{"id":12584,"date":"2017-03-30T00:37:02","date_gmt":"2017-03-29T22:37:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=12584"},"modified":"2017-03-30T01:45:33","modified_gmt":"2017-03-29T23:45:33","slug":"horacio-bentabol-el-azote-e-einstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=12584","title":{"rendered":"Horacio Bentabol, el azote de Einstein"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n para <em>TecOb<\/em> del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <em><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\" target=\"_blank\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/em>, edici\u00f3n de marzo de 2017.<\/p>\n<hr \/>\n<blockquote><p>En 1931 apareci\u00f3 publicado en Leipzig, Alemania, un libro titulado <em>Cien autores contra Einstein<\/em>. Esta obra estaba orientada a desacreditar al sabio que hab\u00eda dado a luz la teor\u00eda de la relatividad, m\u00e1s que nada por su origen jud\u00edo, en medio del ascenso del nazismo. Se cuenta que Einstein, al enterarse de la existencia de este libro, coment\u00f3: <em>\u00a1Si estuviera equivocado, uno s\u00f3lo hubiera sido suficiente! <\/em><\/p><\/blockquote>\n<hr \/>\n<h3>El deporte de cuestionar a Einstein<\/h3>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=929\">Einstein visit\u00f3 Espa\u00f1a a comienzos de 1923<\/a><\/strong> y fue tratado como en tantos lugares, entre la admiraci\u00f3n y el asombro. Dos a\u00f1os antes, en 1921, hab\u00eda obtenido el Premio Nobel de F\u00edsica gracias a sus contribuciones a la explicaci\u00f3n del efecto fotoel\u00e9ctrico y a otras aportaciones a la f\u00edsica te\u00f3rica, no as\u00ed por la relatividad, m\u00e1s que nada porque por entonces todav\u00eda no hab\u00eda encontrado suficiente apoyo experimental y se trataba de un tema pol\u00e9mico. Toda aquella revoluci\u00f3n hab\u00eda surgido en 1905, cuando un jovenzuelo desconocido, un f\u00edsico apenas salido de la universidad, trabajaba en la Oficina de Patentes de Berna. En ese ambiente Einstein alumbr\u00f3 una nueva forma de comprender el universo. De aquellos primeros trabajos surgi\u00f3 la<strong> relatividad especial<\/strong>, naci\u00f3 su c\u00e9lebre ecuaci\u00f3n de equivalencia entre masa y energ\u00eda, puso los cimientos  de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y la f\u00edsica estad\u00edstica y, d\u00e9cada y media m\u00e1s tarde, finaliz\u00f3 su imponente edificio intelectual con la <strong>teor\u00eda de la relatividad general<\/strong>, que modific\u00f3 nuestro concepto del espacio, el tiempo y la gravedad. Sin embargo, todo aquello no dejaban de ser bellas ecuaciones sobre papeles, por lo que muchas personas, incluyendo numerosos f\u00edsicos, ve\u00edan algo tan radicalmente nuevo como poco menos que un ejercicio mental sin equivalente pr\u00e1ctico en nuestro mundo. Cuando al poco de terminar la Gran Guerra se comprob\u00f3 por medio de una expedici\u00f3n brit\u00e1nica que los rayos de luz eran curvados por la gravedad solar, en un experimento realizado durante la observaci\u00f3n de un eclipse, qued\u00f3 claro que la teor\u00eda era mucho m\u00e1s que tinta y papel. Desde entonces infinidad de nuevas tecnolog\u00edas han bebido de lo que Einstein alumbr\u00f3 y, por supuesto, nuestro mundo actual no ser\u00eda el que es de no haber sido por la pasi\u00f3n por el universo que demostr\u00f3 aquel joven. <\/p>\n<p>Ahora bien, aunque la relatividad ha encontrado apoyo y refuerzo experimental en multitud de ocaciones, a pesar de que gracias a esas ecuaciones hemos podido navegar por el espacio y enviar se\u00f1ales con informaci\u00f3n a trav\u00e9s del planeta, en definitiva, aunque el trabajo de Einstein ha sido comprobado experimentalmente por doquier, siguen quedando rescoldos de un fuego que no se apaga, esto es: la lucha contra su obra. Ciertos aspectos de su figura, como humano que fue, pueden encontrar terreno propio para la cr\u00edtica, sin duda, pero su obra cient\u00edfica no ha sido todav\u00eda desafiada de forma seria en ninguna ocasi\u00f3n. Puede que esta impresionante solidez haya sido el medio m\u00e1s adecuado para cultivar cierta especie de desaf\u00edo que no ha disminuido con el paso de las d\u00e9cadas. Me estoy refiriendo a las incontables ocasiones que se ha le\u00eddo el t\u00edpico texto de: \u201c\u2026cient\u00edfico manifiesta que Einstein se equivocaba\u2026\u201d <strong>Los logros de Einstein fueron impresionantes, y por ello es visto como una especie de icono inalcanzable, una figura suprema a la que muchos les gustar\u00eda desafiar, con o sin raz\u00f3n, simplemente por el hecho de enfrentarse contra esa autoridad<\/strong>. La mayor parte de esos desafiantes no son m\u00e1s que diletantes con mucho tiempo libre. <strong>En la \u00e9poca en que el trabajo de Einstein todav\u00eda era motivo de grave controversia, pr\u00e1cticamente en cada pa\u00eds surgi\u00f3 un abanderado del movimiento contra su obra.<\/strong> \u00a1El sabio alem\u00e1n deb\u00eda estar equivocado! As\u00ed de sencillo, sobre todo porque hab\u00eda trastocado nuestra visi\u00f3n \u201cpura\u201d del universo y deb\u00eda ser castigado de alg\u00fan modo. Nadie le pudo hacer sombra, pero el ruido fue abundante. Y, aqu\u00ed, en Espa\u00f1a, si hubiera que elegir a uno de esos <em>azotes de Einstein<\/em>, sin duda habr\u00eda que mirar a un apasionante personaje que, ciertamente, era un maestro a la hora de hacer ruido, aunque muy a su pesar no iba bien encaminado en sus postulados.<\/p>\n<h3>Horacio Bentabol, el hombre de los mil oficios<\/h3>\n<p>Revisando las a\u00f1ejas patentes del <em>Archivo Hist\u00f3rico de la Oficina Espa\u00f1ola de Patentes y Marcas<\/em>, descubriremos a cierto ingeniero, residente en Madrid, que atend\u00eda al nombre de <strong>Horacio Bentabol y Ureta<\/strong>. Al parecer, fue un inquieto inventor, pues ya en 1882 hab\u00eda patentado un \u201csalvavidas para los coches tranv\u00eda\u201d. Ese mismo a\u00f1o present\u00f3 su \u201cm\u00e1quina rotatoria que puede funcionar como receptor u operador, especialmente \u00fatil para aplicarla como motor de vapor o de agua, bomba, ventilador de presi\u00f3n o compresor de aire.\u201d Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde centr\u00f3 su atenci\u00f3n en el desarrollo de mejoras en miras topogr\u00e1ficas y, de ese empe\u00f1o, surgieron sus patentes de 1887, 1901 y 1902. Su \u00faltima patente, de 1907, estaba destinada a proteger su idea sobre \u201cmaquinaria, operaciones y procedimientos para el aprovechamiento de los residuos de corcho que resultan de varias industrias.\u201d <\/p>\n<p>Bien, como inventor, el tal Bentabol fue bastante diletante, no se centr\u00f3 en un solo campo de actuaci\u00f3n pero, como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n, aquello s\u00f3lo fue uno de sus muchos intereses. Suele decirse que, quien mucho abarca poco aprieta, y pocos ejemplos m\u00e1s claros del viejo refr\u00e1n pueden encontrarse que Horacio Bentabol. Estoy seguro que, con la pasi\u00f3n y energ\u00eda que desbordaba en sus muy diversas actividades, de haberse centrado en un solo campo del saber, hoy d\u00eda nos encontrar\u00edamos recordando a una figura de talla mundial. Por desgracia, <strong>Horacio se empe\u00f1\u00f3 en tocar mil palos, intereses muy diversos, desperdigando su talento en multitud de oficios<\/strong>. Bentabol ten\u00eda la extra\u00f1a habilidad de absorber conocimientos de forma r\u00e1pida y eficaz, pero no era capaz de centrarse en un campo, \u00e9l deb\u00eda meterse en todo. No es que aquella fuera mala estrategia, pues en la vida no le fue mal, pero no pudo profundizar lo suficiente como para pasar de ser recolector de informaci\u00f3n y poco m\u00e1s. <\/p>\n<p>Ejemplo de esto es la cubierta de uno de sus muchos libros. Es como para pasmarse, tomemos aire y veamos c\u00f3mo se presentaba tan inquieto sabio. El t\u00edtulo del libro, de 1925, ya es como para mirar con cierto asombro: <strong>\u201cObservaciones a la teor\u00eda de la relatividad del profesor Alberto Einstein\u201d<\/strong>. Se trata de un volumen que recoge una versi\u00f3n ampliada de la conferencia que, sobre ese asunto tan de moda por entonces, pronunci\u00f3 el bueno de Bentabol en el Ateneo de Madrid. El autor se presenta as\u00ed en el prefacio: <em>\u201cD. Horacio Bentabol y Ureta. Inspector jubilado del Cuerpo Nacional de Ingenieros de Minas, Exprofesor de C\u00e1lculo Infinitesimal, de Mec\u00e1nica Racional y de Qu\u00edmica General en la Escuela Especial y en la General Preparatoria para ingenieros y arquitectos, Miembro del Instituto de Ciencias, Artes Liberales y Letras de Coimbra (Portugal), Abogado de los ilustres colegios de Madrid y Zamora, Fundador de la sociedad y del peri\u00f3dico de propaganda de reformas sociales, pol\u00edticas, jur\u00eddicas, etc, LA EVOLUCI\u00d3N, etc, etc\u2026\u201d<\/em> (En algunas obras posteriores se presenta s\u00f3lo como ingeniero y abogado, para abreviar).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/bentabol_1925.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" class=\"otros\" \/><\/p>\n<p>Naturalmente, el \u201cetc\u201d aparece en el original. Era como si no hubiera quedado espacio en el papel como para a\u00f1adir muchos m\u00e1s m\u00e9ritos. \u00a1Ingeniero, qu\u00edmico, f\u00edsico, abogado, periodista, reformador social! \u00bfAcaso le faltaba algo por explorar a este hombre? Ah, para colmo tambi\u00e9n se dec\u00eda ge\u00f3grafo y ge\u00f3logo (m\u00e1s que nada por su formaci\u00f3n como ingeniero de minas). Y, sorpresa, <strong>su gran pasi\u00f3n fueron los \u00abcasos imposibles\u00bb<\/strong>, as\u00ed de sencillo. Por ejemplo, dedic\u00f3 a\u00f1os a estudiar la <strong>cuadratura del c\u00edrculo<\/strong>, mientras iba experimentando y publicando peque\u00f1as obras como las que dedic\u00f3 al c\u00e1lculo de perfiles transversales. Tuvo su \u00e9poca de <strong>pasi\u00f3n geopol\u00edtica<\/strong>, se meti\u00f3 en todo tipo de l\u00edos acerca de la expansi\u00f3n de Espa\u00f1a en \u00c1frica, por ejemplo. He ah\u00ed su obra de 1894 titulada \u201cPresente y porvenir de Ceuta y Gibraltar\u201d, alumbrada cuando ocupaba el puesto de ingeniero jefe del distrito minero de M\u00e1laga, siendo ya ex-profesor de la Escuela de Minas. En 1899 su esfuerzo se volc\u00f3 en llevar a imprenta sus obras jur\u00eddicas, como \u201cJusticia, Leyes y Pleitos, Estudios cr\u00edticos de inter\u00e9s general explicando lo que son y demostrando lo que deben ser las leyes\u201d. Con el nuevo siglo los intereses de Bentabol se encaminaron a asuntos menos terrenales. En 1906 public\u00f3 otro libro surgido de la conferencia que hab\u00eda pronunciado en febrero de ese a\u00f1o: \u201cCuestiones astron\u00f3micas\u201d. Parece un t\u00edtulo inocente, pero la cosa tiene mucha miga pues el autor pretende: <\/p>\n<p><em>\u201c\u2026mostrar una nueva teor\u00eda sobre la constituci\u00f3n f\u00edsica del Sol, sobre el origen y formaci\u00f3n de las manchas y protuberancias solares y sobre las causas de sus diversas influencias en los meteoros y en la climatolog\u00eda terrestre\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>Si se atiende a la prensa de la \u00e9poca, <strong>las conferencias de Bentabol eran espectaculares<\/strong>, llenas de pasi\u00f3n y seguidas por numeroso p\u00fablico (aunque era ignorado por la ciencia oficial, naturalmente). L\u00e1stima que las nuevas teor\u00edas del conferenciante no fueran por buen camino pues, por ejemplo, <strong>trataba de explicar as\u00ed lo que son las manchas solares<\/strong>:<\/p>\n<p><em>\u201c\u2026son producidas por la ca\u00edda sobre el globo del Sol de grandes, de enormes y de peque\u00f1os cuerpos, procedentes de puntos y de regiones muy distantes del Sol en el espacio interplanetario, y, en ocasiones, del mismo espacio sideral\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>Teor\u00eda sin recorrido, como demostr\u00f3 m\u00e1s tarde el devenir de la ciencia pero, sin embargo, sus intuiciones acerca de la influencia de las variaciones en el comportamiento solar sobre el clima terrestre s\u00ed iban por mejores caminos, aunque apenas pudo pasar de una intuici\u00f3n descriptiva, pues pronto pas\u00f3 a estudiar otro campo diferente del conocimiento. A sus manuales de introducci\u00f3n al estudio del c\u00e1lculo infinitesimal, as\u00ed como sus tablas de c\u00e1lculo, de las que vendi\u00f3 un considerable n\u00famero de ejemplares, pas\u00f3 a algo que le ocup\u00f3 la mente durante bastante tiempo. <strong>En 1905 public\u00f3 una obra sobre el estudio de eclipses totales de Sol<\/strong>, pero no se vaya a creer que el eclipse en s\u00ed era lo que le mov\u00eda a redactar ese libro. Nada de eso, <strong>su intenci\u00f3n era demostrar que con el estudio de los eclipses se pod\u00eda demostrar su teor\u00eda acerca de la existencia de una nada ef\u00edmera atm\u00f3sfera en la Luna<\/strong>. Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde obtuvo un \u00e9xito considerable con su serie de conferencias en la Real Sociedad Geogr\u00e1fica de Madrid. Una de ellas se convirti\u00f3 en un pol\u00e9mico libro: \u201cHip\u00f3tesis y teor\u00edas relativas a los cometas y colas cometarias\u201d. No me resisto a extraer una de sus premisas: <em>\u201cLas colas cometarias son el efecto \u00f3ptico producido por la proyecci\u00f3n sobre el medio c\u00f3smico interplanetario, del haz radiante formado por refracci\u00f3n a trav\u00e9s de la nebulosidad visible y de la atm\u00f3sfera exterior invisible, que forman el cuerpo del cometa\u201d.<\/em> Todo ello para demostrar que <em>\u201cel medio sideral tiene una densidad apreciable y no es absolutamente transparente y, por tanto, con suficiente iluminaci\u00f3n puede hacerse visible, pudiendo tambi\u00e9n transformar en luminosas ciertas radiaciones oscuras procedentes del Sol\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Los \u00faltimos a\u00f1os de Bentabol, ya como ingeniero jubilado desde hac\u00eda tiempo, no mermaron en absoluto su febril trabajo a la hora de tocar cualquier tema que alcanzara a avivar su inter\u00e9s. Hab\u00eda publicado un <strong>estudio sobre las aguas de Espa\u00f1a y Portugal<\/strong>, un an\u00e1lisis de cierto aparato para producir sulfuro de hidr\u00f3geno y hasta una peque\u00f1a enciclopedia de mec\u00e1nica celeste. En 1929 sali\u00f3 de imprenta un monumental libro en el que expon\u00eda su teor\u00eda acerca de la Luna, con el siguiente t\u00edtulo (t\u00f3mese aire de nuevo): <em>\u201cDemostraci\u00f3n de la existencia de la atm\u00f3sfera lunar con determinaci\u00f3n de su dimensi\u00f3n, densidad y valor de la refracci\u00f3n luminosa producida por la misma as\u00ed como la forma, dimensiones y densidades a grandes alturas de la atm\u00f3sfera terrestres seg\u00fan un estudio basado en las leyes de Newton, Boyle o Mariotte y dem\u00e1s indiscutibles y mejor establecidas con exclusi\u00f3n de toda hip\u00f3tesis\u201d.<\/em> Ya se puede respirar.<\/p>\n<p>Como puede desprenderse de todo lo anterior, el diletante Bentabol era un hombrecillo que levantaba pasiones, pero poco m\u00e1s. <strong>Se meti\u00f3 en todo tipo de problemas con su defensa airada de posturas poco racionales, y poco le importaba.<\/strong> Como coment\u00e9 antes, de haber centrado tanta energ\u00eda en un solo campo de estudio, qui\u00e9n sabe d\u00f3nde hubiera llegado. Sin embargo, <strong>uno de los empe\u00f1os en los que m\u00e1s esfuerzos emple\u00f3 fue, precisamente, desafiar a Albert Einstein.<\/strong> Tan radical fue su propuesta y su lucha \u201cantirrelativista\u201d, que en los foros cient\u00edficos habituales era todo un proscrito, tal y como menciona Thomas F. Glick en su obra \u201cEinstein y los espa\u00f1oles\u201d, publicada por el CSIC. Los ingenieros no quer\u00edan ni ver en pintura a Bentabol cuando se trataba de este asunto. La cosa ven\u00eda de lejos. Bentabol hab\u00eda publicado en 1890 varios art\u00edculos en los que afirmaba que los espa\u00f1oles ten\u00edan tendencia a creer todo lo que ven\u00eda de fuera, sobre todo si era alem\u00e1n o norteamericano. Claro, con Einstein no pudo aguantar m\u00e1s y luch\u00f3 con todas sus fuerzas contra esa figura de autoridad que le sacaba de sus casillas. Pr\u00e1cticamente durante todos los a\u00f1os veinte del siglo pasado pas\u00f3 Bentabol por diversas fases de esta \u201cfiebre\u201d, gritando por doquier los supuestos errores de la relatividad. Es m\u00e1s, cuando Einstein pas\u00f3 por Madrid, posiblemente fuera Bentabol quien m\u00e1s notas tom\u00f3 en sus conferencias claro que, ante el sabio alem\u00e1n, no se atrevi\u00f3 a levantar la palabra:<\/p>\n<p><em>\u201c\u2026soy el primero que aplaudo esas manifestaciones de deferencia y de admiraci\u00f3n como aplaud\u00ed desde esos bancos y desde las aulas universitarias\u2026 hab\u00eda que aplaudir y aplaudimos, porque si en Espa\u00f1a no hubi\u00e9semos enaltecido al se\u00f1or Einstein tanto o m\u00e1s que en otras naciones, \u00bfqu\u00e9 no se hubiera dicho dentro y fuera de Espa\u00f1a respecto a nuestra incultura? (\u2026) Pero los creyentes, los que no hab\u00edan entendido nada, ni siquiera que el se\u00f1or Einstein no hab\u00eda dicho nada aprovechable, temerosos de perder el cr\u00e9dito en el concepto p\u00fablico si confesaban su desilusi\u00f3n, contestaban invariablemente a los que les preguntaban por el resultado de las conferencias: \u00a1Magn\u00edfico, admirable!\u201d<\/em><\/p>\n<p>A partir de aquella experiencia, la de tener a Einstein delante y viendo c\u00f3mo era \u201cadulado\u201d por todo el mundo, Bentabol estalla y decide publicar multitud de formas en las que \u00e9l cree que la relatividad est\u00e1 equivocada. <strong>Cientos de c\u00e1lculos, cuartillas manchadas de tinta, op\u00fasculos\u2026 todo para intentar convencer al mundo que aqu\u00e9l alem\u00e1n era un farsante.<\/strong> Por desgracia para Bentabol, su entendimiento de los fundamentos de la relatividad general era bastante escaso, por lo que todos sus esfuerzos no pod\u00edan llegar muy lejos y ca\u00edan en el rid\u00edculo. Su excentricidad marc\u00f3 una \u00e9poca, su intento por forzar cualquier tipo de argumento contra Einstein tambi\u00e9n fue c\u00f3mica. Bentabol fue cayendo cada vez m\u00e1s en lo risible y acab\u00f3 convertido pr\u00e1cticamente en una caricatura del sabio malhumorado incapaz de ver m\u00e1s all\u00e1 de sus propios prejuicios, siempre opinando de cualquier cosa pero sin llevar raz\u00f3n (\u00bfacaso ser\u00eda el precursor de eso que hoy d\u00eda llaman \u201ccu\u00f1adismo\u201d?). Podr\u00eda ser considerado como el m\u00e1s avanzado ejemplo de esa clase de personas que, empe\u00f1ados en un quijotesto combate basado en datos no contrastados, es incapaz de ver d\u00f3nde est\u00e1 su error ni aunque acabe atropellado por \u00e9l. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n para TecOb del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja, edici\u00f3n de marzo de 2017. 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Calculadoras de\u2026","rel":"","context":"En \u00abPersonal\u00bb","block_context":{"text":"Personal","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=2"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/194846139_074476b622_o.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":1075,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1075","url_meta":{"origin":12584,"position":4},"title":"La descendencia de Einstein","author":"alpoma","date":"6 febrero 2009","format":false,"excerpt":"Desconozco el motivo, pero cada poco tiempo me env\u00edan correos electr\u00f3nicos solicitando informaci\u00f3n sobre la vida de Einstein. No se interesan por sus teor\u00edas o su labor cient\u00edfica, lo que realmente quieren es algo as\u00ed como un relato de su vida familiar, sus hijos y parientes, sus actividades diarias. No\u2026","rel":"","context":"En \u00abObsolescencia\u00bb","block_context":{"text":"Obsolescencia","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=3"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":5716,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=5716","url_meta":{"origin":12584,"position":5},"title":"Einstein versus Predator, un libro de pel\u00edcula","author":"alpoma","date":"26 noviembre 2011","format":false,"excerpt":"\u00bfBuscas un libro para regalar, o regalarte, esta Navidad? \u00bfEres de quienes no se limitan a tragar todo lo que ven sino que piensas en lo que te rodea? Si tus respuestas a estas dos preguntas son afirmativas, deja de buscar. 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