{"id":2448,"date":"2010-04-08T18:40:49","date_gmt":"2010-04-08T16:40:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=2448"},"modified":"2010-04-11T14:35:21","modified_gmt":"2010-04-11T12:35:21","slug":"blasco-de-garay-el-ingeniero-que-no-invento-la-propulsion-a-vapor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=2448","title":{"rendered":"Blasco de Garay, el ingeniero que no invent\u00f3 la propulsi\u00f3n a vapor"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la edici\u00f3n correspondiente al mes de abril de 2010 de la revista <strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong>.<\/p>\n<blockquote><p>All\u00e1 por el a\u00f1o 1543, el capit\u00e1n de mar don Blasco de Garay present\u00f3 un proyecto al Emperador Carlos V, por el cual pretend\u00eda mover los buques sin remos ni velas, ni cosa que se le pareciese, aun con tiempo de gran calma, proyecto que fue recibido con francas muestras de incredulidad por parte de la Corte, hasta que, al fin, accedi\u00f3 el Emperador a que se llevasen a efecto las pruebas, que se hicieron en el puerto de Barcelona el 17 de junio del citado a\u00f1o. Dichas experiencias se realizaron en una nao de unas 250 toneladas, llamada La Trinidad, y fueron presenciadas por personal nombrado al efecto por Carlos V, y entre los cuales se encontraban varios marinos amigos del inventor, a los que \u00e9ste anteriormente hab\u00edales comunicado sus proyectos. El \u00e9xito coron\u00f3 estos primeros ensayos y todos celebraron lo pronto que viraba la nave y la innegable ventaja sobre los buques de vela, tanto a manejo como en velocidad, que igualaba sobre poco m\u00e1s o menos a la que aquellos con viento ordinario, d\u00e1ndole al mismo tiempo, indudablemente, mayor rapidez de movimientos para atracar y desatracar de los muelles. Sin embargo, a pesar de los aplausos, bien pronto la envidia empez\u00f3 a germinar en ruines corazones, que fueron causa de que el glorioso inventor, encontrando su empresa falta de apoyo, diera en tierra con todos sus proyectos, y al igual que aquellos dos otros, Peral y Monturiol, fuese poco a poco sepultando su nombre en el polvo del olvido. Es innegable que fue Blasco de Garay a quien primeramente se le ocurri\u00f3 sacar partido de la fuerza expansiva del vapor, para utilizarla en la navegaci\u00f3n mar\u00edtima, si bien lo niegan algunos escritores poco escrupulosos y amigos de conceder a otras naciones la gloria que por derecho propio nos corresponde.<\/p><\/blockquote>\n<p>Fragmento de <em>El invento de la navegaci\u00f3n a vapor<\/em>, <em>Mundo Gr\u00e1fico<\/em>, 18 de junio de 1930.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/4503196788\/\" title=\"1 by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm5.static.flickr.com\/4025\/4503196788_dcf20a8595_o.jpg\" width=\"620\" height=\"360\" alt=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<blockquote><p><em>Imagen procedente de la obra <\/em><em>Manual de f\u00edsica y elementos de qu\u00edmica<\/em>, de Manuel Rico y Sinobas y Mariano Santisteban, 1856. Se trata de una representaci\u00f3n ideal de la supuesta m\u00e1quina para propulsar barcos de Blasco de Garay: \u00abEl primer problema de Blasco de Garay, en tiempo del emperador Carlos V, se resolvi\u00f3 en parte en el puerto de M\u00e1laga, de donde pas\u00f3 el constructor a Barcelona para repetir sus pruebas. Por el informe que sobre aquellas pruebas pidi\u00f3 el Gobierno a los hombres pr\u00e1cticos en la navegacion, no consta que en los mecanismos de Blasco de Garay hubiera el fuego necesario, ni la evaporacion del agua. En su lugar, segun el citado informe, se puede tener una idea del barco de Garay por la presente ilustraci\u00f3n, en la cual se hallan representadas las ruedas de paletas a los costados de la nave, y en el centro del barco las masas de plomo que girando habian de favorecer la fuerza de los marineros empleados en hacer que se moviesen las ruedas de paletas impulsoras del barco. Estas masas de plomo fueron las que en una prueba, y cuando la nave, segun los pr\u00e1cticos, estaba navegando con una velocidad de una legua por hora, rompieron la cubierta de la galera, teniendo que suspender la maniobra.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Camino de la leyenda<\/strong><\/p>\n<p>Alg\u00fan lector seguramente habr\u00e1 pensado que ese <strong>`no\u00b4<\/strong> tan destacado que aparece en el t\u00edtulo de este articulo bien pueda obedecer a un error de imprenta, o a un despiste por mi parte, pero se equivocar\u00e1 puesto que, precisamente, el `no\u00b4 constituye la porci\u00f3n m\u00e1s importante de dicho t\u00edtulo. Esto es as\u00ed porque, lament\u00e1ndolo mucho, y bajo riesgo de que los colegas de los a\u00f1os treinta en la redacci\u00f3n de <em>Mundo Gr\u00e1fico <\/em>me tachen poco menos que de traidor a la patria, la bella estampa del barco movido por medio de vapor ideado por Blasco de Garay jam\u00e1s fue real. <!--more--><\/p>\n<p>Claro est\u00e1, a fuerza de ser repetido el error, una y otra vez, lo que era fantas\u00eda basada en un malentendido, termin\u00f3 por convertirse en algo de lo que no pod\u00eda dudarse. Casi una leyenda, el caso es que durante casi todo el siglo XIX y gran parte de la pasada centuria, la gesta de <strong>Blasco de Garay <\/strong>fue repetida en infinidad de ocasiones e impresa en libros, peri\u00f3dicos y revistas. Unos beb\u00edan de otros, en puro ejercicio de repetici\u00f3n, pues algo tan grande y glorioso no pod\u00eda ser falso. Lo era, as\u00ed de sencillo, pero aunque ya hace m\u00e1s de cien a\u00f1os se conoc\u00eda la fuente del error, poco se hizo para intentar remediar el entuerto. La confusi\u00f3n lleg\u00f3 a ser tal que en la <em>Gu\u00eda General de Barcelona<\/em>, obra de Manuel Saur\u00ed y Jos\u00e9 Matas, en su edici\u00f3n de 1849, se incluye la rese\u00f1a sobre una nueva fuente que se estaba construyendo por entonces en la Plaza del Duque de Medinaceli, dedicada a recordar la gloria Blasco de Garay en su experimento naval como inventor \u00fanico y primigenio de la propulsi\u00f3n a vapor. <\/p>\n<p>No cabe duda de que <strong>Blasco de Garay ten\u00eda en mente el vapor como posible fuente de energ\u00eda para mover algunos de sus ingenios<\/strong>, pero tampoco cabe duda actualmente que <strong>no llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica el famoso experimento de Barcelona en los t\u00e9rminos imaginados<\/strong>. Los elementos b\u00e1sicos de la leyenda se han repetido por doquier, de tal forma que se han convertido en una especie de narraci\u00f3n con gran coherencia y fuerza interna. As\u00ed, el capit\u00e1n Blasco de Garay habr\u00eda presentado a Carlos V en 1543 un proyecto de m\u00e1quina por medio del que un gran barco podr\u00eda navegar incluso en calma, sin necesidad de remos ni de velas. Prodigioso adelanto que indudablemente colocar\u00eda a la flota espa\u00f1ola a la vanguardia de los ej\u00e9rcitos de todo el planeta. Vale, el punto clave est\u00e1 en \u201cnavegar en calma\u201d, cosa que se puede realizar de diversas formas pero que, por error, se ha considerado como navegar gracias a una m\u00e1quina de vapor. Incluso aparecen grabados en obras del siglo XIX en los que se imagina c\u00f3mo estaba constituida la m\u00e1quina de Blasco. Unas gigantescas ruedas de palas propulsadas por un ingenioso mecanismo de esferas met\u00e1licas que contendr\u00edan agua. El fuego de una caldera calentar\u00eda alternativamente las esferas, convirtiendo el agua en vapor, capaz de hacer girar las ruedas de palas. La leyenda cuenta con detalles que no pueden faltar en este tipo de narraciones. Por una parte se afirma que nadie pudo contemplar la m\u00e1quina realmente, porque Blasco guardaba el secreto y no deseaba miradas indiscretas, con lo que ya tenemos ah\u00ed un elemento sospechoso. Por otra parte se encuentra presente el elemento heroico, con una gran disertaci\u00f3n y combate dial\u00e9ctico entre Blasco y los miembros de la Corte con el fin de lograr el apoyo real para llevar a cabo lo que \u00fanicamente era una osada idea. Como si de un nuevo Col\u00f3n se tratara, despu\u00e9s de convencer al Emperador, el inquieto Blasco se dispuso a preparar todo lo necesario para realizar su experimento. La fecha hist\u00f3rica, 13 de junio de 1543, contempl\u00f3 en el puerto de Barcelona un extra\u00f1o barco de doscientas toneladas llamado <em>La Trinidad<\/em>, equipado con una monumental caldera y grandes juegos de palas en disposici\u00f3n circular. Al mando del nuevo ingenio marino se hallaba el capit\u00e1n Pedro de Scarsa, que se encarg\u00f3 de realizar la demostraci\u00f3n ante la presencia de don Enrique de Toledo y otros grandes personajes de la Espa\u00f1a de la \u00e9poca en representaci\u00f3n de Carlos V y del pr\u00edncipe don Felipe. El barco se comport\u00f3 de forma sorprendente, siendo capaz de alcanzar grandes velocidades y capacidades de maniobra inigualables. Claro, todo ello en el mundo imaginario creado por la leyenda que, para terminar de aderezar tan bella narraci\u00f3n, incluye la decepci\u00f3n de no encontrar m\u00e1s apoyos a partir de entonces, con olvido secular de la insigne figura de Blasco de Garay, recuperada mucho tiempo despu\u00e9s e identificada como propia de la persona que invent\u00f3, sin lugar a dudas, la propulsi\u00f3n a vapor, \u00a1y pobre del quien se atreviera a negarlo pues caer\u00eda de inmediato en el cesto de los traidores a la patria! <\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/alpoma\/4502570879\/\" title=\"2 by alpoma, on Flickr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2734\/4502570879_0fcbabf61d_o.jpg\" width=\"620\" height=\"487\" alt=\"2\" \/><\/a><\/p>\n<blockquote><p>Representaci\u00f3n ideal de la prueba del barco <em>La Trinidad <\/em>en Barcelona. Fuente: <em>Nuevo Mundo<\/em>, n\u00famero 1.015, jueves 19 de junio de 1913.\n<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>El origen de la confusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La realidad fue muy distinta de lo que la leyenda ha repetido con insistencia. Un relato de Dionisio Chauli\u00e9, publicado en <em>Revista Contempor\u00e1nea<\/em> en el verano de 1883 deja bien claro que, para entonces, quien se quisiera informar con certeza bien podr\u00eda separar el grano de la paja:<\/p>\n<blockquote><p>De que Blasco de Garay aplic\u00f3 el vapor a la navegaci\u00f3n por junio de 1543 a la vista de toda Barcelona y antes que otro alguno, se halla la primera noticia en la introducci\u00f3n apreciabil\u00edsima de la Colecci\u00f3n de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los espa\u00f1oles desde fines del siglo XV, del erudito Sr. Don Mart\u00edn Fern\u00e1ndez Navarrete. Con fundamento lo divulg\u00f3 por indudable, pues el Sr. Don Tom\u00e1s Gonz\u00e1lez ten\u00eda de reputaci\u00f3n formal y se lo hab\u00eda comunicado en carta de 27 de agosto de 1825 desde Simancas, no sin el aditamento de que as\u00ed resultaba de los expedientes y registros de aquel archivo famoso. Con esto nadie puso en duda la primac\u00eda del invento a favor de Blasco de Garay; pero a\u00f1os adelante se puso muy en claro con aut\u00e9nticos y copiosos documentos que todo \u00e9l se reduc\u00eda en suma a poner ruedas a las bordas de los buques, movidas interiormente por mayor o menor n\u00famero de hombres asidos a cig\u00fce\u00f1as o manubrios y cuyos rayos hac\u00edan las veces de remos.<\/p><\/blockquote>\n<p>En efecto, Blasco de Garay era un ingeniero excepcional y sus ideas se adelantaron a su tiempo, pero las grandes palas que movieron el barco en Barcelona no se propulsaban con vapor sino con la fuerza de los brazos humanos a trav\u00e9s de un complejo sistema mec\u00e1nico. Sin embargo, la leyenda ya hab\u00eda tomado tal fuerza que fue repetida una y otra vez durante m\u00e1s de un siglo, consignando en la mente de muchos que Blasco de Garay deb\u00eda ser reconocido como gran inventor de la propulsi\u00f3n a vapor, olvidado en un acto de gran injusticia. Si atendemos a lo que en sus obras nos ense\u00f1a el gran erudito actual de la historia de la tecnolog\u00eda <strong>Nicol\u00e1s Garc\u00eda Tapia<\/strong>, podremos atar algunos cabos m\u00e1s. As\u00ed, queda establecido que el hidalgo toledano Blasco de Garay fue autor de gran n\u00famero de invenciones, desde molinos a sistemas de destilaci\u00f3n o aparatos para equipar buzos. Todo ello seg\u00fan documentos de la \u00e9poca que han sido ya bien estudiados y reconocidos. S\u00ed, Blasco ten\u00eda en mente crear una nave \u00fanica, pero no movida por vapor sino con palas giratorias animadas por la fuerza de los hombres. <strong>El gran l\u00edo  naci\u00f3 de la carta que el archivero de Simancas, Tom\u00e1s Gonz\u00e1lez, envi\u00f3 al historiador Mart\u00edn Fern\u00e1ndez Navarrete<\/strong>. El malentendido, que hizo pensar a Navarrete que sin lugar a dudas el genio de Blasco hab\u00eda alumbrado una nave a vapor, no dur\u00f3 mucho. <strong>Modesto Lafuente estudi\u00f3 con detalle la documentaci\u00f3n presente en el Archivo de Simancas relacionada con el caso y, como no pod\u00eda ser de otro modo, concluy\u00f3 que eran un remedo de \u201cremeros\u201d y no una m\u00e1quina de vapor lo que hac\u00eda moverse a las palas del barco<\/strong>. En efecto, La Trinidad era capaz de moverse en mares en calma, pero lo hac\u00eda como una galera no como un ingenio mec\u00e1nico de vapor. Tom\u00e1s Gonz\u00e1lez posiblemente se equivoc\u00f3 al mezclar diversos inventos, pues entre los documentos sobre ingenios de Blasco aparece un sistema depurador de agua del mar capaz de ofrecer agua potable a bordo de nav\u00edos gracias a una caldera de vapor. Tampoco la fecha de la prueba en Barcelona parece ser \u00fanica. Indica Nicol\u00e1s Garc\u00eda Tapia que, siempre atendiendo a los papeles originales, se realiz\u00f3 una primera prueba de un barco movido con palas en M\u00e1laga el 4 de octubre de 1539 y otra el 20 de julio de 1540. Las pruebas se repitieron en Barcelona entre 1542 y 1543 y en N\u00e1poles en \u00e9se \u00faltimo a\u00f1o. <\/p>\n<p>Aunque la confusi\u00f3n debi\u00f3 quedar aclarada plenamente ya a mediados del siglo XIX, se puede rastrear la presencia de la leyenda pr\u00e1cticamente a lo largo de todo el siglo posterior. Por ejemplo, en la revista Madrid Cient\u00edfico, que se considera como una de las m\u00e1s rigurosas publicaciones de tem\u00e1tica cient\u00edfica y t\u00e9cnica de la Espa\u00f1a de la primera mitad del siglo XX, todav\u00eda se cae en el error y se repite la letan\u00eda tantas veces escrita sobre Blasco de Garay. He aqu\u00ed, a modo de coda en este juego de errores hist\u00f3ricos, lo que Juan Redondo escrib\u00eda en <em>Madrid Cient\u00edfico<\/em>, n\u00famero 649 de 1909, en un art\u00edculo dedicado a Fulton y su nave a vapor, el Clermont:<\/p>\n<blockquote><p>&#8230;Blasco de Garay, marino espa\u00f1ol que en 1543 invent\u00f3 el primer buque de vapor que registra la historia del mundo. En el Archivo de Simancas existen documentos que prueban que en aquel a\u00f1o Garay hizo funcionar un barco de ruedas cuatro veces m\u00e1s grande que el Clermont, aunque, como no pod\u00eda menos de suceder, la deficiencia de los medios empleados y el atraso industrial de la \u00e9poca esterilizaron su esfuerzo, haciendo que la Comisi\u00f3n oficial encargada de presenciar las pruebas considerase su idea como irrealizable en la pr\u00e1ctica.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la edici\u00f3n correspondiente al mes de abril de 2010 de la revista Historia de Iberia Vieja. 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