{"id":12764,"date":"2017-08-02T18:56:20","date_gmt":"2017-08-02T16:56:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=12764"},"modified":"2017-08-02T18:56:20","modified_gmt":"2017-08-02T16:56:20","slug":"fernando-villaamil-el-padre-de-los-destructores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=12764","title":{"rendered":"Fernando Villaamil, el padre de los destructores"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n para <em>TecOb<\/em> del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <em><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/hemeroteca\/no145-julio-2017\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/em>, edici\u00f3n de julio de 2017.<\/p>\n<blockquote><p><em>El mar fue el elemento que dio sentido a la vida de Fernando Villaamil. Marino, militar e inventor, es c\u00e9lebre por haber dise\u00f1ado y capitaneado el primer destructor de la historia, as\u00ed como por mostrar su pasi\u00f3n por la navegaci\u00f3n a trav\u00e9s del primer viaje alrededor del mundo de un buque-escuela a vela espa\u00f1ol.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<hr \/>\n<p><strong>Un hijo del mar<\/strong><\/p>\n<p>No ser\u00eda extra\u00f1o pensar que esa clase de nav\u00edos militares conocida como destructores hinca sus ra\u00edces en la tradici\u00f3n marina brit\u00e1nica, o puede que incluso en la de los Estados Unidos, pero nada m\u00e1s lejos de la realidad. <strong>Los destructores tienen diversos precursores, pero fue un espa\u00f1ol quien alumbr\u00f3 el primer barco de esta clase plenamente operativo y pensado desde un primer momento en las tareas que les son propias<\/strong>. Pero, antes de pasar a desgranar algunos detalles acerca del mencionado barco, veamos qui\u00e9n se encontraba detr\u00e1s de la invenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ciertamente, ingenio tuvo desde muy peque\u00f1o, y encontr\u00f3 multitud de oportunidades para demostrarlo a lo largo de su vida.<strong> Fernando Villaamil<\/strong>, que as\u00ed se llamaba el personaje que nos acompa\u00f1a a trav\u00e9s de estas letras, siempre record\u00f3, por encima de cualquier aventura militar o incluso pol\u00edtica, cierto viaje alrededor del planeta a bordo de un buque escuela a vela, en un mundo en el que el vapor ya lo hab\u00eda conquistado todo. El detalle es importante, porque aquel marino, aunque siempre mirando hacia el futuro, no dej\u00f3 nunca de lado cierta vena rom\u00e1ntica que le hac\u00eda ver en los fundamentos de la navegaci\u00f3n tradicional una base de ineludible aprendizaje. Esa <strong>mezcla explosiva de inquietud, ingenio y tradici\u00f3n<\/strong> naci\u00f3 en una parroquia asturiana perteneciente por entonces al concejo de <strong>Castropol<\/strong> (hoy dependiente del concejo de Tapia de Casariego) el 23 (o 24 seg\u00fan algunas fuentes) de noviembre de 1845. Ese lugar, Serantes, vio crecer a Fernando Villaamil Fern\u00e1ndez-Cueto entre mil trastadas. Proced\u00eda de una familia de buena posici\u00f3n venida a menos, siendo el tercero de los ocho hijos que en total tuvo un abogado y teniente coronel retirado, Ferm\u00edn Villaamil y Cancio, que pose\u00eda la extra\u00f1a habilidad de ir perdiendo el patrimonio familiar sin remedio entre pleitos y l\u00edos pol\u00edticos. Para un ni\u00f1o nacido en un ambiente acomodado, el ver c\u00f3mo todo lo que conoc\u00eda se iba perdiendo, fue muy duro. Desde aquellos tempranos momentos, Fernando quiso sobresalir por s\u00ed mismo, sin depender de nadie m\u00e1s. Por un lado, era su propio ardor de explorador lo que le impulsaba a seguir adelante y, por otro, result\u00f3 que no le quedaba m\u00e1s remedio, en medio de la amenaza de ruina que se viv\u00eda en la familia.<\/p>\n<p>El caso es que, con ganas de comerse el mundo, el peque\u00f1o Fernando comienza con apenas once a\u00f1os de edad a estudiar matem\u00e1ticas y n\u00e1utica en Ribadeo. Hab\u00eda planeado hacer el bachillerato en Oviedo, pero el Cant\u00e1brico que le viera nacer le reclam\u00f3 desde el primer momento. S\u00ed, nuestro aventurero so\u00f1aba con ser marino, por lo que abandona todo para ingresar en el verano de 1861 en el <strong>Colegio Naval de la Armada de San Fernando<\/strong>, en C\u00e1diz. No era un logro menor para un chaval de apenas quince a\u00f1os. Siendo ya guardamarina de segunda clase, al a\u00f1o siguiente de su ingreso, comienza a realizar pr\u00e1cticas navales en diversos barcos de la Armada. Asciende con rapidez a guardamarina de primera clase, viaja a <strong>Am\u00e9rica<\/strong> y combate en Puerto Rico y Santo Domingo. Tras una breve estancia en su Asturias natal, donde realiza varios estudios acerca de los puertos del Cant\u00e1brico, pasa a ser destinado a <strong>Filipinas<\/strong>, ya con el grado de alf\u00e9rez de nav\u00edo. Era el a\u00f1o 1867, momento en el que contin\u00faa su ascenso, logra el mando de sus dos primeras naves y, siempre hacia adelante, regresa a tierras peninsulares siendo un flamante teniente de nav\u00edo. Era toda una estrella ascendente en la Armada, por lo que pronto pas\u00f3 a ser profesor en la fragata <em>Asturias<\/em>, anclada en Ferrol y, m\u00e1s tarde, es destinado a La Habana. En 1882 lo encontramos al mando de una ca\u00f1onera de nuevo en la Pen\u00ednsula y con mil ideas en su cabeza. Y, he aqu\u00ed que el voluntarioso marino choc\u00f3 con la burocracia y la cerraz\u00f3n de sus superiores, vamos, como suele suceder en estos casos. Porque ante la negativa de sus mandos a adoptar ingeniosas soluciones t\u00e9cnicas en los barcos de la Armada, o m\u00e1s bien ante la petici\u00f3n de esos mandos de paciencia para estudiar las propuestas, el bueno de Fernando decide abandonar la carrera militar para convertirse en pol\u00edtico. Por fortuna, se lo pens\u00f3 dos veces, m\u00e1s que nada porque una de sus ideas parec\u00eda ir calando en el alto mando. Esa idea se convirti\u00f3 en <strong>un barco pionero que fue precursor de los destructores y que, claro est\u00e1, llev\u00f3 por nombre <em>Destructor<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El Destructor, un caza-torpederos pionero<\/strong><\/p>\n<p>Hoy d\u00eda los reyes del mar son los portaaviones, pero en aquellos a\u00f1os finales del siglo XIX eran los cruceros (y al poco los acorazados) quienes gobernaban las aguas de los oc\u00e9anos. Igualmente, ahora la mayor amenaza contra un portaaviones son los misiles y los aviones y, por equivalencia, en tiempos de Fernando el mayor incordio para un acorazado eran los peque\u00f1os y r\u00e1pidos torpederos.<strong> \u00bfHabr\u00eda alguna forma de poder neutralizar la amenaza que contra las flotas constitu\u00edan los torpederos?<\/strong> A comienzos de la d\u00e9cada de 1880, justo cuando Villaamil <strong>estaba madurando su idea acerca de un barco r\u00e1pido, pero con gran potencia de fuego, capaz de proteger a acorazados y otros nav\u00edos<\/strong>, vieron la luz diversos caza-torpederos brit\u00e1nicos y japoneses.<\/p>\n<p>Hab\u00eda llegado el momento adecuado. <strong>Exist\u00eda la necesidad de contar con aquella especie de torpederos adaptados a navegaci\u00f3n r\u00e1pida en alta mar, capaces a su vez de cazar otros torpederos. Hab\u00eda nacido el concepto de destructor<\/strong>, solo que por entonces nadie lo llamaba as\u00ed. En 1885 el ministro de Marina de Espa\u00f1a, Manuel de la Pezuela y Lobo-Cabrilla, encarga por fin al intr\u00e9pido teniente Villaamil el estudio acerca de la posibilidad de construir uno de esos barcos caza-torpederos. Su labor ser\u00eda la de servir de escolta a las escuadras, pero tambi\u00e9n poder actuar en ofensivas r\u00e1pidas en alta mar. La cuesti\u00f3n era complicada, pues era necesario dise\u00f1ar un barco r\u00e1pido, pero bien armado, capaz de soportar la navegaci\u00f3n en alta mar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_12773\" aria-describedby=\"caption-attachment-12773\" style=\"width: 620px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12773\" data-permalink=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?attachment_id=12773\" data-orig-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/destructor-villaamil.jpg\" data-orig-size=\"620,392\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"destructor-villaamil\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Contratorpedero &lt;em&gt;Destructor&lt;\/em&gt;. &lt;a href=&quot;https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:ContratorpederoDestructor.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Fuente&lt;\/a&gt;.&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/destructor-villaamil.jpg\" class=\"size-full wp-image-12773\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/destructor-villaamil.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"392\" srcset=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/destructor-villaamil.jpg 620w, https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/destructor-villaamil-300x190.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-12773\" class=\"wp-caption-text\">Contratorpedero <em>Destructor<\/em>. <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:ContratorpederoDestructor.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Fuente<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>El resultado del encargo fue un nav\u00edo al que se dio el nombre de <em>Destructor<\/em>. Construido en Gran Breta\u00f1a, concretamente en la escocesa ciudad de Clydebank, por encargo de la Armada Espa\u00f1ola, este barco precursor de los destructores se adelant\u00f3 a su tiempo y bati\u00f3 a sus competidores brit\u00e1nicos, cosa que levant\u00f3 ciertos recelos en Europa<\/strong>. El dise\u00f1o de Villaamil se concret\u00f3 en una nave de poco menos de 60 metros de eslora, con 380 toneladas de desplazamiento, casco de acero (Villaamil hu\u00eda de la madera a la hora de construir nav\u00edos de combate) y animada por dos h\u00e9lices gemelas movidas por un conjunto de m\u00e1quinas de vapor y calderas muy avanzadas. Dotado de una tripulaci\u00f3n de 60 marinos, era capaz de alcanzar la sorprendente velocidad de 22,5 nudos, algo inaudito para la \u00e9poca. Fuertemente armado con ca\u00f1ones r\u00e1pidos, junto con un ca\u00f1\u00f3n Gonz\u00e1lez Hontoria de 90 mm situado en proa y diversos ca\u00f1ones menores junto con lanzatorpedos, la nave cumpl\u00eda con lo prometido: rapidez, agilidad y gran potencia de fuego, ideal para proteger escuadras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Un viaje alrededor del mundo<\/strong><\/p>\n<p>Fernando Villaamil ya ha hecho historia, est\u00e1 al mando de un barco \u00fanico en el mundo, su <em>Destructor<\/em>, una nave que iluminar\u00e1 el camino de toda una nueva clase de nav\u00edos hasta la actualidad. Pero, en su carrera ascendente, el marino de raza siente que necesita volver a los or\u00edgenes. Convertido ya en Capit\u00e1n de fragata, siendo nombrado para el mando de importantes naves, Villaamil causa sensaci\u00f3n all\u00e1 donde va porque su fama internacional y su reputaci\u00f3n alcanzan niveles de estrella. <strong>Su <em>Destructor<\/em> asombr\u00f3 a medio mundo y, con todo el prestigio adquirido, Fernando intenta conseguir alcanzar su verdadero sue\u00f1o: circunnavegar el planeta en un barco de vela, tal y como se hac\u00eda antiguamente.<\/strong><\/p>\n<p>La oportunidad lleg\u00f3 en 1892, en medio de los actos organizados para celebrar el IV centenario del descubrimiento de Am\u00e9rica. Fue entonces cuando se le dio el mando de la corbeta <em>Nautilus<\/em>, un buque escuela destinado a la ense\u00f1anza de guardamarinas en el arte de navegar, orientaci\u00f3n a trav\u00e9s de las estrellas y, en definitiva, todas las viejas artes marineras que estaban desapareciendo en medio de la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica. <strong>Villaamil, aunque partidario del uso de la m\u00e1s avanzada tecnolog\u00eda aplicada a los barcos de la Armada, siempre afirmaba que, antes, un buen marino deb\u00eda conocer los fundamentos de la navegaci\u00f3n tal y como se conoc\u00edan desde hab\u00eda siglos.<\/strong> De aquella aventura naci\u00f3 un libro, escrito por el propio marino, que tuvo mucho \u00e9xito en su tiempo. La <em>Nautilus<\/em> parti\u00f3 de Ferrol a finales de 1892 y regres\u00f3 a Espa\u00f1a en 1894. Tal y como refer\u00eda la revista <em>Actualidades<\/em>:<\/p>\n<p><em>El d\u00eda 16 de julio de 1894, fiesta de la Virgen del Carmen, entraba gallardamente en San Sebasti\u00e1n el chipper Nautilus, de nuestra Marina de Guerra, despu\u00e9s de un viaje de aventuras, en el que sus tripulantes hab\u00edan dado la vuelta al mundo. (\u2026) El Comandante Villaamil fue quien proyect\u00f3 el viaje y he aqu\u00ed c\u00f3mo explica \u00e9l mismo su objeto: \u201cEste viaje es para estudiar pr\u00e1cticamente lo ya descubierto y analizado por aquellos navegantes que nos precedieron en esta clase de expediciones, a fin de obtener conocimientos pr\u00e1cticos de las leyes que rigen la atm\u00f3sfera y los oc\u00e9anos\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_12768\" aria-describedby=\"caption-attachment-12768\" style=\"width: 620px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12768\" data-permalink=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?attachment_id=12768\" data-orig-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/monumento_castropol.jpg\" data-orig-size=\"620,940\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"monumento_castropol\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Monumento a Fernando Villaamil en Castropol (Asturias). Imagen @alpoma, julio 2017.&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/monumento_castropol.jpg\" class=\"size-full wp-image-12768\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/monumento_castropol.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"940\" srcset=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/monumento_castropol.jpg 620w, https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/monumento_castropol-198x300.jpg 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-12768\" class=\"wp-caption-text\">Monumento a Fernando Villaamil en Castropol (Asturias). Imagen <a href=\"https:\/\/twitter.com\/alpoma\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">@alpoma<\/a>, julio 2017.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Aquel viaje hizo que su fama como buen marino, ingeniero naval e inquieto visionario creciera todav\u00eda m\u00e1s. En cada puerto al que llegaba, las gentes lo aclamaban. Sin embargo, quiso el destino que en uno de los puertos visitados se encontrara con su destino final. En la estancia de la <em>Nautilus<\/em> en Estados Unidos, Villaamil tuvo ocasi\u00f3n de visitar unos astilleros militares. All\u00ed vio las nov\u00edsimas y potentes nuevas naves de guerra que estaban construyendo los Estados Unidos. Fernando se pregunt\u00f3 cu\u00e1l ser\u00eda el destino de una armada como aquella. Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1898, cuando el conflicto entre Espa\u00f1a y los Estados Unidos estalla, es el propio Villaamil, ya con cargo pol\u00edtico en la Pen\u00ednsula y con una posici\u00f3n acomodada, quien solicita reincorporarse al servicio activo.<strong> Morir\u00e1 en combate en la batalla de Santiago de Cuba, precisamente frente a esos barcos que tanto le inquietaron cuando los contempl\u00f3 en su viaje alrededor del mundo<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Lectura recomendada<\/strong>:<br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/dspace.uah.es\/dspace\/handle\/10017\/9307\" target=\"_blank\">Viaje de circunnavegaci\u00f3n de la corbeta Nautilus<\/a><\/em>, por Fernando Villaamil (1895).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n para TecOb del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja, edici\u00f3n de julio de 2017. El mar fue el elemento que dio sentido a la vida <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=12764\" title=\"Fernando Villaamil, el padre de los destructores\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":12771,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[387,386],"class_list":["post-12764","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-made_in_spain","tag-destructores","tag-fernando-villaamil"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Fernando-Villaamil.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-3jS","jetpack-related-posts":[{"id":13038,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=13038","url_meta":{"origin":12764,"position":0},"title":"Lo mejor de #TecOb en 2017","author":"alpoma","date":"28 diciembre 2017","format":false,"excerpt":"Se acaba el 2017 y, como siempre, es hora de hacer una lista con los mejores art\u00edculos de este a\u00f1o en Tecnolog\u00eda Obsoleta (y ya van doce a\u00f1os). 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