{"id":4487,"date":"2011-04-04T16:56:58","date_gmt":"2011-04-04T14:56:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=4487"},"modified":"2011-04-04T16:56:58","modified_gmt":"2011-04-04T14:56:58","slug":"transportando-un-obelisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=4487","title":{"rendered":"Transportando un obelisco"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/5588925542\/\" title=\"obelisco_1 by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5024\/5588925542_f3433a4b57.jpg\" width=\"339\" height=\"500\" alt=\"obelisco_1\" class=\"dch\"\/><\/a>La semana pasada dej\u00e9 anotada una <strong><a href=\"http:\/\/www.notechmagazine.com\/2011\/03\/how-to-ship-obelisk.html\">referencia de No Tech Magazine<\/a><\/strong> que mencionaba la curiosa forma de transporte ideada para cargar antiguos obeliscos egipcios hacia Europa o los Estados Unidos durante <strong>la \u00abfiebre\u00bb egipcia del siglo XIX<\/strong>. S\u00ed, porque a lo largo de ese siglo, sobre todo despu\u00e9s de que Napole\u00f3n pusiera de moda todo lo egipcio y, por extensi\u00f3n, lo oriental en general, muchos lugares del mundo lucharon por tener un antiqu\u00edsimo obelisco egipcio en alguna de sus plazas. La cosa ven\u00eda de lejos, pues ya en \u00e9poca de los romanos y, sobre todo, despu\u00e9s del Renacimiento, se vio toda clase de tr\u00e1fico de objetos egipcios movi\u00e9ndose en el Mediterr\u00e1neo camino de palacios y calles de media Europa. Ahora bien, el capricho decimon\u00f3nico por Egipto lleg\u00f3 a extremos a veces rid\u00edculos y, en ocasiones, se tuvo que recurrir al m\u00e1s sorprendente de los ingenios, como sucede en el caso del transporte de obeliscos.<\/p>\n<p>Bien, ah\u00ed qued\u00f3 la referencia, esperando a que mi memoria recordara d\u00f3nde hab\u00eda visto algo parecido porque, desde el mismo momento en que le\u00ed el art\u00edculo, tuve la sensaci\u00f3n de haber escuchado algo similar anteriormente. Ayer por la noche, despu\u00e9s de dar mil vueltas a la cabeza, me acord\u00e9. He aqu\u00ed, gracias a la <strong><a href=\"http:\/\/www.bne.es\/es\/Catalogos\/HemerotecaDigital\/\">Hemeroteca de la Biblioteca Nacional<\/a><\/strong>, la otra referencia que buscaba. Se trata de un art\u00edculo sobre transporte de obeliscos publicado en la revista <em>Hojas Selectas<\/em>, en su edici\u00f3n de noviembre de 1910.<\/p>\n<blockquote><p><strong>LA TRASLACIO\u0301N DE UN OBELISCO<\/strong><br \/>\n<em><strong>La aguja de Cleopatra en Londres<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Las grandes capitales de nuestro tiempos han puesto especial empe\u00f1o en poseer, como decoraci\u00f3n de sus perspectivas urbanas, alguno de estos singulares monumentos, llamados obeliscos, con los que el Egipto farao\u0301nico decoraba las entradas de sus<br \/>\ntemplos. El obelisco de Londres, que motiva nuestro arti\u0301culo, fue trasladado ya en la antigu\u0308edad con propo\u0301sito semejante. Procedi\u0301a de Helio\u0301polis, la ciudad del alto Egipto, con su templo rival del de Amo\u0301n, en Tebas. En la e\u0301poca alejandrina, los monarcas griegos de Egipto, de la dinasti\u0301a de los Tolomeos, pusieron por obra sus deseos de enriquecer la capital improvisada en el delta del Nilo por el conquistador macedo\u0301nico, despojando en su provecho las ruinas de los antiguos templos farao\u0301nicos, y por esto la aguja de piedra que hoy vemos en Londres, habi\u0301a verificado ya en e\u0301poca remota un primer viaje a lo largo del ri\u0301o, bajando desde Helio\u0301polis hasta la nueva capital, oo sea Alejandri\u0301a.<\/p>\n<p>Los romanos, al conquistar el Egipto, heredaron de los Tolomeos este gusto por los obeliscos para embellecer sus conjuntos monumentales, y fueron innumerables las grandes agujas de granito que arrancaron de los templos egipcios para trasladarlas a Roma. Cuando veamos las dificultades con que se tropezo\u0301 para transportar a Londres, en 1877, el obelisco de que tratamos, asombrara\u0301 ma\u0301s el caudal de energi\u0301as que represento\u0301 para los romanos arrancar y conducir el sinnu\u0301mero de obeliscos que engalanaron la Roma imperial. Los obeliscos, que en Egipto so\u0301lo servi\u0301an de ma\u0301stil ornamental, sin utilidad pra\u0301ctica ninguna ni otro fin que el de la pura emocio\u0301n este\u0301tica, colocados a cada lado de las puertas de los templos farao\u0301nicos, teni\u0301an en Roma una aplicacio\u0301n tambie\u0301n decorativa, para sen\u0303alar en los circos la espina central, alrededor de la cual circulaban los carros y luchadores. <\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/5588381539\/\" title=\"obelisco_2 by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5303\/5588381539_4cd2845cce_o.jpg\" width=\"580\" height=\"355\" alt=\"obelisco_2\"\/><\/a><br \/>\n<em>El obelisco de Londres en la playa de Alejandri\u0301a, al emprenderse los trabajos<br \/>\npara transportarlo a Inglaterra.<\/em><\/p>\n<p><!--more-->Nada tan a propo\u0301sito para sen\u0303alar esta espina rectili\u0301nea como las dos agujas de un solo bloque trai\u0301das de Egipto, y aunque el coste resultase enorme, en cambio su efecto, en el interior del circo, era de majestad y belleza incomparables. Uno de estos obeliscos, el del circo de Nero\u0301n, existe todavi\u0301a intacto en su sitio, en el centro de lo que hoy forma la plaza de San Pedro, delante del Vaticano. Sabido es que el emplazamiento de la gran basi\u0301lica romana esta\u0301 fijado desde tiempo inmemorial en el lugar mismo de la arena del circo de Nero\u0301n, donde, segu\u0301n las Actas, se supone que sufrio\u0301 martirio y muerte el pri\u0301ncipe de los apo\u0301stoles.<br \/>\nLa aguja del Vaticano aparece en todos los dibujos y grabados relativos a las peregrinaciones a la famosa basi\u0301lica. En lugar de la plaza magni\u0301fica, con la columnata que podemos ver hoy, existi\u0301an alli\u0301 restos bien visibles de las arenas y las gradas del circo; el obelisco, que ocupa el extremo de su espina, estaba parcialmente sepultado por los escombros y bajo la capa de tierra que fue acumulando el Ti\u0301ber en sus repetidas inundaciones, pero todavi\u0301a descollando lo suficiente para impresionar a los que visitaban los lugares santos de la Ciudad Eterna.<\/p>\n<p>Todos los dema\u0301s obeliscos de Roma (y eran innumerables), cai\u0301dos y rotos como los dejaron los saqueos e incendios de los ba\u0301rbaros, esperaban el dia de su restauracio\u0301n. Los papas se aplicaron con celo esmerado a decorar de nuevo su ciudad con las maltratadas agujas africanas. Los fragmentos fueron reunidos, y substituidos los bloques que\t faltaban\tpor\totros del mismo granito rojo, y en lugar de ser de una sola pieza, como en lo antiguo, los obeliscos de varias se irguieron en las plazas de Roma con una nueva utilidad este\u0301tica, que no habi\u0301an tenido hasta entonces. Los obeliscos romanos ocupan hoy, por lo comu\u0301n, el centro de una plaza y suplen la carencia de estatuas o fuentes monumentales. Asi\u0301 es el de la plaza de Montecitorio, el de San Juan de Letra\u0301n y el de la plaza del Popo\u0301lo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/5588420427\/\" title=\"obelisco_3 by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5027\/5588420427_edc07c86d7_o.jpg\" width=\"580\" height=\"456\" alt=\"obelisco_3\"\/><\/a><br \/>\n<em>Operaciones preliminares para lanzar al mar el obelisco, no lejos de otro monolito gemelo<br \/>\nque se yergue au\u0301n en pie cerca de Alejandri\u0301a.<\/em><\/p>\n<p>Todos fueron levantados en fragmentos y puestos de nuevo sobre una base cuadrada. El del circo de Ner\u00f3n se traslad\u00f3 algunos pasos m\u00e1s all\u00e1, para ocupar el centro de la nueva plaza porticada que proyecto\u0301 Bernini. Era el u\u0301nico que se conservaba intacto, y hubo empen\u0303o en que no ocurriese ningu\u0301n percance en su traslacio\u0301n.<\/p>\n<p>La tercera capital, despue\u0301s de Alejandri\u0301a y de Roma, que tuvo sus obeliscos trasladados de los templos farao\u0301nicos, fue Constantinopla, la nueva Roma edificada por Constantino en el B\u00f3sforo. Sabido es que el lugar predilecto de reuni\u00f3n de los ciudadanos de Constantinopla era el hip\u00f3dromo, o circo inmenso que exist\u00eda en frente del palacio imperial. De sus galer\u00edas y ventanas pod\u00eda contemplar la fastuosa corte bizantina los juegos y carreras, y pod\u00eda trasladarse directamente al palco reservado que se abr\u00eda sobre las gradas.<\/p>\n<p>Como toda la vida de la capital estaba concentrada en el hipo\u0301dromo, era lo\u0301gico que los emperadores se esforzaran en enriquecerlo. Por esto Justiniano hizo trasladar al hipo\u0301dromo de Constantinopla una aguja para su espina, que todavi\u0301a hoy puede verse en pie en la capital turca. En el pedestal, esculpido por artistas bizantinos, est\u00e1 el emperador representado en medio de sus generales, formando un grupo de interesante contraste con las l\u00edneas rectas del obelisco que se yergue sobre \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/5589055308\/\" title=\"obelisco_4 by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5064\/5589055308_69bd42324d_o.jpg\" width=\"580\" height=\"411\" alt=\"obelisco_4\"\/><\/a><br \/>\n<em>Operacio\u0301n para rodear el obelisco con planchas de hierro, fijas en grandes aros,<br \/>\npara encerrarlo en una especie de caja cilindrica.<\/em><\/p>\n<p>Pari\u0301s tiene tambie\u0301n su obelisco, regalado a Francia en 1835 por Mehemet-Ali\u0301, quien mando\u0301 arrancarlo expresamente del lugar donde estaba emplazado desde la remota fecha de su erecci\u00f3n, en tiempos de Rams\u00e9s II, delante de una de las fachadas de Luxor. En el templo fara\u00f3nico la magn\u00edfica aguja no estaba sola, pues otra se levantaba al lado opuesto de la puerta principal del templo, seg\u00fan costumbre general. Es curioso hacer notar que los dos obeliscos de Luxor no eran iguales. El de la plaza de la Concordia, que es el menor, no ten\u00eda m\u00e1s que 23 metros de altura, mientras que el gemelo, todav\u00eda subsistente en el lugar, delante de la fachada del templo, tiene 25 metros. Se habi\u0301a logrado reducir la diferencia variando algo la altura del pedestal; el menor teni\u0301a una base ma\u0301s alta y asi\u0301 se disimulaba su mal efecto. Todo esto demuestra que ni una gran regularidad era de rigor absoluto en estos monumentos, ni se disponi\u0301a siempre de bloques de dimensiones tan grandes para tallarlos iguales.<\/p>\n<p>Un arqueo\u0301logo moderno critica el desacierto de colocacio\u0301n del obelisco de Pari\u0301s, en el a\u0301rea sin li\u0301mites de la plaza de la Concordia. En cambio, en Egipto, en el espacio reducido del patio que precedi\u0301a al templo, la altura del obelisco se apreciaba en su valor, mientras que en la gran plaza parisiense se pierde sin te\u0301rmino de comparacio\u0301n. Otra discusio\u0301n curiosa se inicio\u0301 cuando la traslacio\u0301n del obelisco de Pari\u0301s, acerca de la decoracio\u0301n de la punta de su remate. El obelisco de Luxor, como todos los mo- numentos de este ge\u0301nero, remata en una pequen\u0303a pira\u0301mide, o piramido\u0301n, como se llama te\u0301cnicamente, que limita la aguja. Este piramido\u0301n, segu\u0301n un arqueo\u0301logo germa\u0301nico, habi\u0301a de estar dorado, porque asi\u0301 eran, como \u00e9l lo deduc\u00eda de textos antiguos, los obeliscos en el Egipto fara\u00f3nico. Seg\u00fan un viajero \u00e1rabe del siglo XIII, los obeliscos estaban recubiertos en su punta de una plancha de cobre dorado, que se adaptaba exactamente a la forma del remate; el de la reina Hatasu, en Karnac, que es el mayor de todos los obeliscos conocidos (mide 33 metros de altura), lleva una inscripcio\u0301n segu\u0301n la cual el oro de que esta\u0301 recubierto, \u00abfue\u0301 tomado a los jefes de las naciones.\u00bb Examinando bien dicho remate, se ve que la punta de los obeliscos no esta\u0301 delicadamente pulimentada, pues se dejo\u0301 el granito rugoso, sin duda para aplicar mejor el metal. En cambio, en las caras verticales el pulimento es perfecto, no so\u0301lo en los planos, sino tambie\u0301n en el interior de las figuras que en disposicio\u0301n de jerogli\u0301ficos decoran completamente el obelisco; esto nos sugiere la presuncio\u0301n de que estas caras estaban doradas con oro batido y no recubiertas de placas de metal, como en la cu\u0301spide. Las precedentes hipo\u0301tesis sobre la decoracio\u0301n y dorado de los obeliscos fueron generalmente rechazadas, como tambie\u0301n sucedi\u00f3 en un principio cuando se iniciaron las ideas de las policrom\u00edas de los templos griegos. Parec\u00eda aberraci\u00f3n y herej\u00eda suponer que una aguja de la ma\u0301s dura piedra conocida, como es el granito rojo, tuviera que encubrirse bajo una falsificacio\u0301n de oro, que le dari\u0301a vulgar aspecto brillante y meta\u0301lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/5588507615\/\" title=\"obelisco_5 by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5135\/5588507615_bc8021abca_o.jpg\" width=\"580\" height=\"448\" alt=\"obelisco_5\"\/><\/a><br \/>\n<em>El obelisco encerrado en la enorme caja meta\u0301lica<br \/>\ny a punto de ser botado al agua.<\/em><\/p>\n<p>Y, sin embargo, del mismo modo que hoy ya nadie discute la verdad de la policromi\u0301a de los templos griegos de ma\u0301rmol, seri\u0301a insensato negar la evidencia de los textos, respecto al dorado, de una parte por lo menos, de las antiguas agujas farao\u0301nicas de granito. La historia, como todas las ciencias, tiene sus sorpresas, que contradicen lo que muchas veces suponi\u0301an los que ma\u0301s se precian de conocer sus secretos.<\/p>\n<p>Otra sorpresa producida por los obeliscos, fue la lectura de los jerogli\u0301ficos que decoran invariablemente sus cuatro caras. Cuando las dificultades de leer la escritura jerogli\u0301fica quedaron completamente vencidas, en el primer tercio del siglo pasado, gracias a los trabajos de Champollio\u0301n, que tuvieron por punto de partida su maravillosa traduccio\u0301n de la famosa piedra de Rosetta, se advirtio\u0301 en seguida que las inscripciones de los obeliscos eran simples f\u00f3rmulas repetidas y transcripcio\u0301n insignificante de los ti\u0301tulos del protocolo real. Pareci\u0301a, y asi\u0301 lo habi\u0301an supuesto los eruditos al contemplar los obeliscos de Roma con sus leyendas jerogli\u0301ficas, que desgraciadamente no podi\u0301an traducir, como si guardaran el misterioso secreto de un culto o conmemoraran la edificacio\u0301n del templo o perpetuaran algu\u0301n hecho memorable de los grandes monarcas farao\u0301nicos. Y en lugar de esto, las lecturas de los primeros egipto\u0301logos que pudieron descifrar los jerogli\u0301ficos, y lo hicieron en seguida con los que cubren los obeliscos, no daban por lo comu\u0301n ma\u0301s que la serie de los atributos del Farao\u0301n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/5588535265\/\" title=\"obelisco_6 by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5305\/5588535265_a049a79600_o.jpg\" width=\"580\" height=\"473\" alt=\"obelisco_6\"\/><\/a><br \/>\n<em>La Caja que contiene el obelisco puesta a flote y remolcada por dos vapores egipcios,<br \/>\nque han de llevarla a Londres. En el fondo, destaca la silueta en el horizonte de la ciudad de Alejandri\u0301a.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed, pues, no sabemos todavi\u0301a con certeza si su empleo fuee puramente decorativo del conjunto monumental de las entradas de los templos. Su mismo nombre, obelos, o sea aguja, es una palabra griega de la que se valen para describirlos los viajeros griegos de la e\u0301poca romana. Obelisco es el diminutivo de obelos, y no se comprende por que\u0301 rara fantasi\u0301a dieron los griegos en llamarles agujillas. En las inscripciones jerogli\u0301ficas esta\u0301 representado a veces un obelisco que parece tener el valor de la s\u00edlaba \u00abmen\u00bb, que, segu\u0301n se supone, significa estabilidad en la lengua del antiguo Egipto. Pero en cuanto a su simbo\u0301lico sentido, si eran la u\u0301ltima evolucio\u0301n del culto solar, si servi\u0301an de agujas de un gran cuadrante cuya sombra observaban los sacerdotes en las paredes y el suelo de los patios de los templos; si son la forma perfeccionada y ci\u0301vica de los monolitos prehisto\u0301ricos o menhires, tambie\u0301n clavados en el suelo como agujas de piedra, todo esto son temas a propo\u0301sito para divagaciones interesantes, pero sobre las cuales, hoy por hoy, no puede aducirse ningu\u0301n dato cienti\u0301fico.<\/p>\n<p>Volviendo ahora al obelisco de Londres, tan celebrado en la capital inglesa y conocido con el nombre de \u00abAguja de Cleopatra\u00bb, hemos de indicar las curiosas circunstancias en que fue trasladado desde Alejandri\u0301a a las orillas del Ta\u0301mesis. Habi\u0301a sido regalado mucho tiempo antes al gobierno ingle\u0301s por el jedive Mehemet-Ali\u0301, pero no se traslado\u0301 hasta 1877, y aun gracias a la munificencia del Dr. Erasmo Wilson, quien cedi\u00f3 para este objeto diez mil libras esterlinas. No era la verdadera aguja de Cleopatra, de Alejandri\u0301a, sino un obelisco gemelo de las mismas dimensiones, que desde tiempo inmemorial yaci\u0301a medio enterrado en el suelo. Los dos procedi\u0301an de Helio\u0301polis, y fueron trasladados a Alejandri\u0301a en tiempo de los Tolomeos; el que quedo\u0301, la aguja de Cleopatra, se halla en el Parque de Nueva York, El de Londres tiene 21 metros de alto por 244 de ancho, y por lo que se ve, es so\u0301lo algo ma\u0301s bajo que el de Pari\u0301s; pesa 182.540 kilogramos, y son de presumir las dificultades que ofreceri\u0301a mover una masa de estas dimensiones y de peso tan colosal. Por los relieves de los templos del antiguo Egipto, en que se ve figurado el arrastre y traslacio\u0301n de los enormes bloques monol\u00edticos, sabemos que se empleaba un verdadero ej\u00e9rcito de obreros para llevarlos desde la cantera hasta la obra. Parecido procedimiento tuvo que emplearse para trasladar el de Par\u00eds, desde Marsella, en que atrac\u00f3 la gran armad\u00eda que lo condujo.<\/p>\n<p>En nuestro caso, o sea para el transporte del obelisco de Londres, las dificultades y el coste fueron menores, pues no tuvo que acarrearse por tierra. El bloque yaci\u0301a en la playa de Alejandri\u0301a y pudo ir hasta Londres por mar y luego remontando el Ta\u0301mesis. Para ello se puso por obra la ingeniosa idea de remolcarlo dentro de una caja. Las figuras demuestran por que\u0301 medios tan sencillos se llego\u0301 a la fabricacio\u0301n de esta caja, disponiendo a lo largo del gran monolito varias secciones o anillos de hierro, que convenientemente recubiertos despue\u0301s con gruesas planchas, clavadas en el sentido de las generatrices, formaban un cilindro que lo encerraba herme\u0301ticamente. Este cilindro o caja se habi\u0301a calculado de tal modo que, con el aire contenido, teni\u0301a que flotar forzosamente, a pesar del enorme peso del gran bloque. Las figuras muestran los dos remolcadores, con bandera egipcia, tirando del bloque para llevarlo mar adentro; la silueta de la ciudad de Alejandri\u0301a se ve en el fondo, desde la desembocadura del Nilo. La travesi\u0301a mari\u0301tima se hizo sin dificultad, y una vez la aguja en Londres se irguio\u0301 de nuevo, decorando con su silueta uno de los muelles ma\u0301s concurridos del gran ri\u0301o de la capital del Reino Unido.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/5589193968\/\" title=\"obelisco_8 by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm6.static.flickr.com\/5057\/5589193968_7f29cccd07_o.jpg\" width=\"580\" height=\"667\" alt=\"obelisco_8\"\/><\/a><br \/>\n<em>Andamio levantado en Londres para erigir el obelisco egipcio.<\/em><\/p>\n<p>Este u\u0301ltimo detalle de levantar los obeliscos es la parte ma\u0301s delicada de su colocacio\u0301n. Ya los antiguos teni\u0301an que valerse para ello de un sistema de palancas, y despue\u0301s, para colocarlos en posicio\u0301n exactamente vertical, dejaban entre la aguja y el pedestal algunos sacos de arena, que, vacia\u0301ndose poco a poco uno a uno, permit\u00edan fijar la posici\u00f3n del obelisco con regularidad absoluta. Puede verse en la anterior imagen el curioso entramado vertical de madera que sirvio\u0301, en Londres, para levantar la supuesta Aguja de Cleopatra. Son dos andamios paralelos, entre los cuales podi\u0301a moverse el obelisco, que, depositado en el suelo, se hac\u00eda girar alrededor de un eje hasta tomar la posicio\u0301n vertical, bien sen\u0303alada por los dos andamios. (&#8230;)<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Imagen de cabecera<\/strong>: <em>Obelisco de Londres, en la orilla del Ta\u0301mesis.<\/em> Del art\u00edculo citado en el post. Biblioteca Nacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>La semana pasada dej\u00e9 anotada una referencia de No Tech Magazine que mencionaba la curiosa forma de transporte ideada para cargar antiguos obeliscos egipcios hacia Europa o los Estados Unidos <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=4487\" title=\"Transportando un obelisco\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":10724,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4487","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obsolescencia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/5588925542_f3433a4b57.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-1an","jetpack-related-posts":[{"id":349,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=349","url_meta":{"origin":4487,"position":0},"title":"Tic Tac Tic Tac&#8230;","author":"alpoma","date":"10 febrero 2006","format":false,"excerpt":"En la antig\u00fcedad, egipcios, griegos y romanos idearon diversas formas para medir el tiempo, los relojes solares y las clepsidras no eran muy fiables, pero tampoco se necesitaba m\u00e1s precisi\u00f3n. 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