{"id":11567,"date":"2015-08-28T15:34:25","date_gmt":"2015-08-28T13:34:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=11567"},"modified":"2015-08-28T15:37:28","modified_gmt":"2015-08-28T13:37:28","slug":"francesc-bonet-y-emilio-de-la-cuadra-pioneros-del-automovil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=11567","title":{"rendered":"Francesc Bonet y Emilio de la Cuadra, pioneros del autom\u00f3vil"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <em><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\" target=\"_blank\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/em>, edici\u00f3n de agosto de 2015.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/motor_daimler_1889.png\" alt=\"motor_daimler_1889\" width=\"280\" class=\"dch\" \/><em>Los pedidos<\/em> [de motores Daimler]<em> fueron muy numerosos. Haremos menci\u00f3n de uno en especial por haber sido hecho por un espa\u00f1ol: Francisco Bonet Dalmau. Este ingenioso y testarudo catal\u00e1n consigui\u00f3 que Daimler le vendiera el motor que hab\u00eda llevado de muestra. De regreso a Barcelona construy\u00f3 un triciclo equipado con unas ruedas de carro a las que recubri\u00f3 con caucho; la disposici\u00f3n de \u00e9stas era la contraria a la forma tradicional, es decir, una rueda trasera que funcionaba como propulsora y dos delanteras, que unidas a un volante rectangular, actuaban a modo de direcci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fragmento de un art\u00edculo de Francisco Costas,<br \/>\npublicado en el <em>Diario Avisos<\/em> el 1 de junio de 1980.<\/p>\n<p>Hace tiempo <a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=8856\"><strong>nos visit\u00f3<\/strong><\/a> cierto artilugio de extra\u00f1o aspecto que pod\u00eda considerarse como una <strong>locomotora sin ra\u00edles<\/strong>. Aquella especie de rugiente m\u00e1quina de vapor ideada para recorrer caminos, t\u00e9cnicamente un ejemplar de <strong>locom\u00f3vil<\/strong>, es considerado como el <strong>primer veh\u00edculo automotor espa\u00f1ol para carreteras y caminos<\/strong>. Ahora bien, no era un \u201ccoche\u201d como ahora lo entendemos. Ciertamente, el locom\u00f3vil <em>Castilla<\/em>, que el intr\u00e9pido Pedro de Ribera se encarg\u00f3 de armar y manejar, asombr\u00f3 a sus contempor\u00e1neos de 1860, pero no dejaba de ser una m\u00e1quina de vapor muy alejada en cuanto concepto a lo que son los autom\u00f3viles actuales.<\/p>\n<p><strong>Habr\u00eda que esperar todav\u00eda casi tres d\u00e9cadas para que se viera un aut\u00e9ntico \u201ccoche\u201d fabricado en nuestras tierras circulando por calles y carreteras<\/strong>. A partir de ah\u00ed, ya sabemos lo que sucedi\u00f3: el autom\u00f3vil fue escalando en su ascensi\u00f3n como rey de los medios de transporte modernos. Lo m\u00e1s curioso de aquellos inicios de la era del autom\u00f3vil en Espa\u00f1a se encuentra en que el sue\u00f1o de los pioneros naci\u00f3 en Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La fascinante \u201cExpo\u201d de 1889<\/strong><\/p>\n<p>Bien, reconozcamos que las <strong>Exposiciones Universales<\/strong>, de d\u00e9cadas recientes no han sido muy lustrosas en cuanto a asombros y deslumbramientos de progreso. Eso qued\u00f3 muy atr\u00e1s, hoy si acaso, son m\u00e1s un espect\u00e1culo que otra cosas. Realmente, siempre lo fueron, y la fachada es lo que m\u00e1s se recuerda, pero hubo un tiempo en que esas exposiciones eran un verdadero <strong>escaparate del futuro<\/strong>, algo que dejaba con la boca abierta a quienes las visitabas. Es m\u00e1s, no se trataba s\u00f3lo de llamar la atenci\u00f3n o de exponer los m\u00e1s importantes logros de la ciencia, la industria y la cultura de cada pa\u00eds, nada de eso, aquello iba mucho m\u00e1s all\u00e1. Hay varias exposiciones de ese tipo que han quedado marcadas a fuego en la historia porque, en ellas y sin precedentes, se reunieron genios de talla mundial con industriales y magnates que han dejado huella.<\/p>\n<p>De aquellos encuentros surgi\u00f3 gran parte de la tecnolog\u00eda moderna, algo que apenas es recordado. Ah\u00ed est\u00e1 el caso de la <strong>Exposici\u00f3n Universal de Chicago de 1893<\/strong>, en la que Nikola Tesla y su socio George Westinghouse mostraron al mundo el futuro de la electrificaci\u00f3n con corriente alterna, un futuro del que disfrutamos plenamente en nuestros d\u00edas. Pero, si miramos un poco m\u00e1s atr\u00e1s en el tiempo, descubriremos los brillos de una exposici\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s sorprendente por lo novedoso de lo que all\u00ed pudo verse. Se trata de la <strong>Exposici\u00f3n Universal de Par\u00eds celebrada en 1889<\/strong>.<\/p>\n<p>Gentes de todo el mundo, deseosas por atisbar alg\u00fan reflejo del futuro, se reunieron all\u00ed. No fueron simples espectadores, muchos de los que all\u00ed viajaron se convirtieron m\u00e1s tarde en aut\u00e9nticos ejecutores de maravillas de la t\u00e9cnica que cambiaron el planeta. Entre aquellos que se dejaron deslumbrar por los ecos del nuevo siglo todav\u00eda no nacido, se encontraban dos personajes singulares, <strong>Francesc Bonet Dalmau y Emilio de la Cuadra Albiol<\/strong>. All\u00ed, en el Par\u00eds que vio nacer entonces a la torre Eiffel, que serv\u00eda de puerta para acceder a la \u201cExpo\u201d, naci\u00f3 la idea de traer el tambi\u00e9n naciente autom\u00f3vil a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El acertado instinto de Francesc Bonet Dalmau<\/strong><\/p>\n<p>Nacido en Valls, Tarragona, en 1840, el ingeniero e industrial <strong>Francesc Bonet Dalmau<\/strong> se mostraba como alguien perpetuamente inquieto. La apasionaba la \u00f3pera y siempre estaba viajando, aprendiendo algo nuevo e imaginando el futuro. Entre su labor de promotor para nuevas voces de la \u00f3pera y la gesti\u00f3n de su<strong> f\u00e1brica textil barcelonesa<\/strong>, la vida de Francesc iba surcando los a\u00f1os postreros del siglo XIX entre asombros y esperanzas hasta que cierto artilugio se cruz\u00f3 en su camino.<\/p>\n<p>No fue un viaje m\u00e1s, aquello se trat\u00f3 de algo iluminador. El ingeniero catal\u00e1n viaj\u00f3 a Par\u00eds, a la Exposici\u00f3n Universal de 1889, la culminaci\u00f3n de la t\u00e9cnica de su tiempo, y se qued\u00f3 prendado de aquellos<strong> primeros coches sin caballos alimentados por primitivos motores de explosi\u00f3n<\/strong>. El asombro se convirti\u00f3 en pasi\u00f3n y, con el tiempo, pr\u00e1cticamente en obsesi\u00f3n. \u00a1Quer\u00eda construir uno de aquellos coches! Era algo que nadie hab\u00eda hecho todav\u00eda en nuestras tierras, as\u00ed que pas\u00f3 a la acci\u00f3n al poco tiempo.<\/p>\n<p>Cuando apenas hab\u00edan pasado tres meses de su viaje a Par\u00eds, solicit\u00f3 el registro en la Oficina Espa\u00f1ola de Patentes, de un artilugio singular. Fue en<strong> diciembre de 1889<\/strong> y ah\u00ed nos queda su idea original, en forma de patente concedida en enero del a\u00f1o siguiente, para construir <strong>\u201cveh\u00edculos de varias ruedas movidas por motores de explosi\u00f3n\u201d<\/strong>. Aquello era un coche, un autom\u00f3vil, como los de ahora, salvando las distancias, naturalmente. Ahora, deb\u00eda pasar del papel de aquella patente n\u00famero 10.313 al mundo real.<\/p>\n<p><strong>Cabe decir que el mundo de la invenci\u00f3n no era algo nuevo para el genial Bonet. Ya en 1883 y en 1886 hab\u00eda logrado la concesi\u00f3n de dos patentes<\/strong>. Por un lado aparece la n\u00famero 3.114 dedicada a mejoras introducidas en telares mec\u00e1nicos y, por otro, un nuevo tipo de fibra. Sin embargo, sus invenciones surgidas de la \u201ciluminaci\u00f3n\u201d que tuvo en Par\u00eds se dedicaron s\u00f3lo a veh\u00edculos a motor de explosi\u00f3n. Junto a la ya mencionada 10.313 para veh\u00edculos sobre ruedas, cabe recordar otras tres patentes solicitadas igualmente a finales de 1889. La n\u00famero 10.314 se dedicaba a la aplicaci\u00f3n de motores de explosi\u00f3n en lanchas. Por su parte, la 10.366 estaba destinada a describir un ingenio a motor aplicable a todo tipo de bombas, ya fueran de agua o de otro tipo y, finalmente, <strong>la 10.377 iba dirigida a un nuevo tipo de motor de explosi\u00f3n perfeccionado<\/strong>. Aquella pasi\u00f3n le ocup\u00f3 durante a\u00f1os, como nos muestra su \u00faltima patente, de 1894, la 15.647 destinada a autom\u00f3viles perfeccionados con motor de explosi\u00f3n.<\/p>\n<p>Regresemos a 1889, tenemos a Francesc Bonet todav\u00eda con la boca abierta so\u00f1ando con coches a motor pero ya imaginando c\u00f3mo materializar su sue\u00f1o. Con la patente y varios motores Daimler reci\u00e9n adquiridos, pasa a iniciar la construcci\u00f3n de su propio veh\u00edculo autom\u00f3vil. En la patente original planteaba un coche con cuatro ruedas, pero debi\u00f3 simplificar un poco por problemas a la hora de aplicar la tecnolog\u00eda del diferencial y <strong>alumbr\u00f3 un curioso coche triciclo dotado de dos ruedas delanteras de gran tama\u00f1o y una solitaria motriz en la parte posterior<\/strong>. El peque\u00f1o<strong> motor monocil\u00edndrido Daimler<\/strong> no era muy potente, por lo que aquel veh\u00edculo serv\u00eda para dar paseos ligeros y se asustaba ante cualquier repecho. Sin embargo, era algo tan novedoso, una cosa nunca vista, \u00a1algo asombroso! Bonet recorr\u00eda las calles de la Barcelona de 1890 con su coche sin caballos levantando todo tipo de sorprendentes reacciones.<\/p>\n<p><strong>Fue el primer autom\u00f3vil de Espa\u00f1a, y muy posiblemente su inventor pens\u00f3 en establecer toda una industria que siguiera aquella primera experiencia pero, por desgracia, no hubo m\u00e1s \u201ccoches Bonet\u201d<\/strong>. Aquel primigenio choche con motor de explosi\u00f3n que circul\u00f3 por Barcelona<strong> fue tomado por m\u00e1quina diab\u00f3lica por algunos<\/strong>, que incluso intentaron apedrear a sus ocupantes ante el terror que despertaba en ellos. Poco imaginaban que, en pocos a\u00f1os, aquellas mismas calles iban a dejar de ver los carruajes a caballo desplazados por las nuevas y rugientes invenciones sobre ruedas alimentadas por motores de explosi\u00f3n, un cambio que llega hasta nuestro tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Autom\u00f3viles \u201cLa Cuadra\u201d, la primera marca de coches espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n<p>Puede que Bonet desistiera de seguir con su aventura automovil\u00edstica, aunque su postrera patente indica que no dej\u00f3 de pensar en sus sue\u00f1os mec\u00e1nicos sobre ruedas, sin embargo, alguien sigui\u00f3 su estela al poco tiempo. Lo m\u00e1s llamativo es que ese alguien viaj\u00f3 tambi\u00e9n a misma exposici\u00f3n parisina que hab\u00eda despertado en Bonet el deseo por los autom\u00f3viles movidos con motor de explosi\u00f3n. Fue all\u00ed, en Par\u00eds, donde <strong>Emilio de la Cuadra Albiol<\/strong>, valenciano nacido en 1859 en Sueca, sinti\u00f3 tambi\u00e9n que aquellos veh\u00edculos eran el futuro. Emilio hab\u00eda sido militar y a finales del siglo XIX hab\u00eda logrado una posici\u00f3n econ\u00f3mica elevada gracias a su pericia como<strong> ingeniero el\u00e9ctrico<\/strong>. Suyos eran los proyectos de varias centrales de producci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica. En Par\u00eds, sin embargo, lo que m\u00e1s le llam\u00f3 la atenci\u00f3n no fueron los artilugios afines a su actividad industrial, sino los coches sin caballos.<\/p>\n<p>No pas\u00f3 mucho tiempo hasta que Emilio de la Cuadra, que hab\u00eda devorado con pasi\u00f3n todo lo que pod\u00eda acerca de motores, autom\u00f3viles y carreras realizadas con aquellos artilugios, tom\u00f3 una decisi\u00f3n de pionero: <strong>Cre\u00f3 la primera marca de coches espa\u00f1ola<\/strong>. Vendi\u00f3 la planta el\u00e9ctrica que pose\u00eda en Lleida y se estableci\u00f3 en Barcelona. <strong>As\u00ed naci\u00f3, en 1898, la Compa\u00f1\u00eda General Espa\u00f1ola de Coches Autom\u00f3viles E. de la Cuadra, larga denominaci\u00f3n que se quedaba comercialmente en \u201cAutom\u00f3viles La Cuadra\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>Ah pero, hab\u00eda un problema. Emilio era un genio de la electricidad y, claro est\u00e1, ten\u00eda m\u00e1s querencia por las bater\u00edas y los motores el\u00e9ctricos que por los motores de explosi\u00f3n. Adem\u00e1s, el concepto de autom\u00f3vil movido por motor de explosi\u00f3n hab\u00eda sido patentado ya por Bonet, cosa que le pod\u00eda traer alg\u00fan l\u00edo de no llegar a alg\u00fan acuerdo con el industrial textil amante de la \u00f3pera.<strong> Los primeros coches de marca La Cuadra fueron un peque\u00f1o autom\u00f3vil, un cami\u00f3n y un \u00f3mnibus<\/strong>. Todos eran <strong>el\u00e9ctricos<\/strong>, pero no iban muy lejos por problemas de autonom\u00eda de sus bater\u00edas. El problema tuvo como soluci\u00f3n <strong>uno de los primeros coches \u201ch\u00edbridos\u201d de la historia<\/strong>, pues a los veh\u00edculos el\u00e9ctricos se les un\u00eda un motor de explosi\u00f3n que serv\u00eda para alimentar un grupo electr\u00f3geno que, a su vez, iba almacenando energ\u00eda en las bater\u00edas.<\/p>\n<p>La tarea de los ingenieros y t\u00e9cnicos de La Cuadra no era sencilla, pero hacia 1899 hab\u00eda que pasar ya de los veh\u00edculos de prueba a algo comercial, de lo contrario aquella aventura no iba a terminar nada bien. Al a\u00f1o siguiente se present\u00f3 su flamante<strong> \u00f3mnibus el\u00e9ctrico<\/strong>, que fue anunciado como algo sorprendente\u2026 y no defraud\u00f3. Ante la prensa, el veh\u00edculo apenas recorri\u00f3 unos metros hasta clavarse en la calle. Ninguno de los esfuerzos de los t\u00e9cnicos pudo hacer que el gigante el\u00e9ctrico se moviera, convirtiendo la presentaci\u00f3n en un fiasco completo. El fracaso hizo que dejaran de lado los veh\u00edculos el\u00e9ctricos y pasaran, ya sin miedo, a utilizar motores de explosi\u00f3n. De todos modos era una tecnolog\u00eda muy novedoso, llena de retos y complejidad, adem\u00e1s de muy cara. Fueron escollos diversos, que muy bien pudieron haber hecho que anteriormente Bonet desistiera de su idea de crear una marca de autom\u00f3viles. La Cuadra termin\u00f3 fabricando algunos ejemplos muy escasos de autom\u00f3viles antes de caer presa de sus acreedores pero, a pesar de su ef\u00edmera existencia, sirvi\u00f3 de semilla que aliment\u00f3 nuevas empresas automovil\u00edsticas espa\u00f1olas, como la c\u00e9lebre<strong> Hispano-Suiza<\/strong>. Mientras tanto, Emilio de la Cuadra regres\u00f3 al ej\u00e9rcito, olvidando nuevas aventuras empresariales, llevando una exitosa y larga carrera.<\/p>\n<p>_____________<\/p>\n<p><strong>En cabecera<\/strong>: triciclo Bonet y motor Daimler de 1889.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja, edici\u00f3n de agosto de 2015. Los pedidos [de motores Daimler] fueron muy numerosos. 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