{"id":1197,"date":"2009-08-21T20:17:34","date_gmt":"2009-08-21T18:17:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=1197"},"modified":"2009-08-21T20:50:55","modified_gmt":"2009-08-21T18:50:55","slug":"la-vida-lamentable-de-un-ministro-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1197","title":{"rendered":"La vida lamentable de un ministro&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Con este t\u00edtulo publicaba cierto ignoto escritor, bajo el seud\u00f3nimo de <em>Palmer\u00edn<\/em>, una jocosa e ir\u00f3nica <em>columnilla <\/em>en el primer n\u00famero del a\u00f1o 1919 del nido de poetas disconformes y audaces plumillas que fue la revista <em><strong>Cosm\u00f3polis<\/strong><\/em>. C\u00e1mbiense algunos detalles del texto, que a continuaci\u00f3n transcribo, y se ver\u00e1 c\u00f3mo podr\u00eda aplicarse a la actualidad sin demasiados problemas:<\/p>\n<blockquote><p><b>LA VIDA LAMENTABLE DE UN MINISTRO EN ESPA\u00d1A<\/b><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm3.static.flickr.com\/2562\/3842620729_22bf450a86_m.jpg\" alt=\"img\" class=\"izda\"\/>Un ministro puede no trabajar, pero esta falta de laboriosidad tiene que pagarla con su persona, porque se debe a sus directores generales, a su secretar\u00eda, a las comisiones, a los banquetes, a un colega y, sobre todo y ante todo, a su presidente del Consejo. Si por una feliz circunstancia est\u00e1 en su mano el reparto de sinecuras, ha de pensar con cierta melancol\u00eda que su puesto no lo es. Cobra algunos miles de pesetas mensuales con descuento, pero no hay que envidiarle, porque se las gana. Usa un hermoso auto \u2014de un modelo un tanto pasado de moda\u2014 cuyo chauffeur lleva galones dorados y el lacayo una escarapela de oro en la gorra; pero semejante veh\u00edculo, siempre trepidante, que corta las filas y penetra en los vest\u00edbulos de los palacios oficiales, no le lleva jam\u00e1s sino a fiestas en  las que tendr\u00e1 que perorar, a comisiones parlamentarias donde necesitar\u00e1 dar explicaciones sobre asuntos que a menudo ignora. Porque un ministro debe de saberlo todo. Como Pico de la Mir\u00e1ndola debe discutir de todas las cosas y de algunas otras m\u00e1s. No se le permite el menor olvido, ni se transige con el  m\u00e1s ligero error. Responsable de las faltas de millares de empleados que nunca ha visto, que \u00e9l no ha nombrado y que est\u00e1n seguros de permanecer y de que \u00e9l pasar\u00e1, sabiendo que ha de ser reemplazado antes de que sus reformas sean votadas, debe poseer un gran fondo de esc\u00e9ptica sabidur\u00eda, combinado con un ardor y una voluntad poco comunes. Se le exige que sea a la vez un gran hombre y un buen hombre.  Trabajador con vista de \u00e1guila, insensible al sue\u00f1o y a la fatiga, incapaz de regatear el menor esfuerzo, elocuente, invulnerable. Tales son las cualidades que se exigen de un ministro, que ninguno de los grandes genios de la humanidad podr\u00eda pretender ese empleo.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nEn la pr\u00e1ctica, el ministro hace lo que puede. Desde su llegada al poder, animado de las mejores intenciones, plet\u00f3rico de proyectos, so\u00f1ando con infinidad de reformas, se entera  de que sus sue\u00f1os son imposibles de realizar. Y choca con las tradiciones conservadoras de la burocracia, con las costumbres y las rutinas de la Administraci\u00f3n. \u00c9l, que hab\u00eda resuelto revolucionar su departamento, habr\u00e1 de contentarse con llevarlo al d\u00eda, como hicieran sus predecesores. Agobiado por una tarea inmensa, se da bien pronto cuenta de que su tiempo se pasa en visitas, recepciones, banquetes y charlas&#8230; Entonces, muy gravemente, cuando el ministro es celoso de los intereses del pa\u00eds, trata de hacer algo. En la antesala de un ministerio, como los condenados de Dante, debe abandonar toda esperanza de ser aprobado y comprendido. La pesada puerta dorada y almohadillada se cierra tras de \u00e9l y el ministro queda prisionero en su jaula. Las injurias, las sospechas, las leyendas calumniosas le abrumar\u00e1n. Puede esperarlo todo. Las acusaciones de parricida, ad\u00faltero, concusionario, farsante y vagabundo, ser\u00e1n su pan cotidiano. Y no le quedar\u00e1 ni aun el recurso de no leerlas, porque un empleado est\u00e1 especialmente encargado en cada ministerio de recortar los art\u00edculos referentes al ministro, pegarlos sobre hermosos registros y presentarlos as\u00ed aderezados, como un plato de gran cocina.<\/p>\n<p>Un ministro necesita levantarse, para poder dominar su trabajo, a las ocho de la ma\u00f1ana lo m\u00e1s tarde. A las nueve llega a su ministerio y caen sobre \u00e9l los secretarios con centenares de cartas, de las que ha de enterarse siquiera sea someramente y cuyas contestaciones ha de firmar, as\u00ed como un n\u00famero de expedientes y disposiciones ministeriales. Despu\u00e9s&#8230; \u00a1Oh, despu\u00e9s vienen las audiencias! Las audiencias son de dos clases: aquellas que se ve obligado a conceder a comisiones de todos los matices, que van a invitar al ministro a un banquete, a una inauguraci\u00f3n, etc., y que son breves. El ministro las inaugura con felicitaciones por la importancia de la obra social, pol\u00edtica, intelectual y moral emprendida por sus visitantes, y las termina con vagas y l\u00edricas palabras de est\u00edmulo, mezcladas frecuentemente con el sentimiento de que \u00ablas necesidades de la hora presente, las circunstancias, las exigencias del presupuesto, etc., no le permitan un apoyo m\u00e1s efectivo a una empresa tan elevada, tan patri\u00f3tica, tan eminentemente fecunda&#8230;\u00bb Vienen despu\u00e9s las audiencias acordadas a los parlamentarios y a las diversas personalidades que gravitan alrededor de cada ministerio. Los parlamentarios y las mujeres son los solicitantes m\u00e1s tenaces y m\u00e1s dif\u00edciles de alejar porque el inter\u00e9s y la buena educaci\u00f3n les protege. \u00a1Y qu\u00e9 cosas tan absurdas se piden todos los d\u00edas a los ministros, desde el diputado que exige que se remueva a un juez de instrucci\u00f3n o el curso de un r\u00edo, hasta la dama que sonr\u00ede mientras solicita cosas imposibles! Nada digamos de las peticiones de empleos. Ciertos ministros no han conseguido nunca imponer respeto a sus funcionarios. Los hay que han jugado con ellos a la baraja, pero afortunadamente estos casos son muy lejanos y s\u00f3lo el gran Natalio Rivas los recuerda. El desventurado diputado, desde el d\u00eda en que es promovido a ministro y en que declara que gobernar\u00e1 para todos, se ve asediado por toda clase de demandas de cada uno de sus electores.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, pues, el tiempo que el ministro no pas\u00f3 en las comisiones o audiencias, transcurre en compa\u00f1\u00eda de los jefes de su departamento estudiando la manera de satisfacer las necesidades y deseos de sus electores.  Tras un r\u00e1pido almuerzo, ya est\u00e1 el ministro con el subsecretario y los directores generales y el jefe del personal hasta la hora de ir al Congreso o al Senado para escuchar las m\u00e1s capciosas o extra\u00f1as preguntas, los ruegos m\u00e1s estramb\u00f3ticos y aguantar las interpelaciones m\u00e1s disparatadas: la exportaci\u00f3n  del conejo, la exenci\u00f3n de derechos aduaneros para los macarrones extranjeros, la prohibici\u00f3n de exportar las patatas fritas, la supresi\u00f3n de la tarifa 33, cuestiones todas graves, pero que a primera vista sorprenden y le tienen sin cuidado al ministro, aunque luego le obliguen a documentarse merced a numerosos funcionarios, a la compulsi\u00f3n de formidables expedientes, terribles ponencias y engorrosas informaciones. Armado con todo este arsenal de notas y datos que ha de asimilarse de prisa y corriendo y digerir de cualquier modo, se presenta en las C\u00e1maras para contestar al demandante o al interpelante. Y mientras llega el momento a\u00fan ha de recibir visitas y dictar cartas y celebrar entrevistas. Luego, al responder a sus adversarios, ha de hacer frente al enemigo, no comprometer a sus colegas, respetar a sus predecesores, sonre\u00edr a sus correligionarios y no ofenderse por nada. Hay que prometerlo todo y no arriesgar nada&#8230;<\/p>\n<p>Si se levanta pronto la sesi\u00f3n, vuelve el pobre ministro a su ministerio y le engancha de nuevo la rueda de la administraci\u00f3n y otra vez subsecretario y directores generales y jefes de secci\u00f3n le abruman con leyes, disposiciones, circulares, oficios, comunicaciones, expedientes&#8230; Las promociones del personal,  los cambios, traslados y permutas exigen con frecuencia largas explicaciones, conferencias y consultas&#8230; Y los informes y los expedientes y el presupuesto embargan toda la atenci\u00f3n del ministro, que debe solucionar tantos problemas, que ha de manejar tantos intereses&#8230; Se trata de millones de pesetas, del porvenir de millares de familias, muchas veces de la suerte y del honor de la patria&#8230;<\/p>\n<p>Para descansar, llega la noche, y el personaje ha de vestir el frac para presidir una recepci\u00f3n, un banquete o asistir a una funci\u00f3n teatral. Un ministro siempre tiene que presidir alguna cosa y siempre ha de llevar a los comensales o a los asistentes al acto un discurso, que con mucha frecuencia es el mismo discurso de siempre. Media noche. \u00a1Feliz ministro si al regresar a tus penates, so\u00f1oliento y rendido, no encuentras en tu puerta un empleado que te avisa que los mineros de la regi\u00f3n tal se han declarado en huelga o que el r\u00e1pido n\u00famero 7.051 ha chocado con el mercanc\u00edas 389&#8230; O si no recibes un aviso por tel\u00e9fono de tu presidente para que acudas a un Consejo extraordinario del que a veces sales dimitido!&#8230;<\/p>\n<p>Y al d\u00eda siguiente, ha de reanudar esa existencia de trabajo, de preocupaciones y de inquietudes&#8230; y como premio a tantas fatigas s\u00f3lo recoger\u00e1 odios, envidias e injurias. Peor pagado que el director de cualquier casa de banca mediocre, poco m\u00e1s que un recaudador de contribuciones y much\u00edsimo menos que un tenor pasadero, haga lo que haga, nadie apreciar\u00e1 ni agradecer\u00e1 sus esfuerzos. Y a pesar de todo, su puesto es codiciado, todos esperan su ca\u00edda para encaramarse en la poltrona, y \u00e9l mismo sacrifica su salud por mantenerse en el poder, y aun a veces sus amigos y sus opiniones&#8230;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Con este t\u00edtulo publicaba cierto ignoto escritor, bajo el seud\u00f3nimo de Palmer\u00edn, una jocosa e ir\u00f3nica columnilla en el primer n\u00famero del a\u00f1o 1919 del nido de poetas disconformes y <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1197\" title=\"La vida lamentable de un ministro&#8230;\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":10799,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[10,3],"tags":[],"class_list":["post-1197","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-made_in_spain","category-obsolescencia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/3842620729_22bf450a86_m.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-jj","jetpack-related-posts":[{"id":1048,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1048","url_meta":{"origin":1197,"position":0},"title":"Noherlesoom, el astr\u00f3nomo del pueblo","author":"alpoma","date":"16 diciembre 2008","format":false,"excerpt":"Versi\u00f3n para la web del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en el n\u00famero de diciembre de 2008 de Historia de Iberia Vieja. 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