tierra emergida <strong>viven aislados del resto del planeta<\/strong>. El \u00fanico y espor\u00e1dico contacto que han tenido en mucho tiempo con pobladores de lejanas tierras no puede decirse que fuera muy agradable. De vez en cuando, alg\u00fan que otro misionero cristiano hab\u00eda pasado temporadas en la isla y, para los lugare\u00f1os, aquellos encuentros con esos hombres raros portadores de un libro de oscura cubierta que hablaban de un dios desconocido y de adoptar costumbres que no les eran propias, se convert\u00edan en desconcertantes y, por lo general, irritantes intromisiones que nada bueno parec\u00edan presagiar.<\/p>\n<p>Contactos m\u00e1s amigables y fruct\u00edferos eran los mantenidos con otros isle\u00f1os pero, aparte de vecinos y misioneros, nadie m\u00e1s visitaba aquella esquina del globo. Ignorantes de lo que suced\u00eda en el oc\u00e9ano, donde <strong>dos grandes imperios luchaban en medio de una gigantesca guerra<\/strong>, ocurri\u00f3 algo sorprendente. Desde hac\u00eda muchos a\u00f1os, en la lejan\u00eda, los isle\u00f1os se hab\u00edan sorprendido al observar, lejos, muy lejos, casi rayando el horizonte, sombras producidas por lo que, sin duda, eran gigantescos monstruos marinos o, pudiera ser, nav\u00edos de los dioses. Naturalmente, hasta entonces, ning\u00fan portaaviones o destructor se hab\u00eda acercado m\u00ednimamente a la isla, con lo que las <strong>lejanas siluetas<\/strong> eran lo \u00fanico que se hab\u00eda podido ver desde la roca, en escasas ocasiones, de la tecnolog\u00eda mar\u00edtima moderna. Igualmente, a veces, se escuchaba un <strong>misterioso zumbido<\/strong> y, alzando la mirada hacia los cielos, un oscuro p\u00e1jaro negro de robustas alas y vuelo veloz, cruzaba entre las nubes, muy alto.<\/p>\n<p>Acababa de amanecer, nac\u00eda un nuevo d\u00eda que en todo se parec\u00eda a todos los dem\u00e1s, hasta que un lejano sonido alert\u00f3 a los habitantes de la isla. Se parec\u00eda mucho a los zumbidos lejandos de aquellas aves celestiales pero, en aquella ocasi\u00f3n, el sonido fue aumentando hasta que, <strong>en medio del asombro general<\/strong>, un gigantesco p\u00e1jaro oscuro sobrevol\u00f3 el poblado. Era algo nunca antes experimentado por los aterrados isle\u00f1os, un acontecimiento que promet\u00eda cambiar su vida habitual. <\/p>\n<p>Desde las alturas, el operador de radio de un <strong>hidroavi\u00f3n de patrulla de la marina de los Estados Unidos<\/strong> emite un mensaje en clave destinado al comando m\u00e1s cercano de la flota del Pac\u00edfico. La isla que acababan de sobrevolar era ideal para instalar, al menos temporalmente, un puesto de escucha y aprovisionamiento. La Segunda Guerra Mundial se encontraba en todo su apogeo de muerte y destrucci\u00f3n en el frente del Pac\u00edfico y cada isla, por insignificante que fuera, pod\u00eda ser importante. <\/p>\n<p>Apenas hab\u00eda pasado un d\u00eda desde la visita del gran p\u00e1jaro negro, las gentes de la isla no hablaban de otra cosa, sintiendo una curiosa mezcla de temor y espectaci\u00f3n, nunca antes los dioses hab\u00edan estado tan cerca. \u00a1Y m\u00e1s que iban a estar! Una sombra apareci\u00f3 por el horizonte. A diferencia de lo que suced\u00eda siempre, creci\u00f3, creci\u00f3 y dej\u00f3 de ser una silueta min\u00fascula para pasar a convertirse en objeto de atenci\u00f3n. Lejos, muy lejos, <strong>otras sombras permanc\u00edan a la espera<\/strong>. <\/p>\n<p>Una patrullera se acerc\u00f3 a la costa y, en la distancia, un destructor y varios buques de escolta y aprovisionamiento esperaban noticias. De nuevo, un p\u00e1jaro negro sobrevol\u00f3 la isla, pero ahora no pas\u00f3 de largo, ameriz\u00f3 y se acerc\u00f3 a la playa. <strong>Extra\u00f1os seres salieron de las entra\u00f1as del p\u00e1jaro<\/strong>, eran verdosos y portaban objetos oscuros y brillantes en sus manos. La gente de la isla no sal\u00eda de su asombro, <strong>los dioses hab\u00edan llegado<\/strong>.<\/p>\n<p>El grupo de reconocimiento avis\u00f3 a la patrullera, que lleg\u00f3 m\u00e1s tarde. Los marines instalaron un <strong>puesto de escucha<\/strong>, con varias casetas prefabricadas, un generador, grandes antenas y un mont\u00f3n de suministros. El reconocimiento preliminar indicaba que no hab\u00eda japoneses en el \u00e1rea, lo \u00fanico que iban a encontrarse era a una peque\u00f1a tribu desconcertada, pero hab\u00eda que tener cuidado, ya hab\u00edan sufrido desagradables encuentros en otros lugares. Con el paso de las horas, tanto isle\u00f1os como militares <strong>fueron entrando en contacto<\/strong>. Lo normal en esto casos era ofrecer regalos. El comandante del puesto inici\u00f3 la \u00abfiesta\u00bb. Leche en polvo, cosas brillantes, chocolate&#8230; tabaco. <\/p>\n<p>Pasaron los d\u00edas, aquellos \u00abdioses\u00bb controlaron las ondas de radio, mientras sus amigos isle\u00f1os disfrutaban de inesperados objetos y contemplaban con asombro las m\u00e1quinas portadas por aquellos <strong>hombres-dioses vestidos de verde<\/strong>. Algunos de los moradores de la perdida roca fueron bendecidos con el favor de los dioses, pues \u00e9stos <strong>sanaron sus enfermedades<\/strong>. Pero aquello no dur\u00f3 mucho.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, como aquella en la que el p\u00e1jaro negro descendi\u00f3 por primera vez, el puesto recibi\u00f3 la orden de regresar a la flota. Las tiendas desaparecieron, las antenas ya no se alzaban en el mont\u00edculo donde hab\u00edan surgido, por arte de \u00abmagia\u00bb, <strong>los dioses se hab\u00edan esfumado<\/strong>, la isla volv\u00eda a su aislamiento de costumbre. \u00bfC\u00f3mo hacer que volvieran? \u00bfC\u00f3mo suplicar por su regreso? \u00bfC\u00f3mo lograr alzar la voz hasta los cielos donde viv\u00edan los p\u00e1jaros negros? <\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os, pero nadie olvid\u00f3 los d\u00edas en que los dioses llegaron con sus regalos. <strong>Hab\u00edan observado cada detalle<\/strong>, asombrados, escucharon el lenguaje de aquellos extra\u00f1os, no lo entend\u00edan, pero aprendieron algunas palabras, como <em>Amerrica<\/em>, aunque para ellos no ten\u00edan sentido alguno. <strong>Memorizaron las inscripciones<\/strong> con que el p\u00e1jaro negro estaba decorado y las pinturas que daban car\u00e1cter a la patrullera, no olvidaron las siluetas de otros p\u00e1jaros negros que pasaron sobre la isla en aquel tiempo. Decidieron que, para recordar aquellos d\u00edas y para lograr que los dioses regresaran, ten\u00edan que hacer una <strong>gran representaci\u00f3n<\/strong> anual en conmemoraci\u00f3n de la primera visita desde los cielos y el mar. As\u00ed <strong>naci\u00f3 todo un ritual<\/strong> que era celebrado con pasi\u00f3n por los isle\u00f1os. <strong>Imitaron los rifles<\/strong> de los militares con largos palos, se vistieron con los colores de los uniformes que hab\u00edan visto, reprodujeron la sagrada ense\u00f1a de sus dioses, <strong>la bandera de los Estados Unidos<\/strong>, elevaron un bosque de ramas en recuerdo del radiotransmisor y formaron con rocas en la playa, o con pigmentos sobre sus cuerpos desnudos, figuras que rememoraban los \u00abdibujos\u00bb vistos en los p\u00e1jaros y los grandes peces met\u00e1licos, como USA o US NAVY. Las letras fueron reproducidas con todo detalle, aunque para ellos no significaban nada, salvo el recuerdo de los dioses.<\/p>\n<p>Vale, a grandes rasgos e imaginando bastante, as\u00ed fue como, durante la <strong>Segunda Guerra Mundial<\/strong>, nacieron los que, hoy d\u00eda, son llamados por los antrop\u00f3logos como <strong><a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Cargo_cult\">cultos cargo<\/a><\/strong>. En medio de una cruel contienda entre las flotas japonesa y estadounidense, adem\u00e1s de brit\u00e1nicos, australianos y neozelandeses, las tribus de muchas islas de Ocean\u00eda o del interior de Nueva Guinea que, anteriormente, no hab\u00edan tenido contacto con el exterior, se encontraron, de pronto, con <strong>visitantes maravillosos y poderos\u00edsimos<\/strong>, capaces de surcar las aguas, volar por el cielo a voluntad, pod\u00edan curar enfermedades, portaban armas invencibles, alimentos nunca antes imaginados, eran capaces de cualquier cosa. <strong>Pero la guerra termin\u00f3 y los \u00abdioses\u00bb desaparecieron<\/strong>. El choque hab\u00eda sido brutal, el \u00abprimer contacto\u00bb dej\u00f3 a muchas de aquellas gentes desorientadas. Como medio para recordar y, a la vez, suplicar a los cielos por la vuelta de los dioses y el advenimiento de una era en la que poder disfrutar de sus regalos sin fin, nacieron estos cultos religiosos que, por medio de una <strong>representaci\u00f3n<\/strong> de aquellas visitas, reproducen pistas de aterrizaje, palabras escritas en los fuselaje de los aviones o uniformes, como objetos rituales. Algunos cultos cargo han sobrevivido, siendo el m\u00e1s conocido el de la isla de Tanna, en Vanuatu<sup>1<\/sup>. Los habitantes de la isla <strong><a href=\"http:\/\/www.smithsonianmagazine.com\/issues\/2006\/february\/john.php\">esperan el retorno de John Frum<\/a><\/strong>, el dios que lleg\u00f3 un d\u00eda de los cielos junto con sus compa\u00f1eros marines, descubriendo la morada de las divinidades, Am\u00e9rica. Imploran a los cielos que, de nuevo, regrese John, con su fusil y su radio, con sus regalos y sus aviones, para que la edad de la prosperidad infinita dure para siempre. <\/p>\n<p>____________<br \/>\n<sup>1<\/sup> Curiosamente, llevan camino de convertirse en reclamo tur\u00edstico.<br \/>\n<strong>Fuente de la imagen<\/strong>: <em><a href=\"http:\/\/www.nthposition.com\/thelastcargo.php\">The last cargo cult<\/a><\/em>, art\u00edculo de Mike Jay en<em> nthposition.com<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Viajemos al pasado y a un remoto lugar. 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