{"id":1531,"date":"2009-11-04T12:07:25","date_gmt":"2009-11-04T10:07:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=1531"},"modified":"2009-11-04T21:35:58","modified_gmt":"2009-11-04T19:35:58","slug":"el-asesinato-de-la-mujer-perfecta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1531","title":{"rendered":"El asesinato de la mujer perfecta"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la edici\u00f3n de noviembre de 2009 de la revista <strong><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/strong>.<\/p>\n<blockquote><p><em>En la calle de Galileo, n\u00famero 57, viv\u00eda la escritora izquierdista Hildegart Rodr\u00edguez, en uni\u00f3n de su madre. Ayer de ma\u00f1ana a primera hora dicha se\u00f1ora orden\u00f3 a la sirvienta que se trasladase a avisar a una vecina. Aprovechando esta ausencia, penetr\u00f3 en el dormitorio de su hija Hildegart, que se encontraba durmiendo, dispar\u00e1ndola cuatro tiros, que le produjeron la muerte&#8230;<\/p>\n<p>Diario Palentino, s\u00e1bado 10 de junio de 1933.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>A veces uno se encuentra con <strong>historias fascinantes<\/strong> de las que, o bien no conoc\u00eda nada, o hab\u00edan quedado guardadas en lo m\u00e1s profundo de la memoria como sombras apenas reconocibles. Tal cosa es lo que me ha sucedido con el sorprendente <strong>caso del asesinato de Hildegart Rodr\u00edguez<\/strong>, pues buscando en la hemeroteca datos sobre un accidente de tr\u00e1fico acaecido en 1933 en un pueblo de Palencia, me estrell\u00e9 de bruces con el ejemplar del <em>Diario Palentino <\/em>cuyo fragmento encabeza este art\u00edculo, donde se recordaba un sonado asesinato que tuvo lugar en Madrid y que atrajo la atenci\u00f3n de toda Espa\u00f1a durante meses. He de reconocer que apenas me acordaba del caso y, salvo leves destellos en mi cabeza acerca de una novela que se bas\u00f3 en el mismo, no lograba situarlo. As\u00ed que, nada mejor que acudir a la prensa de la \u00e9poca para saber un poco m\u00e1s. Habr\u00e1 quien se pregunte qu\u00e9 narices pinta un crimen, aparentemente nada excepcional, en una secci\u00f3n que habitualmente se dedica a asuntos m\u00e1s agradables, como las semblanzas de inventores, viejos cacharros y similares. La respuesta es sencilla, pues cuando se conoce algo de la vida de Hildegart no se puede ignorar que, en realidad, la chiquilla hab\u00eda sido manipulada por su madre desde antes incluso de su nacimiento, en un proceso extra\u00f1o a modo de <strong>experimento social<\/strong> para lograr de ella el primer ejemplar de mujer para los nuevos tiempos, perfecta, libre e independiente. Puede que el terrible experimento fuera demasiado exitoso para la instigadora, pues su propia mano termin\u00f3 con el objeto de estudio y, por si fuera poco, el marco de convulsi\u00f3n pol\u00edtica en que viv\u00eda la Espa\u00f1a de la \u00e9poca contribuye a crear un cuadro de lo m\u00e1s pintoresco y macabro.<\/p>\n<p><strong>El experimento Hildegart\t<\/strong><br \/>\nLo que a continuaci\u00f3n presentar\u00e9 no son m\u00e1s que unas <strong>breves pinceladas de una vida singular<\/strong>, basadas en <strong>fragmentos que he recuperado de la prensa espa\u00f1ola de los a\u00f1os treinta del siglo pasado<\/strong>. Naturalmente, esto \u00fanicamente supone rascar la superficie del caso, pues quien desee ir m\u00e1s all\u00e1 tiene a su disposici\u00f3n varios libros, e incluso una pel\u00edcula, que abordan el asunto. He ah\u00ed, por ejemplo, la novela de Eduardo de Guzm\u00e1n Espinosa,<em> Aurora de sangre<\/em>, publicada en 1973, que fue convertida en pel\u00edcula a\u00f1os m\u00e1s tarde por Fernando Fern\u00e1n G\u00f3mez.<\/p>\n<p>Como toda historia, \u00e9sta tambi\u00e9n tiene un comienzo.<strong> Aurora Rodr\u00edguez Carballeira<\/strong>, era una mujer extra\u00f1a y de fuerte car\u00e1cter, conocida principalmente entre su c\u00edrculo de relaciones por su vehemente defensa del socialismo. Su activismo pol\u00edtico se asociaba a ciertas ideas sobre la creaci\u00f3n de un nuevo ser humano, capaz de alumbrar una era de paz social y prosperidad. Lo que podr\u00eda ser considerado como sencillo planteamiento filos\u00f3fico, utop\u00eda tantas veces so\u00f1ada a lo largo de la historia, ella se atrevi\u00f3 a convertirlo en algo tangible. As\u00ed, Aurora decidi\u00f3 concebir un hijo, al que neg\u00f3 cualquier tipo de acceso a su padre biol\u00f3gico. Podr\u00eda, de esa forma, moldear su mente hasta convertir al v\u00e1stago en el primer ejemplar de una nueva raza. El delirio cobr\u00f3 forma al quedarse embarazada Aurora en Ferrol. El 9 de diciembre de 1914 naci\u00f3 en Madrid Hildegart, el objeto del experimento. Su nombre no fue elegido al azar, sino que lo seleccion\u00f3 su madre, seg\u00fan sus propias palabras, como s\u00edmbolo de sabidur\u00eda, aunque en la etimolog\u00eda original alemana, ni se escribe as\u00ed ni significa lo que Aurora cre\u00eda. Se cuenta que, tiempo antes, ya hab\u00eda intentado moldear la mente de su sobrino, Pepito Arriola, como ni\u00f1o prodigio de la interpretaci\u00f3n pian\u00edstica. Con ese antecedente, Aurora se dedic\u00f3 en cuerpo y alma a crear la mujer perfecta en la persona de su hija Hildegart. \u00bfC\u00f3mo conseguir su objetivo? El m\u00e9todo consist\u00eda en la<strong> ense\u00f1anza continua<\/strong>, casi obsesiva, de lo que Aurora consideraba como b\u00e1sico. Su esfuerzo hizo que Hildegart fuera capaz de escribir, incluso a m\u00e1quina, tocar el piano y leer, a una edad en la que el resto de los ni\u00f1os apenas si acertaban a recorrer torpemente las letras. El programa ideado para la ni\u00f1a hizo de ella toda una celebridad, pues sus habilidades y conocimientos llegaron a abarcar desde muy temprano \u00e1mbitos asombrosos, desde el conocimiento de idiomas hasta saberes cient\u00edficos y los relacionados con la sexualidad humana, a\u00f1adiendo a todo ello un tinte ideol\u00f3gico muy marcado y gobernado hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle por Aurora. <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2773\/4074090343_41a8ebd4dd_o.jpg\" alt=\"img\" class=\"otros\"\/><\/p>\n<p>No extra\u00f1ar\u00e1 que, en ese ambiente, los estudios de Hildegart fueran sobresalientes en todos los aspectos, llegando a licenciarse en derecho con casi 18 a\u00f1os de edad. Aquello \u00fanicamente era el principio del programa, la ni\u00f1a creci\u00f3 en un ambiente pol\u00edtico muy activo, y desde muy temprano particip\u00f3 en debates y discusiones, public\u00f3 columnas de opini\u00f3n en diarios importantes y, como miembro muy activo del Partido Socialista, se convirti\u00f3 en el centro de un grupo de pensamiento que abogaba por una reforma en la moral sexual y era partidaria de pr\u00e1cticas eugen\u00e9sicas. Todo aquello hizo que Aurora, quien hab\u00eda inculcado meticulosamente esas ideas en la mente de su hija, fuera recorriendo con \u00e9xito, paso a paso, el plan que hab\u00eda sido dise\u00f1ado con frialdad muchos a\u00f1os antes. Al fin se hab\u00eda dado a conocer a la \u201cnueva mujer\u201d, que fue escuchada por pol\u00edticos y grandes hombres de su \u00e9poca, que gritaba pidiendo<strong> libertad sexual, pol\u00edtica y jur\u00eddica para las mujeres<\/strong>, que escrib\u00eda con calidad excepcional y era capaz de asombrar a todo el que atend\u00eda a sus conferencias. Las actividades pol\u00edticas y culturales de la ni\u00f1a, ya al borde de convertirse en mujer, llamaron la atenci\u00f3n incluso de varias publicaciones a lo largo y ancho de todo el mundo. Sin duda, su futuro como l\u00edder social y pol\u00edtico ser\u00eda venturoso,<strong> el plan marchaba a la perfecci\u00f3n y Aurora se sent\u00eda como un demiurgo extasiado ante su obra maestra<\/strong>. Todo un caso que parece extra\u00eddo de una pel\u00edcula de ciencia ficci\u00f3n, cercano a la fantas\u00eda de <em>Un mundo feliz<\/em>, de Huxley, el \u00e9xito de un experimento para crear un ser humano encauzado con exactitud por las v\u00edas surgidas de los designios de una madre, hasta que una peque\u00f1a pistola termin\u00f3 brutalmente con el sue\u00f1o de la mujer perfecta.<\/p>\n<p><strong>La muerte de <em>la virgen roja<\/em><\/strong><br \/>\nComo sucede con los monstruos de las novelas g\u00f3ticas, Hildegart, a la que lleg\u00f3 a conocerse como <em>la virgen roja<\/em>, empez\u00f3 a pensar por s\u00ed misma y a esbozar sus propios planes m\u00e1s all\u00e1 de los deseos y proyectos de su \u201ccreadora\u201d. Para empezar su propia revoluci\u00f3n,<strong> decidi\u00f3 abandonar el Partido Socialista para pasar a formar parte del Partido Republicano Federal<\/strong>. La idea contrari\u00f3 a su madre, pero como la actividad p\u00fablica de la ni\u00f1a no disminuy\u00f3, sino que su lucha por la liberaci\u00f3n sexual de la mujer fue en aumento, el primer choque grave con el plan maestro fue diluy\u00e9ndose. Entre libros, panfletos pol\u00edticos y ampliando sus estudios, esperando se mayor de edad para poder dedicarse a la abogac\u00eda, nada parec\u00eda que la inseparable pareja, la madre y la hija que iban a cambiar el rostro de la mujer del siglo XX terminar\u00eda estallando en un mar de sangre. <\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 sucedi\u00f3 para que Aurora decidiera acabar con la vida de su \u201cmonstruo\u201d?<\/strong> \u00bfAcaso decidi\u00f3 Hildegart apartarse para siempre de los estrictos planes de su madre? No se conoce con exactitud qu\u00e9 pudo suceder, pero se afirma que Hildegart pudo haberse enamorado de un hombre, cosa inadmisible por parte de Aurora y que, por varias diferencias de criterio, la \u201cni\u00f1a\u201d hab\u00eda pensado en separar su vida del programa al que hasta entonces se hab\u00eda sometido. Cada vez que Hildegart osaba sugerir tal cosa, su madre amenazaba con suicidarse, ahondando cada vez m\u00e1s en su propio mundo de locura. Aurora pensaba que sus enemigos pol\u00edticos deseaban arrebatarle la obra de su vida y, ante tan terrible escenario para ella, tom\u00f3 la m\u00e1s tr\u00e1gica de las decisiones: terminar con el experimento antes de que fuera conducido lejos de su influencia. El <em>Heraldo de Madrid<\/em> narr\u00f3 de esta forma, en su edici\u00f3n del viernes 9 de junio de 1933, los detalles del asesinato:<em><\/p>\n<blockquote><p>He aqu\u00ed un parricidio que apasionar\u00e1 a los juristas tanto o m\u00e1s que a la opini\u00f3n indocta. La muerte de la se\u00f1orita Hildegart a manos de su propia madre que, enamorada de su obra hasta el paroxismo, la destruye antes que verla desvirtuada por el influjo extra\u00f1o de un amor no previsto. (\u2026) Aurora Rodr\u00edguez viv\u00eda acompa\u00f1ada de su hija y de una sirvienta en un modesto cuarto de la Calle de Galileo, n\u00famero 57, piso cuarto, derecha. En una de las habitaciones del fondo hab\u00edase instalado la alcoba donde, sobre unas camas turcas, descansaban madre e hija. La cama que aparec\u00eda pegada a la pared era la que habitualmente ocupaba Hildegart. (\u2026) Hace varios d\u00edas, y a ra\u00edz de un altercado que Aurora Rodr\u00edguez tuvo con su hija, subi\u00f3 a la azotea de la casa en que ambas viv\u00edan y dispar\u00f3 varios tiros al aire. Como explicaci\u00f3n a las vecinas, dijo que hab\u00eda querido probar el funcionamiento de un viejo rev\u00f3lver que ten\u00eda en casa. (\u2026) Hoy por la ma\u00f1ana, a las ocho y cuarto, se levant\u00f3 Aurora. Encarg\u00f3 a la sirvienta Julia Sanz que saliera a la calle con los dos perritos que ten\u00eda su hija. Obedeci\u00f3 la criada y march\u00f3 a un campo pr\u00f3ximo. En la casa quedaron solas madre e hija. (&#8230;) A las ocho y media comenzaron a ladrar con fuerza algunos perros que hab\u00eda en el patio del inmueble. Nadie oy\u00f3 los disparos que se hicieron en el cuarto ocupado por Hildegart y su madre. Aurora sali\u00f3 de la casa a esa hora. El hijo de la portera barr\u00eda la escalera. Vi\u00f3la salir despeinada y con un abrigo de carac\u00fa sobre los hombros. La se\u00f1ora Rodr\u00edguez baj\u00f3 tranquilamente. En el portal se entretuvo unos instantes para hablar con la portera:<\/p>\n<p>\u2014Agradecer\u00e9 a usted \u2014dijo\u2014 que vea a Julia y le diga que espere aqu\u00ed a Basilia, una mujer que ha quedado en venir para llevarse al gato. Cuando venga esa se\u00f1ora, que suba con ella. Tardar\u00e9 en regresar&#8230;<\/p>\n<p>La portera cumpli\u00f3 el encargo. Julia esper\u00f3 la llegada de la persona que le hab\u00edan anunciado, y las dos mujeres subieron juntas al cuarto. Nada anormal advirtieron al entrar en \u00e9l. Julia tuvo necesidad de penetrar en la alcoba y, con el horror que es de suponer, vio sobre el lecho, ba\u00f1ada en sangre, a su se\u00f1orita. Aterrara, dio gritos en demanda de auxilio. Acudieron algunos vecinos y entre todos trasladaron a la que supon\u00edan gravemente herida a una Policl\u00ednica instalada en la calle Fern\u00e1ndez de los R\u00edos. El facultativo de guardia, doctor D. Valent\u00edn Camino, no pudo hacer otra cosa que certificar la defunci\u00f3n. La se\u00f1orita Hildegart presentaba cuatro heridas. Dos en la cabeza, una en la regi\u00f3n malar y otra en el cuello. Alguno de los disparos tuvo que hacerse a quemarropa, toda vez que parte del rostro de la v\u00edctima aparec\u00eda chamuscado por efectos del fogonazo.<\/p><\/blockquote>\n<p><\/em><\/p>\n<p>Ciertamente, la escena tuvo que ser sobrecogedora. A las nueve menos cuarto de esa ma\u00f1ana, tal y como narran los peri\u00f3dicos de ese tr\u00e1gico d\u00eda, Aurora fue a buscar el consejo de un amigo, el conocido pol\u00edtico Juan Botella Asensi, a quien logra despertar en su hogar gracias a su insistencia, a pesar de las negativas a ser recibida por parte de las sirvientas. Y, ante el pol\u00edtico, Aurora afirma con frialdad haber matado a su hija. El hombre, inicialmente esc\u00e9ptico, accede a acompa\u00f1ar a Aurora hasta el Juzgado de guardia en taxi. En el edificio judicial ya se ten\u00eda conocimiento del hecho, pues varios agentes hab\u00edan sido enviados al lugar del crimen al ser alertados por los vecinos. Comenz\u00f3 as\u00ed el recorrido de esta historia por los juzgados, algo que mantuvo en vilo al p\u00fablico durante meses.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2570\/4074847128_709faa455f_o.jpg\" alt=\"img\" class=\"otros\"\/><\/p>\n<p>Antes de la celebraci\u00f3n del juicio, <strong>Aurora pas\u00f3 el resto de 1933 en la C\u00e1rcel de Mujeres<\/strong>, donde protagoniz\u00f3 diversos altercados. Ante sus continuos insultos y agresiones hacia una vigilante, tuvo que ser recluida en una celda de castigo. Este comportamiento, err\u00e1tico e irracional, contrastaba mucho con la frialdad con que hab\u00eda confesado su crimen el mismo d\u00eda en que lo cometi\u00f3. Varios m\u00e9dicos examinaron el caso y, a pesar de lo que pudiera parecer, determinaron que la mujer no padec\u00eda ning\u00fan tipo de locura, aunque con el paso del tiempo surgieron opiniones contrarias. Por ejemplo, despu\u00e9s del juicio, pasado ya un a\u00f1o desde la fecha del parricidio, la Sociedad de Neurolog\u00eda y Psiquiatr\u00eda se ocup\u00f3 de estudiar la historia cl\u00ednica de Aurora Rodr\u00edguez. El informe emitido por dicha sociedad incide en que la autora del crimen se encontraba afectada por un proceso de paranoia y se lamentaba de que, a lo largo del proceso, no se hubiera ahondado lo suficiente en el asunto de su salud mental. <strong>El juicio, con jurado popular, que se inici\u00f3 a finales de mayo de 1934<\/strong>, entre las dudas sobre si la paranoia o alg\u00fan otro tipo de locura, tal y como alegaba la defensa como circunstancia eximente, se hallaba tras la inexcusable acci\u00f3n sometida a proceso, lleg\u00f3 a su fin con veredicto de culpabilidad y una sentencia que condenaba a Aurora Rodr\u00edguez a cumplir veintis\u00e9is a\u00f1os de prisi\u00f3n. <\/p>\n<p><strong><em>Hildegart<\/em><\/strong><br \/>\nGlosaba as\u00ed Jos\u00e9 Montero Alonso la figura de Hildegart Rodr\u00edguez en <em>Nuevo Mundo<\/em>, el 16 de junio de 1933:<em><\/p>\n<blockquote><p>Era alta, fuerte, varonil, y hab\u00eda en ella al mismo tiempo un aire infantil, un no s\u00e9 qu\u00e9 de adolescencia. Nadie vi\u00e9ndola imaginar\u00eda que tras aquel aspecto de muchacha campesina hab\u00eda un esp\u00edritu que no sent\u00eda el menor temblor al asomarse a los abismos de la vida personal o social. El alma ten\u00eda en ella audacias magn\u00edficas, ambiciones poderosas. Quer\u00eda que todo fuese mejor, m\u00e1s puro, m\u00e1s sincero y m\u00e1s feliz: un esp\u00edritu mejor, un amor mejor, una Humanidad mejor. Asombra lo que aquella frente casi ni\u00f1a logr\u00f3 albergar. Lenguas, Derecho, Medicina, Ciencia social. \u00bfAd\u00f3nde hubiera llegado esta muchacha que en plena juventud aparec\u00eda ya con los oros granados de la madurez? (\u2026) Hace unos meses public\u00f3 la escritora un art\u00edculo en el que subconscientemente hablaba de su muerte. Era un art\u00edculo sobre \u201cEndocrinolog\u00eda, delincuencia y eugenesia\u201d. Comentaba la importancia de lo sexual como antecedente y explicaci\u00f3n del delito. Y citaba casos en que el crimen respond\u00eda a una degeneraci\u00f3n de las gl\u00e1ndulas internas, que hab\u00eda de buscarse en la deficiente constituci\u00f3n de \u00e9stas la ra\u00edz de un hecho a primera vista injustificable. No pensar\u00eda Hildegart al trazar estas l\u00edneas que probablemente, unos meses m\u00e1s tarde, al querer hallar una explicaci\u00f3n a lo inexplicable de su muerte, habr\u00eda que ir a esa zona obscura y b\u00e1rbara de lo sexual. Esos tiros de una madre sobre su hija dormida hieren tambi\u00e9n el rom\u00e1ntico poema maternal, tejido hasta hoy, tradicionalmente, con sacrificios y ternuras. (&#8230;) \u00a1Pobre Hildegart! Sus veinte a\u00f1os magn\u00edficos, palpitantes de promesas, de audacias y de rebeld\u00edas, se han abatido tr\u00e1gicamente. Ella so\u00f1aba una vida mejor, y ha entrado en la gran sombra, acaso porque la \u00fanica vida mejor es la de la muerte. <\/p><\/blockquote>\n<p><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la edici\u00f3n de noviembre de 2009 de la revista Historia de Iberia Vieja. 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El se\u00f1or Balsera ha inventado un aparato que har\u00e1 ineficaces los ataques de los submarinos. 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