{"id":11779,"date":"2015-11-19T11:24:37","date_gmt":"2015-11-19T09:24:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=11779"},"modified":"2015-11-19T11:24:37","modified_gmt":"2015-11-19T09:24:37","slug":"el-tipo-que-destruyo-los-canales-de-marte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=11779","title":{"rendered":"El tipo que destruy\u00f3 los canales de Marte"},"content":{"rendered":"<p>He escrito en otras ocasiones sobre la <strong>fiebre marciana<\/strong> en la frontera entre los siglos XIX y XX, por ejemplo en este art\u00edculo de <em><a href=\"http:\/\/culturacientifica.com\/2014\/05\/23\/el-gran-lio-de-los-canales-marcianos\/\" target=\"_blank\">Cuaderno de Cultura Cient\u00edfica<\/a><\/em>. Por ello, no repetir\u00e9 los detalles de esta historia, simplemente me referir\u00e9 a alguien a quien apenas he mencionado otras veces. Se trata de <strong><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Eug\u00e8ne_Antoniadi\" target=\"_blank\">Eug\u00e8ne Antoniadi<\/a><\/strong>, el astr\u00f3nomo que aparece en la imagen de cabecera de este <em>post<\/em>, que se atrevi\u00f3 a ir contra la corriente principal de opini\u00f3n en su tiempo para afirmar, con pruebas, que <strong>los canales que tantos ve\u00edan no exist\u00edan realmente<\/strong>. <\/p>\n<p>Y, para ello, cambiar\u00e9 un poco la din\u00e1mica de <em>TecOb<\/em>, para ceder la palabra al astr\u00f3nomo catal\u00e1n <strong><a href=\"https:\/\/ca.wikipedia.org\/wiki\/Salvador_Raurich_i_Ferriol\" target=\"_blank\">Salvador Raurich i Ferriol<\/a><\/strong>, rescatando de las brumas del tiempo este curioso art\u00edculo que public\u00f3 en la revista <em>Por esos Mundos<\/em> el 1 de mayo de 1910&#8230;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/antoniadi-map.jpg\" alt=\"antoniadi-map\" width=\"620\" class=\"otros\" \/><br \/>\n<em>Mapa de Marte, por Antoniadi, 1930. <a href=\"https:\/\/faculty.etsu.edu\/gardnerr\/observatory\/Mars-observatory\/section1a.htm\" target=\"_blank\">Fuente<\/a>.<\/em><\/p>\n<blockquote><p>El director del Observatorio de Hem (Francia), Mr. <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Robert_Jonckh\u00e8ere\" target=\"_blank\">Jonckh\u00e8ere<\/a>, hubo de telegrafiar al Observatorio Yerkes (Estados Unidos), si era cierto que, seg\u00fan afirmaban los peri\u00f3dicos, el telescopio de un metro de abertura era impotente para ver los canales de Marte. A ese telegrama se dio la siguiente contestaci\u00f3n por el mismo conducto: \u00abTelescopio Yerkes demasiado potente para canales.<br \/>\n\u2014Frost\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, el texto o el significado de la lac\u00f3nica respuesta, es algo asi como el motivo central del interesant\u00edsimo tejido de observaciones que caracteriza, con singular vigor, a esta memorable oposici\u00f3n de Marte a la que acabamos de asistir. Alrededor de ese espiritual telegrama gira la especie de pugilato entablado entre los instrumentos de grande, mediana y escasa potencia.<\/p>\n<p>La noticia, a primera vista, no pudo menos que regocijar a quienes tienen la escasa fortuna de hab\u00e9rselas con telescopios de poca potencia. Hubo un momento de respiro, de \u00edntima satisfacci\u00f3n sugerida por cierta leyenda, interesada como debe suponerse, en sostener la derrota de los instrumentos colosales, o cuando menos su ineficacia para determinadas observaciones. Y se arg\u00fc\u00eda: Evidentemente se ha tropezado con el l\u00edmite de abertura eficaz, pasado el cual declina el poder de los objetivos, ya sea por defectuosa construcci\u00f3n, por dificultades de orden atmosf\u00e9rico o por otra causa cualquiera. <\/p>\n<p>Los poseedores de instrumentos de fuerza mediana siguieron el coro a segunda voz, creyendo ser ellos los afortunados due\u00f1os de la abertura tipo, del feliz t\u00e9rmino medio. Y puesto que \u2014dec\u00edan\u2014 los colosos son impotentes para ver esos consagrados trazos rectil\u00edneos marcianos, existiendo como existen, seg\u00fan la observaci\u00f3n universal, debe ocultarse alguna raz\u00f3n seria, de \u00edndole \u00f3ptica, a favor de los nuestros, que a fin ven los \u00abcanali\u00bb, y no tan s\u00f3lo los de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Giovanni_Schiaparelli\" target=\"_blank\">Schiaparelli<\/a>, sino tambi\u00e9n la enmara\u00f1ada red geom\u00e9trica de hilos de ara\u00f1a que descubrieron en la enigm\u00e1tica superficie del planeta los m\u00e1s conspicuos observadores. La cosa no parec\u00eda tener vuelta de hoja.<\/p>\n<p>Creci\u00f3 la bola de nieve; los gigantes \u00f3pticos -se dec\u00eda\u2014 han fracasado porque no perciben mejor ni tanto como sus inferiores en tama\u00f1o, y por consiguiente, en esta como en tantas otras cuestiones, importa m\u00e1s la calidad que la cantidad&#8230; Y siguieron enton\u00e1ndose mas variaciones sobre el sugestivo y acomodaticio tema. Pero he aqu\u00ed que los m\u00e1s avisados, los menos en cantidad como es de rigor, experimentaron cierta desconfianza, y frunciendo el entrecejo, empe\u00f1\u00e1ronse en ver al trasluz lo que pudiera ocultar de diab\u00f3lico el laconismo del telegrama, y se dijeron: He aqu\u00ed una respuesta con caracteres de jerogl\u00edfico, cuyo sentido negativo o&#8230; afirmativo, es also as\u00ed como un arma de dos filos. Ocurre, sin duda, algo semejante a lo que pasa con el azul del mar que, es azul y no ti\u00f1e, sin embargo.<\/p>\n<p>Los instrumentos medianos y peque\u00f1os fueron apresuradamente comprobados: luego Frost ten\u00eda la desdicha de hallarse peor situado de lo que se cre\u00eda; es m\u00e1s, estaba anulado para la observaci\u00f3n de Marte, puesto que la clave del planeta estuvo siempre constituida por sus famosos canales; esos canales elevados a la categor\u00eda de instituci\u00f3n hidr\u00e1ulica, tenidos por orig\u00ednal\u00edsimo sistema de irrigaci\u00f3n, obra inteligente de una herc\u00falea humanidad marciana, por <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Percival_Lowell\" target=\"_blank\">Lowell<\/a>, quien hoy sigue persistiendo todav\u00eda en sus trece. Verdad que el instrumento que emplea no llega a la categor\u00eda de los colosos cuya abertura oscila por lo menos alrededor de un metro.<\/p>\n<p>No obstante, Mr. Lowell. coloc\u00e1ndose en tesitura apropiada, pero singularmente contradictoria para el postulado aludido, nos dice algo que merece ser conocido respecto a las condiciones intr\u00ednsecas de fen\u00f3meno e instrumento en un caso dado. Aborda el problema en forma sapient\u00edsima, pero cuyo fondo constituye, en definitiva, la condenaci\u00f3n de sus teor\u00edas visualidades sobre Marte. Lowell se refiere a sus resultados personales en la visibilidad de los canales propiamente dichos, que \u00e9l ve como tales, sin perjuicio de haber quedado resueltos o descifrados por objetivos mayores que el suyo, solo que \u00e9l los ve m\u00e1s vigorosos y en mayor numero. De ah\u00ed su tesis a favor de determinados instrumentos grandes de la categor\u00eda que \u00e9l emplea.<\/p>\n<p>En rigor tr\u00e1tase de una tesis, derivaci\u00f3n de otra sostenida por <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Gaston_Millochau\" target=\"_blank\">Millochau<\/a>, y dice: que ordinariamente los telescopios de mediana potencia dan detalles invisibles en los grandes. Pero, por extra\u00f1o que esto parezca, no es que est\u00e9n equivocados los primeros ni tampoco que unos u otros sean defectuosos. Ello estriba solamente en la condici\u00f3n de las ondas atmosf\u00e9ricas determinadas por el tama\u00f1o del objetivo en un momento dado. M\u00e1s claro: es una funci\u00f3n del di\u00e1metro del objetivo en relaci\u00f3n con la amplitud de las ondas a\u00e9reas en el preciso momento de una determinada observaci\u00f3n. Cuanto mayor sea el tama\u00f1o de una lente, con menor frecuencia dar\u00e1 buenas im\u00e1genes planetarias.<\/p>\n<p>S\u00f3lo hay momentos excepcionales en que un objetivo de gran abertura puede mostrar los detalles perfectos, y lo m\u00e1s notable es que esos momentos no son aquellos que en apariencia son favorables.<\/p>\n<p>Cita luego varios ejemplos que no caben en este lugar, y a\u00f1ade: Si una onda es larga en comparaci\u00f3n con la lente, desplaza la imagen por entero, quedando, no obstante, limpia. Si, por el contrario, la onda es corta y de tal suerte que varias de ellas atraviesan el campo al mismo tiempo, la imagen no se mueve en su conjunto, pero sus diversas partes se muestran confusas y descoloridas. Si las ondas son todav\u00eda m\u00e1s peque\u00f1as, la confusi\u00f3n es tal que los detalles finos (en este caso los canales) quedan borrados. Los grandes objetivos quedan sometidos a peores condiciones atmosf\u00e9ricas que los peque\u00f1os, siempre que de detalles finos se trate, porque son los grupos de peque\u00f1as ondas los perturbadores en raz\u00f3n inversa al di\u00e1metro de la abertura. En tales casos hay que reducir \u00e9sta con el acertado empleo de d\u00edafragmas.<\/p>\n<p>Por consiguiente, que la fuerza separadora tiene un papel muy secundario, se demuestra cuando la definici\u00f3n llega a su m\u00e1ximo, porque entonces cabe ver mejor en un gran instrumento, pero esos instantes son raros.<\/p>\n<p>Para que el lector se forme idea de esas dificultades atmosf\u00e9ricas con que han de luchar los grandes instrumentos, le diremos, por ejemplo, que el Observatorio Lick, situado en el Mt. Hamilton, lugar cuidadosamente elegido en California, a una altitud de 1.283 metros sobre el nivel del mar, operando con un objetivo de 92 cent\u00edmetros, encuentra tan s\u00f3lo un promedio de 42 noches de primera ciase al a\u00f1o. Y esas cuarenta y dos se convertir\u00edan todo lo m\u00e1s en una decena escasa, si el observatorio estuviese emplazado en un sitio cualquiera, y, finalmente, esa decena se transformar\u00eda en muchas para instrumentos de escasa potencia.<\/p>\n<p>Pues bien, las razonen que expone Lowell para vindicar la potencia de los grandes instrumentos puestos h\u00e1bilmente en entredicho, rezan con mayor elocuencia y alcance, si cabe, para los colosos. Adem\u00e1s, plantea dicho astr\u00f3nomo, de mano maestra, el argumento de Aquiles que resuelve definitivamente el litigio, cual habr\u00e1 de verse despu\u00e9s, al exponer en este art\u00edculo el magnifico resultado obtenido con los gigantes de la \u00f3ptica celeste.<\/p>\n<p>La presencia de Marte en el cielo durante la segunda mitad del a\u00f1o transcurrido, ejerci\u00f3 una especie de influencia obsesionante. Todo el mundo astron\u00f3mico aprovech\u00f3 desde su peculiar punto de vista respectivo, as\u00ed el ultra-cient\u00edfico como el infra-aficionado, y aprovech\u00f3 con fruici\u00f3n, ese corto lapso de tiempo en que el bello planeta, rojizo y fulgurante, ha venido luciendo sus enigm\u00e1ticos signos topogr\u00e1ficos, desesperaci\u00f3n del genio humano que lucha incesantemente por descifrarlos en perpetua oscilaci\u00f3n entre lo cierto y lo hipot\u00e9tico.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 no sea indiferente al lector recordar datos hist\u00f3ricos relativos al descubrimiento del tan tra\u00eddo y llevado planeta. Las primeras observaciones de que tenemos noticia datan de 1636, cuando Fontana vislumbr\u00f3 manchas en el disco de Marte. Simult\u00e1neamente lleg\u00f3 casi a ver el anillo de Saturno, continuando las exploraciones de Gassendi y de Galileo.<\/p>\n<p>En 1666, Cassini y Hooke intentaron por vez primera medir la rotaci\u00f3n del planeta, tomando por referencia determinados accidentes de su superficie, rotaci\u00f3n que hoy se conoce a ciencia cierta con la \u00ednfima diferencia de algunas cent\u00e9simas de segundo. Seg\u00fan los \u00faltimos trabajos de Denning, dicha rotaci\u00f3n diurna es equivalente a 24 horas, 37 minutos y 22,20 segundos. \u00a1Singular semejanza con nuestro d\u00eda terrestre!<\/p>\n<p>En 1719, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jacques_Philippe_Maraldi\" target=\"_blank\">Maraldi<\/a> observ\u00f3 cambios en diferentes formaciones brillantes, hasta que en 1783, al insigne <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/William_Herschel\" target=\"_blank\">Herschel<\/a> cupo el honor de descubrir los helados polos del planeta, cuyas variaciones en extensi\u00f3n pusieron de manifiesto \u2014y as\u00ed \u00e9l lo interpret\u00f3\u2014 que eran producto natural de un sistema de estaciones.<\/p>\n<p>Entonces fue cuando el gran astr\u00f3nomo ingl\u00e9s escribi\u00f3: \u00abLa analog\u00eda entre Marte y la Tierra es tal vez la mayor que existe en todo el sistema solar\u00bb, enunciado genial que sospech\u00f3 <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Christiaan_Huygens\" target=\"_blank\">Huygens<\/a> en el siglo XVII, que confirmaron los tiempos y que hoy d\u00eda acepta la ciencia en absoluto. En 1830, <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Wilhelm_Beer\" target=\"_blank\">Beer<\/a> y <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Johann_Heinrich_von_M\u00e4dler\" target=\"_blank\">M\u00e4dler<\/a> lograron dibujar un tosco -aunque venerable\u2014 mapa del planeta.<\/p>\n<p>Y llegamos por fin a nuestra \u00e9poca, fecha en que la ciencia ha conseguido inventariar las variadas extensiones y magnitud de los casquetes polares en funci\u00f3n con las estaciones; unas extensas regiones de matiz anaranjado, probablemente continentes, que predominan en el hemisferio Norte, ciertas manchas cuyo color var\u00eda entre verdoso, azulado y gris, y que bien pudieran ser mares, seg\u00fan han aventurado eminentes observadores. El estudio met\u00f3dico de los referidos accidentes ha venido acusando determinadas alteraciones de color, efecto quiz\u00e1 de d\u00e9biles velos atmosf\u00e9ricos, producto del r\u00e9gimen meteorol\u00f3gico del planeta, as\u00ed como de una posible influencia estacional sobre una vegetaci\u00f3n. Los estudios espectrogr\u00e1ficos han parecido revelar la existencia de una atm\u00f3sfera que, en principio, contiene algunos elementos an\u00e1logos a los de la atm\u00f3sfera terrestre. Y no podemos cerrar este cuadro sint\u00e9tico<br \/>\nde las observaciones marcianas, sin citar sus famosos canales, esos canales que constituyen la cuesti\u00f3n magna que ha tra\u00eddo revuelto al mundo astron\u00f3mico en busca de una soluci\u00f3n relacionada con la constituci\u00f3n f\u00edsica del astro.<\/p>\n<p>En tal situaci\u00f3n se hallaba el estudio de Marte al aproximarse esta memorable oposici\u00f3n de 1909. El planeta hab\u00eda de venir a situarse en condiciones de observaci\u00f3n excepcionales, esto es, a 58 millones de kil\u00f3metros solamente el 24 de Septiembre, aproximaci\u00f3n considerable, si se tiene en cuenta que la distancia media de Marte y la Tierra es de 227 millones de kil\u00f3metros. La elocuencia de estas cifras indicar\u00e1 al lector el grado de expectaci\u00f3n con que era esperada esta notable aproximaci\u00f3n a la Tierra. En la imposibilidad de pasar revista a cuanto de notable se ha registrado y deducido en tal ocasi\u00f3n, habremos de ce\u00f1irnos a los puntos culminantes, aquellos que inician un progreso y nuevos derroteros en el estudio del interesante planeta.<\/p>\n<p>Apresur\u00e9monos a consignar que, como resultado de esas observaciones, pueden ya pasar a la historia de los impresionismos fugaces e irreflexivos, esas leyendas del \u00e1cido carb\u00f3nico como explicaci\u00f3n te\u00f3rica de los casquetes polares de Marte, esos 15 a 20\u00b0 bajo cero que en un santiam\u00e9n fueron colocados sobre cero; la ausencia o estacionamiento de los principios vitales, hip\u00f3tesis fundada en tan baja temperatura; la singular concepci\u00f3n de tremendas arideces que convertir\u00eda a Marte en un vast\u00edsimo Sahara; la ausencia de vapor de agua, por virtud de la cual jam\u00e1s empa\u00f1aban una nube o una neblina la topograf\u00eda del planeta, no obstante existir una enorme cantidad de hielos polares que se funden peri\u00f3dicamente; y, por \u00faltimo, esa rar\u00edsima atm\u00f3sfera marciana de origen te\u00f3rico.<\/p>\n<p>Pasen tambi\u00e9n a la historia, y esto es lo m\u00e1s importante, esos canales filiformes marcianos, red estupenda vista y comprobada con anteojos de 108 mil\u00edmetros, cuando astr\u00f3nomos indubitables, exigen por lo menos una abertura de 160 para empezar a estudiar algo apreciable de tales accidentes. S\u00ed, lectores, los canales de Marte cayeron por fin, cual castillo de naipes, ante el empuje desdoblador de los instrumentos gigantes. Y ahora empezar\u00e1 a comprenderse aquel peregrino telegrama de Frost, que a tan ladina interpretaci\u00f3n se prestaba: \u00abTelescopio Yerkes demasiado potente para canales\u00bb. <\/p>\n<p>En efecto: si en un metro de abertura ocurre esto, como en Meudon con 88 cent\u00edmetros, \u00bfqu\u00e9 no suceder\u00e1 en Harvard y Mt. Wilson con instrumentos de 1,50 metros, los mayores del mundo? Se dir\u00e1 que los canales ser\u00e1n menos visibles todav\u00eda. \u00a1Y tanto! Como que tales canales no existen m\u00e1s que en las ilusiones \u00f3pticas de los instrumentos medianos y aun as\u00ed, por nuestra experiencia personal, debemos confesar que, con nuestro 12 cent\u00edmetros, no hemos conseguido ver durante esta oposici\u00f3n un simple canal de los que presenta cierto mapa \u00abcanaliforme in delirium\u00bb, hecho con 108 mil\u00edmetros; mapa que tuvimos la inefable dicha de examinar hace poco. <\/p>\n<p>Este resultado personal parecer\u00e1 parad\u00f3gico si se atiende al que rinden los instrumentos colosales o medianos; mas ello tiene cierta explicaci\u00f3n racional: Es que no nos hab\u00edamos empe\u00f1ado en ver canales. Y esto, a la inversa, significa que si nos hubi\u00e9semos propuesto hacer un lindo planisferio, muy complicadito y de gran efecto para la galer\u00eda, hubi\u00e9ramos visto casi tantos canales como registra la historia de este sistema de errores subjetivos. \u00a1Y tendr\u00edamos nuestro mapa! Pero como quiera que las condiciones de la observaci\u00f3n honrada son: mirar con desconfianza, huir como del diablo de ciertas visiones fugaces, y a\u00fan desconfiar de la repetici\u00f3n de \u00e9stas, a ellas nos atuvimos estrictamente. Y en efecto: no vimos los canales marcianos.<\/p>\n<p>De todo esto se infiere que la observaci\u00f3n telesc\u00f3pica de los accidentes planetarios constituye un arte dificil\u00edsimo; eludir los fraudes inconscientes es tarea que requiere larga pr\u00e1ctica y much\u00edsima sangre fr\u00eda. De los conscientes no hay que hablar, si bien abundan por desgracia m\u00e1s de lo que el lector se figura. De ah\u00ed que \u00e9ste, ilusionado por ciertos dibujos que se le sirven a todo pasto, se sienta desilusionado y enga\u00f1ado a poco que insista en comprobar lo que la habilidad poco escrupulosa le mostrar\u00e1 como im\u00e1genes de nitidez, precisi\u00f3n y vigor escult\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Estas declaraciones nos llevan de la mano a citar el ejemplo de honradez visual que ofrece el eminente astr\u00f3nomo E. M. Antoniadi, director de la Mars Section de la British Astronomical Association desde 1896, y miembro de la Real Sociedad de Londres. Testimonia su val\u00eda cient\u00edfica el hecho de que Mr. Deslandres, director del Observatorio de Meudon, tiene a bien, por excepci\u00f3n, cederle el gran ecuatorial de 83 cent\u00edmetros para estudios especiales y sistem\u00e1ticos de f\u00edsica planetaria, siempre que se avecina alg\u00fan acontecimiento notable.<\/p>\n<p>No nos consideramos autoridad para juzgar de un modo absoluto la personalidad cient\u00edfica de este notable observador, pero tenemos fe en su modo de ver y en el sistema de exponer sus impresiones, porque nuestra experiencia en la pr\u00e1ctica de la observaci\u00f3n coincide con aquella ingenuidad, transparencia y sobriedad que aparecen en sus dibujos planetarios, exentos de modalidades violentas y exageradas que no existen en absoluto. Los m\u00e1s eminentes astr\u00f3nomos de ambos lados de la Mancha juzgan a M. Antoniadi, sin discrepancia, observador de primer orden. Y puesto que se trata de una autoridad respetable dedicada durante largos a\u00f1os al estudio sistem\u00e1tico de Marte en los primeros Observatorios, sus observaciones y dibujos deben ocupar lugar preminente en el resumen de esta recient\u00edsima oposici\u00f3n de Marte.<\/p>\n<p>Uno de los primeros astr\u00f3nomos ingleses, Mr. <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Arthur_Stanley_Williams\" target=\"_blank\">Stanley Williams<\/a>, al ocuparse en un extenso trabajo de los dibujos de Antoniadi, los elogia sin reserva, y en t\u00e9rminos an\u00e1logos se expresan Flammarion, Deslandres, Watson, Maunder y otros muchos. La primera declaraci\u00f3n trascendental fue hecha por Antoniadi el 21 de Septiembre al peri\u00f3dico Athenae, que se publica en Atenas, y dec\u00eda as\u00ed: \u00abLos hilos de ara\u00f1a cruz\u00e1ndose en formas geom\u00e9tricas con que Schiaparelli y Lowell han cubierto la superficie de Marte, no existen en absoluto: desaparecen en el gran ecuatorial de Meudon, de 83 cent\u00edmetros, el cual nos muestra a ese vecino mundo mucho m\u00e1s parecido a la Tierra de cuanto hasta ahora se hab\u00eda visto o sospechado\u00bb.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed el golpe de gracia dado a la leyenda de los pseudo-canales, esto es, de aquellos numerosos canales de orden subjetivo que a tan extraviadas hip\u00f3tesis y fantas\u00edas se prestaron, en el empe\u00f1o puesto por algunos en descifrar lo indescifrable. Contemplad una gran cordillera de monta\u00f1as situadas al horizonte, esto es, en el infinito; dibujadla o bien fotografiadla con medios comunes, y la linea de su contorno, proyectada sobre el cielo, se deslizar\u00e1 como una serie de anchas y suaves curvas. Mas acercaos o bien enfocad hacia all\u00ed un anteojo potente y ver\u00e9is c\u00f3mo tales curvas se funden en una complejidad de sinuosidades quebradas e inarm\u00f3nicas. Este experimento explica lo ocurrido con determinados accidentes geom\u00e9tricos de Marte. Que ello fue harto sospechado y hasta te\u00f3ricamente demostrado, \u00bfqui\u00e9n lo duda? Pero la persistente imagen telesc\u00f3pica de los canales, multiplic\u00e1ndose de modo alarmante, arrincon\u00f3 todo razonamiento de orden te\u00f3rico para mejor ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Eminentes astr\u00f3nomos ingleses vienen proclam\u00e1ndolo desde larga fecha; <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Edwin_Holmes\" target=\"_blank\">Edwin Holmes<\/a> y otros cient\u00edficos ingleses lo sostuvieron en 1890; Maunder lo declar\u00f3 en 1894; Lockyer en 1878 evitaba en una de sus obras nombrar los canales aludiendo a l\u00edneas costeras; y m\u00e1s tarde, refiri\u00e9ndose directamente al asunto, dice que tales accidentes existen, pero no como se representan en los mapas, fen\u00f3meno debido a deficiencia en la fuerza resolutiva de los instrumentos. El tantas veces citado telegrama de Frost coincidi\u00f3 con el importante resultado obtenido por Antoniadi, de igual modo que en el ejemplo antes expuesto, el anteojo empleado resultaba tambi\u00e9n demasiado potente para ver las curvas orogr\u00e1ficas en el horizonte.<\/p>\n<p>Quedamos, pues, en que para los planetas en particular y para casi todo lo dem\u00e1s en general, cuanta mayor sea la abertura de los instrumentos, mayor es tambi\u00e9n la definici\u00f3n. Que han de luchar con mayores dificultades atmosf\u00e9ricas y que, por tanto, es relativamente escaso el n\u00famero de noches en que pueden funcionar con toda su abertura eficaz, es cosa cierta. Mas, \u00bfqu\u00e9 importa, si basta un s\u00f3lo momento afortunado, una sola noche, como la encontrada por Antoniadi el 20 de Septiembre, para solucionar un grande enigma de modo satisfactorio. No en vano el profesor Hale, del Observatorio del Mt. Wilson, trabajando actualmente con un telescopio de abertura 1,50 metros, se empe\u00f1a en fabricar uno de 2,50 metros. Por consiguiente, esa otra leyenda de la ineficacia de los instrumentos gigantescos, queda simult\u00e1neamente desvanecida con la de los canales de Marte. \u00c9stos ya no son formas rectil\u00edneos, creando esa complicada red de apariencia artificial que sugestionaba a Lowell hasta el extremo de suponerla obra inteligente de una herc\u00falea humanidad.<\/p>\n<p>En rigor de verdad, el fracaso de los canales ha tiempo fue declarado tambi\u00e9n por Denning, quien dec\u00eda que esos alineamientos no existen tan multiformes y complicados cual los dibujaban algunos entusiastas pose\u00eddos de una fantas\u00eda m\u00e1s o menos sincera al manejar sus telescopios, ni esos canales son duros en color, rectil\u00edneos y de contornos secos como han sido representados, porque son d\u00e9biles sombras de aspecto difuso con algo as\u00ed como condensaciones o nudos esparcidos ac\u00e1 y acull\u00e1 en todos los grados de la visibilidad. Y esto mismo exactamente y mucho m\u00e1s confirman los magistrales dibujos de Antoniadi hechos el 20 de Septiembre, 6, 13 y 19 de Octubre de 1909.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n digno de ser notado el resultado fotogr\u00e1fico de Baldet en el Observatorio del Pic du Midi con un reflector de 50 cent\u00edmetros, porque corrobora la destrucci\u00f3n de la leyenda de los canales. Dice as\u00ed Baldet: \u00abEn cuanto al tejido de canales finos y a las formas geom\u00e9tricas que ciertos observadores han visto en el hemisferio boreal, y cuya existencia es discutida, no hemos podido sorprender ni un simple trazo en nuestros clich\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>Id\u00e9ntico ha sido el resultado fotogr\u00e1fico obtenido en el Observatorio de Mt. Wiison, empleando el gran telescopio de 1,50 metros. Maunder, del Observatorio de Greenwich ha opinado lo mismo a priori, y hoy se ratifica en presencia de los trabajos de Antoniadi, manifestando que los supuestos canales han sido el efecto ejercido sobre la retina por series de puntos obscuros vistos imperfectamente. Contemplando los dibujos de Antoniadi se llega f\u00e1cilmente a concebir un mundo marciano muy semejante al nuestro; numerosas formaciones suyas hallan su correspondiente s\u00edmil con nuestros accidentes topogr\u00e1ficos: mares, continentes, istmos, cabos, islas, estrechos, lagos, r\u00edos, cuencas, y por feliz remate, all\u00ed est\u00e1n sus elocuent\u00edsimos casquetes, espl\u00e9ndido signo gr\u00e1fico de circulaci\u00f3n acuosa; adem\u00e1s disponemos ya de evidentes pruebas visuales y espectroscop\u00edas de circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica con sus accidentes naturales y variables.<\/p>\n<p>Respecto a este \u00faltimo punto, es de sumo inter\u00e9s hacer notar que la primera caracter\u00edstica de esta oposici\u00f3n, sobre la que hubo unanimidad de pareceres, fue una persistente debilidad de la imagen telesc\u00f3pica durante el verano, aspecto que caus\u00f3 natural sorpresa por no concordar con la favorable posici\u00f3n del astro. En efecto, aquel d\u00e9bil aspecto de ciertos accidentes de su topograf\u00eda que, en anteriores oposiciones, mostr\u00e1ronse de subidas tonalidades, unido a posteriores observaciones oto\u00f1ales cuando las im\u00e1genes recobraron su acostumbrado vigor, indujo a aceptar la interposici\u00f3n de un medio atmosf\u00e9rico m\u00e1s o menos denso, peculiar al r\u00e9gimen meteorol\u00f3gico del planeta.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, el 19 de Agosto se se\u00f1alaron d\u00e9biles sombras sobre el ecuador, y se cree en la existencia de una densa neblina. Denning, abundando en igual criterio, afirma que el 23 de Mayo, el Syrtis Major se vio d\u00e9bil, en extremo, cual si estuviese velado por una ligera nube durante dos noches consecutivas. Mr. Antoniadi y otros observadores sorprendieron con frecuencia tales anomal\u00edas. Y hay que advertir que se trata de un detalle topogr\u00e1fico siempre vigoroso a\u00fan para los instrumentos m\u00e1s modestos.<\/p>\n<p>No es posible contemplar en el telescopio la noble imagen de Marte sin experimentar una fascinadora atracci\u00f3n hacia el punto o mancha, de un brillo blanco o deslumbrante, que marca el polo actualmente austral. Es este un detalle el m\u00e1s elocuente, el m\u00e1s tangible, que evoca en nuestra mente la existencia de nuestros polos con todas sus consecuencias durante el hielo y deshielo; es un signo inequ\u00edvoco de vida, de circulaci\u00f3n, de movimiento; hermano gemelo de nuestro discutido polo Norte, cubierto por un blanco sudario de agua congelada. Ante ese signo la imaginaci\u00f3n excitada se pregunta: \u00bfY por qu\u00e9 empe\u00f1arse en querer que el deslumbrador casquete polar marciano sea \u00e1cido carb\u00f3nico congelado y no nieve de agua pura o similar a la nuestra? Este c\u00e9lebre casquete polar del planeta Marte ha sufrido en poco tiempo notabil\u00edsimos cambios. Seg\u00fan medidas microm\u00e9tricas de M. Antoniadi, el referido casquete austral que se extend\u00eda hasta los 26\u00b0, presentando una forma el\u00edptica, en estos momentos resulta enormemente reducido, siendo por todo extremo interesante su ruptura o disgregaci\u00f3n, cuyas primeras se\u00f1ales advirti\u00f3 ya Burnerd en 7 de Agosto con un reflector que s\u00f3lo med\u00eda 23 cent\u00edmetros de abertura.<\/p>\n<p>El 6 de septiembre, a las 0 horas 30 minutos, Mr. Antoniadi, en Par\u00eds, con ayuda de un refractor de 24 cent\u00edmetros, hac\u00eda un dibujo que constituye un important\u00edsimo indicio visible del deshielo iniciado por la antedicha disminuci\u00f3n. Su forma irregular, las diferentes tonalidades y la marcada hendidura que en \u00e9l se aprecia, indican claramente que en aquellos instantes se operaba un proceso de fusi\u00f3n id\u00e9ntico al que ocurre en los polos terrestres, cuando se seccionan grandes masas de hielo en su marcha hacia las zonas inferiores para fundirse. <\/p>\n<p>No concluiremos este breve extracto de los estudios marcianos, sin antes ceder la palabra al eminente director de la Mars Section, a fin de que el lector pueda apreciar en s\u00edntesis sus impresiones personales: \u00ab&#8230;Los desiertos aparentes de Marte est\u00e1n sembrados por manchas a gran semejanza con nuestro Sahara, y creo que los llamados por Schiaparelli canali, son simplemente la suma \u00f3ptica de accidentes dispuestos en alineaciones relativas. Esto es todo. Los grupos de manchas que vistos en instrumentos peque\u00f1os no pod\u00edan aparecer de otra suerte que formando l\u00edneas geom\u00e9tricas, han sido desdoblados o resueltos gracias a la superior potencia del refractor de Meudon. Por esto se comprender\u00e1 que, a\u00fan reconociendo que el sistema de canales de Schiaparelli (no la red de ara\u00f1a de otros autores) tiene una base subjetiva, no puedo admitir que un observador situado, por ejemplo, en el sat\u00e9lite Phobos y contemplando el globo de Marte, llegase a ver un simple canal en el planeta&#8230; Pero no debo concluir sin rendir justicia y honor a Mr. Maunder, del Real Observatorio de Greenwich, quien, desde 1894, viene insistiendo en que los canales son el resultado de una complejidad de detalles, y no podemos presumir, por tanto, que lo ahora esclarecido signifique la definitiva estructura del cuerpo que estamos examinando\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>He escrito en otras ocasiones sobre la fiebre marciana en la frontera entre los siglos XIX y XX, por ejemplo en este art\u00edculo de Cuaderno de Cultura Cient\u00edfica. Por ello, <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=11779\" title=\"El tipo que destruy\u00f3 los canales de Marte\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":11780,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[246,243,245,244],"class_list":["post-11779","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obsolescencia","tag-canales-de-marte","tag-eugene-antoniadi","tag-marte","tag-salvador-raurich"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Eugene_Antoniadi.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-33Z","jetpack-related-posts":[{"id":4740,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=4740","url_meta":{"origin":11779,"position":0},"title":"Jos\u00e9 Comas y Sol\u00e1, un barcelon\u00e9s con estrella","author":"alpoma","date":"4 mayo 2011","format":false,"excerpt":"El presente art\u00edculo corresponde a una versi\u00f3n abreviada del que publiqu\u00e9 en la edici\u00f3n del mes de mayo de 2011 de la revista Historia de Iberia Vieja. He sido mucho tiempo vecino suyo. Y ya es sabido que la frecuencia quita importancia a los hombres como a las cosas. Me\u2026","rel":"","context":"En \u00abMade in Spain\u00bb","block_context":{"text":"Made in Spain","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=10"},"img":{"alt_text":"Comas_Sola","src":"https:\/\/i0.wp.com\/farm6.static.flickr.com\/5103\/5687580930_fc6ee6cb2c_m.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":48,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=48","url_meta":{"origin":11779,"position":1},"title":"Mitos marcianos","author":"alpoma","date":"7 octubre 2005","format":false,"excerpt":"Los humanos llevamos siglos observando Marte. Desde tiempo inmemorial, uno de los puntos de luz m\u00e1s admirados y temidos de la b\u00f3veda celeste fue ese planeta. La llegada de los telescopios sirvi\u00f3 para acrecentar nuestro conocimiento sobre el planeta rojo y, de forma curiosa, foment\u00f3 el nacimiento de mitolog\u00edas marcianas\u2026","rel":"","context":"En \u00abGeneral\u00bb","block_context":{"text":"General","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=1"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2005\/10\/17821878_f3606d65a8_m.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":13547,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=13547","url_meta":{"origin":11779,"position":2},"title":"Al habla con el planeta rojo&#8230; en 1924","author":"alpoma","date":"10 agosto 2018","format":false,"excerpt":"En el verano de 1924, hace ahora 94 a\u00f1os, se vivi\u00f3 una aut\u00e9ntica fiebre marciana, aunque no tan fuerte como la vista a\u00f1os antes con el tema de los presuntos canales de Marte y, tambi\u00e9n, con la publicaci\u00f3n de La guerra de los mundos (1898) de H. G. Wells (la\u2026","rel":"","context":"En \u00abObsolescencia\u00bb","block_context":{"text":"Obsolescencia","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=3"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/marte.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":15465,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=15465","url_meta":{"origin":11779,"position":3},"title":"La medici\u00f3n del tiempo en Marte puede ser algo un tanto lioso","author":"alpoma","date":"12 diciembre 2025","format":false,"excerpt":"Medir el tiempo con precisi\u00f3n puede no ser una tarea sencilla si estamos en Marte, por lo que acabo de ver en este art\u00edculo de SciAm: Timekeeping on Mars Is a Tall Order Un texto que, por otra parte, tiene su ra\u00edz en este otro, tambi\u00e9n reciente, publicado en The\u2026","rel":"","context":"En \u00abObsolescencia\u00bb","block_context":{"text":"Obsolescencia","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=3"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mars-planet-red-surface-seen-from-space-2024-12-05-18-51-23-utc-scaled.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mars-planet-red-surface-seen-from-space-2024-12-05-18-51-23-utc-scaled.jpg?resize=350%2C200&ssl=1 1x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mars-planet-red-surface-seen-from-space-2024-12-05-18-51-23-utc-scaled.jpg?resize=525%2C300&ssl=1 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mars-planet-red-surface-seen-from-space-2024-12-05-18-51-23-utc-scaled.jpg?resize=700%2C400&ssl=1 2x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mars-planet-red-surface-seen-from-space-2024-12-05-18-51-23-utc-scaled.jpg?resize=1050%2C600&ssl=1 3x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mars-planet-red-surface-seen-from-space-2024-12-05-18-51-23-utc-scaled.jpg?resize=1400%2C800&ssl=1 4x"},"classes":[]},{"id":130,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=130","url_meta":{"origin":11779,"position":4},"title":"Marcianos 1934","author":"alpoma","date":"4 mayo 2005","format":false,"excerpt":"Ahora ya sabemos que, de haber vida en Marte, esta ser\u00eda exclusivamente microbiana. Pas\u00f3 ya la \u00e9poca de la \"marteman\u00eda\" azuzada por H.G. Welles y, m\u00e1s tarde, por Orson Welles. No hay que olvidar tampoco la delirante historia de los \"canales\" marcianos. Aunque pronto se estrenar\u00e1 una nueva versi\u00f3n de\u2026","rel":"","context":"En \u00abObsolescencia\u00bb","block_context":{"text":"Obsolescencia","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=3"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2005\/05\/Mars_23_aug_2003_hubble.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2005\/05\/Mars_23_aug_2003_hubble.jpg?resize=350%2C200&ssl=1 1x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2005\/05\/Mars_23_aug_2003_hubble.jpg?resize=525%2C300&ssl=1 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2005\/05\/Mars_23_aug_2003_hubble.jpg?resize=700%2C400&ssl=1 2x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2005\/05\/Mars_23_aug_2003_hubble.jpg?resize=1050%2C600&ssl=1 3x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2005\/05\/Mars_23_aug_2003_hubble.jpg?resize=1400%2C800&ssl=1 4x"},"classes":[]},{"id":1115,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1115","url_meta":{"origin":11779,"position":5},"title":"\u00a1Edison conquista Marte!","author":"alpoma","date":"15 abril 2009","format":false,"excerpt":"Durante gran parte de su vida, sobre todo en los a\u00f1os que hicieron de puente entre los siglos XIX y XX, Thomas Alva Edison se convirti\u00f3 en todo un h\u00e9roe para los estadounidenses y, claro est\u00e1, fue homenajeado de mil y una maneras. Quien fuera gran vendedor de s\u00ed mismo\u2026","rel":"","context":"En \u00abObsolescencia\u00bb","block_context":{"text":"Obsolescencia","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?cat=3"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/3444432773_4687d83ab8_o.jpg?resize=350%2C200&ssl=1","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/3444432773_4687d83ab8_o.jpg?resize=350%2C200&ssl=1 1x, https:\/\/i0.wp.com\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2009\/04\/3444432773_4687d83ab8_o.jpg?resize=525%2C300&ssl=1 1.5x"},"classes":[]}],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11779"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11779\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11780"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}