{"id":6973,"date":"2012-08-02T10:35:51","date_gmt":"2012-08-02T08:35:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=6973"},"modified":"2012-08-04T10:16:58","modified_gmt":"2012-08-04T08:16:58","slug":"un-gigante-en-el-museo-nacional-de-antropologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=6973","title":{"rendered":"Un gigante en el Museo Nacional de Antropolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <strong><em><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/em><\/strong> en su edici\u00f3n del mes de agosto de 2012.<\/p>\n<blockquote><p><em>&#8230;digamos dos palabras sobre la estupenda figura cient\u00edfica que era el doctor Velasco, en torno al cual (&#8230;) forzosamente ha de girar cuanto se relaciona con el Museo Antropol\u00f3gico y hasta, si me apuran mucho, con las ciencias anat\u00f3micas en Espa\u00f1a. Castellano viejo e hijo de humildes labradores, estudia Filosof\u00eda y Letras en Segovia, llenando la tripa a la hora meridiana con la sopa boba que daban en los conventos. Una vez en Madrid, sus afanes de hombre de estudio se dirigen a de la Medicina. A falta en la Corte del condumio conventual, trabaja como criado, primero, y como practicante, despu\u00e9s, y as\u00ed logra, tras innumerables trabajos, que los libros no le abandonen. Ya tenemos al muchacho luciendo borla de doctor. No le perdamos de vista, que no muy luego vamos a tenerle que llamar, como uno de sus bi\u00f3grafos, \u201canat\u00f3mico eminente y disecador incomparable\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Fragmento de un art\u00edculo de Pedro Massa sobre el gigante extreme\u00f1o publicado en la revista <em>Cr\u00f3nica<\/em>, el 21 de julio de 1935.<\/p><\/blockquote>\n<p>Raz\u00f3n llevaba el bueno de <strong>Pedro Massa<\/strong>, quien muy probablemente incluso fuera un familiar lejano m\u00edo ya que con el paso del tiempo mi segundo apellido perdi\u00f3 por el camino una de sus letras \u201cs\u201d. Y digo bien, levaba mucha raz\u00f3n, porque no habr\u00e1 que perder de vista al doctor Velasco, personaje singular del Madrid decimon\u00f3nico porque su esp\u00edritu se deja sentir en el museo al que hoy dedico estas letras. Visitemos pues este rinc\u00f3n madrile\u00f1o para descubrir alguno de sus secretos y saludar a un afable gigant\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>A un paso de la estaci\u00f3n de Atocha<\/strong><\/p>\n<p>El <strong><a href=\"http:\/\/mnantropologia.mcu.es\/\">Museo Nacional de Antropolog\u00eda<\/a><\/strong> localizado en Madrid, a la vera de otros grandes museos, cerca del <strong>Retiro<\/strong> y a la vista de la estaci\u00f3n de<strong> Atocha<\/strong>, es una de esas peque\u00f1as joyas no muy conocidas que aguardan al visitante curioso con entusiasmo. El propio edificio de estilo neocl\u00e1sico nos grita para que lo visitemos, gracias a la inscripci\u00f3n en piedra que nos da la bienvenida. <em><strong>Nosce te ipsum<\/strong><\/em>. C\u00f3n\u00f3cete a ti mismo, nos anima la frase para indagar en lo que somos, de d\u00f3nde venimos y hacia d\u00f3nde vamos, tal y como ya aparec\u00eda en la antig\u00fcedad inscrito en griego en el Templo de Apolo en Delfos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/7696538146\/\" title=\"El gigante extreme\u00f1o por alpoma, en Flickr\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm8.staticflickr.com\/7131\/7696538146_ff17ea3373_b.jpg\" width=\"620\" alt=\"El gigante extreme\u00f1o\" class=\"otros\"\/><\/a><br \/>\n<small><em>El gigante extreme\u00f1o.<\/em><\/small><\/p>\n<p>Bien, habr\u00e1 que aceptar la invitaci\u00f3n. Unos peque\u00f1os escalones de piedra y ya estamos dentro. El interior destaca por su luminosidad y por su aspecto t\u00edpicamente actual. Es funcional, limpio, casi dir\u00eda que as\u00e9ptico, con un ascensor acristalado que lleva a los diversos niveles y una selecci\u00f3n de piezas muy bien cuidada. <strong>\u00bfD\u00f3nde se halla el misterio?<\/strong> No es lo que cabr\u00eda esperar, sobre todo si se entra por primera vez con alguna que otra idea extra\u00f1a en la cabeza. Para m\u00ed, la magia se encuentra en una secci\u00f3n muy especial, a mano izquierda mirando justo desde la entrada, en la planta de acceso al edificio, pero a eso llegaremos luego.<\/p>\n<p>El objetivo del Museo Nacional de Antropolog\u00eda no es otro que el de ofrecer al visitante una visi\u00f3n global de diversas culturas del planeta, as\u00ed como mostrar su riqueza y las relaciones existentes entre ellas. Bien, puede sonar demasiado acad\u00e9mico, pero una vez dentro del edificio se puede comprobar que la misi\u00f3n se cumple con creces aunque, eso s\u00ed, de forma posiblemente demasiado \u201climpia\u201d para mi gusto, claro que en eso suelo pecar con exceso de gusto por lo abigarrado, al modo de los a\u00f1ejos <strong>gabinetes de curiosidades<\/strong>. El visitante puede recorrer el mundo sin salir del edificio, conociendo los detalles de diversos pueblos de todos los continentes, sobre todo de aquellos que hayan tenido alguna relaci\u00f3n con la historial colonial espa\u00f1ola. Abundan los objetos originales, grabados del siglo XIX, fotograf\u00edas de gran inter\u00e9s,<strong> colecciones de antropolog\u00eda f\u00edsica<\/strong> y, en definitiva, cualquier tipo de artefacto o documento que permita a quien se asome a este lugar tomar conciencia de esos pueblos tan diversos que pueblan o han poblado nuestro mundo. Hasta aqu\u00ed podr\u00eda decirse que llega el aspecto convencional, did\u00e1ctico si se quiere ver as\u00ed, entre objetos sagrados orientales, cr\u00e1neos decorados de Ocean\u00eda, m\u00e1scaras rituales africanas y americanas. Pero, en el rinc\u00f3n que he mencionado al principio, se guarda algo muy especial y, en esta ocasi\u00f3n, parece todo un mundo aparte. <!--more--><\/p>\n<p>Vamos a penetrar en el universo de <strong>Pedro Gonz\u00e1lez Velasco<\/strong>, el genio m\u00e9dico que alumbr\u00f3 este museo, gracias a una sala que mantiene el sabor de los gabinetes del siglo XIX. Eso s\u00ed, cabe destacar un peque\u00f1o detalle. Al entrar en esta sala m\u00e1s vale abrigarse un poco, porque el aire acondicionado, que parece funcionar continuamente para preservar las joyas que contiene, puede dejar helado a cualquiera.<\/p>\n<p><strong>La sombra del doctor Velasco<\/strong><\/p>\n<p>No hemos perdido de vista su sombra, ah\u00ed est\u00e1, en cada rinc\u00f3n de la sala que recoge las m\u00e1s extra\u00f1as piezas del museo. El lugar fue fruto de la obsesi\u00f3n de Velasco, el m\u00e9dico que so\u00f1\u00f3 con dominar la materia viva y que<strong> lleg\u00f3 a \u201cmomificar\u201d a su propia hija<\/strong>, aunque esa es historia para otro art\u00edculo muy diferente al que ahora nos ocupa. Quede dicho, sencillamente, que el fantasma de Conchita, la hija que perdi\u00f3 cuando apenas contaba con 15 a\u00f1os de edad, le persigui\u00f3 durante mucho tiempo, pues se culpaba de su muerte. La joven padec\u00eda tifus y, al parecer, fue un tratamiento suministrado por el propio Velasco lo que termin\u00f3 por hacer que la paciente sucumbiera a la enfermedad. Durante mucho tiempo convivi\u00f3 el m\u00e9dico con el cad\u00e1ver embalsamado de su hija, vestido con traje de novia, lo que despert\u00f3 todo tipo de leyendas en Madrid, como no pod\u00eda ser de otro modo.<\/p>\n<p>El Museo Nacional de Antropolog\u00eda fue <strong>inaugurado el 29 de abril de 1875 por el rey Alfonso XII<\/strong>. El doctor Velasco fallecer\u00eda no mucho m\u00e1s tarde, en 1882, pero su obra continu\u00f3 ocupando este rinc\u00f3n madrile\u00f1o hasta nuestros d\u00edas. Cuando don Pedro abandon\u00f3 este mundo, el estado compr\u00f3 el edificio y sus colecciones, lo que con el tiempo har\u00e1 que el museo vaya cambiando de administraci\u00f3n e incluso de objetivo, pasando a depender del Museo de Ciencias Naturales, m\u00e1s tarde mutando de nuevo como Museo de Etnolog\u00eda a mediados del siglo XX, terminando por recuperar, en 1993, la original denominaci\u00f3n de Museo Nacional de Antropolog\u00eda.<\/p>\n<p>Y, todo lo que aqu\u00ed aparece, fue fruto de los desvelos de un solo hombre. El edificio fue encargado por el propio Velasco al <strong>Marqu\u00e9s de Cubas<\/strong>, que sigui\u00f3 las instrucciones del m\u00e9dico segoviano para dar vida a un palacete que no desentonar\u00eda en la vieja Atenas. Velasco fue uno de los anatomistas m\u00e1s c\u00e9lebres de su tiempo y adem\u00e1s logr\u00f3 cierta fortuna como m\u00e9dico y acad\u00e9mico en Madrid, pero en vez de pensar en construir una gran casa como era t\u00edpico en la \u00e9poca, para ostentaci\u00f3n y deleite de su persona, su obsesi\u00f3n se centraba en dar forma a todo un gabinete de maravillas que reuniera las piezas m\u00e1s sobresalientes del mundo de la medicina y la antropolog\u00eda f\u00edsica. Y, a veces incluso a costa de deudas personales, logr\u00f3 con el paso de los a\u00f1os su objetivo, una meta que podemos seguir disfrutando actualmente en la sala del museo que mantiene la esencia del gabinete original.<\/p>\n<p>Pedro Gonz\u00e1lez Velasco <strong>coleccion\u00f3 a lo largo de su vida piezas de valor antropol\u00f3gico <\/strong>con las que fue alimentando su casa, que termin\u00f3 por convertir en museo. Lo que ganaba como catedr\u00e1tico en la Facultad de Medicina de Madrid y como m\u00e9dico del <strong>Hospital Cl\u00ednico San Carlos<\/strong> era destinado en gran parte a viajar a lugares lejanos y a la compra de espec\u00edmenes \u00fanicos. Lo que en principio deb\u00eda ser un museo anat\u00f3mico termin\u00f3 por convertirse en una mezcolanza de asombrosos objetos.<\/p>\n<p><strong>El gigante extreme\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p>El inquilino m\u00e1s notable que habita en la sala dedicada a la visi\u00f3n del mundo de Pedro Gonz\u00e1lez Velasco llama la atenci\u00f3n por su tama\u00f1o. Se encuentra acompa\u00f1ado por muchos otros espec\u00edmenes realmente sorprendentes, como una <strong>momia guanche<\/strong>. Fueron 3.000 pesetas las que tuvieron la culpa de que esta maravilla de la naturaleza terminara en la casa de Velasco.<\/p>\n<p><strong>Se trata del esqueleto, y del molde vaciado, del cad\u00e1ver del c\u00e9lebre gigante extreme\u00f1o, aparentemente un caso excepcional de acromegalia<\/strong>. Es esta una enfermedad cr\u00f3nica provocada por excesiva secreci\u00f3n de hormona del crecimiento por parte de la gl\u00e1ndula pituitaria. En el caso que nos ocupa, el gigante extreme\u00f1o presentaba las cl\u00e1sicas deformaciones acromeg\u00e1licas, con manos desproporcionadamente grandes, gran nariz y mand\u00edbula as\u00ed como frente prominente, rasgos todos ellos que no dejaron de evolucionar a lo largo de la vida del paciente porque nunca dej\u00f3 de crecer. Se estima que el gigante extreme\u00f1o, nacido en Puebla de Alcocer, Badajoz, fue el segundo espa\u00f1ol m\u00e1s alto de toda la historia, con sus impresionantes 2,35 metros de altura. Poco m\u00e1s all\u00e1 se encuentra el tambi\u00e9n decimon\u00f3nico <strong>gigante de Alzo<\/strong>, con 2,42 metros, todo un asombroso fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Es hora de poner nombre a nuestro gigante. Atend\u00eda como<strong> Agust\u00edn Luengo Capilla<\/strong> y lleg\u00f3 al mundo en 1849. Al principio no parec\u00eda haber nada anormal, pero el ni\u00f1o no dejaba de crecer. Su familia apenas ten\u00eda medios y su casa era muy humilde. Literalmente, no cab\u00eda en su hogar y, con apenas 12 a\u00f1os ya se le pod\u00eda ver trabajando en ferias y circos como fen\u00f3meno sin igual, pues a esa edad se hab\u00eda convertido en un gigante. Y, he aqu\u00ed que las ferias eran una de las diversiones del doctor Velasco, pues en ellas buscaba a fen\u00f3menos dignos de estudio. \u00a1Y vaya si encontr\u00f3 un fen\u00f3meno! Cuando el anatomista contempl\u00f3 al gigante, pens\u00f3 de inmediato en un plan para hacerse con semejante prodigio. Velasco ofreci\u00f3 un trato al gigante Agust\u00edn, proponiendo poner a su nombre la cantidad de <strong>3.000 pesetas<\/strong> que ir\u00eda recibiendo en vida en asignaciones de 2,50 pesetas diarias (en algunas fuentes se citan 3 pesetas diarias) para que no tuviera que soportar la vida de fen\u00f3meno de feria. Pero claro, el trato ten\u00eda una contrapartida, a saber, Agust\u00edn deb\u00eda donar su cuerpo al doctor Velasco, una vez fallecido, por supuesto, para que fuera expuesto en el Museo de Antropolog\u00eda. El gigante estaba contento, al fin pudo alejarse de las ferias y vivir con cierta tranquilidad, aunque su enfermiza estampa no estaba para muchos disfrutes.<\/p>\n<p>Seguramente sab\u00eda el doctor Velasco que un acromeg\u00e1lico, sobre todo en aquella \u00e9poca, no ten\u00eda muy buenas cartas en el juego de la vida. Raz\u00f3n llevaba, pues el gigante extreme\u00f1o falleci\u00f3 antes de llegar a la treintena, sucumbiendo a la tuberculosis en Madrid, el 31 de diciembre de 1875. Momento triste para el gigante, pero de gran emoci\u00f3n para el doctor Velasco, que trabaj\u00f3 con el cad\u00e1ver para preparar un molde del mismo y extraer el esqueleto que, hoy d\u00eda, contin\u00faa asombrando al visitante del Museo Nacional de Antropolog\u00eda de Madrid. Con el proceso el esqueleto perdi\u00f3 algo de talla, pero no por ello deja de impresionar el ver ah\u00ed, descansando en una gran urna de cristal, los huesos de Agust\u00edn Luengo, el gigante extreme\u00f1o que al morir ya llegaba por los<strong> 2,35 metros de altura<\/strong>. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 cimas hubiera alcanzado de haber permanecido m\u00e1s tiempo entre los vivos. Ahora, en la muerte, y desde hace m\u00e1s de un siglo, el gigante espera a diario a las gentes que se asoman para contemplarlo con sorpresa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja en su edici\u00f3n del mes de agosto de 2012. &#8230;digamos dos palabras sobre la estupenda figura cient\u00edfica <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=6973\" title=\"Un gigante en el Museo Nacional de Antropolog\u00eda\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":10820,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-6973","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-made_in_spain"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/7696538146_ff17ea3373_b.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-1Ot","jetpack-related-posts":[{"id":6083,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=6083","url_meta":{"origin":6973,"position":0},"title":"Una visita al Museo Naval de Madrid","author":"alpoma","date":"24 enero 2012","format":false,"excerpt":"Al igual que ya hice con el Science Museum de Londres, no he podido resistir hoy la tentaci\u00f3n de recomendar la visita a una joya no muy conocida que se encuentra en Madrid. 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