{"id":3260,"date":"2010-08-04T19:16:29","date_gmt":"2010-08-04T17:16:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=3260"},"modified":"2010-08-04T19:16:29","modified_gmt":"2010-08-04T17:16:29","slug":"juan-de-la-cosa-y-el-mas-antiguo-mapa-de-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=3260","title":{"rendered":"Juan de la Cosa y el m\u00e1s antiguo mapa de Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\"><strong>AVISO<\/strong>: Este art\u00edculo corresponde a una versi\u00f3n reducida del que publiqu\u00e9 en la revista <em><strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/noticia.asp?ref=688\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong><\/em>, n\u00famero 62, agosto de 2010.<\/p>\n<blockquote><p>Es el primero del Nuevo Mundo llegado hasta\tnosotros. Parece que la Providencia, preservando de la destrucci\u00f3n el monumento geogr\u00e1fico m\u00e1s grande de fin del siglo XV y principio del XVI, ha querido que la posteridad hiciese justicia a los eminentes servicios y excelsos m\u00e9ritos del navegante, nauta y sabio ge\u00f3grafo vizca\u00edno Juan de La Cosa. Porque resulta que, a pesar de ser tenido por sus contempor\u00e1neos en gran predicamento como hombre de mar, no se ocuparon de sus hechos los historiadores de aquella \u00e9poca. Su vida, llena de grandes merecimientos, ha permanecido casi ignorada hasta nuestros d\u00edas. Acompa\u00f1\u00f3 a Col\u00f3n en el primer viaje, circunstancia que fue ignorada por Humboldt y Washington Irving, facilit\u00e1ndole su nave propia, la c\u00e9lebre Santa Mar\u00eda, nav\u00edo almirante de la expedici\u00f3n, que encall\u00f3 y se perdi\u00f3 en las costas de Santo Domingo&#8230;<\/p>\n<p>Fragmento de un art\u00edculo sobre Juan de la Cosa en la pluma de Segundo de Ispizua.<br \/>\nLa Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana, edici\u00f3n del 15 de julio de 1917.<\/p><\/blockquote>\n<p><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/mapa_de_la_cosa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"3267\" data-permalink=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?attachment_id=3267\" data-orig-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/mapa_de_la_cosa.jpg\" data-orig-size=\"620,345\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"mapa_de_la_cosa\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/mapa_de_la_cosa.jpg\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/mapa_de_la_cosa.jpg\" alt=\"\" title=\"mapa_de_la_cosa\" width=\"620\" height=\"345\" class=\"alignnone size-full wp-image-3267\" srcset=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/mapa_de_la_cosa.jpg 620w, https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/mapa_de_la_cosa-300x167.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><\/p>\n<p>No es mi intenci\u00f3n entrar en discusiones eternas, porque a buen seguro que a m\u00e1s de uno se le ocurre recordar el <strong><a href=\"http:\/\/alpoma.net\/carto\/?p=80\">mapa de Vinlandia<\/a><\/strong> y otras supuestas representaciones antiqu\u00edsimas de Am\u00e9rica en forma de mapa. No, ese no es el asunto que hoy visita estas p\u00e1ginas, porque adem\u00e1s tampoco tiene mucho sentido ya que existen opiniones para todos los gustos. Hoy es <strong>Juan de la Cosa<\/strong> el protagonista y, c\u00f3mo no, <strong>su mapa<\/strong>, que es <strong>considerado por los expertos como el m\u00e1s antiguo que haya llegado a nosotros en que se represente el continente americano<\/strong>. No debe extra\u00f1ar, Juan de la Cosa fue un testigo excepcional del descubrimiento que, adem\u00e1s de cart\u00f3grafo, fue un <strong>aventurero digno de ser recordado<\/strong>. <!--more--><\/p>\n<p><strong>Un c\u00e1ntabro inquieto<\/strong><\/p>\n<p>Ah pero,<strong> \u00bfJuan de la Cosa no era vizca\u00edno?<\/strong> Tal cosa puede todav\u00eda extra\u00f1ar a quien lea alguna rese\u00f1a hist\u00f3rica de cierta antig\u00fcedad, como sucede por ejemplo con art\u00edculos de la \u00e9poca del que abre el presente. Durante mucho tiempo se pens\u00f3 que Juan de la Cosa era vasco, o m\u00e1s bien se confundi\u00f3, pues <em>El Vizca\u00edno<\/em> era otro navegante. Diversos documentos prueban que el origen de nuestro aventurero hay que buscarlo en la c\u00e1ntabra ciudad de <strong>Santo\u00f1a<\/strong>. No es cosa rara la confusi\u00f3n, como tantas otras, pues lo que ha llegado a nuestros d\u00edas sobre la vida de este singular personaje es bastante escaso y, para ahondar m\u00e1s en nuestra ignorancia, <strong>de su ni\u00f1ez y juventud poco se ha logrado averiguar<\/strong>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/juan_de_la_cosa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"3275\" data-permalink=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?attachment_id=3275\" data-orig-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/juan_de_la_cosa.jpg\" data-orig-size=\"620,785\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"juan_de_la_cosa\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/juan_de_la_cosa.jpg\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/juan_de_la_cosa.jpg\" alt=\"\" title=\"juan_de_la_cosa\" width=\"620\" height=\"785\" class=\"alignnone size-full wp-image-3275\" class=\"otros\" srcset=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/juan_de_la_cosa.jpg 620w, https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/juan_de_la_cosa-237x300.jpg 237w, https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/juan_de_la_cosa-236x300.jpg 236w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><br \/>\n<small><em><a href=\"http:\/\/enciclopedia.us.es\/index.php\/Archivo:Juan_de_la_Cosa_lou.jpg\">Fuente<\/a><\/em><\/small><\/p>\n<p>Se estima que <strong>naci\u00f3 a mediados del siglo XV<\/strong>, y poco m\u00e1s se sabe de \u00e9l hasta que encontramos su pista en Portugal hacia 1488. Por entonces ya deb\u00eda ser un navegante excepcional, versado en cartograf\u00eda y geograf\u00eda, pues se ha sugerido que no se encontraba en Lisboa precisamente de viaje de placer, sino espiando a las \u00f3rdenes de los Reyes Cat\u00f3licos a la busca de informaci\u00f3n secreta sobre las exploraciones portuguesas en el sur de \u00c1frica. Suerte tuvo como esp\u00eda, pues de haber sido capturado en Portugal, muy posiblemente no hubiera sobrevivido para averiguar que, al otro lado del Atl\u00e1ntico, todo un <em>Nuevo Mundo<\/em> esperaba a los europeos. Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1503, retom\u00f3 siendo ya c\u00e9lebre personaje de su \u00e9poca, las tareas de espionaje en tierras portuguesas. En esa ocasi\u00f3n fue capturado sin haber podido completar su labor y devuelto a Castilla de mala manera. Mucho antes de ese contratiempo, unas aventuras le llevaron a otras, como si su destino fuera saltando de un gran reto al siguiente. El siempre inquieto navegante logr\u00f3 ser el propietario de alg\u00fan barco en el Puerto de Santa Mar\u00eda, donde tuvo tratos comerciales con los <strong>hermanos Pinz\u00f3n<\/strong> y, de ah\u00ed, entr\u00f3 en contacto con un tal <strong>Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/strong>, un completo desconocido por entonces. Fue Juan quien puso a disposici\u00f3n de Col\u00f3n una nao de su propiedad, nombrada para el hist\u00f3rico viaje americano como <em>Santa Mar\u00eda<\/em>, expedici\u00f3n en la que igualmente particip\u00f3 personalmente y donde, para colmo, vio c\u00f3mo su nave zozobraba en aguas haitianas. Al parecer, Col\u00f3n acus\u00f3 a nuestro aventurero poco menos que de cobarde, habiendo huido del barco mientras se hund\u00eda. <\/p>\n<p><strong>De la cosa regresa a Am\u00e9rica<\/strong><\/p>\n<p>Muy cobarde no deb\u00eda ser el bueno de Juan pues, adem\u00e1s de ser <strong>recompensado por los reyes por la p\u00e9rdida de su barco<\/strong>, bien pudo permanecer tranquilo en Espa\u00f1a, con fama y dineros a su disposici\u00f3n, siendo agasajado a diario, contando todo tipo de <strong><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=745\">historias sobre lejanas tierras v\u00edrgenes<\/a><\/strong>. Al contrario, <strong>regres\u00f3 a Am\u00e9rica en el segundo viaje de Col\u00f3n<\/strong>, no se sabe si como cart\u00f3grafo al cargo de las cartas de marear o como simple marinero. Sea como fuere, se sabe que en ese viaje, en el que tuvo como compa\u00f1ero a cierto <strong>Juan Vizca\u00edno <\/strong>con el que ha sido confundido durante tanto tiempo, se vio obligado a firmar un juramento en el que renegaba de Cuba como isla. La man\u00eda, o maniobra calculada m\u00e1s bien, por la cual Col\u00f3n declaraba esas tierras como continente, fue devuelta como si de justicia cartogr\u00e1fica se tratara en el mapa que Juan elaborar\u00eda tiempo despu\u00e9s y en el que, olvidando el in\u00fatil juramento, dibuj\u00f3 a Cuba como lo que realmente es: una isla. <\/p>\n<p>Hay algunas pruebas que hacen pensar en la presencia de Juan de la Cosa en el <strong>tercer viaje de Col\u00f3n<\/strong>, sin que este punto haya sido aclarado, pero de lo que no hay duda es que el aventurero sent\u00eda la llamada de aquellas tierras. En 1499, con la p\u00e9rdida por parte de Col\u00f3n del monopolio que hab\u00eda guardado hasta entonces sobre todo viaje hacia Am\u00e9rica, se empezaron a organizar expediciones por doquier en busca de fortuna. La experiencia como piloto y cart\u00f3grafo de Juan de la Cosa hac\u00eda que fuera alguien muy valorado por los promotores de viajes hacia el <em>Nuevo Continente<\/em>. Nuevamente a la mar, Juan surc\u00f3 las aguas del Atl\u00e1ntico a las \u00f3rdenes de<strong> Alonso de Ojeda<\/strong>, en una navegaci\u00f3n que le llev\u00f3 a contemplar la desembocadura del <strong>Orinoco<\/strong> y gran parte de la costa sudamericana septentrional. Nuevas aventuras tuvo para narrar a su regreso a Espa\u00f1a, incluyendo un percance con una flecha ind\u00edgena que casi acaba con su vida, pero pocos dineros logr\u00f3 la expedici\u00f3n. Sin embargo, un tesoro incalculable fue recogido por Juan de la Cosa pues, minuciosamente, fue reuniendo los apuntes que realiz\u00f3 en el viaje para dar forma a su <strong>magna obra cartogr\u00e1fica<\/strong>. <\/p>\n<p>Llegados al a\u00f1o 1500, la fiebre por los viajes americanos puso a disposici\u00f3n de Juan de la Cosa una nueva oportunidad de cruzar el charco. Un notario sevillano que atend\u00eda al nombre de<strong> Rodrigo de Bastidas<\/strong>, logr\u00f3 una licencia real para probar fortuna en Am\u00e9rica. El notario consult\u00f3 a nuestro cart\u00f3grafo sobre las mejores rutas para atender con buen \u00e1nimo la aventura y, una cosa llev\u00f3 a la otra, pues de simple consejero pas\u00f3 a convertirse en piloto de la expedici\u00f3n. El oro les esperaba al final del viaje, m\u00e1s no fue la fortuna muy amable con los marinos, pues la burocracia les jug\u00f3 una mala pasada al forzar el mal tiempo a sus naves a dirigirse hacia La Espa\u00f1ola, lugar vedado para ellos, donde la tripulaci\u00f3n fue arrestada y, al parecer, sus bienes confiscados en gran parte. Posteriormente la reina Isabel encomend\u00f3 a Juan de la Cosa diversas tareas, adem\u00e1s de un cargo en la reci\u00e9n nacida <strong>Casa de la Contrataci\u00f3n <\/strong>y tanto \u00e9l como el capit\u00e1n Bastidas fueron exonerados de cualquier cargo por el percance en La Espa\u00f1ola, mas no lograron recuperar lo que hubiera sido toda una fortuna en forma de oro. <strong>\u00bfAcaso no ten\u00eda ya suficiente el marino cart\u00f3grafo con tanta correr\u00eda? <\/strong>Parece que no, porque incluso con un cargo bien remunerado, se empe\u00f1\u00f3 en 1504 en organizar un viaje a Am\u00e9rica por cuenta propia. Con cuatro nav\u00edos explor\u00f3 grandes territorios de Sudam\u00e9rica y las Antillas  y sufri\u00f3 grandes penalidades, pero sus esfuerzos fueron recompensados con una gran suma de dinero por la Corona. <\/p>\n<p>Nuevamente el juego comenzaba otra vez, en Espa\u00f1a particip\u00f3 en la <strong>Junta de Burgos<\/strong>, discutiendo con sus contempor\u00e1neos sobre c\u00f3mo llegar a Asia navegando hacia el oeste y perfilando el mapa administrativo de las nuevas tierras descubiertas. Pero no iba a quedarse quieto, naturalmente, un viaje a La Espa\u00f1ola dotado econ\u00f3micamente de forma espl\u00e9ndida por la corona y la idea de establecerse en el <em>Nuevo Mundo<\/em> con su familia, iban a forjar su futuro. Por desgracia, la id\u00edlica estampa que pint\u00f3 en su mente Juan de la Cosa esta lejos de formar parte de ese porvenir. Una<strong> flecha envenenada <\/strong>termin\u00f3 con su vida de forma violenta, cuando participaba en la persecuci\u00f3n de un grupo de ind\u00edgenas despu\u00e9s de un sangriento combate.<\/p>\n<p><strong>El mapamundi de Juan de la Cosa<\/strong><\/p>\n<p>Visto de cerca no parece gran cosa, una simple pintura sobre pergamino con menos de un metro de algo y cerca de dos metros de ancho. Actualmente se conserva en el <strong>Museo Naval de Madrid<\/strong>, donde orgullosamente muestra una inscripci\u00f3n que nos cuenta su origen. El mapa grita a quien lo vaya a contemplar el nombre de su autor, Juan de la Cosa. Fue all\u00e1 por 1500 cuando el c\u00e1ntabro realiz\u00f3 este c\u00e9lebre mapa para la Corona, representando las tierras americanas por \u00e9l exploradas, junto con el resto de regiones del Nuevo Continente de las que se ten\u00edan noticias por parte de otros navegantes. En conjunto, se trata de la representaci\u00f3n m\u00e1s antigua que se conoce de los descubrimientos americanos a finales del siglo XV. A modo de portulano ricamente decorado, como en las cartas medievales, Juan de la Cosa, testigo \u00fanico de una \u00e9poca sin igual, dibuj\u00f3 no s\u00f3lo perfiles de la costa, r\u00edos o monta\u00f1as, sino tambi\u00e9n representaciones de personajes, como Col\u00f3n y animales mitol\u00f3gicos. Curiosamente, y posiblemente recordando el dichoso juramento que el descubridor de Am\u00e9rica le hizo firmar, el cart\u00f3grafo <strong>se empe\u00f1\u00f3 en plasmar Cuba como isla<\/strong>, cosa que a Col\u00f3n hubiera enfadado. <\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/fragmento_mapa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"3279\" data-permalink=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?attachment_id=3279\" data-orig-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/fragmento_mapa.jpg\" data-orig-size=\"620,603\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"fragmento_mapa\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/fragmento_mapa.jpg\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/fragmento_mapa.jpg\" alt=\"\" title=\"fragmento_mapa\" width=\"620\" height=\"603\" class=\"alignnone size-full wp-image-3279\" class=\"otros\" srcset=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/fragmento_mapa.jpg 620w, https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/fragmento_mapa-300x291.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><br \/>\n<small>Fragmento del mapa de Juan de Cosa.<\/small><\/p>\n<p>El mapamundi de Juan de la Cosa no siempre ha estado en un museo y, para nuestra suerte, ha sorteado graves peligros a lo largo del tiempo hasta llegar a nosotros en un aceptable estado de conservaci\u00f3n. El mapa desapareci\u00f3 de los registros hist\u00f3ricos durante cientos de a\u00f1os, hasta que en 1832 fue adquirido por un potentado holand\u00e9s a un precio de risa en una maniobra que, a buen seguro, salv\u00f3 a este tesoro de terminar sus d\u00edas en manos de alg\u00fan ropavejero. A mediados del siglo XIX pas\u00f3 a manos del gobierno espa\u00f1ol en una subasta y, desde ese momento, <strong>se encuentra a salvo en el Museo Naval<\/strong>, como objeto superviviente de toda una serie de carambolas, tal y como narraba Guillermo de Federico en la revista <em>Vida mar\u00edtima<\/em> en su edici\u00f3n del 10 de mayo de 1908:<\/p>\n<blockquote><p>\nLa propiedad de esta Carta es del Dep\u00f3sito Hidrogr\u00e1fico, con cuyos fondos fue adquirida en Par\u00eds, el a\u00f1o 1853, por el c\u00e9lebre historiador cubano D. Ram\u00f3n de la Sagra, comisionado por el Gobierno espa\u00f1ol para comprarla en la subasta p\u00fablica que se hizo de los papeles y documentos que pose\u00eda el bar\u00f3n Walckenaer, Ministro plenipotenciario de Holanda en Par\u00eds. La Carta se adjudic\u00f3 en 4.321 francos y fue depositada, para su custodia y exposici\u00f3n al p\u00fablico, en el Museo Naval. Mide el Mapamundi 0,80 por 1,92 metros, y se halla delineada en dos trozos de pergamino, unidos por el eje menor del rect\u00e1ngulo, que forman y abarca el dibujo en su parte geogr\u00e1fica, Europa, \u00c1frica, la parte m\u00e1s conocida del Asia hasta el r\u00edo Ganges, con varias islas del Oc\u00e9ano Indico, y por \u00faltimo, el dise\u00f1o de las Indias occidentales, con las tierras entonces descubiertas y apenas reconocidas, como eran las Antillas, Tierra Firme y casi todo el seno mejicano, y adem\u00e1s, se indican las costas orientales de la Am\u00e9rica del Norte. La Carta, esencialmente hidrogr\u00e1fica, carece de detalles en la parte terrestre, y solamente algunos de los principales r\u00edos navegables y cordilleras m\u00e1s notables aparecen trazados en ella. Los dibujos y miniaturas que adornan el Mapa, seg\u00fan costumbre de la \u00e9poca, son abundantes y notables. Coronando el rect\u00e1ngulo, en su extremo occidental, hay una efigie de San Crist\u00f3bal, llevando en sus hombros al Ni\u00f1o Jes\u00fas, y al pie de ella la siguiente inscripci\u00f3n: <\/p>\n<p>Juan de la Cosa la fizo en el Puerto de S\u00aa M\u00aa en anno de 1500.<\/p>\n<p>En el centro del pergamino, una gran rosa de los vientos (aparte de otras nueve m\u00e1s peque\u00f1as repartidas en el Mapa), de la que parten los treinta y dos rumbos, y dentro de ella una imagen de la Virgen y el Ni\u00f1o. Castillos, iglesias, banderas y reyes con sus r\u00f3tulos, los tres Reyes Magos y su estrella gu\u00eda, y multitud de letreros, que con los dibujos de naos y carabelas de distintas nacionalidades, y las cabezas de cefirillos que soplan indicando la direcci\u00f3n de los vientos, enriquecen la documentaci\u00f3n hist\u00f3rica y geogr\u00e1fica de esta Carta. Los errores (en su mayor\u00eda no grandes) que en longitud y latitud se observan en diversos puntos de la Carta, no bastan a obscurecer ni rebajar el m\u00e9rito de los conocimientos que pose\u00eda su autor, el piloto que fue de Crist\u00f3bal Col\u00f3n en la nao Santa Mar\u00eda, constituyendo su obra un verdadero monumento geogr\u00e1fico, dados lo escaso e imperfecto de los datos conocidos en aquella \u00e9poca.<\/p><\/blockquote>\n<p>Toda una suerte, sobre todo porque se sabe que Juan de la Cosa realiz\u00f3 otros mapas, muy famosos en su \u00e9poca, de los que no ha quedado m\u00e1s que un leve recuerdo. Contemplar ese pedazo vivo de la historia de Espa\u00f1a, que ha llegado a nosotros desde el siglo XV con gran fortuna, es todo un honor que hoy se une a una celebraci\u00f3n singular pues ahora, en 2010, se celebra el <strong>quinto centenario de la muerte del gran marino y cart\u00f3grafo c\u00e1ntabro<\/strong>. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>AVISO: Este art\u00edculo corresponde a una versi\u00f3n reducida del que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja, n\u00famero 62, agosto de 2010. 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