{"id":12801,"date":"2017-08-11T18:36:01","date_gmt":"2017-08-11T16:36:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=12801"},"modified":"2017-08-11T18:36:01","modified_gmt":"2017-08-11T16:36:01","slug":"los-habitantes-de-la-luna-lectura-de-verano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=12801","title":{"rendered":"Los habitantes de la Luna (lectura de verano)"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/George_Clyde_Fisher\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">George Clyde Fisher<\/a><\/strong>, quien fuera responsable del <em>American Museum of Natural History<\/em> y m\u00e1s tarde director del <strong>Planetario Hayden<\/strong>, public\u00f3 en 1943 un libro titulado <em><strong>The True Story of the Moon<\/strong><\/em>, en el que recog\u00eda en tono divulgativo el conocimiento de la \u00e9poca sobre nuestro sat\u00e9lite natural, adem\u00e1s de sus vivencias relacionadas con eclipses solares y otras curiosidades.<\/p>\n<figure id=\"attachment_12804\" aria-describedby=\"caption-attachment-12804\" style=\"width: 406px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12804\" data-permalink=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?attachment_id=12804\" data-orig-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Clyde_Fisher_y_-Albert_Einstein.gif\" data-orig-size=\"406,260\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Clyde_Fisher_y_ Albert_Einstein\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Clyde Fisher durante un encuentro con Albert Einstein. &lt;a href=&quot;http:\/\/www.shelbycountyhistory.org\/schs\/archives\/people\/clydefishpeoa.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Fuente&lt;\/a&gt;.&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Clyde_Fisher_y_-Albert_Einstein.gif\" class=\"size-full wp-image-12804\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Clyde_Fisher_y_-Albert_Einstein.gif\" alt=\"\" width=\"406\" height=\"260\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-12804\" class=\"wp-caption-text\">Clyde Fisher durante un encuentro con Albert Einstein. <a href=\"http:\/\/www.shelbycountyhistory.org\/schs\/archives\/people\/clydefishpeoa.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Fuente<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Hace algo m\u00e1s de un a\u00f1o compr\u00e9 en la villa del libro, <strong><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Urue\u00f1a\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Urue\u00f1a<\/a><\/strong>, un a\u00f1ejo ejemplar de lo que fue su versi\u00f3n en castellano, titulada como <em><strong>La novela de la Luna<\/strong><\/em>. En esta tarde veraniega he repasado de nuevo sus p\u00e1ginas y, por qu\u00e9 no, he pensado compartir uno de sus m\u00e1s entra\u00f1ables cap\u00edtulos con los lectores de <em>TecOb<\/em>. He aqu\u00ed lo que Clyde Fisher menciona en ese libro de los a\u00f1os cuarenta del siglo pasado acerca de los posibles <strong>selenitas<\/strong>&#8230;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12809\" data-permalink=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?attachment_id=12809\" data-orig-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/detalle.jpg\" data-orig-size=\"600,338\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"detalle\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/detalle.jpg\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/detalle-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-12809\" srcset=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/detalle-300x169.jpg 300w, https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/detalle.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfHAY ACASO VIDA EN LA LUNA?<\/strong><\/p>\n<p>Se recordar\u00e1 que Kepler, al comienzo del siglo XVII, pens\u00f3 que los cr\u00e1teres de la luna eran artificiales y hechos por obra de sus habitantes. La famosa filfa de que hab\u00eda habitantes en la luna se perpetr\u00f3 algo m\u00e1s de cien a\u00f1os<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os los estudiosos de la luna han estado a la b\u00fasqueda de evidencias de cambios que indicaran la presencia de la vida en nuestro sat\u00e9lite. El primer selen\u00f3grafo americano de la pasada generaci\u00f3n, William H. Pickering, crey\u00f3 que hab\u00eda encontrado esa evidencia. Estaba convencido de que la luna tiene una atm\u00f3sfera, rala, que tal vez no excede en densidad a una diezmil\u00e9sima parte de la nuestra. Cre\u00eda \u00e9l que su presencia estaba probada en una ocultaci\u00f3n de J\u00fapiter por la aparici\u00f3n de una franja oscura de absorci\u00f3n que cruzaba el planeta y era tangente borde (limbo) de la luna. Aun cuando esa oscura franja aparece en una fotograf\u00eda de una ocultaci\u00f3n de J\u00fapiter, hecho en el Observatorio de Harvard en su estaci\u00f3n de Arequipa, Per\u00fa, ha sido explicada por otros astr\u00f3nomos como un efecto contrastante debido al hecho de que la superficie de la luna es m\u00e1s brillante que la de J\u00fapiter.<\/p>\n<p>En correlaci\u00f3n con la atm\u00f3sfera rala de la luna cre\u00eda Pickering que se hallaba la presencia \u201cde muchas manchas variables\u201d, como \u00e9l las denominaba. Esas manchas pod\u00edan verse solamente en el fondo de los peque\u00f1os cratercitos o en las profundas y estrechas hendiduras. Poco despu\u00e9s de elevarse el sol se observaba que esas manchas se oscurec\u00edan r\u00e1pidamente, y volv\u00edan a desvanecerse justamente antes de la puesta del sol. As\u00ed, el oscurecimiento duraba algo menos de dos semanas \u2014el per\u00edodo diurno de la luna\u2014. \u201cToda vez que esas manchas que se han encontrado cerca del centro del disco lunar se oscurecen cuando la luna est\u00e1 llena y empalidecen a la salida y puesta del sol, es evidente que no pueden de manera alguna ser producidas por las sombras, las cuales son geom\u00e9tricamente imposibles en luna llena.\u201d En consecuencia, Pickering sac\u00f3 la conclusi\u00f3n de que: \u201c<em>debe haber un cambio real de alguna especie en la naturaleza de la superficie reflejante\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Pickering expuso la teor\u00eda seg\u00fan la cual tal per\u00edodo de oscurecimiento era debido a una baja forma de vegetaci\u00f3n, o \u201cvida org\u00e1nica\u201d que brotaba, crec\u00eda y mor\u00eda dentro de un d\u00eda lunar (alrededor de dos semanas de tiempo de la tierra). Naturalmente, la presencia de vegetaci\u00f3n necesitar\u00eda tanto cierta humedad como una atm\u00f3sfera, y eso es lo que acept\u00f3 Pickering. En realidad, \u00e9l crey\u00f3 que las fotograf\u00edas mostraban nieve que se derret\u00eda y reaparec\u00eda en diversos sitios de la luna.<\/p>\n<p>Pickering encontr\u00f3 en muchos cr\u00e1teres, incluyendo el Franklin, el Atlas, el Riccioli, el Alfonso y el Erat\u00f3stenes, ejemplos de esas \u201cmanchas variables\u201d de hipot\u00e9tica vegetaci\u00f3n. Afirma ese observador que tal vez el cambio m\u00e1s marcado debido al crecimiento de la vegetaci\u00f3n lunar en s\u00ed, se muestra en el oscurecimiento de la regi\u00f3n situada justamente a la derecha del pico central de Erat\u00f3stenes, un magn\u00edfico cr\u00e1ter de 38 millas de di\u00e1metro, situado en la punta sud de los Apeninos lunares y f\u00e1cilmente visible con un peque\u00f1o telescopio.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o cr\u00e1ter Linneo de unas 6 millas de di\u00e1metro \u2014llamado as\u00ed en honor del gran bot\u00e1nico sueco Linneo\u2014 ha sido objeto de estudios y discusiones con referencia a los supuestos cambios. Pickering y otros midieron una mancha de ese cr\u00e1ter comparativamente grande y brillante y sacaron la conclusi\u00f3n de que cambiaba continuamente de tama\u00f1o con el progreso del d\u00eda lunar, lo que aparentemente es debido a la variaci\u00f3n del calor recibido del sol. Pickering cre\u00eda que esa mancha brillante era escarcha blanca. De acuerdo a las mediciones, su tama\u00f1o crece durante la noche lunar y disminuye durante el d\u00eda lunar, siendo las fluctuaciones de tama\u00f1o an\u00e1logas a los cambios estacionales de los cascos polares de nuestra tierra y Marte.<\/p>\n<p>Diversos estudiosos de la luna han informado sobre cambios habidos no solamente en los cr\u00e1teres arriba mencionados, sino tambi\u00e9n en Plat\u00f3n, Messier, Messier A y otros cr\u00e1teres. Pero, toda vez que los selen\u00f3grafos no est\u00e1n de acuerdo respecto a la naturaleza y el valor de cualquiera de los cambios informados, se ha producido una duda mayor respecto a la realidad de cualquiera de esos cambios, y, al mismo tiempo, una creencia mayor de que esos supuestos cambios eran todos debidos a una diferencia de iluminaci\u00f3n. Ese era el punto de vista del difunto Walter Goodacre, preeminente selen\u00f3grafo brit\u00e1nico que afirm\u00f3: \u201cEn relaci\u00f3n con los rasgos lunares no se ha descubierto a\u00fan con absoluta certeza ning\u00fan ejemplo de cambio\u201d.<\/p>\n<p>Creen ahora los astr\u00f3nomos que no hay atm\u00f3sfera en la luna, o tan poca que no vale la pena tomarla en consideraci\u00f3n. Debemos admitir que no existen pruebas positivas de que no haya absolutamente ninguna, pero tampoco hay prueba ninguna de la existencia de atm\u00f3sfera en nuestro sat\u00e9lite, bien sea por observaci\u00f3n directa o instrumental. Varias son las razones por las que los astr\u00f3nomos han llegado a la conclusi\u00f3n de que no hay atm\u00f3sfera lunar.<\/p>\n<p>No hay ning\u00fan anillo de luz alrededor de la luna cuando se produce un eclipse total del sol. Sin embargo, toda vez que la luna est\u00e1 exactamente entre nosotros y el sol en tal momento, deber\u00eda haber un anillo de luz alrededor de nuestro sat\u00e9lite, si tuviese una atm\u00f3sfera. Al contrario de lo que se puede observar y fotografiar durante la delgada fase creciente de Venus, no hay ninguna extensi\u00f3n visible de los cuernos o puntas del peque\u00f1o creciente de la luna. Se sabe que las extensiones de los cuerpos de Venus se deben a la atm\u00f3sfera que rodea a ese planeta, los cuales han sido magn\u00edficamente fotografiados por E. C. Slipher del Observatorio Lowell de Flagstaff, Arizona.<\/p>\n<p>No se ha visto con certeza en la luna, nube ninguna o \u00e1reas de cal\u00edgine o de materias tenebrosas, como las han observado a veces en la atm\u00f3sfera de Marte. Se ha hablado respecto a peque\u00f1as manchas de cal\u00edgine en la luna, pero no han sido vistas por un n\u00famero suficiente de astr\u00f3nomos para tornarlas suficientemente convincentes.<\/p>\n<p>El borde o limbo de la luna resalta tan claramente como el centro del disco. Eso no ser\u00eda verdad si hubiese una atm\u00f3sfera lunar. La aparici\u00f3n del disco solar ilustra este principio.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de la ocultaci\u00f3n de una estrella \u2014es decir, cuando la luna pasa entre nosotros y el astro\u2014 la estrella aparece y desaparece a su tiempo, no habiendo atrasos o adelantos debidos a una refracci\u00f3n similar a la que nos hace posible ver desde la tierra el sol, la luna y las estrellas antes de su salida y despu\u00e9s de su puesta. No hay ning\u00fan desvanecimiento o desplazamiento cuando una estrella desaparece detr\u00e1s de la luna o cuando reaparece. Una atm\u00f3sfera producir\u00eda absorci\u00f3n y refracci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por razones te\u00f3ricas se cree que la luna no puede tener atm\u00f3sfera porque su masa es demasiado peque\u00f1a. La gravedad de la superficie, que depende de la masa, no es bastante grande para impedir que las mol\u00e9culas de una atm\u00f3sfera se escapen al espacio. Cualquier cuerpo, grande o peque\u00f1o, alej\u00e1ndose de la luna con una velocidad de m\u00e1s de 1\u00bd millas por segundo (conocida como la velocidad del escape) continuar\u00eda alej\u00e1ndose y jam\u00e1s retornar\u00eda. Se cree que, si la luna tuvo alguna vez una atm\u00f3sfera, debi\u00f3 de haberla perdido de esa manera.<\/p>\n<p>En la tierra, por causa de su gran masa y, en consecuencia, mayor superficie de gravedad, la velocidad del escape es de 7\u00bd millas por segundo. En esas condiciones, la tierra ha sido capaz de guardar su atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>Si pudi\u00e9semos ser transportados a la luna, encontrar\u00edamos all\u00ed algunas sorprendentes condiciones causadas por la falta de atm\u00f3sfera. Tendr\u00edamos un <em>cielo negro <\/em>por cuanto no habr\u00eda mol\u00e9culas de gases atmosf\u00e9ricos, ni niebla, ni polvo, ni humo para separar y esparcir la luz del sol y hacer el cielo azul, como en nuestro caso en la tierra, y para producir salidas y puestas de sol coloreadas. En la luna no tendr\u00edamos magn\u00edficas salidas o puestas de sol o hermosos resplandores crepusculares.<\/p>\n<p>No tendr\u00edamos destellos de meteoros, porque no habr\u00eda atm\u00f3sfera para calentarlos por fricci\u00f3n hasta la incandescencia. No habr\u00eda auroras polares \u2014ni auroras boreales, ni auroras australes\u2014 por cuanto son producidas por part\u00edculas electrificadas despedidas por el sol y que baten las regiones superiores de nuestra atm\u00f3sfera, donde los gases son extremadamente raros, haci\u00e9ndolas resplandecer.<\/p>\n<p>Habr\u00eda muchas m\u00e1s estrellas visibles en el negro cielo lunar porque no habr\u00eda atm\u00f3sfera para absorber su luz. Esas estrellas ser\u00edan visibles todo el tiempo, noche y d\u00eda y hasta cerca del sol. La V\u00eda L\u00e1ctea ser\u00eda mucho m\u00e1s brillante. No habr\u00eda parpadeo de estrellas por cuanto no habr\u00eda corrientes de difusi\u00f3n del cal\u00f3rico de diferentes densidades en una atm\u00f3sfera para apagar intermitentemente su luz a nuestros ojos por efectos de refracci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los planetas ser\u00edan m\u00e1s brillantes. Probablemente, podr\u00edamos ver a Urano con facilidad, y tal vez a Neptuno, y acaso unos pocos asteroides de los m\u00e1s brillantes. La tierra ser\u00eda un espl\u00e9ndido panorama. Con un di\u00e1metro casi 4 veces mayor que el de la luna, visto desde ella, el disco de la tierra en el cielo tendr\u00eda una dimensi\u00f3n 13,4 veces mayor que el disco de la luna visto desde la tierra. Se calcul\u00f3 que la tierra tiene <em>6<\/em> veces m\u00e1s poder reflejante que la luna. Por lo tanto, \u201cla tierra llena\u201d brillar\u00eda 80 veces m\u00e1s que la luz de la luna llena vista desde la tierra. Tal iluminaci\u00f3n nos da el d\u00e9bil resplandor terrestre que vemos dibujando el disco total de la luna en la fase delgada creciente. Y dado que la luna muestra siempre el mismo lado a la tierra, si nuestro hipot\u00e9tico observador estuviese en ese lado, la tierra estar\u00eda siempre, d\u00eda y noche, en el cielo.<\/p>\n<p>El sol ser\u00eda mucho m\u00e1s brillante por la falta de absorci\u00f3n atmosf\u00e9rica. Ese efecto ha sido observado ampliamente y registrado por el Teniente Coronel (entonces Capit\u00e1n) Albert W. Stevens, en su vuelo en globo a la estratosfera. Las prominencias coloreadas y la grandiosa corona se ver\u00edan completamente durante el d\u00eda lunar, es decir, todo el tiempo que el sol est\u00e1 en el cielo. D\u00eda y noche ser\u00eda f\u00e1cilmente visible la luz del zod\u00edaco, y durante el d\u00eda se podr\u00eda ver el <em>Gegenschein<\/em> o contrarresplandor. Sin atm\u00f3sfera no habr\u00eda resistencia para los objetos que caen \u2014exceptuando la atracci\u00f3n de gravedad\u2014 o para los objetos que se mueven en cualquier direcci\u00f3n. Si las otras cosas fuesen tales que permitiesen jugar al \u201cb\u00e9isbol\u201d, nadie podr\u00eda arrojar una pelota en curva al bateador, por cuanto lo que la hace curvar es la resistencia del aire a la pelota que gira r\u00e1pidamente. Como ya hemos indicado anteriormente, al examinar la gravedad de la superficie, un bateador podr\u00eda batear la pelota seis veces m\u00e1s lejos que uno de la tierra y un jugador podr\u00eda arrojar una pelota seis veces m\u00e1s lejos, por causa de la diferencia de la gravedad superficial, pero, as\u00ed y todo, esa distancia ser\u00eda aun mayor en la luna debido a la falta de resistencia del aire.<\/p>\n<p>En la luna no habr\u00eda sonido, aun cuando hubiese o\u00eddos para o\u00edr. El sonido no puede ser propalado en el vac\u00edo, como se puede demostrar con experimentos de laboratorio; requiere un medio para transmitir la onda. Por eso, debe prevalecer all\u00ed el silencio absoluto.<\/p>\n<p>Los astr\u00f3nomos modernos est\u00e1n de acuerdo en que no hay agua en la luna. Seguramente, no hay oc\u00e9anos, lagos o r\u00edos, por cuanto nada de esa naturaleza es visible con nuestros m\u00e1s grandes telescopios, ni tampoco hay evidencia de erosi\u00f3n de las aguas. No se ha visto nube alguna, ni niebla, ni bruma, ni neblina. Se cree ahora que lo que Pickering supuso nieve o escarcha blanca era un efecto debido a la diferencia de iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como sabemos, sin aire y sin agua no puede haber vida en la luna. Y puesto que la presencia de la vida depender\u00eda asimismo de la temperatura, tambi\u00e9n consideraremos aqu\u00ed esa condici\u00f3n. De acuerdo a las mediciones hechas por Edison Pettit y S. B. Nicholson desde el Observatorio del Monte Wilson, la temperatura de la luna sube al mediod\u00eda del d\u00eda lunar hasta 214 grados Fahrenheit \u2014un poco m\u00e1s alto que la del agua hirviente en la tierra. A la medianoche del d\u00eda lunar baja a 243 grados bajo cero Fahrenheit\u2014 un cambio de m\u00e1s de 450 grados. Algunas formas de vida que conocemos en la tierra, como los esporos de las bacterias, pueden resistir al agua en ebullici\u00f3n por un tiempo limitado; y las semillas de ciertas plantas que el viento disemina han sido sometidas a un fr\u00edo mayor al de la noche lunar y han sobrevivido. Sin embargo, debemos recordar que los estados vegetativos o de crecimiento de las plantas no pueden resistir esas cantidades extremas de temperatura.<\/p>\n<p>Las condiciones de la temperatura no pueden entrar realmente en consideraci\u00f3n respecto a las posibilidades de vida en nuestro sat\u00e9lite, toda vez que no hay agua ni aire en la luna.<\/p>\n<p>La luna debe ser un mundo desolado, sumido en un silencio eterno, sin cielos azules, sin crep\u00fasculos ni amaneceres, sin coloreadas salidas o puestas de sol, sin destellos de meteoros, sin resplandores del norte o del sur, sin nubes ni neblina, sin niebla o lluvias, sin granizo y sin nieve, sin viento, sin \u201cperros del sol\u201d ni \u201cperros de la luna\u201d, sin aureolas del sol ni de la luna, sin arco iris, y <em>sin vida<\/em>.<\/p>\n<hr \/>\n<p><sup>1<\/sup> Sobre esa historia, l\u00e9ase: <a href=\"http:\/\/mizar.blogalia.com\/historias\/62156\" target=\"_blank\"><em>El Gran Fraude Lunar de 1835<\/em><\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>George Clyde Fisher, quien fuera responsable del American Museum of Natural History y m\u00e1s tarde director del Planetario Hayden, public\u00f3 en 1943 un libro titulado The True Story of the <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=12801\" title=\"Los habitantes de la Luna (lectura de verano)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":12802,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[390,393,391,392],"class_list":["post-12801","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obsolescencia","tag-george-clyde-fisher","tag-la-novela-de-la-luna","tag-luna","tag-selenitas"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/luna.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-3kt","jetpack-related-posts":[{"id":319,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=319","url_meta":{"origin":12801,"position":0},"title":"Clyde Tombaugh","author":"alpoma","date":"17 enero 2006","format":false,"excerpt":"Hoy es un d\u00eda muy especial en la historia de la exploraci\u00f3n espacial. 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