{"id":11383,"date":"2015-05-27T20:10:48","date_gmt":"2015-05-27T18:10:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=11383"},"modified":"2015-05-27T20:10:48","modified_gmt":"2015-05-27T18:10:48","slug":"pio-del-rio-hortega-explorador-del-tejido-nervioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=11383","title":{"rendered":"P\u00edo del R\u00edo Hortega, explorador del tejido nervioso"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista <em><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\" target=\"_blank\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/em>, n\u00famero 119, mayo de 2015.<\/p>\n<blockquote><p><em>Don P\u00edo era un hombre de estatura algo inferior a la media, enjuto cual castellano de la meseta, y de escaso peso. Ten\u00eda la cabeza peque\u00f1a, de finos y delicados rasgos; su frente era amplia y su nariz ligeramente aguile\u00f1a; ten\u00eda los ojos vivos y brillantes y su mirada, a trav\u00e9s de sus gafas con montura de oro, era profunda y vaga, a la vez que dejaba adivinar una indefinible tristeza. Sus movimientos eran r\u00e1pidos y nerviosos; caminaba a peque\u00f1os pero seguros y veloces pasos. (\u2026) Su nerviosidad se hac\u00eda patente de diverso modo cuando hablaba y con ocasi\u00f3n de su trabajo; las palabras brotaban de sus labios con una incre\u00edble velocidad, siendo dif\u00edcil seguirle en sus vertiginosas disertaciones, lo que no dejaba de restarle lucimiento cuando interven\u00eda p\u00fablicamente. (\u2026) Era don P\u00edo un hombre t\u00edmido, lo que no le imped\u00eda entablar f\u00e1cilmente un trato amistoso aunque reservado; cuando a alguien le un\u00eda verdadera amistad, se mostraba comunicativo y profundamente cordial. Ligadas a su timidez, estaban su franciscana humildad y su modesta sencillez, siendo el m\u00e1s severo cr\u00edtico de sus propias obras, sin que por ello dejara de estar rec\u00f3nditamente orgulloso de su personal val\u00eda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Pedro Cano D\u00edaz. <em>Una contribuci\u00f3n a la ciencia hist\u00f3logica:<br \/>\nla obra de don P\u00edo del R\u00edo Hortega.<\/em> CSIC, 1985.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><strong>Don P\u00edo y la aventura de la histolog\u00eda moderna<\/strong><\/p>\n<p>Ciertamente era don <strong>P\u00edo del R\u00edo Hortega<\/strong> un inquieto artista de la ciencia, dibujante excepcional, dotado de una capacidad de observaci\u00f3n visual extraordinaria, <strong>el vallisoletano que nos ocupa contribuy\u00f3 al desarrollo de las neurociencias con huella tan profunda que sus obras se mantienen actualmente como objeto de estudio y atenci\u00f3n<\/strong>. P\u00edo naci\u00f3 en el pueblo de <strong>Portillo<\/strong> en 1882, en el seno de una familia de posici\u00f3n acomodada. En 1905 se licenci\u00f3 en medicina en Valladolid y ejerci\u00f3 como m\u00e9dico en su pueblo durante cerca de tres a\u00f1os. Sin embargo, algo en su interior le impulsaba continuamente a ir m\u00e1s all\u00e1 de la pr\u00e1ctica m\u00e9dica habitual: <strong>decidi\u00f3 cambiar de rumbo y dedicarse a la investigaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>Bien, es momento de una pausa necesaria. Tenemos a un m\u00e9dico de Valladolid que a principios de la pasada centuria decide averiguar qu\u00e9 se esconde en el intrincado tejido que forma el sistema nervioso. En esa aventura continuamos hoy d\u00eda, cuando neurocient\u00edficos armados con potentes ordenadores y herramientas de alta tecnolog\u00eda siguen desentra\u00f1ado la estructura del mapa cerebral. Ese camino fue abierto por los hist\u00f3logos de principios del siglo XX. El m\u00e1s recordado, sin duda, fue <strong>Santiago Ram\u00f3n y Cajal<\/strong>, que fuera maestro durante un tiempo de don P\u00edo. Hubo un tiempo en que el nombre de R\u00edo Hortega sonaba en todo el mundo al mismo nivel que el de Cajal, siendo incluso postulado para el Premio Nobel en varias ocasiones. Por desgracia, como sucede en tantas ocasiones, hoy s\u00f3lo es recordado por los especialistas en su campo y apenas se deja sentir su nombre en el homenaje a \u00e9l mostrado en forma de calles o placas en edificios en su tierra natal. Y, por mucho que a los castellanos les suene tanto el \u201cHospital R\u00edo Hortega\u201d de Valladolid, pocos ser\u00e1n los que puedan decirnos a qu\u00e9 se debe tanto honor.<\/p>\n<p>No es para menos que su figura merezca reconocimiento y es triste este olvido. Don P\u00edo fue uno de los m\u00e1s grandes pioneros del estudio cient\u00edfico del sistema nervioso y <strong>uno de los padres de la histolog\u00eda moderna<\/strong>. \u00bfHe dicho histolog\u00eda? Tal palabra sonar\u00e1 extra\u00f1a para el profano, pero guarda en su interior la belleza de una ciencia a la que le debe la medicina actual gran parte de su base de conocimientos. Los hist\u00f3logos eran, y son, esos escrutadores del mundo material que ahondan en la estructura de los tejidos vivos. La materia viva, m\u00e1s all\u00e1 del nivel celular, est\u00e1 conformada por diversos tipos de tejido, ya sea este epitelial, conectivo, muscular o nervioso. <strong>Los hist\u00f3logos son aquellos que destinan su atenci\u00f3n y esfuerzos al estudio de esos tejidos, de su estructura microsc\u00f3pica, su funcionamiento y su desarrollo<\/strong>. Vendr\u00eda a ser como el estudio anat\u00f3mico pero a escala microsc\u00f3pica, en la frontera con la biolog\u00eda celular y la bioqu\u00edmica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/pio_del_rio_hortega.jpg\" alt=\"pio_del_rio_hortega\" width=\"239\" height=\"431\" class=\"dch\" \/>Don P\u00edo centr\u00f3 su atenci\u00f3n en un tejido muy especial, el nervioso, tal y como hubiera hecho tiempo atr\u00e1s el gran Ram\u00f3n y Cajal. Comentaba el propio P\u00edo que <strong>la pr\u00e1ctica m\u00e9dica nunca le hab\u00eda atra\u00eddo especialmente, su inter\u00e9s siempre tend\u00eda hacia lo anat\u00f3mico y, sobre todo, hacia la histolog\u00eda<\/strong>. No se separaba de los microscopios y se manten\u00eda al d\u00eda de las \u00faltimas t\u00e9cnicas microgr\u00e1ficas, tal y como ya hac\u00eda en sus \u00faltimos a\u00f1os en la Facultad de Medicina de Valladolid. Y, he aqu\u00ed que su primer impulso tras licenciarse era ir a Madrid para conocer al gran Cajal y dedicarse a la ciencia. Qui\u00e9n sabe si por cierto sentido de utilidad o por su querencia al pueblo que le viera nacer, mantuvo su puesto de m\u00e9dico en Portillo como he comentado, hasta que apareci\u00f3 una oportunidad que cambi\u00f3 su vida.<\/p>\n<p>Fue en 1909 cuando finalmente marcha a Madrid para dedicarse a realizar su doctorado. Su tesis se centr\u00f3 en un estudio minucioso de diversos casos de tumores encef\u00e1licos. En 1913 es pensionado por la Junta de Ampliaci\u00f3n de Estudios, lo que le permite mejorar sus conocimientos en varios centros nacionales, as\u00ed como en Par\u00eds y Londres. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, de regreso de Europa, encontraremos a don P\u00edo trabajando en el Laboratorio de Histolog\u00eda Normal y Patol\u00f3gica donde conocer\u00e1 a <strong><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Nicol\u00e1s_Ach\u00facarro\" target=\"_blank\">Nicol\u00e1s Ach\u00facarro<\/a><\/strong>, a quien suceder\u00e1 tras su fallecimiento en 1918 en la direcci\u00f3n de ese centro. Ach\u00facarro merece un recuerdo especial, pues fue sin duda el maestro hist\u00f3logo que m\u00e1s influy\u00f3 en P\u00edo del R\u00edo Hortega.<\/p>\n<p><strong>Nicol\u00e1s Ach\u00facarro y Lund ense\u00f1\u00f3 todo su arte a don P\u00edo, y esto no es cualquier cosa<\/strong>. Don Nicol\u00e1s fue una de las mayores lumbreras del cambio de siglo entre el XIX y el XX en el panorama m\u00e9dico no s\u00f3lo nacional sino mundial. Nacido en Bilbao en 1880, estudi\u00f3 medicina en Madrid. Viajero impenitente, se empapa de todo el saber histol\u00f3gico continental, atiende a su maestro Cajal y crea su propio laboratorio. Su actividad fue fren\u00e9tica, publica <strong>nuevos m\u00e9todos de tinci\u00f3n<\/strong> como el que fue conocido como \u201ct\u00e9cnica de Ach\u00facarro\u201d que utilizaba tanino y \u00f3xido amoniacal. Su estrella ascendente como cient\u00edfico de talla mundial fue cortada de ra\u00edz por culpa de la enfermedad de Hodgkin cuando s\u00f3lo contaba con 37 a\u00f1os de edad. Don P\u00edo recogi\u00f3 su legado y lo lleg\u00f3 a alturas celestiales. Las t\u00e9cnicas de tinci\u00f3n eran y son vitales en histolog\u00eda. Hoy d\u00eda contamos con gran cantidad de tecnolog\u00edas muy avanzadas que permiten realizar preparaciones de tejidos biol\u00f3gicos para su estudio microsc\u00f3pico pero, a principios del siglo XX, los primeros hist\u00f3logos modernos deb\u00edan ir creando t\u00e9cnicas para avanzar. La tinci\u00f3n, como su propio nombre indica, consiste en \u201cte\u00f1ir\u201d los tejidos de forma adecuada para que desvelen sus estructura interna. No es nada sencillo, esas t\u00e9cnicas requer\u00edan de precisi\u00f3n y maestr\u00eda manual. Adem\u00e1s, una vez realizada la preparaci\u00f3n, la interpretaci\u00f3n de lo que aparec\u00eda en el microscopio requer\u00eda tambi\u00e9n de agudeza visual, capacidad de s\u00edntesis y mucha pasi\u00f3n para poder extraer conocimiento de lo que, a vista del profano, no era m\u00e1s que un manchurr\u00f3n de intrincadas formas a modo de pintura abstracta.<\/p>\n<p>Don P\u00edo fue nombrado jefe de investigaci\u00f3n del <strong>Instituto Nacional del C\u00e1ncer<\/strong> all\u00e1 por 1928, un centro que se encarg\u00f3 de dirigir unos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Comenz\u00f3 entonces su otra faceta investigadora, la oncol\u00f3gica. El m\u00e9dico castellano perfeccion\u00f3 las t\u00e9cnicas de tinci\u00f3n de Ach\u00facarro por medio del uso de variantes adaptadas a varios tipos de muestra. He aqu\u00ed donde llega su gran inspiraci\u00f3n, fruto de incontables horas de trabajo mejorando los m\u00e9todos de tinci\u00f3n. Don P\u00edo logra algo que hasta entonces se hab\u00eda mostrado esquivo, a saber, pudo realizar tinciones selectivas de estructuras intracelulares. As\u00ed, puedo estudiar no s\u00f3lo la estructura de las neuronas, que son los \u201cladrillos\u201d principales que forman el tejido nerviosos, sino tambi\u00e9n de las <strong>c\u00e9lulas gliales<\/strong>. Si la neurona es el ladrillo, podr\u00eda decirse que la neurogl\u00eda es el \u201chormig\u00f3n\u201d en el edificio del tejido nervioso. La comparaci\u00f3n arquitect\u00f3nica es muy burda, ciertamente, pero puede servirnos a la hora de comprender lo vital de los descubrimientos de P\u00edo del R\u00edo Hortega con respecto a las c\u00e9lulas gliales.<\/p>\n<p><strong>Tras la pista de las c\u00e9lulas gliales<\/strong><\/p>\n<p>El tejido de la neurogl\u00eda, o simplemente tejido glial, fue descrito por primera vez a mediados del siglo XIX por <strong><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Rudolf_Virchow\" target=\"_blank\">Rudolf Virchow<\/a><\/strong>. En las preparaciones microsc\u00f3picas de tejido nervioso aparec\u00edan aquellos elementos como \u201ccolas\u201d intrincadas de esquiva funci\u00f3n. <strong>Santiago Ram\u00f3n y Cajal<\/strong> fue quien, en 1891, determin\u00f3 que se trataba de c\u00e9lulas claramente diferenciadas de las neuronas. Lo que no parec\u00eda en principio m\u00e1s que una especie de simple \u201cpegamento\u201d que aparec\u00eda por doquier en las preparaciones, se convirti\u00f3 pronto en algo vital. <strong>Las c\u00e9lulas gliales no s\u00f3lo son el soporte de la estructura neuronal, sino que intervienen de forma activa en los procesos que tienen que ver con el procesado de se\u00f1ales por parte del tejido nervioso<\/strong>. Las c\u00e9lulas gliales, involucradas en gran n\u00famero de patolog\u00edas, se encargan de controlar el ambiente en el que se desenvuelven las neuronas. De su buen funcionamiento depende la correcta marcha de sistema nervioso, de ah\u00ed su importancia clave en todo lo que tiene que ver con el procesamiento de la informaci\u00f3n por parte del cerebro y el tejido nervioso en general.<\/p>\n<p>P\u00edo del R\u00edo Hortega gracias a sus <strong>t\u00e9cnicas de tinci\u00f3n selectiva<\/strong>, como su m\u00e9todo de tinci\u00f3n con carbonato de plata amoniacal, estudi\u00f3 a fondo el entramado glial. Aquello supuso una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n en su tiempo. S\u00f3lo se distingu\u00edan dos tipos de neurogl\u00eda por entonces, una forma protoplasm\u00e1tica y otra fibrosa. P\u00edo del R\u00edo Hortega fue mucho m\u00e1s lejos, logrando diferenciar dos nuevos tipos, sobre un tercero ya intuido anteriormente por Ram\u00f3n y Cajal. Se trataba de<strong> la microgl\u00eda y la oligodendrogl\u00eda<\/strong>. La neurociencia ya ten\u00eda entonces el mapa completo de los principales tipos de c\u00e9lulas gliales, eso hizo que se reconociera la figura de don P\u00edo a nivel mundial. No s\u00f3lo era requerido por centros de toda Europa y Am\u00e9rica, sino que llegaban a Espa\u00f1a m\u00e9dicos de medio mundo para aprender del maestro.<\/p>\n<p>Publicaciones m\u00e9dicas de gran eco no dejaban de ensalzar a don P\u00edo, a quien incluso se le homenaje\u00f3 con el bautizo de las c\u00e9lulas de la microgl\u00eda como c\u00e9lulas de Hortega. Desde aquellos momentos el mundo m\u00e9dico atendi\u00f3 con inter\u00e9s sus nuevas investigaciones, ya fueren sobre las que llev\u00f3 a cabo acerca de la gl\u00e1ndula pineal o sus contribuciones a la oncolog\u00eda, concretamente en lo relacionado a sus estudios sobre los tumores del sistema nervioso. Por desgracia, llegados a 1936, la vida de P\u00edo del R\u00edo Hortega sigui\u00f3 el camino de muchos otros espa\u00f1oles. <strong>Se exili\u00f3 en Par\u00eds, donde trabaj\u00f3 un tiempo<\/strong>. M\u00e1s tarde march\u00f3 a Oxford y, finalmente, recal\u00f3 en Buenos Aires, donde se encarg\u00f3 de dirigir un prestigioso laboratorio histol\u00f3gico. Fue en Argentina, pa\u00eds en el que falleci\u00f3 en 1945, donde continu\u00f3 realizando valiosas contribuciones al conocimiento de la neurogl\u00eda mientras su legado languidec\u00eda en una Espa\u00f1a destruida por la guerra. Lejos quedaban ya sus tiempos de \u201cbecario\u201d en Europa o su \u00e9poca de aprendiz con los grupos de investigaci\u00f3n de Cajal y de Ach\u00facarro, ahora era un maestro reconocido en todo el mundo, uno de los padres de la histolog\u00eda moderna. <strong>Como bien afirmaba Pedro Cano D\u00edaz<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>R\u00edo Hortega fue, entre otras cosas, un t\u00e9cnico extraordinario. (\u2026) Gracias a su excepcional habilidad, pudo conseguir hallazgos histol\u00f3gicos que le sit\u00faan en un destacado puesto dentro de la ciencia de su tiempo.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p class=\"otros3\">Descubre m\u00e1s historias de ingenio e invenci\u00f3n en mi \u00faltimo libro <strong><em><a href=\"http:\/\/glyphos.net\/?product=made-in-spain-cuando-inventabamos-nosotros\" target=\"_blank\">Made in Spain. Cuando invent\u00e1bamos nosotros<\/a><\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>_________<br \/>\nImagen inferior: Caricatura de P\u00edo del R\u00edo Hortega. <em>Diablo Mundo<\/em>, 26 de mayo de 1934.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en la revista Historia de Iberia Vieja, n\u00famero 119, mayo de 2015. 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