{"id":1129,"date":"2009-05-08T14:56:05","date_gmt":"2009-05-08T12:56:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=1129"},"modified":"2009-07-06T17:36:20","modified_gmt":"2009-07-06T15:36:20","slug":"eduardo-barreiros-motor-de-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1129","title":{"rendered":"Eduardo Barreiros, motor de Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm4.static.flickr.com\/3565\/3512067543_df77898afb_m.jpg\" alt=\"img\" class=\"dch\"\/><strong>AVISO<\/strong>: El presente texto corresponde a la versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en el n\u00famero de mayo de 2009 de <em><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\" class=\"enlaces\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/em>. En esa edici\u00f3n impresa, por un error de maquetaci\u00f3n, varias frases del texto aparec\u00edan cortadas. Con el papel no se puede ya arreglar nada, pero valga el presente texto para que, quien est\u00e9 interesado, lea el contenido que all\u00ed no aparec\u00eda.<\/p>\n<blockquote><p>Pat\u00e9ticamente, don Eduardo Barreiros ha explicado sus razones para abandonar la empresa que llevaba su nombre. Son, en gran parte, razones de coraz\u00f3n que conmueven. Nosotros recorrimos, en uni\u00f3n de don Eduardo Barreiros, su gran f\u00e1brica y pudimos ser testigos del amor que hab\u00eda puesto en la empresa. Era, la suya, una entrega total y apasionada. Su vida entera palpitaba all\u00ed, como un coraz\u00f3n, o como un carburador. Desde una iniciaci\u00f3n provinciana y modesta, hab\u00eda conseguido crear el gran imperio del transporte automovil\u00edstico espa\u00f1ol. Cuando nos hablaba de sus \u00abtodo terreno\u00bb, trepando por las rampas de Iberoam\u00e9rica, parec\u00eda resurgir una antigua conquista lograda a base de entrega. Cuando contemplaba, en el m\u00e1s moderno comprobador electr\u00f3nico, el alma de sus aceros, se asomaba a algo m\u00e1s que a una aleaci\u00f3n, se asomaba al gran motivo de su vida.<\/p>\n<p>La Vanguardia. Edici\u00f3n del jueves, 29 de mayo 1969.<\/p><\/blockquote>\n<p><em>Barreiros, el motor de Espa\u00f1a<\/em>, t\u00edtulo que he elegido siguiendo el ejemplo que <strong>Hugh Thomas<\/strong> seleccion\u00f3 para la biograf\u00eda del que fuera padre de una parte importante de la industria automovil\u00edstica de este pa\u00eds. Y si el bi\u00f3grafo, cuya obra edit\u00f3 Planeta en 2007, pens\u00f3 tal cosa, no fue por buscar una frase bonita o grandilocuente, simplemente acert\u00f3 al describir el fruto del trabajo del ingeniero gallego.<\/p>\n<p>En mi lista de art\u00edculos pendientes para esta secci\u00f3n que lleva el t\u00edtulo de <em>Made in Spain<\/em> hay personajes y m\u00e1quinas de todo tipo. No se trata de un grupo precisamente peque\u00f1o de sorprendentes historias, pero esta misma ma\u00f1ana me percat\u00e9 que faltaba alguien muy especial por ser recordado. Ante m\u00ed, como en cientos de ocasiones, cruz\u00f3 un a\u00f1ejo cami\u00f3n de cabina blanquecina y volquete azul. Su pintura apenas puede disimular el ataque del \u00f3xido que amenaza la integridad de su estructura, pero aun as\u00ed contin\u00faa ronroneando como si el duro trabajo al que es sometido fuera para la bestia mec\u00e1nica un premio diario. Conozco ese cami\u00f3n desde siempre, lleva m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os repartiendo carbones, oficio de gran dureza y ah\u00ed sigue, llegando donde sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n no han podido. Estoy seguro de que la mayor\u00eda de los lectores ser\u00e1n capaces de recordar haber visto alg\u00fan veh\u00edculo con motor Barreiros en plena faena. No quedan muchos de su \u00e9poca de esplendor, esos viejos cacharros que compart\u00edan glorias con parientes dotados de rugientes motores Perkins, llegaron a convertirse en el s\u00edmbolo de una \u00e9poca llena de esperanzas futuras en medio de una condiciones de vida muy duras.<!--more--><\/p>\n<p><strong>\u00a1Es un motor espa\u00f1ol!<\/strong><\/p>\n<p>He aqu\u00ed la cuesti\u00f3n, y tampoco sorprender\u00e1 que en la otra biograf\u00eda existente actualmente sobre Barreiros, la publicada por Jos\u00e9 Lu\u00eds Garc\u00eda Ruiz y Manuel Santos Redondo en 2001, se aludiera a la obra de Barreiros como el motor espa\u00f1ol. No se trata de nacionalismos de ninguna clase ni tan siquiera de un recurso f\u00e1cil para llamar la atenci\u00f3n de lo patrio. Nada de eso, porque si un hombre fue capaz de levantar todo un imperio del motor en los a\u00f1os cincuenta, en Espa\u00f1a, sorteando terribles dificultades en una tierra donde todo estaba por hacer, la exageraci\u00f3n se encuentra fuera de lugar. S\u00f3lo hay que imaginar brevemente la situaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds, emergiendo a duras penas de un r\u00e9gimen aut\u00e1rquico pernicioso en medio del aislamiento internacional, con las arcas vac\u00edas tras una horrenda guerra.<\/p>\n<p>En tal marco desastroso, a las puertas del desarrollismo que cambi\u00f3 el rostro ib\u00e9rico, surgi\u00f3 una industria sin igual animada por alguien excepcional. Partiendo de un humilde taller en Galicia, logr\u00f3 crear un gran complejo de empresas industriales, junto con familiares y colaboradores de gran valor, que fue capaz de convertir su apellido en sin\u00f3nimo de motor diesel. Eduardo Barreiros naci\u00f3 en Gundi\u00e1s, en la orensana Parroquia de San Miguel del Campo a finales de 1919. La querencia por el mundo del motor parece que le ven\u00eda de familia, a fin de cuentas su padre se hizo cargo de varias l\u00ednea de autobuses y fue, precisamente con ese negocio, donde trabaj\u00f3 como conductor adem\u00e1s de asistir a un taller para aprender el oficio de mec\u00e1nico. Tras la Guerra Civil, la peque\u00f1a empresa de transportes familiar prosper\u00f3 poco a poco. Eran tiempos dif\u00edciles, cuando el ingenio val\u00eda su peso en oro y el joven Eduardo demostraba su calidad en el taller siendo capaz de adaptar carrocer\u00edas y fabricar sistemas de gas\u00f3geno capaces de alimentar veh\u00edculos en una \u00e9poca de carest\u00eda de combustibles. <\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed su pasi\u00f3n constructora no se detendr\u00eda nunca. Fund\u00f3 su propio taller mec\u00e1nico y logr\u00f3 varios contratos para realizaci\u00f3n de obras p\u00fablicas. La m\u00e1quinas destinadas a tales trabajos fueron construidos por su propio equipo, adaptando piezas de viejas m\u00e1quinas o, llegado el caso, ideando otras completamente desde cero. No hab\u00eda mecanismo que se le resistiera, lo que tiene m\u00e9rito, sobre todo porque la falta de materiales hac\u00eda peligrar el cumplimiento de los encargos. Da ac\u00e1 tomaba largueros met\u00e1licos y los convert\u00eda en chasis completamente nuevos, de all\u00e1 armaba algo extra\u00f1o y lo transformaba en una barredora o en un cami\u00f3n para asfaltar. Con tan buen trabajo logr\u00f3 el aprecio de la administraci\u00f3n, que continuamente concedi\u00f3 a su peque\u00f1a empresa nuevas contratas de obra p\u00fablica. Y as\u00ed, sin tiempo para detenerse, el taller orensano comenz\u00f3 a realizar una de sus m\u00e1s famosas tareas, a saber, el transformar motores de gasolina a diesel, lo que se convirti\u00f3 en un negocio redondo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm4.static.flickr.com\/3319\/3512059375_c057636c4a_o.jpg\" alt=\"img\" \/><\/p>\n<p><strong>Una gran industria<\/strong><\/p>\n<p>Llegados los a\u00f1os cincuenta, lo que fue un taller familiar se hab\u00eda convertido en un monstruo del motor. Con tecnolog\u00eda propia y desde la madrile\u00f1a Villaverde, nacieron los famosos motores Barreiros Diesel, adem\u00e1s de otras piezas mec\u00e1nicas que pueden considerarse como verdaderas obras de arte de la ingenier\u00eda, desde equipos el\u00e9ctricos a sistemas de inyecci\u00f3n. Los motores pensados por Eduardo se aplicaron entonces a pr\u00e1cticamente todo aquello que tuviera ruedas: camiones, autom\u00f3viles, generadores el\u00e9ctricos y cualquier otro tipo de m\u00e1quina que necesitara una planta motriz robusta, sencilla pero potente. De ah\u00ed, precisamente, el honor de ser considerado el motor de Espa\u00f1a, pues no hubo durante d\u00e9cadas lugar en este pa\u00eds que no escuchara el traqueteo de las v\u00e1lvulas de un motor Barreiros. <\/p>\n<p>En continuo crecimiento, las industrias de Barreiros se fueron diversificando. Primeramente con una fundici\u00f3n para bloques y culatas de motor, m\u00e1s adelante se unir\u00eda una planta completa para fabricar camiones como el Azor, o furgonetas Tempo de origen alem\u00e1n. Todo eran elogios por parte de las autoridades, premios y medallas, pero las cosas iban a cambiar radicalmente en pocos a\u00f1os. La llegada de capital americano fue en principio tomada como una bendici\u00f3n y, aunque se demostr\u00f3 que realmente aquello pod\u00eda hacer llegar a la empresa a alcanzar un tama\u00f1o jam\u00e1s pensado, tambi\u00e9n ense\u00f1\u00f3 algunas lecciones muy duras a Eduardo. A principios de los a\u00f1os sesenta cede una parte considerable del capital de su empresa a un gigante de los Estados Unidos. Naci\u00f3 as\u00ed la emblem\u00e1tica Barreiros Chrysler, que fabric\u00f3 veh\u00edculos recordados con cari\u00f1o todav\u00eda por mucha gente. \u00bfAcaso hace tanto tiempo que nuestras carreteras eran surcadas por los Dodge o los Simca? Para armar aquellos autom\u00f3viles la empresa creci\u00f3 en todos los sentidos, tanto en capital como en tama\u00f1o de los talleres de Villaverde, adem\u00e1s de organizarse una red comercial muy potente. Lo que fueron modestas naves que contemplaron el nacimiento de los motores Barreiros eran ya un complejo industrial automovil\u00edstico de impresionante tama\u00f1o. Fue una \u00e9poca excitante, con contratos en Gran Breta\u00f1a, una nueva esperanza abierta en las exportaciones y una carga de trabajo que no cesaba en su crecimiento. Decenas de pa\u00edses comenzaron a disfrutar de las excelencias de los motores Barreiros y los premios cayeron del cielo sin fin. <\/p>\n<p>Pero, ay, el monstruo ya es demasiado grande como para que se mantenga bajo las riendas de la familia. Sin pausa, la participaci\u00f3n en el capital de la empresa por parte de los americanos fue creciendo, hasta que los Barreiros ya no contaron m\u00e1s que con una peque\u00f1a parte del mismo. Tras haber contribuido a cambiar la cara de la industria espa\u00f1ola y despu\u00e9s de crear m\u00e1s de 25.000 puestos de trabajo, Barreiros se vio en la necesidad de vender su porci\u00f3n del capital a Chrysler, que control\u00f3 a partir de entonces la empresa a su antojo.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s all\u00e1 de los motores<\/strong><\/p>\n<p>A las puertas de los a\u00f1os setenta se encontr\u00f3 Eduardo Barreiros sin lo que hab\u00eda sido su sue\u00f1o, contaba con capital pero no con industria. Otro en similares circunstancias, tras una vida dedicada al trabajo sin descanso posiblemente hubiera decidido hacer una pausa o incluso detener su fren\u00e9tico r\u00e9gimen de vida para disfrutar viajando o realizando actividades ociosas. No fue el caso, su esp\u00edritu inventivo le llev\u00f3 a crear otras empresas. Primeramente se empe\u00f1\u00f3 en convertir en campo de cultivo una amplia \u00e1rea de tierra bald\u00eda en Ciudad Real y, c\u00f3mo no, logr\u00f3 su objetivo. Por si crear espacios cultivables donde antes no crec\u00edan ni las malas hierbas fuera poco, invierte en ganader\u00eda con gran \u00e9xito, adem\u00e1s de en bodegas en La Mancha, miner\u00eda en Galicia, inmobiliarias y otros negocios. No todo march\u00f3 sobre ruedas, claro est\u00e1, pero quede aqu\u00ed constancia de que su inquieto esp\u00edritu empresarial no se detuvo.<\/p>\n<p>Muestra de ello fue, por ejemplo, fue su aventura cubana. A finales de los a\u00f1os setenta Barreiros fund\u00f3 una nueva empresa, en aquella ocasi\u00f3n dedicada a desarrollar motores diesel de gran eficacia y baja contaminaci\u00f3n. Adem\u00e1s, crea un gran laboratorio en Pinto, Madrid, donde se volcar\u00e1 en esa tarea de mejorar los motores conocidos hasta entonces. Y fue entonces, cuando gana un concurso convocado por el gobierno de Cuba, sobrepasando en calidad a las ofertas presentadas por grandes industrias internacionales. En una prueba de resistencia excepcional, las cualidades del nuevo motor ideado por Barreiros lograron superar a su m\u00e1s directo competidor. Las exigencias del concurso no eran como para ser tomadas a la ligera, el motor de ocho cilindros deb\u00eda funcionar bajo duras condiciones ambientales durante al menos cuatro meses sin un segundo de descanso. Superar la prueba hizo que aquellos motores se convirtieran en leyenda y que, de paso, Barreiros se volcara de lleno en su desarrollo en Cuba, donde finalmente encontrar\u00eda el descanso eterno, pues falleci\u00f3 en La Habana en febrero de 1992.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s informaci\u00f3n<\/strong>: <a href=\"http:\/\/www.fundacionbarreiros.org\/\" class=\"enlaces\">Fundaci\u00f3n Eduardo Barreiros<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Imagen<\/strong>: Viejo motor di\u00e9sel Barreiros. Pertenec\u00eda a un cami\u00f3n gr\u00faa de la factor\u00eda de <em>Explosivos R\u00edo Tinto<\/em> de Guardo (Palencia). Lo fotografi\u00e9 hace varios a\u00f1os y, supongo, habra sido tristemente convertido en chatarra. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>AVISO: El presente texto corresponde a la versi\u00f3n reducida del art\u00edculo que publiqu\u00e9 en el n\u00famero de mayo de 2009 de Historia de Iberia Vieja. 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