{"id":2125,"date":"2010-02-02T16:32:38","date_gmt":"2010-02-02T14:32:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=2125"},"modified":"2010-02-02T16:32:38","modified_gmt":"2010-02-02T14:32:38","slug":"el-dia-que-la-peninsula-iberica-se-estremecio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=2125","title":{"rendered":"El d\u00eda que la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica se estremeci\u00f3"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">El presente art\u00edculo corresponde a una <strong>versi\u00f3n reducida<\/strong> del que publiqu\u00e9 en la revista <strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong> en su n\u00famero 56, febrero de 2010.<\/p>\n<blockquote><p><em>Era el <strong>primero de noviembre de 1755<\/strong> un d\u00eda de sol claro y despejado, un d\u00eda meridional y propio de la transparencia de nuestro cielo, cuando de repente, como a eso de las diez de la ma\u00f1ana, se sinti\u00f3 un ruido subterr\u00e1neo en toda la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, pero principalmente en Lisboa. La tierra tiembla; los edificios bambolean, crujen y caen estrepitosamente; el mar embravecido, formando alt\u00edsimas monta\u00f1as de olas, invade la tierra hasta dos leguas, y al recogerse, arrastra consigo y sumerge en el seno de los mares cuanto encuentra. En lo que hab\u00eda dejado el mar en seco aparecen centenares de fuegos y un hurac\u00e1n impetuos\u00edsimo lo comunica a las naves: de \u00e9stas pasa a los edificios; y el terremoto, el mar, el aire y el fuego destruyen casi por completo la hermosa ciudad de Lisboa, sepultando tambi\u00e9n entre sus ruinas la mayor parte de sus habitantes. <\/p>\n<p>Extracto de una cr\u00f3nica publicada en Revista de Espa\u00f1a, Tomo VIII, Madrid, 1869. <\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Hace unos d\u00edas, contemplando la cara norte de la torre de la vieja iglesia de San Juan en <strong><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/guardoweb\/contenido\/\" class=\"enlaces\">Guardo<\/a><\/strong>, actualmente en obras, un vecino me llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre una grieta de mal aspecto situada en lo m\u00e1s alto de los muros. A buen seguro que se produjo durante el terremoto de Lisboa, me coment\u00f3. As\u00ed lo tom\u00e9 yo, pues ya hab\u00eda o\u00eddo tal cosa en otras ocasiones pero, no conforme con dichos y habladur\u00edas, decid\u00ed buscar algo de informaci\u00f3n m\u00e1s fidedigna. Repasando algunas notas hist\u00f3ricas en las obras que <strong><a href=\"http:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/busquedadoc?db=2&#038;t=Jaime+G.+Reyero&#038;td=todo\" class=\"enlaces\">Jaime G. Reyero<\/a><\/strong> ha dedicado a la Villa de Guardo, descubr\u00ed que el paisano, y yo mismo, est\u00e1bamos equivocados. No, la grieta no la provoc\u00f3 el terremoto, pues la torre es posterior, construida precisamente para substituir a la anterior, \u00a1que cay\u00f3 por completo al suelo por culpa del dichoso se\u00edsmo!<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm5.static.flickr.com\/4062\/4324670029_6129928f1d_o.jpg\" alt=\"img\" \/><\/p>\n<p>En esas estaba cuando, pensando un poco, <strong>me puse a imaginar cu\u00e1n terrible debi\u00f3  ser el suceso para las gentes de toda la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica<\/strong>. Si la torre de una iglesia perdida en las monta\u00f1as de un pueblo del norte de Castilla, muy alejado de Lisboa, hab\u00eda ca\u00eddo por culpa del temblor de tierra, \u00bfqu\u00e9 gigantescas calamidades tuvieron que sufrir otras \u00e1reas m\u00e1s cercanas al centro de la cat\u00e1strofe? El propio Jaime G. Reyero escribe que, entre las consecuencias del terremoto, se derrumb\u00f3 parte de la techumbre de la catedral de Valladolid, al igual que cay\u00f3 a tierra gran parte de la Colegiata de Ampudia. La b\u00f3veda de San L\u00e1zaro en Palencia tambi\u00e9n cedi\u00f3 y hasta la torre de la iglesia de San Miguel, en la misma ciudad, se tambale\u00f3 hasta hacer temer a los lugare\u00f1os por su integridad. Ciertamente terrible, no puedo imaginar qu\u00e9 podr\u00eda suceder hoy d\u00eda en nuestras tierras si algo as\u00ed se repitiera. Recordando que tan estremecedor hecho sirvi\u00f3 como acicate para impulsar investigaciones geol\u00f3gicas, geogr\u00e1ficas y de alimento para la incipiente sismolog\u00eda, decid\u00ed revisar algunos viejos papeles, m\u00e1s all\u00e1 de lo que me es pr\u00f3ximo geogr\u00e1ficamente, para vislumbrar una estampa m\u00e1s global.  <!--more--><\/p>\n<p><strong>Una pavorosa destrucci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>El terremoto del d\u00eda de Todos los Santos de 1755 es considerado como uno de los mayores jam\u00e1s registrados en tiempos hist\u00f3ricos, llegando a alcanzar, seg\u00fan la moderna ciencia sismol\u00f3gica, un 9 en la escala de Richter o, igualmente, XII grados en la escala de Mercali. De entre todos los terremotos conocidos en la historia de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, \u00e9ste fue sin duda el m\u00e1s destructivo. En Lisboa, con una poblaci\u00f3n estimada que superaba los 250.000 habitantes, las cr\u00f3nicas contabilizaron casi 60.000 fallecimientos y m\u00e1s de 100.000 personas perdieron techo y pertenencias. Ahora bien, con esto de los n\u00fameros hay que tener un cuidado exquisito. Seg\u00fan el imponente estudio de los efectos del terremoto en Espa\u00f1a, inicialmente maremoto pues surgi\u00f3 de las profundidades del Atl\u00e1ntico, publicado en 2001 por <strong><a href=\"http:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/busquedadoc?db=2&#038;t=Jos%C3%A9+Manuel+Mart%C3%ADnez+Solares&#038;td=todo\" class=\"enlaces\">Jos\u00e9 Manuel Mart\u00ednez Solares<\/a><\/strong>, del <em>Instituto Geogr\u00e1fico Nacional de Espa\u00f1a<\/em>, las cifras han sido exageradas a lo largo de los a\u00f1os.  <\/p>\n<p>Seg\u00fan algunas publicaciones, se llegaron a citar cifras superiores a las 70.000 v\u00edctimas, la mayor parte de ellos en Lisboa. Esos datos han sido modernamente calculados a la baja, estim\u00e1ndose hoy d\u00eda que el n\u00famero total de fallecidos en Portugal, Espa\u00f1a y el norte de \u00c1frica estar\u00eda comprendido entre 15.000 y 20.000, siendo casi la mitad de ellos correspondientes a quienes murieron en Lisboa. La rebaja es sustancial pero, incluso as\u00ed, la cat\u00e1strofe fue gigantesca. Sin embargo, <strong>algunos autores siguen insistiendo en que las cifras ser\u00edan incluso cercanas a los 90.000 fallecidos \u00fanicamente en Lisboa<\/strong>. No es cuesti\u00f3n de averiguar aqu\u00ed si unos u otros cuentan con la raz\u00f3n, baste con pensar, y tal era mi intenci\u00f3n, en la proximidad hist\u00f3rica de una cat\u00e1strofe dif\u00edcilmente imaginable por estas tierras, algo que marc\u00f3 la vida de generaciones posteriores. La pol\u00edtica, tanto interior como exterior de Portugal se vio afectada por el terremoto de forma decisiva. Miles de edificios en toda la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica sufrieron alg\u00fan tipo de da\u00f1o, por lo general menor, pero en algunos casos, sobre todo en Andaluc\u00eda, los destrozos fueron imponentes. Sobre el caos en Lisboa poco habr\u00eda que a\u00f1adir a lo que pueda imaginarse, una ciudad casi completamente destruida por el terremoto, el tsunami y los incendios. Seg\u00fan el estudio de Mart\u00ednez Solares, para el Estado Espa\u00f1ol el desastre supuso una p\u00e9rdida econ\u00f3mica cercana a un quinto de los gastos de todo 1755. Para ese c\u00e1lculo, si se extrapolara a la actualidad, el coste directo superar\u00eda los 2.500 millones de euros. Si a esto se suman costes indirectos, p\u00e9rdidas humanas y de otro tipo, cabe imaginar pr\u00e1cticamente un golpe muy severo para la econom\u00eda de cualquier pa\u00eds, por desarrollado que sea.  <\/p>\n<p>Tal fue el efecto del terremoto, cuya huella se dej\u00f3 sentir incluso en Europa Central, Italia, Francia y hasta en Am\u00e9rica, que a partir de ese momento se desarroll\u00f3 un vivo debate entre cient\u00edficos e intelectuales que marc\u00f3 el punto de inicio de las modernas investigaciones sismol\u00f3gicas. La cat\u00e1strofe que naci\u00f3 a varios cientos de kil\u00f3metros al suroeste del Cabo de San Vicente, bajo las aguas del Atl\u00e1ntico, se llev\u00f3 muchos dineros a lo largo de los a\u00f1os, pues la reconstrucci\u00f3n de Lisboa, como la de muchas otras ciudades, pueblos y edificios en infinidad de lugares, no pudo sino llevarse a cabo de manera muy paulatina. Un desastre sin igual causado en oleadas pues, si bien el terremoto apenas dur\u00f3 unos pocos minutos, lo peor estaba por llegar. Con Lisboa da\u00f1ada y sus habitantes aterrorizados, poco pod\u00edan esperar los supervivientes del temblor de tierra, muchos de ellos refugiados en los espacios abiertos hacia el mar, que ese mismo oc\u00e9ano que contemplaban a sus espaldas acabar\u00eda con ellos. Al principio a buen seguro que les llam\u00f3 la atenci\u00f3n c\u00f3mo las aguas retroced\u00edan, como si el miedo a nuevos temblores hubiera asustado al mism\u00edsimo Neptuno. El enga\u00f1oso espect\u00e1culo del mar retir\u00e1ndose dio paso, menos de una hora despu\u00e9s del terremoto, a la llegada de un muro de agua sin igual, un <strong>tsunami que arras\u00f3 todo a su paso aguas arriba del r\u00edo Tajo<\/strong>.  Para completar la tr\u00e1gica pintura, los incendios surgidos a continuaci\u00f3n asolaron lo poco que quedaba en pie de la ciudad durante varios d\u00edas. Curiosamente, la familia real portuguesa no se vio afectada pues, por suerte y fortuna, hab\u00eda decidido celebrar la fiesta de Todos los Santos fuera de Lisboa. Y, mientras Iberia lloraba entre tanta destrucci\u00f3n, pueblos de medio mundo observaron pasmados c\u00f3mo las aguas del Atl\u00e1ntico ascend\u00edan en forma de muralla que amenazaba sus cosas. Unas cinco horas despu\u00e9s de que el maremoto original movilizara las aguas, en Irlanda, Inglaterra, Islandia y Terranova ya pudieron dar cuenta de que algo siniestro hab\u00eda sucedido, al igual que pudieron comprobar unas horas m\u00e1s tarde en la costa este de Norteam\u00e9rica y en M\u00e9xico, llegando incluso la huella del tsunami hasta Brasil y \u00c1frica del Sur.  <\/p>\n<p><strong>El terremoto de C\u00e1diz <\/strong><\/p>\n<p>Los efectos del terremoto del 1 de noviembre de 1755 en Andaluc\u00eda fueron tales que, con raz\u00f3n, recordaron la cat\u00e1strofe asociada a top\u00f3nimos locales. He aqu\u00ed, por ejemplo, el recuerdo recuperado por la revista<em> Escenas Contempor\u00e1neas<\/em> en 1857 sobre el \u201cterremoto de C\u00e1diz\u201d o, lo que es igual, el eco de la destrucci\u00f3n en la ciudad andaluza originado por el mismo monstruo que acab\u00f3 con Lisboa: <\/p>\n<blockquote><p><em>Horroriza la lectura de las cortas y mal expresadas descripciones que hemos podido ver de ese gran terremoto que comprendi\u00f3 toda la costa, desde el estrecho de Gibraltar hasta m\u00e1s all\u00e1 de Lisboa, y por el interior, en nuestra Espa\u00f1a, hasta la ciudad de C\u00f3rdoba, y en Portugal casi todo el reino. Los mayores estragos de ese terrible fen\u00f3meno fueron en Portugal; pero de nuestra Espa\u00f1a, C\u00e1diz, Conil y Huelva fueron los que m\u00e1s padecieron en p\u00e9rdidas humanas: no as\u00ed en edificios, pues en esto llevaron la triste palma Sevilla, el Puerto de Santa Mar\u00eda y otras ciudades.  <\/p>\n<p>Amaneci\u00f3  un d\u00eda claro y muy sereno, mar bonancible, viento del noreste, sol abrasador; y en semejante estado atmosf\u00e9rico, como a las diez de la ma\u00f1ana, precedido de ruido subterr\u00e1neo, se sinti\u00f3 el terremoto, que dur\u00f3, seg\u00fan algunos, hasta diez minutos; seg\u00fan otros, s\u00f3lo cuatro; pero convienen todos en que fue interrumpido en pausas, por lo que debemos deducir que ser\u00eda de un cuarto de hora de diversas oscilaciones. El movimiento fue de norte a sur y viceversa. La tierra se estremec\u00eda en t\u00e9rminos que se ve\u00edan bambolear las casas y torres cual fr\u00e1giles ca\u00f1as mecidas por el viento, pareciendo imposible que permanecieran en pie. Muchas partes viejas de edificios vinieron a tierra, entre ellos la cruz de la torre del convento de Santo Domingo. Los bar\u00f3metros se descompusieron, y puestos al calor del fuego reventaban.  <\/p>\n<p>En las siguientes veinticuatro horas s\u00f3lo se sintieron tres tumbos, golpes o ruidos subterr\u00e1neos; y el d\u00eda 8 de enero siguiente percibieron algunos otra leve oscilaci\u00f3n de la tierra. En el momento en que el ruido precursor anunci\u00f3 el terremoto, los pobladores de C\u00e1diz inundaron sus plazas y calles; y las oscilaciones de la tierra, que moviendo las torres hac\u00edan sonar las campanas, record\u00f3 a todos, si necesario era, que s\u00f3lo en Dios estaba el remedio de sus males; as\u00ed se poblaron de gente los templos, que con gritos lastimosos ped\u00edan misericordia. No faltaron en esto advertidos que al ver el mal que sufr\u00edan, pensaron en sus consecuencias por el elemento que rodea nuestra isla: y corrida la voz, marchaban las gentes a bandadas a las murallas del sur a examinar el mar. Un aspecto sereno pero imponente se presentaba al espectador gaditano por aquel lado. Como el d\u00eda estaba en calma, como el viento apenas soplaba, y por lo tanto el espumoso oc\u00e9ano estaba en su superficie tranquilo, los vaivenes de la tierra, que sin duda alcanzaron a los fondos del mismo mar, hab\u00edan producido en \u00e9l una sola ola, pero inmensa, terrible, y que amenazaba a C\u00e1diz como el fuego desolador de un espeso monte o como un innumerable ej\u00e9rcito de caballer\u00eda al dar una carga.  <\/p>\n<p>Comprendiendo todo el pueblo de C\u00e1diz el peligro, porque se difundi\u00f3  al momento de boca en boca, todos creyeron con raz\u00f3n llegada su \u00faltima hora; y todos, prepar\u00e1ndose a morir, se desped\u00edan abrazados de sus parientes y amigos, y confesaban y hac\u00edan actos contrici\u00f3n p\u00fablicamente. La marea crec\u00eda; y a eso de las doce aquel impetuoso mar, destruyendo las murallas y baluartes del suroestes, entr\u00f3 por el barrio de la Vi\u00f1a, llegando las aguas hasta ba\u00f1ar las gradas de la puerta de la capilla de la Palma, arrastrando y destruyendo todo lo que encontr\u00f3 en los pisos bajos de las casas, y los palos y andamios del hospicio entonces en construcci\u00f3n. Por el lado de los muelles el mar entr\u00f3 hasta la Calle Nueva, haciendo mayores estragos que en otra parte, pues arroll\u00f3 puestos, casetas y cuantos objetos de comercio hab\u00eda en aquellos sitios. Por la Puerta de Tierra y arrecife se juntaron los mares de los dos lados, inund\u00e1ndose Puntales, Matagorda, Fuerte Luis, el puente Zuazo, el Trocadero y la Carraca, como asimismo en su mayor parte los pueblos de la Bah\u00eda, pues el Puerto de Santa Mar\u00eda qued\u00f3 desierto (\u2026) El gran \u00edmpetu del mar arroll\u00f3 y perdi\u00f3 muchos barcos, d\u00e1ndose el caso de una fragata que puso en tierra en seco y volvi\u00f3 a arrebatar y poner a salvo a mucha distancia de la costa. Un gran n\u00famero de gentes que en coches, calesas y caballos, pretendieron huir por la Puerta de Tierra, perecieron ahogados en su mayor parte en el mismo arrecife; y enterado de ello D. Manuel Boneo, capit\u00e1n del regimiento de Soria que estaba de guardia en dicha puerta, impidi\u00f3 a la bayoneta la salida del pueblo&#8230;<\/em>\n<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>El presente art\u00edculo corresponde a una versi\u00f3n reducida del que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja en su n\u00famero 56, febrero de 2010. Era el primero de noviembre <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=2125\" title=\"El d\u00eda que la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica se estremeci\u00f3\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":10835,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,10],"tags":[],"class_list":["post-2125","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-geo","category-made_in_spain"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/4324670029_6129928f1d_o.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-yh","jetpack-related-posts":[{"id":9073,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=9073","url_meta":{"origin":2125,"position":0},"title":"La aurora boreal que visit\u00f3 Valencia en 1764","author":"alpoma","date":"4 junio 2014","format":false,"excerpt":"Cr\u00f3nicas sobre fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos curiosos se recogen muchas a lo largo de los siglos y son documentos de gran inter\u00e9s a la hora de realizar estudios paleoclim\u00e1ticos o astron\u00f3micos. He aqu\u00ed un ejemplo muy interesante, se trata de un documento que lleva un t\u00edtulo muy descriptivo: Aurora boreal observada en\u2026","rel":"","context":"En \u00abMade in Spain\u00bb","block_context":{"text":"Made in Spain","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=10"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/aurora_sobre_valencia.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/aurora_sobre_valencia.jpg?resize=350%2C200&ssl=1 1x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/aurora_sobre_valencia.jpg?resize=525%2C300&ssl=1 1.5x"},"classes":[]},{"id":14043,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=14043","url_meta":{"origin":2125,"position":1},"title":"Jes\u00fas Fern\u00e1ndez Duro y el asalto a los Pirineos en globo","author":"alpoma","date":"1 diciembre 2018","format":false,"excerpt":"Versi\u00f3n para TecOb del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja, edici\u00f3n de noviembre de 2018. Una muralla desafiante No tiene misterio volar de Madrid a Par\u00eds hoy d\u00eda, en avi\u00f3n de l\u00ednea regular, disfrutando de los paisajes que discurren all\u00e1 abajo, a miles de metros bajo\u2026","rel":"","context":"En \u00abMade in Spain\u00bb","block_context":{"text":"Made in Spain","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=10"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Paso-Pirineos-Fernandez-Duro-Nuevo-mundo-15-2-1906.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Paso-Pirineos-Fernandez-Duro-Nuevo-mundo-15-2-1906.jpg?resize=350%2C200&ssl=1 1x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Paso-Pirineos-Fernandez-Duro-Nuevo-mundo-15-2-1906.jpg?resize=525%2C300&ssl=1 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Paso-Pirineos-Fernandez-Duro-Nuevo-mundo-15-2-1906.jpg?resize=700%2C400&ssl=1 2x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Paso-Pirineos-Fernandez-Duro-Nuevo-mundo-15-2-1906.jpg?resize=1050%2C600&ssl=1 3x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Paso-Pirineos-Fernandez-Duro-Nuevo-mundo-15-2-1906.jpg?resize=1400%2C800&ssl=1 4x"},"classes":[]},{"id":8938,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=8938","url_meta":{"origin":2125,"position":2},"title":"Barcelona 1888: Las primeras fotograf\u00edas a\u00e9reas espa\u00f1olas y un duro para subir en globo","author":"alpoma","date":"31 marzo 2014","format":false,"excerpt":"La Exposici\u00f3n Universal de Barcelona que se celebr\u00f3 en el Parque de la Ciudadela entre el 8 de abril y el 9 de diciembre de 1888 fue todo un \u00e9xito. M\u00e1s de dos millones de visitantes se acercaron a contemplar las maravillas all\u00ed expuestas y, adem\u00e1s, fue la excusa perfecta\u2026","rel":"","context":"En \u00abMade in Spain\u00bb","block_context":{"text":"Made in Spain","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=10"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/globo_cautivo_barcelona.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":636,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=636","url_meta":{"origin":2125,"position":3},"title":"Mont Saint-Michel","author":"alpoma","date":"27 noviembre 2006","format":false,"excerpt":"Este es uno de esos lugares que tengo en la lista de visitas futuras. Desde que hace muchos a\u00f1os me enter\u00e9 de su existencia, llam\u00f3 mi atenci\u00f3n, parece un espacio propio de una narraci\u00f3n de fantas\u00eda, lo \u00fanico que falta en el ambiente son unos cuantos dragones revoloteando alrededor de\u2026","rel":"","context":"En \u00abGeo\u00bb","block_context":{"text":"Geo","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=5"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/307772957_b29077f1cc.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":40,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=40","url_meta":{"origin":2125,"position":4},"title":"El eclipse y el p\u00e9ndulo","author":"alpoma","date":"2 octubre 2005","format":false,"excerpt":"A estas alturas quien m\u00e1s quien menos en Espa\u00f1a se ha enterado que este lunes habr\u00e1 un eclipse anular de Sol que crear\u00e1 una brev\u00edsima \"noche\" cruzando velozmente parte de la geograf\u00eda ib\u00e9rica. La cosa, aparte de su vertiente espectacular, me recuerda cierto asunto intrigante relacionado con los eclipses de\u2026","rel":"","context":"En \u00abGeo\u00bb","block_context":{"text":"Geo","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=5"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2005\/10\/b65w34q.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":768,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=768","url_meta":{"origin":2125,"position":5},"title":"El grito de la Tierra","author":"alpoma","date":"30 agosto 2007","format":false,"excerpt":"La gran isla humeante llevaba varios meses respirando con dificultad, lanzando al aire una pestilente mezcla de gases y cenizas. De vez en cuando, aumentaba la intensidad de sus estertores acompa\u00f1ados por la emisi\u00f3n de ardiente lava para, pasado un tiempo, volver a la quietud. Nada parec\u00eda diferente aquel d\u00eda\u2026","rel":"","context":"En \u00abClima\u00bb","block_context":{"text":"Clima","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=8"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]}],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2125","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2125"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2125\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10835"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}