{"id":5208,"date":"2011-08-15T23:41:51","date_gmt":"2011-08-15T21:41:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=5208"},"modified":"2011-08-15T23:41:51","modified_gmt":"2011-08-15T21:41:51","slug":"el-molesto-ruido-del-big-bang","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=5208","title":{"rendered":"El molesto ruido del Big Bang"},"content":{"rendered":"<p>Las hojas del calendario pertenenciente al <strong>a\u00f1o 1964<\/strong> iban cayendo poco a poco. Cinco a\u00f1os antes se hab\u00eda levantado en los laboratorios de la Bell Telephone de Holmdel, Nueva Jersey, una <strong><a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Holmdel_horn_antenna\">extra\u00f1a antena articulada<\/a><\/strong> de aluminio con forma de <strong><a href=\"http:\/\/www.antenna-theory.com\/antennas\/aperture\/horn.php\">cuerno<\/a><\/strong> de unos seis metros de apertura en su boca. Originalmente el aparato hab\u00eda sido dise\u00f1ado para seguir <strong>se\u00f1ales de radio procedentes de sat\u00e9lites artificiales<\/strong> pero he aqu\u00ed que en el a\u00f1o que aparece citado en la primera frase de este art\u00edculo tuvo la suerte de contar con dos inquilinos muy insistentes y perspicaces. Se trataba de los j\u00f3venes radioastr\u00f3nomos <strong><a href=\"http:\/\/www.bell-labs.com\/user\/apenzias\/\">Arno Penzias<\/a><\/strong> y <strong><a href=\"http:\/\/www.nobel-winners.com\/Physics\/robert_woodrow_wilson.html\">Robert Wilson<\/a><\/strong>, que en esos momentos no ten\u00edan ni idea que el tiempo que iban a pasar al a vera del cuerno de metal les har\u00eda ganar el <strong>Premio Nobel de f\u00edsica en 1978<\/strong>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/6047359816\/\" title=\"antena_de_holmdel, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm7.static.flickr.com\/6077\/6047359816_fbaaf87611_o.jpg\" width=\"620\" height=\"487\" alt=\"antena_de_holmdel\" class=\"otros\"\/><\/a><\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de los dos escrutadores del cosmos era utilizar la antena para realizar<strong> mediciones de radio procedentes de nuestra galaxia fuera del plano de la propia V\u00eda L\u00e1ctea<\/strong>. El gran cuerno era una de las mejores y m\u00e1s indicadas instalaciones que hab\u00eda en su \u00e9poca para realizar aquella tarea. Ahora bien, esas emisiones de radio que pretend\u00edan medir eran poco m\u00e1s que leve ruido sobre el siseo creado por la electr\u00f3nica del sistema receptor o por el crepitar generado por los materiales que daban forma a la antena. Es m\u00e1s, incluso la atm\u00f3sfera terrestre contribu\u00eda a introducir m\u00e1s ruido todav\u00eda, con lo que<strong> intentar diferenciar las se\u00f1ales de radio gal\u00e1cticas del resto se volv\u00eda una tarea muy complicada<\/strong>. Para colmo, esa radiaci\u00f3n de la V\u00eda L\u00e1ctea que tanto buscaban no era algo puntual en el espacio, sino que formaba algo as\u00ed como un ruido \u00abcontinuo\u00bb que se sumaba a los dem\u00e1s ruidos. Cosa complicada separar unas se\u00f1ales de otras, pero <strong>la persistencia de los dos radioastr\u00f3nomos logr\u00f3 sus resultados, aunque ni de lejos se trat\u00f3 de lo que esperaban encontrar<\/strong>.<\/p>\n<p>Sumaron todos los \u00abruidos\u00bb que lograron encontrar, pero por mucho que med\u00edan, aparec\u00eda siempre algo m\u00e1s que no deb\u00eda estar ah\u00ed. Hicieron lo imposible por <strong>descartar cualquier interferencia creada por la antena, la atm\u00f3sfera, o los circuitos del amplificador<\/strong>, pero un peque\u00f1o exceso de radiaci\u00f3n de microondas no desaparec\u00eda. Lo m\u00e1s intrigante de todo era que<strong> la dichosa se\u00f1al de ruido de microondas de 7,35 cent\u00edmetros era independiente de cualquier cosa que se les ocurriera<\/strong>. Siempre estaba ah\u00ed, daba igual la hora a la que realizaran las mediciones, la fecha o el lugar hacia donde apuntaran el cuerno, todo daba lo mismo, <strong>la se\u00f1al aparec\u00eda en todo momento y en todas partes<\/strong>. De forma l\u00f3gica qued\u00f3 claro que aquello no proced\u00eda de la V\u00eda L\u00e1ctea, ni siquiera de otra galaxia m\u00e1s lejana, o bien se trataba de un objeto tan grande que no pod\u00edan imaginar, o era generado en la propia antena. Decidieron que lo m\u00e1s probable era que su propio aparato de registro fuera el causante del problema. Se equivocaron.<\/p>\n<p><strong>\u00a1Necesitaban encontrar a un culpable!<\/strong> Cargaron con la acusaci\u00f3n varias <strong>palomas<\/strong> que viv\u00edan por all\u00ed cerca y que hab\u00edan sido vistas merodeando sobre el gran cuerno met\u00e1lico. Al principio decidieron enviar a las palomas lejos del laboratorio, pero al poco regresaron. En el segundo intento ya no volvieron m\u00e1s. Aqu\u00ed la historia es un poco borrosa, supuestamente fue un gran susto lo que llev\u00f3 a las aves a huir a toda pastilla del lugar pero podemos imaginar cosas incluso peores. El caso es que las palomas ya no regresaron, pero hab\u00edan dejado su marca sobre la antena en forma de albas deposiciones. Y, en efecto, <strong>hasta unas aparentemente inofensivas cagadas de paloma pod\u00edan introducir ruido<\/strong>, por lo que, por fin, creyeron haber hallado el origen de la molesta se\u00f1al.<\/p>\n<p>A principios de 1965 <strong>desmontaron la antena y limpiaron todo con sumo cuidado<\/strong>, \u00a1ya nada podr\u00eda detener su experimento! Al final, despu\u00e9s de tanto esfuerzo, el ruido apenas disminuy\u00f3, as\u00ed que ni p\u00e1jaros ni inventos, <strong>all\u00ed hab\u00eda algo que no cuadraba<\/strong>. El molesto ruido, finalmente depurado hasta el l\u00edmite de lo que pudieron lograr, era equivalente al que emitir\u00eda un objeto con temperatura de unos 3,5 grados Kelvin. Penzias y Wilson continuaron rompi\u00e9ndose la cabeza, pensando en qu\u00e9 podr\u00eda generar aquel ruido que \u00abno deb\u00eda estar all\u00ed\u00bb. Cierto d\u00eda Penzias, en conversaci\u00f3n telef\u00f3nica con un colega radioastr\u00f3nomo, Bernard Burke, se enter\u00f3 de que un f\u00edsico te\u00f3rico llamado <strong><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Philip_James_Edwin_Peebles\">P.J.E. Peebles<\/a><\/strong> hab\u00eda predicho que el universo primitivo podr\u00eda ser rastreado gracias a una radiaci\u00f3n residual, algo as\u00ed como un \u00abeco\u00bb del origen del universo, idea en la l\u00ednea de lo tambi\u00e9n predicho anteriormente por George Gamow, Ralph Alpher y Robert Herman. Y, de repente, <strong>todo empez\u00f3 a cuadrar<\/strong>. Ese molesto ruido que entorpec\u00eda las observaciones de radio y que aparec\u00eda all\u00e1 donde se mirara era, nada m\u00e1s y nada menos, que la <strong><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Radiaci%C3%B3n_de_fondo_de_microondas\">radiaci\u00f3n de fondo de microondas<\/a><\/strong>, la huella del universo primitivo que existi\u00f3 poco despu\u00e9s del <strong>Big Bang<\/strong>.  <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;<br \/>\n<strong>Para m\u00e1s detalles y una narraci\u00f3n mucho m\u00e1s fina y exacta de esta aventura, v\u00e9ase<\/strong>: <em>Los tres primeros minutos del universo<\/em>, de Steven Weinberg. Alianza Editorial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Las hojas del calendario pertenenciente al a\u00f1o 1964 iban cayendo poco a poco. Cinco a\u00f1os antes se hab\u00eda levantado en los laboratorios de la Bell Telephone de Holmdel, Nueva Jersey, <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=5208\" title=\"El molesto ruido del Big Bang\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":10518,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-5208","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obsolescencia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/6047359816_fbaaf87611_o.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-1m0","jetpack-related-posts":[{"id":528,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=528","url_meta":{"origin":5208,"position":0},"title":"El enterrador, la telefonista, su marido y el cad\u00e1ver&#8230;","author":"alpoma","date":"9 julio 2006","format":false,"excerpt":"Tiene guasa el t\u00edtulo, no en vano lo he colocado en recuerdo de cierta pel\u00edcula de Peter Greenaway. 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