{"id":3054,"date":"2010-07-03T16:20:33","date_gmt":"2010-07-03T14:20:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=3054"},"modified":"2010-07-03T16:35:56","modified_gmt":"2010-07-03T14:35:56","slug":"mateo-orfila-quimica-y-pasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=3054","title":{"rendered":"Mateo Orfila, qu\u00edmica y pasi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>AVISO<\/strong>: El presente post corresponde a una versi\u00f3n abreviada del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong>, edici\u00f3n de julio de 2010.<\/p>\n<blockquote><p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm5.static.flickr.com\/4080\/4757049495_35e40bfca8_m.jpg\" alt=\"img\" class=\"izda\"\/><em>Usted sabe que D. Hern\u00e1ndez me dijo que la Universidad Valencia era la mejor de Espa\u00f1a y quiz\u00e1 de Europa; yo como un inocente lo cre\u00ed. Ah, Padre: s\u00f3lo tengo aliento para decirle que primero morir antes que quedarme diez d\u00edas m\u00e1s en esta Universidad, primero ser zapatero, sastre, tejedor; que, \u00a1morirme primero de hambre que quedarme perdiendo mi juventud entre b\u00e1rbaros como son los que aqu\u00ed habitan! En esta Universidad donde hemos computado otros y yo, y se hacen cincuenta y cinco o cincuenta y seis veces Escuela al a\u00f1o, y si no quite desde 10 de Mayo hasta 4 de Noviembre, que est\u00e1 la puerta cerrada; quite un mes por Navidad; quite un mes por Pascua; quite quince d\u00edas por Carnaval; quite jueves. Fiestas de Misa y de precepto, todos los d\u00edas que hace un poco de fr\u00edo y llueve y ver\u00e1 lo que queda del a\u00f1o: los d\u00edas de Escuela dura tres cuartos de hora cuando m\u00e1s; unos fuman, otros hablan, otros cantan y los Maestros lo que quieren es que los Estudiantes se queden tan burros como son ellos: la lecci\u00f3n es una hoja muy peque\u00f1a y, a veces, se ha de repetir tres o cuatro d\u00edas, por haber la mitad que no la saben: el Autor que estudian es lo m\u00e1s indigno que se ha escrito, y la causa es porque es f\u00e1cil, pues si fuese dif\u00edcil no sabr\u00edan explicarlo y esto no les tiene cuenta: los Catedr\u00e1ticos todos, desde el primero hasta el \u00faltimo, son unos pedantones, como sabe toda Espa\u00f1a, que no saben m\u00e1s que liar cigarros y fumar, hacer visitas si las tienen, pues de otra manera se morir\u00edan de hambre, porque la Universidad no les da lo bastante para merendar: con todas estas circunstancias nos quedamos nosotros, infelices, sin aprender una palabra.<\/em><\/p>\n<p>Fragmento de una carta de Mateo Orfila enviada a su padre el 17 de agosto de 1805, traducida del mallorqu\u00edn y publicada por Juan Farr\u00e9 Oliver en <em>Nuestro Tiempo<\/em>, Madrid, n\u00famero 186 del mes de junio de 1914.<\/p><\/blockquote>\n<p>Pasmado quedo al leer el anterior texto y, sin saber si Mateo ten\u00eda toda la raz\u00f3n de su parte, o no, termino de repasar la carta al completo con la sensaci\u00f3n de que el futuro padre de la toxicolog\u00eda no pod\u00eda hacer otra cosa que marchar de Espa\u00f1a para cultivar su talento. Realmente retrataba muy mal a la Universidad, no solo valenciana, sino en general a todo el estamento educativo espa\u00f1ol y, muy a su pesar, decide avisar a su padre que cualquier opci\u00f3n ser\u00eda buena con tal de encontrar horizontes m\u00e1s prometedores. En dicho aviso, el mismo Mateo decide renunciar a cualquier tipo de ayuda econ\u00f3mica que pueda hacerle llegar su padre, por no convertirse en una carga para \u00e9l, e incluso se plantea abandonar el estudio de la medicina por algo m\u00e1s lucrativo, l\u00e9ase las cuestiones de leyes. <!--more--><\/p>\n<p>Ciertamente, hubiera sido una pena perder el genio de Orfila, convertido en simple tendero por ejemplo, cuando ya desde su infancia hab\u00eda demostrado m\u00faltiples y sobresalientes talentos. Por fortuna, prevaleci\u00f3 su amor por la qu\u00edmica y la medicina, por lo que el mundo perdi\u00f3 seguramente un abogado con garra, pero gan\u00f3 una figura inolvidable para la ciencia. Haciendo caso a su instinto, Orfila abandon\u00f3 la Universidad de Valencia con presteza y se encamin\u00f3 a Barcelona, donde estudi\u00f3 qu\u00edmica, anatom\u00eda y medicina, hasta llegar a los l\u00edmites de lo que en su tiempo eran las fronteras de la ciencia. El joven, gracias a sus m\u00e9ritos que garantizaban un futuro provechoso en el estudio, fue pensionado en 1807 por la Junta de Comercio de Barcelona para que dedicara todo su esfuerzo a labores intelectuales sin que se viera obligado a buscar otro sustento que ocupara su tiempo lejos de los libros. Dicha pensi\u00f3n, de seis mil reales al a\u00f1o, permitir\u00eda a Orfila estudiar en Madrid y en Par\u00eds, para finalmente establecerse como profesor de qu\u00edmica en la ciudad condal.<\/p>\n<p><strong>Objetivo Par\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>Realmente no era mal plan, la Junta pon\u00eda el dinero, el chaval de su parte aportaba su genio y Espa\u00f1a ganar\u00eda una figura de renombre para la ciencia, establecido como reputado profesor en Barcelona. No, verdaderamente el camino empezaba a limpiarse de obst\u00e1culos para Orfila, una pena que todo se torciera y, qui\u00e9n sabe, puede que finalmente todas las piedras en esa ruta fueran lo que termin\u00f3 por convertir al jovencito airado pero cultivado en la eminencia que hoy brilla en la historia de la ciencia. <\/p>\n<p>Y digo bien, piedras, porque molesta y dura tuvo que ser la primera experiencia de Mateo en Par\u00eds. Se matricul\u00f3 simult\u00e1neamente en el verano del mismo a\u00f1o en que logro su pensi\u00f3n en las facultades de medicina y de ciencias de la capital francesa. Su plan era claro y completo: estudiar\u00eda sobre todo qu\u00edmica, lo que m\u00e1s le apasionaba, sin por ello emplear menos esfuerzo en su formaci\u00f3n como m\u00e9dico. Como sucede con muchos planes de futuro, todo se torci\u00f3 al poco de ser puesto en pr\u00e1ctica. Al estallar la guerra entre Espa\u00f1a y Francia el dinero dej\u00f3 de llegar, la pensi\u00f3n desapareci\u00f3 pues la propia Junta de Comercio se vio dirigida hacia la ruina y, sin posibilidad de hacer compatibles los estudios de qu\u00edmica y los propiamente m\u00e9dicos, Orfila opt\u00f3 por centrarse en lo m\u00e1s pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>Olvid\u00f3 as\u00ed durante alg\u00fan tiempo la tecnolog\u00eda qu\u00edmica y las f\u00e1bricas, prometedoras en su \u00e9poca pues la Revoluci\u00f3n Industrial no hab\u00edan hecho sino nacer. Dej\u00f3 paso a los primitivos laboratorios para terminar la carrera de medicina, cosa que logr\u00f3 en Par\u00eds en el a\u00f1o 1811. \u00bfC\u00f3mo sobrevivi\u00f3 en Francia al desaparecer su pensi\u00f3n? Alguien con la capacidad y recursos intelectuales de Orfila no tuvo problema en lograr subsistir, porque si bien era un grave contratiempo el quedarse sin dinero, tampoco tuvo que pensar mucho para ganarse la vida: \u00e9l mismo se convirti\u00f3 en un producto o, como se dice hoy d\u00eda, torn\u00f3 su nombre en marca personal asociada a la sapiencia m\u00e1s elevada. <\/p>\n<p>La cosa ven\u00eda de lejos, y por ello no extra\u00f1a que sus clases de qu\u00edmica fueran c\u00e9lebres. Cuando Mateo lleg\u00f3 al mundo en la isla de Mah\u00f3n en 1787, como Mateu Josep Bonaventura Orfila i Rotger, poco tard\u00f3 el peque\u00f1uelo en sobresalir. Dos elementos fueron fundamentales para favorecer que descollara el inquieto mozalbete. Por una parte, su familia era acomodada, no es que fueran grandes potentados pero los ingresos de los negocios familiares eran suficientes como para que el dinero no fuera un grave obst\u00e1culo. De otro lado, Menorca, isla en la que se mezclaban culturas y gentes de procedencias diversas, contaba con un ambiente muy adecuado para el cultivo de ideas que, en otras partes de Espa\u00f1a, incluso eran consideradas todav\u00eda como algo poco menos que imp\u00edo. <\/p>\n<p><strong>Creciendo en Menorca<\/strong><\/p>\n<p>Orfila no perdi\u00f3 el tiempo, aprovech\u00f3 la oportunidad que su padre le ofreci\u00f3 para estudiar cuanto quisiera y, fruto de ese trato fue su cultivo de las lenguas y las ciencias con verdadera pasi\u00f3n. A los quince a\u00f1os ya era capaz de comprender, y de hacerse entender sin problemas, en varios idiomas que aprendi\u00f3 gracias al buen hacer de un profesor de origen alem\u00e1n, Carlos Ernesto Cook, quien tambi\u00e9n abri\u00f3 al joven los mundos de la ciencia y las matem\u00e1ticas. <\/p>\n<p>Era el bueno de Carlos, o Carl Ernst como a veces es conocido, un personaje singular. Se dec\u00eda que era un caballero ingl\u00e9s, refugiado en Menorca, pero su origen era alsaciano. En 1803 fund\u00f3 en la isla que se convirti\u00f3 en su hogar una escuela muy especial, un lugar destinado a cultivar las inquietudes intelectuales de los j\u00f3venes acomodados de Menorca. No s\u00f3lo fue alguien especial por su forma de ense\u00f1ar, siempre incitando al pensamiento libre, sino tambi\u00e9n porque su actividad no se limitaba a los libros. Cook sent\u00eda fascinaci\u00f3n por los l\u00edmites de la ciencia, dedic\u00f3 tiempo con pasi\u00f3n a sus propias investigaciones de laboratorio, sobre todo en diversas \u00e1reas de la fisiolog\u00eda, y a todos sus escritos cient\u00edficos los te\u00f1\u00eda con cierto halo de misterio rom\u00e1ntico que los convert\u00eda pr\u00e1cticamente en relatos de aventuras. <\/p>\n<p>Perfecto, tenemos un ambiente adecuado, un ni\u00f1o despierto y un maestro excepcional. No extra\u00f1ar\u00e1 por ello que Orfila con apenas catorce a\u00f1os ya fuera capaz de impartir clases de ciencias y matem\u00e1ticas de forma tan eficaz que sus alumnos se mostraban encantados. Ese talento para transmitir sus conocimiento de forma efectiva y, cosa rara, con pasi\u00f3n e incluso alegr\u00eda contagiosa, fue el que puso en pr\u00e1ctica en Par\u00eds, de tal forma que la academia privada que fund\u00f3 para salir del bache motivado por la p\u00e9rdida de la pensi\u00f3n, se convirti\u00f3 en todo un modelo de ense\u00f1anza. Los cuarenta francos que sus alumnos abonaban para recibir conocimientos de qu\u00edmica, medicina legal o anatom\u00eda del gran maestro eran, sin duda, una inversi\u00f3n bien empleada, pues pocos en el mundo pod\u00edan compararse con Orfila en esa \u00e9poca en sapiencia y talento como profesor, sobre todo en el campo de la qu\u00edmica. <\/p>\n<p><strong><br \/>\nNace la toxicolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Volviendo atr\u00e1s en este juego de destellos con la vida de Orfila, cabe imaginarle en el momento de decidir a qu\u00e9 dedicar su vida. Hab\u00eda viajado por diversos pa\u00edses, conoc\u00eda idiomas, matem\u00e1ticas y ciencias, las leyes eran algo prometedor en cuesti\u00f3n de dineros como le suger\u00eda su padre, pero finalmente pens\u00f3 en estudiar medicina. As\u00ed es como lleg\u00f3 en 1804 a Valencia y, como puede leerse en la carta que abre este art\u00edculo, lo que all\u00ed encontr\u00f3 no le hizo nada de gracia. Esperaba todo un templo del conocimiento, a gentes volcadas en desentra\u00f1ar los enigmas del mundo y, al contrario, encontr\u00f3 desidia y hasta desd\u00e9n hacia sus aspiraciones. No localiz\u00f3 en Valencia los grandes laboratorios con los que so\u00f1aba, en los que pretend\u00eda ahondar en los experimentos que hab\u00eda desarrollado de forma autodidacta en Menorca y que continu\u00f3 en la ciudad levantina acompa\u00f1ado de algunos amigos aficionados a la ciencia pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>He ah\u00ed el motivo por el que en el verano de 1805, sin llegar a cumplir un a\u00f1o de estancia en Valencia, el joven explot\u00f3 y avis\u00f3 a su padre en varias cartas de su trascendental decisi\u00f3n: antes que ver quemarse su genio entre tanta desidia, buscar\u00eda nuevos aires por su cuenta. Lleg\u00f3 as\u00ed su etapa barcelonesa y su posterior vida en Par\u00eds, que ya no abandonar\u00eda. Diversos intentos se hicieron desde Madrid en tiempos de Fernando VII para lograr que el sabio se estableciera nuevamente en Espa\u00f1a como profesor, pero la decisi\u00f3n estaba tomada. Orfila contaba con fama, posici\u00f3n relevante, estima como profesor y dinero suficiente como para que la tentaci\u00f3n de regresar no lograra su objetivo. <\/p>\n<p>Con todo lo anterior ya tenemos elementos suficientes como para pintar el cuadro definitivo de los logros de Orfila. Acomodado en Par\u00eds, al fin pudo dedicar tiempo al trabajo de laboratorio. Entre 1812 y 1819 estudi\u00f3 con minuciosidad cercana a la obsesi\u00f3n la qu\u00edmica de los venenos. Entre ars\u00e9nico, estramonio, opi\u00e1ceos y multitud de otros compuestos peligrosos, alumbr\u00f3 en 1813 un tratado sobre venenos que es considerado como el acta fundacional de la toxicolog\u00eda. Casado por entonces con una mujer francesa muy bien relacionada con la alta sociedad de Par\u00eds, cosa que hizo acrecentar la fama de Orfila pues su nombre sonaba ya por doquier, los reconocimientos no dejaron de llegar a partir de entonces. M\u00e9dico de la realeza francesa, catedr\u00e1tico de medicina legal, decano de la Facultad de Medicina de Par\u00eds y, como pausa entre tanta responsabilidad, cantante de \u00e9xito. \u00bfHe escrito cantante? S\u00ed, el canto era para Orfila un modo de abstraerse del mundo y disfrutar de la vida con alegr\u00eda. Llegaron a ofrecerle un puesto magn\u00edficamente remunerado en un teatro, pero el profesor no dej\u00f3 sus experimentos y, para disfrutar de su canto, la \u00fanica oportunidad era coincidir en alg\u00fan sal\u00f3n parisino donde el menorqu\u00edn se hubiera animado a cantar de forma espont\u00e1nea. <\/p>\n<p>Mateo abandon\u00f3 el mundo en 1853, no sin antes haber dedicado varias d\u00e9cadas a atender multitud de cargos, siempre con gran diligencia y, a pesar de ello, logr\u00f3 dar forma a una ingente producci\u00f3n cient\u00edfica en forma de decenas de art\u00edculos, libros y compendios, que hoy d\u00eda son considerados trabajos seminales en varias \u00e1reas de la qu\u00edmica y, en especial, de la toxicolog\u00eda y las ciencias forenses. A pesar de su fama, su posici\u00f3n y de la celebridad que su participaci\u00f3n como perito cient\u00edfico en diversos juicios le otorgaron, el viejo profesor nunca abandon\u00f3 su forma de llegar a la gente. Seguramente recordando las ampulosas y vac\u00edas clases magistrales de sus profesores en Valencia, el estilo docente de Orfila se hizo c\u00e9lebre, casi tanto como sus magistrales tratados de qu\u00edmica, pues cuando hablaba todo era claridad y ninguna de sus palabras era articulada por mero artificio. Iba al grano, atacaba la ra\u00edz de los problemas sin distracciones in\u00fatiles y, posiblemente por ello, logr\u00f3 que su vida fuera tan fecunda.<\/p>\n<p><strong>Tratado de los venenos<\/strong><\/p>\n<p>El <em>Diario de Madrid<\/em>, en su edici\u00f3n del martes 1 de junio de 1819, anunciaba de la siguiente forma, repleta de elogios, la primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol de la obra de Orfila <em>Tratado de los venenos o Toxicolog\u00eda General<\/em>, que originalmente apareci\u00f3 en franc\u00e9s en el a\u00f1o 1813.<\/p>\n<blockquote><p><em>Entre la multitud de malos libros que diariamente se publican, suelen aparecer de tiempo en tiempo algunos dignos de la lectura de los hombres sensatos y amantes de los conocimientos \u00fatiles; y de esta clase es la obra que anunciamos. (&#8230;) El Doctor Orfila no necesita de nuestros d\u00e9biles elogios porque su m\u00e9rito est\u00e1 bien cimentado en las obras que lleva publicadas y su reputaci\u00f3n literaria se halla s\u00f3lidamente establecida en toda Europa. (&#8230;) Convencido el c\u00e9lebre Orfila (&#8230;) de que s\u00f3lo repetidos experimentos podr\u00edan ilustrar una materia tan ardua como interesante, ha procurado ensayar en los animales vivos todos los venenos que se conocen en los tres reinos de la naturaleza, observando prolija y cient\u00edficamente su acci\u00f3n delet\u00e9rea, empleando cuantos ant\u00eddotos son imaginables para la curaci\u00f3n de los envenenados y vali\u00e9ndose de todos los reactivos qu\u00edmicos que se conocen, para descubrir el agente mort\u00edfero en los casos dudosos, contribuyendo de este modo a los adelantamientos de la medicina legal y reuniendo cuantos conocimientos se pueden desear en una materia tan vasta. Siendo el autor uno de los mejores qu\u00edmicos que se conocen en el d\u00eda y escribiendo en uno de los puntos mas ilustrados de Europa, ha podido dar el mayor grado de perfecci\u00f3n a su obra, que ha merecido la aprobaci\u00f3n del Instituto de Francia y los mayores aplausos de todas las naciones cultas, traduci\u00e9ndola a sus respectivos idiomas&#8230;<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>AVISO: El presente post corresponde a una versi\u00f3n abreviada del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja, edici\u00f3n de julio de 2010. Usted sabe que D. Hern\u00e1ndez <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=3054\" title=\"Mateo Orfila, qu\u00edmica y pasi\u00f3n\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":10986,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-3054","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-made_in_spain"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/4757049495_35e40bfca8_m.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-Ng","jetpack-related-posts":[{"id":2781,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=2781","url_meta":{"origin":3054,"position":0},"title":"Orfila y los catedr\u00e1ticos","author":"alpoma","date":"25 mayo 2010","format":false,"excerpt":"Esta tarde he terminado un nuevo art\u00edculo para Historia de Iberia Vieja, que aparecer\u00e1 en papel en el n\u00famero de julio si no se tuerce nada, dedicado a la figura del insigne padre de la toxicolog\u00eda, el menorqu\u00edn Mateo Orfila. 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