{"id":3661,"date":"2010-11-03T16:07:44","date_gmt":"2010-11-03T14:07:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=3661"},"modified":"2010-11-03T16:07:44","modified_gmt":"2010-11-03T14:07:44","slug":"severo-ochoa-y-el-codigo-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=3661","title":{"rendered":"Severo Ochoa y el c\u00f3digo de la vida"},"content":{"rendered":"<p>El presente art\u00edculo corresponde a una versi\u00f3n reducida del que publiqu\u00e9 en la revista <strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong> en su edici\u00f3n del mes de noviembre de 2010.<\/p>\n<blockquote><p><em>Creo que es un gran honor, lo mejor que le puede suceder a un cient\u00edfico. Pero no pienso que un cient\u00edfico necesite un premio, puesto que la compensaci\u00f3n para \u00e9l es su propio trabajo. Si adem\u00e1s obtiene otra clase de reconocimiento, bienvenida sea.<\/em><\/p>\n<p>Declaraciones de Severo Ochoa tras conocer que se le hab\u00eda concedido el<strong> Premio Nobel de Fisiolog\u00eda<\/strong>, publicadas en <em>La Vanguardia<\/em>, 17 de octubre de 1959. <\/p><\/blockquote>\n<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/5143001910\/\" title=\"F4.large by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm2.static.flickr.com\/1368\/5143001910_1ece0ba650.jpg\" width=\"350\" height=\"500\" alt=\"F4.large\" class=\"dch\"\/><\/a>La d\u00e9cada de los noventa estaba a punto de nacer cuando, en un caluroso verano, me encontraba paseando con mis t\u00edos por el paseo aleda\u00f1o al Puerto Deportivo de Gij\u00f3n. Nada hab\u00eda fuera de lo normal, mucha gente caminando bajo el sol, peque\u00f1os barquitos meci\u00e9ndose pausadamente en el agua y poco m\u00e1s, hasta que un codazo me sac\u00f3 del ligero sopor en que me hallaba.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSabes qui\u00e9n es ese anciano? \u2014coment\u00f3 mi t\u00eda bruscamente.<br \/>\n\u2014Ni idea \u2014respond\u00ed sin mucho inter\u00e9s y pr\u00e1cticamente sin mirar hacia el personaje que caminaba a nuestro lado con pesadez y apoyando sus pasos en una mujer que lo acompa\u00f1aba.<br \/>\n\u2014Mira mejor, seguro que le conoces&#8230;<\/p>\n<p>Y entonces ca\u00ed, porque aunque yo apenas era un chaval de quince a\u00f1os, ya era un fan\u00e1tico de la historia de la ciencia y, c\u00f3mo no, el hombre que estaba all\u00ed, a escasos dos metros de distancia, era alguien a quien hab\u00eda visto muchas veces retratado en diversos libros. S\u00ed, era el mism\u00edsimo<strong> Severo Ochoa<\/strong>, ya muy afectado por la edad, quien caminaba entre la multitud que circulaba a su alrededor ignorante de que ese anciano era, ni m\u00e1s ni menos, que todo un <strong>Premio Nobel de Fisiolog\u00eda y Medicina<\/strong>. Me qued\u00e9 mudo y paralizado, naturalmente ni me acerqu\u00e9 a molestar al insigne bioqu\u00edmico, pero la estampa qued\u00f3 grabada en mi memoria para siempre. Poco tiempo despu\u00e9s, el 1 de noviembre de 1993, Severo Ochoa abandonaba este mundo tras pasar en \u00e9l ochenta y ocho a\u00f1os muy fruct\u00edferos.<\/p>\n<p><strong>Temprano despertar a la ciencia<\/strong><\/p>\n<p>Severo Ochoa sinti\u00f3 inclinaci\u00f3n por la ciencia desde muy joven y, sobre todo, por la biolog\u00eda y la medicina. El futuro Nobel hab\u00eda nacido en la preciosa localidad asturiana de<strong> Luarca<\/strong> en 1905, tierra a la que siempre manifest\u00f3 un afecto muy especial. Estudi\u00f3 en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, donde por poco tiene como maestro a otro Premio Nobel, el insigne <strong>Santiago Ram\u00f3n y Cajal<\/strong>, que ya se hab\u00eda jubilado. Sin embargo, la figura del gran hist\u00f3logo e investigador del tejido nervioso influy\u00f3 profundamente en Ochoa. Fue, precisamente, su modelo a la hora de dedicarse en cuerpo y alma al descubrimiento de los secretos de la materia viva.<\/p>\n<p>En sus tiempos de estudiante fue colaborador de otro de los grandes de la medicina espa\u00f1ola, <strong>Juan Negr\u00edn<\/strong>, y fruto de esa colaboraci\u00f3n y de otras con diversos profesores fue un art\u00edculo de investigaci\u00f3n que logr\u00f3 publicar en una revista internacional de prestigio cuando todav\u00eda era estudiante. En 1929 complet\u00f3 su doctorado y, de nuevo, fueron las lecturas de Cajal las que le impulsaron a seguir la vida de investigador cient\u00edfico. Al poco lleg\u00f3 para Severo Ochoa uno de los momentos m\u00e1s importantes de su vida, como \u00e9l mismo confes\u00f3. Su matrimonio con la gijonesa <strong>Carmen Cobi\u00e1n<\/strong> fue, sin duda, algo vital en su carrera y su vida. Si el arte necesita de musas, en la ciencia no se va por detr\u00e1s en cuesti\u00f3n de inspiraci\u00f3n y, precisamente, Carmen trabaj\u00f3 duramente al lado de Severo Ochoa para proporcionarle la estabilidad, el apoyo y el amor con el que, sin duda, el gran bioqu\u00edmico no hubiera llegado tan lejos. Severo Ochoa siempre record\u00f3 a su esposa en todas las ocasiones que pod\u00eda hacerlo, porque deseaba expresar tanto su profundo amor mutuo como su gratitud infinita hacia ella, y siempre lo hac\u00eda de forma conmovedora. <\/p>\n<p>En Severo Ochoa se un\u00edan dos elementos muy importantes. Por una parte pasi\u00f3n por su trabajo y gran disposici\u00f3n a realizarlo incluso en las condiciones m\u00e1s duras, junto con un <strong>talento innato para la investigaci\u00f3n<\/strong>. Desde muy temprano logr\u00f3 entrar en contacto con los m\u00e1s afamados cient\u00edficos del mundo en su especialidad y muchos de ellos supieron reconocer estas cualidades, por lo que fue requerido para viajar a Europa y colaborar en algunas de las investigaciones m\u00e1s punteras de su \u00e9poca. As\u00ed, pas\u00f3 por<strong> Alemania e Inglaterra<\/strong>, donde logr\u00f3 el m\u00e1ximo respeto de sus colegas y forj\u00f3 un inter\u00e9s personal en desvelar c\u00f3mo se emplea la energ\u00eda en los procesos biol\u00f3gicos. Pudo haber regresado a Espa\u00f1a, y de hecho pas\u00f3 un breve periodo desde 1933 como profesor auxiliar de fisiolog\u00eda en la Facultad de Medicina en la que estudi\u00f3, pero la situaci\u00f3n nacional no era nada agradable, t\u00e9ngase en cuenta que hab\u00eda llegado el a\u00f1o 1936, puerta hacia el infierno de la Guerra Civil. Sin embargo, tampoco Europa era un lugar tranquilo, el auge del fascismo y el espectro del nazismo con Hitler a la cabeza hac\u00edan presagiar que el oscuro camino iniciado en Espa\u00f1a pronto afectar\u00eda al Viejo Continente. Era hora de buscar aires nuevos para poder continuar con su lucha por desentra\u00f1ar los secretos de la vida, Am\u00e9rica era el lugar adecuado para ello. <\/p>\n<p>A pesar de la nostalgia de su querida tierra, que siempre ten\u00eda presente, gracias al apoyo de su mujer pudo seguir continuando su labor. Trabaj\u00f3 con un c\u00e9lebre matrimonio de Premios Nobel,<strong> Carl y Gerty Cori <\/strong>y m\u00e1s tarde logr\u00f3 su propio laboratorio de investigaci\u00f3n en los Estados Unidos donde pudo dirigir sus caminos hacia las l\u00edneas m\u00e1s prometedoras de la bioqu\u00edmica seg\u00fan su propio criterio. Desde mediados de los a\u00f1os 40 la ciudad de <strong>Nueva York se convirti\u00f3 en su hogar<\/strong>, donde lleg\u00f3 a ocupar los m\u00e1s altos puestos de profesor e investigador universitario en Bioqu\u00edmica, especializado en enzimas. Sus investigaciones sobre metabolismo celular lo convirtieron en toda una celebridad en su campo, investigadores de todo el planeta le consultaban y deseaban trabajar en su laboratorio. <\/p>\n<p><strong>El descubrimiento del c\u00f3digo de la vida<\/strong><\/p>\n<p>La inspiraci\u00f3n debe encontrarte trabajando, y la suerte hay que buscarla, tambi\u00e9n trabajando. Por eso no extra\u00f1ar\u00e1 que Severo Ochoa, en sus infatigables experimentos enzim\u00e1ticos descubriera mediada la d\u00e9cada de 1950 algo fundamental, a saber, una enzima capaz de catalizar la <strong>s\u00edntesis de \u00e1cidos nucleicos en laboratorio<\/strong>. No entrar\u00e9 en detalles t\u00e9cnicos porque, a buen seguro, la mayor parte de quienes lean esto decidir\u00e1n dejarlo en esta parte. Lo que hay que saber es que Ochoa lleg\u00f3 a desarrollar entonces, al principio de una forma un tanto sorpresiva pero luego con s\u00f3lida metodolog\u00eda, una t\u00e9cnica capaz de servir para crear y modificar en laboratorio los compuestos qu\u00edmicos que son b\u00e1sicos para la vida, esto es, los componentes fundamentales de las mol\u00e9culas en que se halla escrito nuestro c\u00f3digo gen\u00e9tico, el ADN y el ARN. En concreto,<strong> logr\u00f3 en 1954 descubrir en sus trabajos de fosforilaci\u00f3n oxidativa la enzima denominada polinucle\u00f3tido fosforilasa, con la que se puede sintetizar ARN<em> in vitro<\/em><\/strong>. Esto es crucial porque el ARN es el \u201cintermediario\u201d en las complejas rutas metab\u00f3licas que parten de las \u201c\u00f3rdenes\u201d gen\u00e9ticas en el ADN y culminan en la s\u00edntesis de prote\u00ednas o, para ser m\u00e1s claro todav\u00eda, descubri\u00f3 c\u00f3mo opera la \u201cmaquinaria\u201d molecular que hace funcionar a las c\u00e9lulas. <\/p>\n<p>Y, as\u00ed, a partir de entonces, se pudieron desvelar los misterios acerca de c\u00f3mo las c\u00e9lulas vivas trabajan en realidad, descubriendo el c\u00f3digo por el cual el ARN va organizando la s\u00edntesis de prote\u00ednas. Fue algo absolutamente trascendental que cambi\u00f3 para siempre la ciencia y dio paso a la era de la biotecnolog\u00eda y a toda una nueva medicina. La biolog\u00eda molecular naci\u00f3 entonces y, como justo premio a este hallazgo, le fue concedido el Premio Nobel junto a su disc\u00edpulo <strong>Arthur Kornberg<\/strong>. A partir de ese momento tambi\u00e9n se convierte en una celebridad en Espa\u00f1a, y Ochoa aprovecha todas las ocasiones posibles para regresar a su pa\u00eds natal, a pesar de haberse nacionalizado estadounidense, para promover la investigaci\u00f3n bioqu\u00edmica en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Bien, har\u00e9 aqu\u00ed una peque\u00f1a pausa. He titulado este peque\u00f1o art\u00edculo empleando la expresi\u00f3n \u201cc\u00f3digo de la vida\u201d. Tradicionalmente se suele utilizar para referirse a la gesta que <strong>Watson, Crick, Wilkins<\/strong> y la nunca suficientemente recordada <strong>Rosalind Franklin<\/strong>, lograron a la hora de descifrar la estructura del ADN. Es una apreciaci\u00f3n adecuada, pero personalmente pienso que en ese descubrimiento del \u201cc\u00f3digo\u201d de la vida, el paso de la informaci\u00f3n gen\u00e9tica desde el ADN hasta las prote\u00ednas tiene un protagonista fundamental, tan importante como los anteriores: Severo Ochoa, de ah\u00ed que me haya referido igualmente al \u201cc\u00f3digo de la vida\u201d en su honor. M\u00e1s tarde, lejos de acomodarse, despu\u00e9s de la concesi\u00f3n del Nobel, el genio asturiano sigui\u00f3 trabajando duramente como si nada hubiera sucedido, poniendo las bases para la investigaci\u00f3n en s\u00edntesis de prote\u00ednas y el desciframiento del c\u00f3digo gen\u00e9tico, adem\u00e1s de fomentando en Espa\u00f1a el desarrollo de la biolog\u00eda molecular hasta sus \u00faltimos d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Fuente de la imagen<\/strong>: <a href=\"http:\/\/www.jbc.org\/content\/276\/1\/3.full\">JBC<\/a>.<br \/>\n<strong>Relacionado en <em>TecOb<\/em><\/strong>: <a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=180\">ADN.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>El presente art\u00edculo corresponde a una versi\u00f3n reducida del que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja en su edici\u00f3n del mes de noviembre de 2010. 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