{"id":2887,"date":"2010-06-07T14:56:48","date_gmt":"2010-06-07T12:56:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=2887"},"modified":"2010-06-07T14:56:48","modified_gmt":"2010-06-07T12:56:48","slug":"augusto-arcimis-y-el-tornado-de-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=2887","title":{"rendered":"Augusto Arcim\u00eds y el tornado de Madrid"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>AVISO<\/strong>: El presente post corresponde a una versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong> en su edici\u00f3n del mes de junio de 2010.<\/em><\/p>\n<blockquote><p>Fue Arcim\u00eds atildado y pulcro, en\u00e9rgico y luchador, de convicciones avanzadas, y extraordinariamente comprensivo y tolerante, de modales aristocr\u00e1ticos y de esp\u00edritu finamente cultivado; matizaba su siempre amena e instructiva conversaci\u00f3n con fino gracejo andaluz. Amante de la naturaleza y experto marino, pasaba sus ratos de ocio en el campo o en el mar. Enemigo de vanidades externas, rechaz\u00f3 toda clase de condecoraciones.<\/p>\n<p>Breve semblanza referida a Augusto Arcim\u00eds, escrita por el meteor\u00f3logo Nicol\u00e1s Sama en 1927 y tomada de La regeneraci\u00f3n de la astronom\u00eda y la meteorolog\u00eda espa\u00f1olas: Augusto Arcim\u00eds (1844-1910) y el institucionismo, obra de Aitor Anduaga Ega\u00f1a.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>El tornado de Madrid, 12 de mayo de 1886<\/strong><\/p>\n<p>A lo largo del mes de mayo de 1886 muchas fueron las tormentas que cayeron sobre Espa\u00f1a, pero ninguna es recordada con mayor impresi\u00f3n que la del d\u00eda 12, que atac\u00f3 Madrid en forma de tornado, de tal fuerza destructora que a decir de quienes sufrieron sus efectos no hab\u00eda sido visto en la capital nada parecido desde que la memoria les permitiera recordar. <\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/4678686476\/\" title=\"Dibujo de Arcim\u00eds, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm5.static.flickr.com\/4048\/4678686476_87a9fb2baa_o.jpg\" width=\"620\" height=\"783\" alt=\"6\" class=\"otros\"\/><\/a><br \/>\nDibujo de Augusto Arcim\u00eds para su art\u00edculo explicativo del tornado de Madrid.<strong> Fuente<\/strong>: Biblioteca Nacional, <em>La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana<\/em>. 22 de mayo de 1886.<\/p>\n<p>No parec\u00eda un d\u00eda fuera de lo normal, Madrid se preparaba para celebrar la tradicional fiesta de San Isidro y, en las Cortes, el jefe de Gobierno, Sagasta, hac\u00eda fijar la atenci\u00f3n de los diputados en su discurso sobre cierto convenio suscrito con los brit\u00e1nicos para mejorar las relaciones comerciales entre ambas naciones. Por otra parte, revuelto andaba la pol\u00edtica con esos vaivenes tan espa\u00f1oles acerca de c\u00f3mo llamar a tal o cual ministerio. S\u00ed, ese 12 de mayo no parec\u00eda haber nada m\u00e1s importante que la divisi\u00f3n del Ministerio de Fomento en dos nuevos ministerios que pasar\u00edan a tener complicados nombres, a saber: Ministerio de Instrucci\u00f3n p\u00fablica y de Ciencias, Letras y Bellas Artes, mientras por otro lado nac\u00eda el Ministerio de Obras p\u00fablicas, Agricultura, Industria y Comercio. Fascinante discusi\u00f3n que termin\u00f3 por ser olvidada por la tarde, pues <strong>una oscura tormenta barri\u00f3 Madrid despiadadamente<\/strong>. Lo llamaron diluvio, cat\u00e1strofe, hurac\u00e1n, castigo divino o tornado, seg\u00fan fuera quien escribiera sobre ello, pero todos convinieron en que aqu\u00e9l evento clim\u00e1tico extremo fue espantoso. Seg\u00fan contaba Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Brem\u00f3n en las p\u00e1ginas de<em> La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola<\/em> del 15 de mayo de 1886, la capital pas\u00f3 por un trago realmente amargo:<\/p>\n<blockquote><p>Los que fuimos sorprendidos por la tempestad en la parte oeste o norte de la villa s\u00f3lo vimos un copioso aguacero mezclado con granizo, y sentimos pasar algunas r\u00e1fagas de aire; pero no sospech\u00e1bamos la tragedia que ocurr\u00eda en aquel mismo instante fuera y dentro de Madrid. En efecto, una zona irregular del t\u00e9rmino municipal de esta corte y de los vecinos Carabancheles hab\u00eda sido combatida por torbellinos de agua y viento, que causaron en pocos minutos grandes infortunios y muchas p\u00e9rdidas materiales. (&#8230;) La parte m\u00e1s sensible fueron las desgracias personales: 26 personas perdieron la vida, y de los numerosos heridos se temen otras v\u00edctimas. Ocurrieron casi todos esos accidentes por hundimiento de una tienda-asilo en la calle de Drumen, el lavadero Imperial, entre la ronda de Segovia y Puente de Toledo, un pared\u00f3n del cementerio de San Lorenzo, y la ruina de algunos paradores en el camino de Carabanchel. En dichos sitios se acumularon de tal modo los heridos, que los guardias deten\u00edan los carruajes para el servicio sanitario. (&#8230;) Estamos conformes con los peri\u00f3dicos que extra\u00f1an, a pesar del n\u00famero importante y doloroso de v\u00edctimas, que \u00e9ste no fuera veinte veces mayor, a hora de tanto tr\u00e1nsito, y que el viento, capaz de partir como ca\u00f1as robles y pinos de un metro de di\u00e1metro, sanos y llenos de lozan\u00eda, no dejara un reguero de personas barridas y estrelladas contra las verjas y las tapias. <\/p><\/blockquote>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La cr\u00f3nica es extensa y, tanto en <em>La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola<\/em> como en todos los peri\u00f3dicos, revistas y publicaciones que ve\u00edan la luz esos d\u00edas, se ahonda en los detalles pero, ay, faltaba un ingrediente sobre el que casi nadie repar\u00f3: <strong>\u00bfqu\u00e9 fue realmente lo que sucedi\u00f3?<\/strong> \u00bfNo ten\u00eda la ciencia un vocero autorizado capaz de dar respuesta a los interrogantes provocados por el tornado de Madrid? Realmente la meteorolog\u00eda en Espa\u00f1a era, por decirlo suavemente, una desconocida. <strong>No hab\u00eda meteor\u00f3logos profesionales, ni servicio de predicci\u00f3n ni tan siquiera hab\u00eda mucha intenci\u00f3n en los poderes pol\u00edticos en gastar dineros en asuntos tan novedosos<\/strong>. Pero hubo alguien, un testigo excepcional, que marc\u00f3 la diferencia y supo dar una visi\u00f3n cient\u00edfica realmente nueva sobre el suceso. Se llamaba <strong>Augusto Arcim\u00eds<\/strong> y, sin lugar a dudas, cabe ser recordado como pionero de la meteorolog\u00eda cient\u00edfica en Espa\u00f1a. Gran divulgador cient\u00edfico, capaz de explicar en llano lenguaje lo que otros s\u00f3lo pod\u00edan complicar con tecnicismos y complejos juegos de palabras, Arcim\u00eds quiso dejar claros algunos puntos oscuros sobre la gran tormenta para que fueran entendidos por el pueblo llano. As\u00ed, en la edici\u00f3n del 22 de mayo de 1886 de <em>La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola<\/em>, el meteor\u00f3logo construy\u00f3 un imponente y extenso art\u00edculo donde explicaba lo sucedido de forma cient\u00edfica, del que extraigo a continuaci\u00f3n algunos fragmentos de inter\u00e9s:<\/p>\n<blockquote><p>Aunque los datos publicados por la prensa peri\u00f3dica sobre los desastres causados por la manga de viento que descarg\u00f3 en d\u00eda 12 en Madrid son necesariamente incompletos, contray\u00e9ndose m\u00e1s a la parte dram\u00e1tica y a la enumeraci\u00f3n de las desgracias personales y desperfectos de las fincas que a los elementos cient\u00edficos, se puede, no obstante, con su auxilio, trazar la trayectoria del tornado y limitar la zona de su acci\u00f3n destructora, si bien no con toda la exactitud y precisi\u00f3n que fueran de desear. (&#8230;) A la manga de viento y agua del d\u00eda 12 se le ha venido dando el nombre de cicl\u00f3n, que desde luego no le conviene, pues ni a\u00fan el de tornado es con propiedad suyo. Los tornados son unos vientos impetuosos que soplan en la costa occidental de \u00c1frica; pero algunos meteor\u00f3logos, entre otros mi ilustre amigo el Sr. Pujaz\u00f3n, llaman as\u00ed a los remolinos atmosf\u00e9ricos locales, de gran fuerza destructora, como el del d\u00eda 12. Su formaci\u00f3n hay que buscarla en el desequilibrio t\u00e9rmico en que se encontraba la atm\u00f3sfera; y su terrible potencia, en la enorme cantidad de cal\u00f3rico latente puesta en libertad al condensarse los vapores acuosos, elevados de las capas pr\u00f3ximas a la superficie del suelo. A decir verdad, entre los ciclones, tornados y trombas no hay diferencias esenciales, sino grados de intensidad. (&#8230;) El primer tornado, o sea, el de las seis horas cincuenta minutos de la tarde, empez\u00f3 en las inmediaciones de Carabanchel Alto o de Villaviciosa y se dirigi\u00f3 hacia en NE. pasando por el puente de Toledo hasta llegar al Paseo Imperial; aqu\u00ed, sin duda, no pudo vencer la resistencia que le opon\u00eda la inmensa masa de la villa, y se encurv\u00f3 hacia el E., tomando por el descampado del Paseo de las Yeser\u00edas y Acacias, y derribando a su paso algunos \u00e1rboles, rompiendo cristales y arrancando tejas y chimeneas. Al llegar a la puerta de Atocha encurv\u00f3 de nuevo hacia el N.-NE., cruzando el Jard\u00edn Bot\u00e1nico, la estaci\u00f3n del Mediod\u00eda y el Retiro, para perderse, por ensanchamiento, y por lo tanto grandemente debilitado, antes de llegar a Chamart\u00edn, y quedando reducido a un chubasco con granizo y pedrisco de car\u00e1cter m\u00e1s com\u00fan, aunque siempre en\u00e9rgico. El centro de este tornado, precursor de otro m\u00e1s terrible, ha debido pasar al SE. del Observatorio astron\u00f3mico. (&#8230;) Casi inmediatamente despu\u00e9s de este primer tornado se present\u00f3 otro, a las siete y un minuto, que fue el que caus\u00f3 los grandes destrozos; su trayectoria, desde Carabanchel al Puente de Toledo, parece confundirse con la del anterior; pero desde este \u00faltimo punto se aparta de ella y penetra en la poblaci\u00f3n, que atraviesa en su parte SE&#8230;<\/p><\/blockquote>\n<p>Ciertamente, es una delicia leer con detenimiento el detallado informe de Arcim\u00eds. No s\u00f3lo fue de los pocos, sino el \u00fanico, que realiz\u00f3 una disecci\u00f3n cient\u00edfica del fen\u00f3meno, tambi\u00e9n se preocup\u00f3 de hacer llegar esta informaci\u00f3n al p\u00fablico en general. Aunque en la \u00e9poca la ciencia meteorol\u00f3gica no hab\u00eda hecho m\u00e1s que dar sus primeros pasos, y ni siquiera la terminolog\u00eda que le es propia se hab\u00eda fijado con propiedad,<strong> el genio de Arcim\u00eds logr\u00f3 reunir los datos geogr\u00e1ficos, las noticias de la prensa y sus propias percepciones para concluir que fueron \u201cdos tornados\u201d los causantes del desastre<\/strong>. Acompa\u00f1\u00f3 sus textos al respecto con gr\u00e1ficos, mediciones barom\u00e9tricas, explicaciones sobre el movimiento de corrientes de aire y todo tipo de sabrosos detalles. Todo ello le sirvi\u00f3 para lanzar un aviso a navegantes o, mejor dicho, un grito desesperado en deseo de que cayera en manos de los pol\u00edticos, por si se animaban a invertir en crear una verdadera infraestructura de investigaci\u00f3n capaz de ahondar en las capacidades de la predicci\u00f3n meteorol\u00f3gica, pr\u00e1cticamente inexistente por entonces:<\/p>\n<blockquote><p>Y para que se vea, por \u00faltimo, cu\u00e1n dif\u00edcil es pronosticar esta clase de fen\u00f3menos, aun consultando los instrumentos meteorol\u00f3gicos, es de saber que despu\u00e9s de pasar el tornado, subi\u00f3 r\u00e1pidamente el bar\u00f3metro, para volver a bajar a poco rato mucho m\u00e1s que antes y tambi\u00e9n con gran rapidez, sin que se reprodujesen los estragos anteriores; y si esta segunda depresi\u00f3n tan considerable no produjo vientos tan fuertes ni revisti\u00f3 car\u00e1cter tan destructor, hay que atribuirlo a que las isobaras estaban m\u00e1s separadas y era, por lo tanto, de valor mucho m\u00e1s reducido el gradiente o pendiente barom\u00e9trica. <\/p><\/blockquote>\n<p>Cabe decir que, por lo que he podido leer sobre Arcim\u00eds, las palabras con las que abro este art\u00edculo, en la pluma de Nicol\u00e1s Sama, no expresaban ninguna exageraci\u00f3n. El bueno de Augusto fue un hombre excepcional en muchos sentidos, apasionado, libre, abierto y, sobre todo, met\u00f3dico. Falleci\u00f3 en C\u00e1diz el 18 de abril de 1910 y, por lo tanto, se celebra ahora su centenario. No ser\u00e1 un tiempo de grandes festejos ni, seguramente, encuentre en los medios de comunicaci\u00f3n mucho eco y, sin embargo, mereciera este singular sabio un recuerdo m\u00e1s vivo en la prensa y en la memoria de las gentes que, a diario, escuchan en la radio o contemplan en televisi\u00f3n una previsi\u00f3n meteorol\u00f3gica pues \u00e9l fue nuestro primer meteor\u00f3logo profesional.<\/p>\n<p><strong>El farmac\u00e9utico que miraba a los cielos<\/strong><\/p>\n<p>Estos breves p\u00e1rrafos no pueden hacer justicia a su figura, pero si por lo menos logro despertar el inter\u00e9s en el lector sobre la figura de don Augusto, me dar\u00e9 por satisfecho. Arcim\u00eds lleg\u00f3 al mundo en Sevilla cuando el a\u00f1o 1844 se acercaba a su fin. Pas\u00f3 gran parte de su infancia y juventud en C\u00e1diz, all\u00ed curs\u00f3 sus primeros estudios que, andando el tiempo, complet\u00f3 en la universidad con todo un doctorado en farmacia. Ahora bien, este camino, bastante convencional, termina aqu\u00ed, porque lo de farmac\u00e9utico s\u00f3lo le iba a servir para adornar un diploma, nada m\u00e1s. Augusto miraba a los cielos, al mar y los campos, disfrutaba con las nubes en el d\u00eda y las estrellas de noche, deseaba saber sobre el movimiento de los astros o el por qu\u00e9 de las lluvias y los vientos. Por fortuna su familia ten\u00eda los recursos suficientes como para calmar la sed de conocimientos del futuro meteor\u00f3logo. As\u00ed, nunca ejerci\u00f3 la profesi\u00f3n farmac\u00e9utica, sino que se dedic\u00f3 durante bastante tiempo a recorrer Europa aprendiendo diversos idiomas y entrando en contacto con las m\u00e1s afamadas academias cient\u00edficas. <\/p>\n<p>En sus viajes mostr\u00f3 preferencia por todo lo que a la astronom\u00eda y la meteorolog\u00eda se refiriera. Estas dos pasiones, a las que lleg\u00f3 de forma totalmente autodidacta, se convirtieron en su modo de vida. No se trat\u00f3 de un simple aficionado, empez\u00f3 desde lo m\u00e1s sencillo pero escal\u00f3 los montes de esas ciencias con rapidez. Fue tomado en estima por muchas sociedades astron\u00f3micas europeas, llegando a ser miembro incluso de la brit\u00e1nica Royal Astronomical Society. Public\u00f3 decenas de art\u00edculos divulgativos e investigaciones en campos tan punteros por entonces como la astronom\u00eda espectrosc\u00f3pica aunque, sin duda, hab\u00eda algo que le llamaba la atenci\u00f3n sobre cualquier otro asunto: el tiempo meteorol\u00f3gico y su predicci\u00f3n. <\/p>\n<p>Fue durante una estancia en Londres cuando decidi\u00f3 que la meteorolog\u00eda ser\u00eda su amante por el resto de su vida. De regreso a Espa\u00f1a dedic\u00f3 grandes esfuerzos para adquirir, o incluso construir \u00e9l mismo, todo tipo de instrumentos meteorol\u00f3gicos con los que dio vida a un observatorio en su casa de C\u00e1diz que, m\u00e1s tarde, traslad\u00f3 a unas instalaciones m\u00e1s amplias en la finca de un amigo en Chiclana. Su objetivo fundamental se centr\u00f3 en fijar los fundamentos de la predicci\u00f3n meteorol\u00f3gica basada en la observaci\u00f3n instrumental y, en ese esfuerzo, nadie en todo el pa\u00eds le iba a hacer sombra. Eso s\u00ed, tampoco es que hubiera muchos competidores pues el atraso espa\u00f1ol en cuanto a meteorolog\u00eda se refiere era pavoroso, tanto que sacaba de quicio al propio Augusto. En un intento por difundir las teor\u00edas y conocimientos de los que ten\u00eda noticia gracias a publicaciones de todo el mundo, Arcim\u00eds emple\u00f3 mucho tiempo en escribir art\u00edculos y libros que sirvieran para cambiar la triste situaci\u00f3n. Uno de esos libros, El telescopio moderno, publicado en 1878, se convirti\u00f3 en todo un \u00e9xito que abri\u00f3 el apetito cient\u00edfico de varias generaciones. <\/p>\n<p>Y, as\u00ed, con una vida pl\u00e1cida y hasta cierto punto despreocupada llegaron los malos tiempos. Los negocios familiares, de los que se hab\u00eda hecho cargo, no marchaban nada bien. Adem\u00e1s, varios de sus hijos fallecieron prematuramente, con lo que su vida se llen\u00f3 de sombras. El dinero empez\u00f3 a ser un problema, por lo que decidi\u00f3 emigrar a Madrid para trabajar en una f\u00e1brica de alquitr\u00e1n, hasta que la fortuna se cruz\u00f3 nuevamente en su camino. El golpe de suerte tuvo lugar en 1875, cuando conoci\u00f3 a uno de los personajes m\u00e1s singulares de la Espa\u00f1a del siglo XIX: <strong>Gin\u00e9s de los R\u00edos<\/strong>. Casualmente Gin\u00e9s se hallaba confinado en el Castillo de Santa Catalina tras haber sido enviado all\u00ed despu\u00e9s de un grave conflicto con el Ministerio de Fomento. Gin\u00e9s era impetuoso, apasionado y vio en Arcim\u00eds a todo un sabio con gran potencial. No lo pens\u00f3 mucho, le habl\u00f3 de su gran proyecto: un lugar donde el saber y el conocimiento fueran impartidos en libertad. Cuando, en 1884, la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza hab\u00eda cobrado vida, el propio Gin\u00e9s se encarg\u00f3 de llamar a Augusto para ofrecerle un puesto como profesor de f\u00edsica y astronom\u00eda. La oportunidad era \u00fanica, m\u00e1s no qued\u00f3 ah\u00ed la buena fortuna. <\/p>\n<p>Puede que el tornado de 1886 tuviera algo que ver y los pol\u00edticos de turno pensaran por primera vez que contar con un centro de investigaci\u00f3n meteorol\u00f3gica podr\u00eda ser beneficioso para prevenir desastres similares pero, sea como fuere, la insistente petici\u00f3n por parte de Gin\u00e9s para que se creara un Instituto Meteorol\u00f3gico como los que ya exist\u00edan en Europa o Norteam\u00e9rica por fin lleg\u00f3 a buen puerto. En 1887 el Gobierno dio luz verde a la creaci\u00f3n del <strong>Instituto Central de Meteorolog\u00eda<\/strong>. Para llevar a buen t\u00e9rmino el proyecto se cre\u00f3 una comisi\u00f3n cient\u00edfica que determin\u00f3 las funciones y recursos que iban a destinarse al nuevo organismo p\u00fablico. En 1888 se abri\u00f3 oposici\u00f3n libre para nombrar director del Instituto. \u00bfQui\u00e9n hab\u00edan en Espa\u00f1a m\u00e1s preparado para ese cargo? La respuesta es obvia, pero Augusto Arcim\u00eds no se anim\u00f3 a presentarse a la oposici\u00f3n hasta que Gin\u00e9s pr\u00e1cticamente le empuj\u00f3 a hacerlo. Como no pod\u00eda ser de otro modo, Arcim\u00eds gan\u00f3 la plaza, despu\u00e9s de un soberbio conjunto de ejercicios te\u00f3ricos, de idiomas y de manejo de instrumentos de observaci\u00f3n. Se convirti\u00f3 as\u00ed en el primer meteor\u00f3logo profesional de Espa\u00f1a y director del Instituto Central de Meteorolog\u00eda, organismo precursor de la actual <strong><a href=\"http:\/\/www.aemet.es\/es\/portada\">Agencia Estatal de Meteorolog\u00eda<\/a><\/strong> (AEMET). Bien, la suerte acab\u00f3 aqu\u00ed. Hubiera sido toda una oportunidad para, desde el Gobierno, dotar al nov\u00edsimo Instituto con buenos instrumentos y un equipo humano de primer orden, pero no, como suele suceder, el \u00e1nimo pol\u00edtico dur\u00f3 muy poco. Arcim\u00eds continu\u00f3 trabajando duramente en su cargo hasta su muerte, pero nunca le ofrecieron la posibilidad de contar con un equipo de meteor\u00f3logos con el que expandir sus investigaciones, m\u00e1s all\u00e1 de un simple ayudante y un ordenanza, que formaban el total de la plantilla del centro. En un caser\u00f3n del Parque del Retiro de Madrid, conocido como El castillo por su peculiar arquitectura, pas\u00f3 el resto de su apasionada vida cient\u00edfica intentando, sin \u00e9xito, llamar la atenci\u00f3n de la administraci\u00f3n sobre la importancia de crear una verdadera infraestructura nacional de previsi\u00f3n meteorol\u00f3gica. <\/p>\n<p><strong>J\u00fapiter, Marte y Urano<\/strong><\/p>\n<p>Bautizados con el nombre de planetas, varios globos tripulados surcaron el cielo de la provincia de Burgos, que testigo de una de las aventuras cient\u00edficas m\u00e1s sorprendentes de principios del siglo XX. Cuando Augusto Arcim\u00eds se acercaba a su ancianidad, tuvo la ocasi\u00f3n de volar en un globo pilotado por Alfredo Kindel\u00e1n, uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres pioneros de la aviaci\u00f3n espa\u00f1ola. \u00bfQu\u00e9 se le hab\u00eda perdido a don Augusto en un globo? La aventura no era un viaje de placer, ni mucho menos, y tampoco estaba exenta de riesgos. <\/p>\n<p>El objetivo de la ascensi\u00f3n era poder tomar observaciones del eclipse total de sol que el 30 de agosto de 1905 podr\u00eda contemplarse en una estrecha franja de la geograf\u00eda espa\u00f1ola. Se determin\u00f3 que el lugar ideal para llevar a cabo la experiencia ser\u00eda Burgos por lo que, manos a la obra, el Servicio Militar de Aerostaci\u00f3n prepar\u00f3 tres de sus globos, J\u00fapiter, Marte y Urano, para poder aprovechar tan raro espect\u00e1culo celeste. Kindel\u00e1n y Arcim\u00eds volaron a bordo del globo Urano y, aunque el tiempo no acompa\u00f1aba, no iban a dejar pasar una oportunidad \u00fanica en la vida. Don Augusto equip\u00f3 a su globo con todo tipo de instrumentos cient\u00edficos para tomar nota de diversas mediciones atmosf\u00e9ricas y astron\u00f3micas durante el eclipse. Fruto de la expedici\u00f3n fue una extensa memoria cient\u00edfica y un conjunto de fotograf\u00edas y datos sin igual. Arcim\u00eds logr\u00f3 durante la ascensi\u00f3n las que son consideradas como las primeras tomas fotogr\u00e1ficas de una gloria, espectro de Brocken, o anillo de Ulloa, curiosas manifestaciones \u00f3pticas de la atm\u00f3sfera. <\/p>\n<p><strong>M\u00e1s informaci\u00f3n<\/strong>:<\/p>\n<ul>\n<li>RAM &#8211; <a href=\"http:\/\/www.meteored.com\/ram\/1695\/tornados-y-trombas\/\">Tornados y trombas: centenario de la muerte de Arcimis<\/a><\/li>\n<li><\/li>\n<li>Divulgameteo &#8211; <a href=\"http:\/\/www.divulgameteo.es\/uploads\/Tornado-Madrid-1886.pdf\">El tornado de Madrid del 12 de mayo de 1886, por Miquel Gay\u00e1<\/a> (PDF).<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>AVISO: El presente post corresponde a una versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja en su edici\u00f3n del mes de junio de 2010. Fue <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=2887\" title=\"Augusto Arcim\u00eds y el tornado de Madrid\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":10613,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,10],"tags":[],"class_list":["post-2887","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-clima","category-made_in_spain"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/4678686476_87a9fb2baa_o.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-Kz","jetpack-related-posts":[{"id":7500,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=7500","url_meta":{"origin":2887,"position":0},"title":"El escultor mec\u00e1nico de Sir Arthur Conan Doyle","author":"alpoma","date":"14 noviembre 2012","format":false,"excerpt":"Despu\u00e9s de leer en Microsiervos una nota acerca de cierta especie de fotomat\u00f3n que, por medio de impresi\u00f3n 3D, ofrece modelos en miniatura de sus usuarios, ca\u00ed en la cuenta de haber visto algo similar hace tiempo, al menos en lo que a copiar un modelo tridimensional se refiere. 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